Hay diversas cosas que las personas no deberían perder, y la más importante de ellas es la reputación. Así como perder la vida, es la muerte personal, perder la reputación es la muerte social.
Perder dinero es bastante malo, pero el dinero es una de esas cosas cuya pérdida es intrascendente porque siempre es posible ganar más y de cualquier manera, fue hecho para ser utilizado. Pero jamás debes perder tu reputación. Debes cuidarla con tanto esmero como atesoras tu vida.
Todas las personas tienen un nombre y un título, los que no sólo representan a la persona sino que en cierto sentido son ella misma. Cuando alguien menciona un nombre, la cara, la
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voz, la personalidad, la condición, los antecedentes y tal vez, los puntos fuertes y los puntos débiles de la persona que lo lleva, quedan asociados a él, de manera que un nombre es una persona. Si se menciona a Nerón, pensamos en su infamia, y si se menciona a Schweitzer se piensa de inmediato en las obras humanitarias que realizó, lo que demuestra la gran importancia de un nombre. Así que uno debe asegurarse de que su nombre no sea motivo de vergüenza ni causa de deshonra.
La mayor tontería que puedes cometer es la de manchar tu propio nombre. Perder tu reputación es igual a perder tu nombre. Vigilar tu reputación es lo mismo que cuidar tu nombre per-manentemente. Una vez que se pierde la reputación, es muy difícil recuperarla.
Así que, ¿cómo se puede conservar la buena reputación y el buen nombre? Conduciéndonos conforme el nombre por el que somos conocidos. Si te Damas maestro y no actúas como un maestro, perderás tu reputación. Si te llamas estudiante, se esperará que te conduzcas como un estudiante. Los doctores, los padres de familia, las personalidades religiosas y los e m p r e s a r i o s p i e r d e n su r e p u t a c i ó n c u a n d o dejan de comportarse como tales.
Todo nombre va acompañado de una cierta personalidad. Para ser conocido como un ministro o sacerdote, se deben poseer ciertas " c r e d e n c i a l e s " p e r s o n a l e s ; una vez que desmientes esos rasgos de tu carácter, te expones a ser . criticado. Lo mismo sucede con los maestros, los estudiantes
y los hombres de negocios.
Sin embargo, en nuestro mundo hay personas que no se preocupan gran cosa por lo que son. Hay padres de familia que no merecen que se les dé ese nombre. Cada vez son más numerosas las personas que manchan su reputación de maestro, o su personalidad religiosa. Lo mismo sucede con algunos hombres de negocios. Todas esas personas tienen un concepto equivocado de la misión social que es parte esencial de sí mismos, por ser quienes son.
Si efectivamente es un hecho que, según se dice, hoy en día
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hay muchos instructores pero pocos maestros de verdad, ello quiere decir que los maestros han perdido el sentido de su misión social. Lo mismo se aplica al médico que comienza a decirle al paciente cuáles son sus honorarios antes de comenzar el tratamiento.
En el manejo de una empresa existe el mismo tipo de misión social. Yo considero que un empresario es una persona a la que se le encomienda la misión de contribuir al, desarrollo y mejoramiento nacionales por medio de la actividad económica. Si no lo considerara así y creyera que la misión del empresario es la de lograr una vida mejor para él y para su familia, hace años que habría dejado mis actividades.
Si alguno de ustedes, los jóvenes, tiene la ambición de ser empresario sólo para su beneficio personal, espero que corrija de inmediato esa manera de pensar, de no ser así espero que por lo menos que reconsidere sus planes con respecto a ser empresario.
Incluso si quisiera yo dejar de trabajar y llevar una vida tranquila durante algún tiempo, no podría hacerlo. Y la causa es mí nombre y mi reputación. Kim Woo-Choong es un nombre que ya desde hace tiempo se asocia con el trabajo; temo que dejar de trabajar sería equivalente a derribar todo aquello en lo que sé apoya mi nombre.
Aunque actualmente el grupo Daewoo abarca una amplia gama de actividades comerciales e industriales, me niego a permitir que participe en algunos otros campos de la actividad comercial. El primero es el del sector de servicios encargado de satisfacer necesidades hedonistas. Los servicios que se ofrecen a quienes desean divertirse, comer y beber son otras tantas maneras de hacer dinero rápida y fácilmente, pero debido a nuestra reputación, insisto en que huyamos de tajes negocios. El segundo es el de la importación, de productos de consumo innecesarios. Nuestras importaciones son b á s i c a m e n t e materias primas y materiales de producción. Y si se presenta la oportunidad de importar productos de consumo, la decisión al respecto debe depender ante todo de un estudio mediante el
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que se determine si esos productos se producen en el país. El tercer caso es el de tos negocios que obstaculizan el crecimiento de las empresas medianas y pequeñas. Es esencial que esas compañías puedan hacer negocios de su nivel. Las grandes empresas tienen sus propias tareas que realizar, y no es conveniente que les quiten trabajo a las empresas de menor tamaño.
Todas estas restricciones que nos hemos impuesto por voluntad propia, se basan en.el nombre y la reputación de Kim Woo-Choong y Daewoo. Son nombres sumamente valiosos para mí.