sistema de cuidado de la salud,
demostrando que este es un sector
altamente dinámico cuya operación
depende de su conexión con la
administración central del estado.
Acceso y cobertura de la salud - Estados
0 25 50 75 100% Sonora
Baja California Sur
Nuevo León
Jalisco Sinaloa Michoacán Coahuila
Baja California
Colima
Tamaulipas Guanajuato Campeche
Yucatán
Aguascalientes
Chihuahua
Puebla Nayarit
Querétaro Zacatecas Tabasco
Quintana Roo
Tlaxcala Hidalgo Durango
San Luis Potosí
Guerrero Veracruz Morelos Oaxaca México Chiapas
Grado de avance
Etapa avanzada Etapa media alta Etapa media Etapa en desarrollo
Fuentes: INEGI (2010), INEGI-Perspectivas estadísticas para cada Estado (2011).
El porcentaje de avance es la suma ponderada del desempeño de los estados en: Hospitales públicos de especialidad por 100,000 hab., Hospitales privados de especialidad por 100,000 hab., Médicos en contacto con pacientes por 100,000 inh., camas de hospital por 100,00 hab.
Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán, los cuales están en la etapa en desarrollo con cifras que van de 0.5 a 1 hospitales públicos de alta especialidad por cada 100,000 habitantes. Los estados de Guanajuato, Morelos y Sonora son líderes en hospitales privados de alta especialidad por 100,000 habitantes. Los primeros dos estados tienen 0.7 hospitales y el tercero, dos. Cinco estados están en la etapa media alta: Baja California, Michoacán, Quintana Roo, Sinaloa y Veracruz, con 0.5 hospitales privados de alta especialidad por cada 100,000 habitantes, excepto Sinaloa, que tiene 0.4 hospitales. Todos los demás estados están en las dos etapas inferiores, con cifras menores a la última.
Encontramos un panorama más alentador cuando analizamos los hospitales públicos, pues hay un elevado número de esos hospitales por cada 100,000 habitantes en zonas metropolitanas. Por ejemplo, Toluca tiene 246 hospitales públicos por cada 100,000 habitantes, Monterrey 312 y Guadalajara 255.
Con respecto a la variable Médicos en contacto con el paciente hospitalizado por cada 100,000 habitantes, tanto en los hospitales privados como en los públicos, se encontró lo siguiente:
1. En los hospitales públicos, hay cinco estados que están en una etapa avanzada: Baja California Sur (194), Campeche (223), Colima (210), Nayarit (195) y Tabasco (203). Ello implica un gran esfuerzo en esos estados por mantener a los médicos de los hospitales públicos en contacto con los pacientes. En el sector privado, cuatro estados están en esta situación: Chihuahua (93), Jalisco (94), Nuevo León (222) y Sonora (103). 2. El número de estados en el nivel de
desarrollo es menor en hospitales públicos que en los privados. En la primera
categoría, se ubican ocho estados que tienen entre 95 y 126 médicos. Hay diez estados que tienen entre 16 y 33 médicos. El número de camas en hospitales públicos y privados es equitativo: en cada sector hay siete estados que están en la etapa verde. Los estados correspondientes al sector público son Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Sonora, Tamaulipas y Yucatán. Los estados con un sector privado sobresaliente en camas son Baja California, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Puebla y Querétaro. En este rubro, se encontró que el número de camas en hospitales públicos todavía está en etapa en desarrollo en los ocho estados siguientes: Chiapas, Guerrero,
Hidalgo, México, Morelos, Oaxaca, Querétaro y Tlaxcala. Con respecto al número de camas en hospitales del sector privado en estados que se encuentran en la etapa roja o en desarrollo son: Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Durango, Nayarit, Tabasco y Veracruz. Nuevas áreas de oportunidad se abren diariamente para el sistema de cuidado de la salud, demostrando que este es un sector altamente dinámico cuya operación depende de su conexión con la administración central del estado. Los analistas del sistema público de cuidado de la salud durante mucho tiempo señalaron la necesidad de rediseñar las instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE, pues ambos requieren reformas debido a la mayor edad de la población y a la falta de nuevas remuneraciones de empleados y empleadores para renovar el sistema, pero no fue sino hasta
el 31 de marzo de 2007 que esta iniciativa fue firmada como ley federal.31 De manera semejante, la necesidad de descentralizar el gasto en el sector público de la salud sigue siendo una prioridad para permitirles a los estados la consolidación de su infraestructura médica y recursos humanos.
En resumen, la urbanización mexicana y la salud de la población se han correlacionado estrechamente por siglos. En los últimos 50 años, sin embargo, han ocurrido cambios significativos en el sistema de cuidado de la salud al acelerarse la urbanización. Cambiarse a una zona metropolitana ha significado una disminución en el índice de mortalidad y un
31 Morales Ruiz, M.A. (2007) , “Nueva Ley del ISSSTE y pensiones de retiro”, Revista Latinomericana de Derecho Social, julio-diciembre, 5: 263 268; por su parte, la nueva ley del ISSSTE puede revisarse en: http://www.issste.gob.mx/www/issste/nuevaley/leydelissste. html
aumento en la esperanza de vida para millones de personas: en 1930, la cifra era de 34 años y en 2008, 75 años. Vivir en ciudades también implica familias más pequeñas: en 1960, las mujeres daban a luz a siete hijos y en 2008, sólo a dos. Pero el aumento en la esperanza de vida también ha implicado más necesidades de cuidado de la salud al aumentar el ciclo de vida de las personas: la tasa de crecimiento de las personas mayores excede 4% y se estima que para 2050 una cuarta parte de la población mexicana será mayor.
La urbanización también implica que la transición demográfica de México ha venido acompañada de un cambio en los hábitos alimenticios y recreativos. En el corazón de esta transformación encontramos una transición epidemiológica en la que nuevos
riesgos para la salud por sobrepeso y estrés se han vuelto una realidad. Actualmente, las tres principales causas de muerte son diabetes mellitus, enfermedades isquémicas del corazón y enfermedades cardiovasculares; asimismo, el sobrepeso sigue ensombreciendo la salud de los mexicanos; solo Estados Unidos lo supera.32 Sin embargo, debe reconocerse que cuando nos referimos a la obesidad infantil, México ocupa ya el primer lugar. México requiere reformas adicionales para que el suministro de servicios sea más eficiente, por ejemplo, por medio de mecanismos de compensación para premiar el alto desempeño y mejorar la efectividad entre compradores y proveedores de servicios; otra opción podría ser la creación de un sistema general de cuidados de la salud por medio de un seguro único aplicable a todos los derechohabientes.
32 Sassi, F. (2010), Obesity and the Economics of Prevention. Fit not Fat. Paris: OECD.