Capítulo II Marco teórico
2.2 Bases Teóricas 1 La Inteligencia
2.2.2 Las nuevas teorías de la Inteligencia
En últimas décadas han aparecido nuevas teorías de la inteligencia que intentan dar una visión más completa e integral de este constructo, así tenemos por ejemplo la teoría triárquica de Robert Sternberg (1999). Esta teoría fue de las primeras en ir contra el enfoque psicométrico y adoptar un acercamiento más cognitivo.
La definición de Sternberg de la inteligencia es “actividad mental dirigida con el propósito de adaptación a, selección de o conformación de, entornos del mundo real relevantes en la vida de uno mismo”, que significa que la inteligencia es cuán bien un individuo trata con los cambios en el entorno a lo largo de su vida. La denominación de triárquica se debe a que está formada por tres subteorías: Sub teoría componencial analítica, sub teoría experiencial creativa y la sub teoría practica contextual.
Sub teoría componencial analítica: se focaliza en el procesamiento y análisis de la información. Sternberg (1999), divide esta dimensión en tres categorías:
metacomponentes, que "controlan el procesamiento de la información y permiten que uno la observe y evalúe luego", los componentes de rendimiento, que "evalúan los planos construidos por los metacomponentes" y los componentes de adquisición de conocimiento, que "permiten aprender información nueva", según Sternberg.
Sub teoría experiencial creativa: se ocupa la forma en que se aborda nueva información y nuevas tareas. Posee dos subcategorías: la novedad, que hace referencia a cómo es la primera reacción a algo nuevo; y la automatización, que hace referencia a cómo se aprende a realizar tareas repetidas de forma automática. La teoría de Sternberg es la siguiente: aprender a realizar tareas de forma automática libera tu mente y permite que pueda pensar sobre otras cosas.
Sub teoría practica contextual: se ocupa de cómo se reacciona y forma el ambiente. Cuando se trata del ambiente, se puede ejercitar la inteligencia de tres formas diferentes:
puedes adaptarte, puedes cambiar el ambiente para que encaje mejor con tus necesidades o seleccionar un nuevo ambiente que satisfaga las necesidades mejor que el ambiente
anterior. A veces esta dimensión es comparada con la "sabiduría de la calle".
Otra teoría importante es la formulada por el Dr. Howard Gardner (2001), Profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad de Harvard, quien ha llevado a cabo
investigaciones acerca del desarrollo de la capacidad cognitiva humana durante muchos años Dichas investigaciones lo han apartado de las teorías tradicionales respecto de la inteligencia humana que se basan en dos supuestos fundamentales: que la cognición humana es unitaria y que es posible describir adecuadamente a los individuos como poseedores de una inteligencia única y cuantificable.
En su estudio referido a la capacidad humana, Gardner estableció criterios que permiten medir si un talento constituye de hecho una inteligencia. Cada inteligencia debe poseer una característica evolutiva, debe ser observable en grupos especiales de la
población tales como prodigios o "tontos sabios", debe proporcionar alguna evidencia de localización en el cerebro y disponer de un sistema simbólico o representativo. Si bien la mayoría de las personas cuenta con la totalidad del espectro de inteligencias, cada
individuo revela características cognitivas particulares.
Todos poseemos diversos grados de las ocho inteligencias y las combinamos y utilizamos de manera profundamente personal. Cuando los programas de enseñanza se limitan a concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática, se minimiza la importancia de otras formas de conocimiento. Es por ello que muchos alumnos no logran demostrar dominio de las inteligencias académicas tradicionales, reciben escaso reconocimiento por sus esfuerzos y su contribución al ámbito escolar y social en general se diluye.
Las investigaciones de Gardner revelaron no sólo una familia de inteligencias humanas mucho más amplia de lo que se suponía, sino que generaron una definición pragmática renovada sobre el concepto de inteligencia. En lugar de considerar la
“superioridad” humana en términos de puntuación en una escala estandarizada, Gardner define la inteligencia como:
La capacidad para resolver problemas cotidianos.
La capacidad para generar nuevos problemas para resolver.
La capacidad de crear productos u ofrecer servicios valiosos dentro del propio ámbito cultural.
La definición de inteligencia humana formulada por Gardner destaca la naturaleza multicultural de su teoría.
Otra teoría de la inteligencia es la formulada por Daniel Goleman en 1995 bajo el nombre de Inteligencia emocional. El término inteligencia emocional aparece en la literatura psicológica en el año 1990, en un escrito de los psicólogos americanos Peter Salovey y John Mayer. Sin embargo, fue con la publicación del libro La Inteligencia Emocional de Daniel Goleman (1995) cuando el concepto se difundió rápidamente. A este libro pronto le siguió otro, del mismo autor, con el nombre de La Inteligencia Emocional en la Empresa (1998).
La inteligencia emocional es la capacidad de comprender emociones y conducirlas, de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestra conducta y nuestros procesos de pensamiento, para producir mejores resultados.
Incluye las habilidades de: percibir, juzgar y expresar la emoción con precisión; contactar con los sentimientos o generarlos para facilitar la comprensión de uno mismo o de otra persona; entender las emociones y el conocimiento que de ellas se deriva y regular las mismas para promover el propio crecimiento emocional e intelectual.
Sin dejar de reconocer la importancia que tiene el cociente intelectual y la pericia para el logro de los objetivos de desarrollo en la empresa, Daniel Goleman (2012), el principal estudioso y divulgador del concepto de inteligencia emocional, ha señalado que el éxito en la empresa obedecería nada menos que en un 80 por ciento a este
importantísimo factor.
Para Goleman (2012), son las competencias emocionales (capacidades adquiridas basadas en la inteligencia emocional, que dan lugar a un desempeño profesional excelente) los factores que determinan los resultados superiores en el puesto. Cuanto más complejo sea el trabajo, mayor es la importancia de la inteligencia emocional. Y es en la cúpula de la pirámide organizativa donde la relación entre inteligencia emocional de los líderes y resultados de la empresa es verdaderamente espectacular.