4. Repetición y diferencia en los tres periódicos analizados
4.4 El Nuevo Siglo De la “recuperación de los jóvenes para Dios” al “Estado distante”.
secular del discurso conservador.
“Embarazos de adolescentes
La solución no es solución si se cree que basta con enseñar lo que concerniente a preservativos. La verdadera solución es que los padres, los sacerdotes y los maestros recuperen a la niñez y a la juventud para Dios” (El Nuevo Siglo. 2 de diciembre 2002. 7-A. Negrillas propias)
En el período estudiado, esta sería última vez que, en páginas editoriales e informativas (no así en los suplementos del periódico donde se reproducen diversos textos católicos) que encontraríamos en El Nuevo Siglo una mención directa a la necesidad de restaurar “el poder pastoral” de la Iglesia para reencausar a las jóvenes. Después de esta editorial, el “problema del embarazo adolescente” se convertía en un tópico que no se volvió a articular desde el discurso católico en el Nuevo Siglo. El “retorno a Dios” dio paso, rápidamente, a una narrativa que ponía en el centro la necesidad de la intervención desde el Estado:
“En que andan los jóvenes.
…Mientras tanto estos jóvenes deben luchar por salir adelante en medio de las más duras adversidades y ante la indiferencia de un Estado que poco contribuye a su bienestar. Es en estos estratos(los populares) donde más se presenta la fecundidad adolescente pues ellos son quienes de forma más temprana inician su trayectoria reproductiva, la que los lleva a ser padres en plena juventud y sin tener plena conciencia de lo que significa constituir una familia de forma responsable… Llama la atención que las campañas pedagógicas promovidas por entidades del Estado, relacionadas con la lucha contra el Sida y la promoción de una sexualidad responsable, resulten poco efectivas entre los adolescentes de bajos recursos, donde los índices de maternidad y paternidad siguen siendo altos. Existe entre ellos, de igual manera, una frágil concepción de la institución familiar como principal canal para su formación como adultos responsables. Pero si esa relación entre el adolescente y su entorno afectivo más inmediato, como es la familia, vive una gran crisis, la de éste con el Estado es mucho más grave, pues ésta figura (sic)
Hay que destacar que esta “tecnocratización” del discurso del Nuevo Siglo respecto al tópico de este trabajo es una característica singular, si reconocemos cómo dos coyunturas que sucedieron en el período comprendido: la ley de parejas del mismo sexo y la despenalización del aborto, suscitaron un alineamiento ideológico absoluto del diario con las posiciones defendidas por la Iglesia. La articulación del Nuevo Siglo con los valores católicos se debilita en el caso del “embarazo adolescente”, una vez se reconoce, implícitamente, que éste constituye un problema propio de la tecnocracia que se tramita a través de las tecnologías liberales de gobierno, y no por medio de la apelación a la doctrina católica.
Durante 2004, aparecen en El Nuevo Siglo siete artículos informativos y de opinión respecto al tópico del embarazo adolescente, los cuales reproducen los esquemas del discurso biomédico y demográfico hegemónico. Observemos detenidamente los enunciadores que aparecen en los artículos:
“Crece alarma por embarazo en adolescentes.
Prevención. Recientemente, el Ministerio de la Protección social dio a conocer cifras preocupantes sobre el alto número de adolescentes en embarazo.
Ante esta situación, diferentes organismos y compañías vinculadas al sector de la salud han diseñado diversos programas y campañas enfocados a crear mayor conciencia entre los jóvenes sobre la importancia de manejar una adecuada educación sexual. En tal sentido el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam) y la Sociedad Colombiana de Ginecología Infantojuvenil presentarán el programa: “Una propuesta fundamental para hacer efectivas las campañas de prevención de embarazo en adolescentes”.
En el marco de una conferencia sobre el tema, los doctores Alejandra Vega y Juan Bojanini, insistirán en la necesidad de que la familia y los colegios tomen mayor conciencia de la importancia de transmitir una formación adecuada a los jóvenes sobre este controvertido tema y orientarlos para reducir el alto número de casos que se registran al respecto.
Y es que las cifras en este tema son preocupantes: La Encuesta Nacional de Demografía y Salud, realizada por Profamilia, muestra que en el 2000, la fecundidad (embarazos no deseados) en adolescentes aumentó del 11% en 1990 hasta 19% en 2000. Esto quiere decir que de la población adolescente, 19% ya ha tenido un hijo o se encontraba embarazada… De ahí que es importante que –dentro de las políticas en esta materia para el cuatrenio- el Ministerio de la Protección Social estableció como meta lograr la reducción en un 26% del total de embarazos no deseados en adolescentes en el país.
Es importante recordar que 18% de adolescentes es Colombia entre los 15 y 19 años, no unidas pero sexualmente activas, no usan o no tienen acceso a los métodos anticonceptivos, es decir que existe una demanda insatisfecha en el país en este tema. “
(El Nuevo Siglo, 21 de abril de 2004. P-24) “Denuncian 20 mil casos de menores embarazadas
El concejal Guillermo Fino reveló cifras alarmantes sobre el número de embarazos en menores de edad que se registran anualmente en Bogotá: el número de casos llegó a 20 mil 987 en el año 2000…Igualmente, el concejal presentó un estudio sobre la utilización de anticonceptivos por parte de jóvenes entre los 15 y 19 años…De todas las mujeres entre 15 y 19 años, sólo el 29,4% utiliza un método anticonceptivo técnico y 5,2 recurre a métodos folclóricos, como las duchas vaginales, entre otros…
Fino Serrano indicó que sólo el 57% de los jóvenes entre los 15 y 19 años busca información sobre algún método anticonceptivo” (El Nuevo Siglo. 17 de septiembre 2004. P-7)
“Aumentan Adolescentes embarazadas.
El 19 por ciento de las adolescentes colombianas, con edades entre 15 y 19 años, ya son madres de familia o están embarazadas de su primer hijo. Por esto el Gobierno adelanta una política para afrontar este problema creciente de salud pública en el país…Citando datos de la última encuesta de demografía y salud de Profamilia, el viceministro indicó que el problema de los embarazos entre adolescentes es mayor en departamentos tradicionalmente pobres como Chocó, donde la cifra sube al 37%. En estas zonas el Gobierno refuerza su acción en materia de embarazo adolescente…
El Informe agrega que la maternidad a temprana edad, aunque forma parte del patrón sociocultural de algunos grupos sociales en Colombia, ocasiona grandes riesgos para la mujer joven y su hijo o hija..” (El Nuevo Siglo. 18 de marzo de 2004. P-7)”
El discurso tecnocrático hegemónico se instala en el Nuevo Siglo desplazando el discurso católico y la doctrina conservadora, a partir de los cuales se articula la diferencia que distingue este periódico bogotano de sus homólogos. Las voces, los objetivos, y los modos de interpretación hegemónicas en el discurso sobre el embarazo adolescente colocan una sordina poderosa sobre la capacidad de enunciación de la Iglesia sobre el tema en este diario.
La particularidad ideológica del periódico solo emergería nuevamente en el momento en que se asocia el tema de la sexualidad y el embarazo juvenil con el debate sobre el aborto. En el artículo siguiente vemos como opera una estrategia intencional de destacar la posición de “rechazo al aborto” por parte de las(os) jóvenes, entre una serie muy larga de datos recabados en una encuesta a personeros estudiantiles:
“70% de los jóvenes estudiantes dicen no al aborto
Realismo: El desempleo, la violencia intrafamiliar, la inseguridad, el embarazo precoz, y las sustancias adictivas rondan y afectan el espacio escolar.
Es el resultado de una encuesta realizada por los personeros estudiantiles en 470 establecimientos educativos a igual número de alumnos, entre los 7 y 17 años de edad. Estas cifras fueron dadas a conocer durante el VII Congreso de Personeros Estudiantiles, luego de realizar 63 preguntas a jóvenes de todas las localidades de la ciudad…
Según la encuesta, el 18% de los estudiantes ha sido víctima de la violencia intrafamiliar. El 35% de ellos por violencia física con golpes y empujones y el 58% de forma psicológica,
De hecho, para los jóvenes el principal problema de la ciudad es el desempleo en 66%, seguido de la inseguridad 15,2%...
El 34% de los estudiantes dice conocer una o más compañeras embarazadas en su institución. El 25% de los encuestados expresó haber tenido relaciones sexuales. De ellos, el 48,7% entre los 15 y 17 años, el 35,7% entre los 15 y los 17 años, el 35,7% entre los 13 y 15 años y un bajo, pero preocupante 6,1% lo hizo antes de los 13 años. El 55,7% utiliza algún método anticonceptivo…” (El Nuevo Siglo. 20 de agosto de 2005. P-12. Resaltados propios)
Lo que se destaca aquí es que entre la multiplicidad de datos, el titular escogido es el asociado con el “rechazo al aborto por parte de los jóvenes estudiantes”, que no se vuelve a mencionar, por cierto, en el cuerpo del texto. La estrategia discursiva consiste en utilizar la declaración de las(os) jóvenes para apoyar la posición editorial ya mencionada, que se sostuvo durante el ciclo de discusión de ese mismo año (2005) en torno a la despenalización del aborto. Aquí se aprovecha el estereotipo de las(os) jóvenes como defensores de posiciones políticas “progresistas”, para, con el titular, anularla y relegitimar la posición del periódico en dicha coyuntura. Sólo en estas condiciones volvió a surgir la diferencia político-ideológica en el discurso del Nuevo Siglo sobre la sexualidad y el embarazo juveniles, ya que las posiciones antagónicas sobre el aborto hacen parte de esa línea de división absoluta constitutiva de lo social (Zizek, 2003). Así, el aborto no hace parte de la discusión del embarazo adolescente en el Nuevo Siglo sino es a partir de una modalidad negativa; éste hace parte del repertorio discursivo que constituye la “negatividad” social y biopolítica de este “problema”. La asociación ente la maternidad adolescente y la despenalización del aborto, sería evocada nuevamente por un editorialista que incorpora elementos del discurso biomédico como garantía de su argumentación en contra del aborto:
“Madres prematuras
Niños cuidando niños, bien podría ser ese el titular de alguna publicación amarillista, en cualquier ciudad colombiana, pero no, es sencillamente y llana la realidad, y es que según las estadísticas el número de adolescentes embarazadas va en aumento, y las cifras no parecen cambiar últimamente…Antaño cuando una mujer ‘era agraviada’ se obligaba al autor a casarse con ella, pero esto ha cambiado hoy en día, es así que ante tal situación, la criatura, puede darlo en adopción o bien criarlo y enfrentar a la sociedad, si se decide por lo primero casi con seguridad será la decisión más complicada que ha de tomar en la vida (el solo hecho de estar embarazada es difícil, sumado a esto, la inmadurez mental, la presión de la familia, el trauma psicológico…en fin hace más dificultoso el proceso), y si, por lo segundo, la situación no es menos difícil, pues la sociedad que a veces es tan cruel no solamente no ayuda, sino que hace más traumático el proceso, de ahí la existencia al temor al “qué dirán” en parte por el señalamiento que se ejerce no solamente sobre la muchacha, sino sobre la familia. Hay una tercera opción, la peor de todas, sí, estoy hablando del aborto (o la interrupción artificial de la vida como lo llaman algunas personas que para no llamar las cosas por su nombre utilizan eufemismos), y digo que es la peor porque cuando éste se practica es bien conocido que no pocas madres mueren en el intento, debido a las precarias condiciones sanitarias del lugar en que se realizan, cuando no la inexperiencia médica, pero más allá de todo esto, las mujeres que deciden acabar
con la vida de sus hijos son más propensas a sufrir depresiones múltiples posteriores, y muchos son los casos en los que se debe acudir al psiquiatra. Son pues muchos dolores de cabeza que se ahorrarían las familias si hicieran que prime la responsabilidad en sus hijos e hijas, y esta va más allá de usar preservativos. (Mauricio Torres. En: El Nuevo Siglo. 3 de enero de 2004. P-7. Resaltados propios)
El editorialista, después de hablar de las condiciones negativas en la que las jóvenes de enfrentar la maternidad, hace un alegato contra la interrupción voluntaria del embarazo. Lo interesante aquí es la forma como el autor introduce explícitamente una forma de modalización que, a partir de la apelación al discurso biomédico y a la preservación de la salud mental, busca proteger su argumentación de una identificación sospechosa con el discurso católico (“y digo que es la peor porque cuando este se practica es bien conocido que no pocas
madres mueren en el intento, debido a las precarias condiciones sanitarias”… “son más propensas a sufrir depresiones múltiples posteriores, y muchos son los casos en los que se debe acudir al psiquiatra”) (Ibid.). Lo importante es que en esta estrategia se recicla, del discurso católico, “el problema de la culpa”, aunque se le revista de significantes propios de la formación discursiva de la biomedicina. Las cláusulas: “las mujeres que deciden acabar con la vida de sus hijos son más propensas a sufrir depresiones múltiples posteriores, y muchos son los casos en las que se debe acudir al psiquiatra”, connotan dos problemas que permanecen implícitos en el texto: el antiguo problema de la definición de la potestad sobre la vida de los nonatos, y la idea cristiana de la culpa, aunque bajo una articulación específica con el discurso biomédico. Esta articulación de los significantes de la moral cristiana en los discursos del psy-poder (Rose, 1996), es muy propia de la retórica normativa de la sexualidad en varias industrias culturales colombianas, sobre todo cuando se intenta interpelar “exclusivamente” a las jóvenes con discursos particulares. (Melo Moreno, 2005, 2006)
En este mismo sentido, El Nuevo Siglo defendió su posición “contra el aborto”, asociándolo también con el uso de la “píldora del día después”. Cuando desde el Ministerio de la Protección social se planteó la necesidad de expandir la disponibilidad y uso de este método de anticoncepción, argumentado su utilidad para frenar el embarazo adolescente, el Nuevo Siglo amplificó las intervenciones discursivas de los enunciadores aliados, aún cuando se hicieran desde espacios marginales que, generalmente, no merecen mayor atención:
“Cuestionan píldora del día después.
Ante los anuncios del ministro de la Protección Social, Diego Palacios, en relación con las alarmantes cifras de aumento de embarazos indeseados, los riesgos que genera entre la población adolescente y la política de distribución de la píldora del día después, como respuesta del Gobierno para reducir esta situación en un 26%, el concejal de Bogotá, Francisco Noguera manifestó que la implementación de esta campaña como mecanismo de disminución de embarazos indeseados, sin estar ligada a algún tipo de programa educativo complementario36
36 Seguí en esta época el debate en el concejo de Bogotá: el concejal Noguera defendió la política de
abstinencia.