II. REVISIÓN DE LITERATURA
2.8 NUTRICIÓN EN CACTÁCEAS
Entre los fertilizantes que se utilizan para fertilizar las cactácea en vivero son principalmente mezclas preparadas por ejemplo los PETERS en dosis 9-45-15, 6-15-12 ó harina de hueso de pescado. La frecuencia de aplicación puede ser cada tres a seis meses en plantas adultas y de quince a veinte días para cactus en desarrollo a dosis de 1g de fertilizante por cada litro de agua (Reyes, 1997).
Al momento de realizar la siembra la fertilización será a dosis de 10-30-10, o bien 12-24-12, de N-P-K, en Colombia las aplicaciones que se realizan son de 20-30-10, 15-15-15 y 17- 6- 18, sin dejar de tomar en cuenta los elementos menores (Bárcenas, 2006). En países como Colombia y Nicaragua se ha obtenido buena respuesta a la aplicación de nitrógeno foliar como 15-15-15 y 13-26-6, de N-P-K directamente al suelo (Cruz, 1996).
Además de los elementos minerales requeridos por las plantas, otros factores también contribuyen a la complejidad de las relaciones nutritivas, por ejemplo: fotosíntesis, crecimiento, productividad (tiene una respuesta no lineal a nivel de nutrimentos en la planta),
18 además, la relación de nutrientes en la planta es afectada por el pH del suelo. Las raíces de agaves y cactus tienden a ser poco profundas, por lo tanto los nutrimentos son obtenidos de las capas superiores del suelo (Nobel, 1988).
Tanaka et al., (1983), al estudiar a Echinocactus grusonii bajo condiciones de cultivo hidropónico, encontraron que al incrementar al doble la concentración de nitrógeno en la solución nutritiva se incrementó el largo y ancho de los tallos, donde las concentraciones de N, P, K, Ca y Mg en el tallo fueron 3.04, 0.31, 2.17, 1.88 y 0.63 % respectivamente.
Guzmán (1994), menciona que la pitahaya responde bien a la aplicación de fertilizantes orgánicos, y también a fertilizantes químicos, al aplicar de 1 a 1.5 Kg de la fórmula 18-46-00 por planta en tres aplicaciones al año.
Cruz et al., (1990), trataron de inducir deficiencias bajo cultivo hidropónico utilizando cladodios enteros de nopal, las cuales tardaron en aparecer, obteniendo solo disminución de tamaño y numero de cladodios en ausencia de nitrógeno principalmente.
La falta de respuesta rápida se la atribuyó a que el tallo posee una gran capacidad de almacenamiento de nutrientes.
Por su parte Baca (1990), igualmente en nopal utilizando plantas de nopal bajo cultivo in vitro para disminuir la cantidad almacenada de elementos, encontró que la falta de nutrientes reduce el tamaño y el número de brotes. Para el caso del fósforo, observo un aumento en el tamaño de las espinas y una coloración rojiza.
Cuando el nitrógeno se ausento, los cladodios se volvieron cloróticos y comenzó a aparecer una capa corchosa en ellos.
Ramírez, (1995), aplicando aspersiones foliares a los tallos de pitahaya encontró que existió incremento de los niveles de N, P, Ca, Zn en los tallos nuevos de pitahaya asperjadas con fertilizaciones foliares.
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2.8.1 Macronutrimentos (N, P y K)
El nitrógeno es el elemento más limitante en el suelo para el crecimiento de las cactáceas, ya que cuando el nitrógeno está presente en más del 2% del peso seco en el clorénquima de agaves y cactus, se promueve la actividad metabólica.
Los niveles de nitrógeno en el tejido se correlacionan positivamente con la acumulación nocturna de ácidos y de CO2, así mismo, se obtiene un crecimiento optimo para ambas especies cuando los niveles de N en el suelo son superiores al 0.1% en relación al peso seco del mismo (Nobel, 1988).
Stefanis y Langhans (1980), reportan que al incrementar el nivel de nitratos en la solución hidropónica se incrementó el crecimiento de plantas de Agave desertí, Carnegia gigantea,
Ferocactus acanthodes y Trichocereus chilensis. Nobel et al., (1987) reportaron que en Opuntia phateacantha y Opuntia rastrera, conforme incrementa los niveles de Nitrógeno en
el suelo, incremento la acumulación de biomasa.
En algunos cactus cultivados en hidroponía, la influencia del fósforo se empieza a notar cuando las plántulas tienen un año de edad, por ejemplo, con una concentración de 1 mM H2PO4 – en la solución nutritiva se incrementa el peso seco del tallo en un 20% para Carnegia
gigantea, Ferocactus acanthodes y Trichocereus chilensis (Nobel y Hartsock, 1983).
Nobel et al., (1987), reportaron que para O. phateacantha, la aplicación de P en altas dosis incrementaron en un 48% el peso seco de la planta en un periodo de un año y medio en comparación con el testigo sin aplicación de fósforo.
Ortiz (2000), reporta que la pitahaya (Hylocereus undatus) requiere más cantidad de fósforo al inicio del periodo de floración y formación de fruto. De igual manera Delgado (1997) reporta que existen diferencias en demanda de fósforo entre diferentes pitahayas es mayor en pitahaya roja que en la pitahaya amarilla.
20 Al incrementar la concentración de K+ en las células, se incrementa la presión osmótica de la misma, al respecto Nobel, (1988) reportó que ocurren pequeños cambios en plantas de un año de edad en Carnegia gigantea, Ferocactus acanthodes y Trichocereus chilensis, que fueron cultivadas por seis meses en solución hidropónica, se incremento el nivel de K en un 10% en peso seco de los brotes incorporando a la solución K en proporción 0.1 mM.
Metral, (1995), reportó que las aplicaciones de 18-46-00 al suelo de 5 ó 10 g de K m2 no ocasionan cambios significativos sobre la productividad de Opuntia cochenillifera. Para el caso del cultivo de la pitahaya a nivel comercial no es necesario realizar aplicaciones de potasio. Por su parte Ortiz (2000), reportó que se deben aplicar 33.9 kg ha-1 de urea, esto para el caso de la fertilización de Hylocereus sp.