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OBJETIVOS GENERALES DE INTERVENCIÓN ESCOLAR

Atencional en la Escuela

OBJETIVOS GENERALES DE INTERVENCIÓN ESCOLAR

Todos los ámbitos y niveles de intervención deben orientarse hacia la consecución de ciertos objetivos generales para que un niño(a) con SDA/H pueda compensar su déficit y aprender a hacer, concientemente, lo que no le es dado espontáneamente por la naturaleza.

a) Aumentar la atención y concentración: Debido a que ésta es la dificultad principal del síndrome, deberá ser también uno de los focos fundamentales de cualquier intervención. Los medicamentos apuntan a ello, pero es necesario aclarar al niño(a), a sus padres y profesores que esto no basta y que se requieren acciones concretas que permitan al niño aumentar su capacidad de atención y concentración. Para esto, es recomendable:

• Cuidar los espacios de estudio del exceso de estímulos. No darle instrucciones adicionales mientras está haciendo una tarea.

• Recordarle volver a la tarea, ponerlo en puestos cercanos al profesor, para que él le pueda recordar que debe poner atención. Cuidar que no esté al lado de un compañero muy conversador.

• Enseñarle a leer bien, para que le sea más fácil concentrarse. Generarle hábitos de lectura placentera.

• Enseñarle a tomar apuntes, le ayuda a concentrase en clases.

• Darle explicaciones cortas, pero precisas.

• Usar tareas en que tenga que hacer cosas concretas, le ayuda a aprender. b) Mejorar la autoestima: en todos los niveles es importante trabajar la autoestima de

la persona con SDA/H. Es fácil para ellos creer que las cosas no les resultan porque no son capaces, porque son tontos o flojos. Apoyar la autoestima significa:

• Reforzar lo que hace bien, no usar palabras descalificadoras cuando comete errores.

• Estimularlo a esforzarse, recordándole que es capaz.

• No dejar que las áreas que le cuestan (como el colegio o la disciplina) contaminen los temas de conversación y las relaciones.

• Realizar un señalamiento descriptivo de las áreas positivas, porque la idea es desarrollar en el niño(a) una autoestima realista, basada en características positivas y concretas. c) Desarrollar la capacidad de controlar los impulsos: es necesario mejorar la capacidad

de autocontrol y autorregulación del niño, tanto respecto a sí mismo como en sus interacciones con otros.

• Explicarle la necesidad de regular los impulsos y el efecto de las conductas impulsivas, propias y de los demás.

• Enseñarle a reconocer emociones.

• Darle tiempo para que infiera las consecuencias de las acciones y la

conveniencia de la reflexión previa a la acción.

• Enseñarle a reflexionar antes de actuar (sirven las autoinstrucciones

como "parar, mirar, escuchar y pensar antes de actuar").

• Reforzar el esfuerzo por el control de impulsos. • Cuidar de no ser un modelo impulsivo.

• Identificar los factores estresantes que aumentan su impulsividad.

• Adecuar conductas al contexto.

d) Desarrollar las habilidades sociales: la impulsividad hace frecuente que un niño con SDA/H presente conductas sociales que no resultan adecuadas. Por ello, es necesario hacer hincapié en el desarrollo de habilidades sociales y afectivas, que incluyan:

• Autoconocimiento

• Toma de perspectiva y empatía

• Habilidades de interacción, tales como el diálogo y el trabajo en

equipo

• Cuidado de otros

• Reflexión ética.

Trabajo en red

Sin duda, una intervención eficaz en el SDA requiere de un abordaje integral, que implica un trabajo en redes.

La literatura actual da cuenta de la necesidad de realizar intervenciones multimodales (utilizando distintas modalidades) y multicomponenciales (enfocadas a distintos actores involucrados) en el tratamiento del SDA/H (Barkley, 1998; Reid, Trout & Schartz, 2005). Esto implica el esfuerzo intencionado y la colaboración activa y coordinada de los distintos actores que rodean al niño(a) con SDA/H: colegio, profesor jefe, compañeros, familia, a veces terapeutas tales como psicólogos, psicopedagogos, otras veces neurólogos o psiquiatras infanto juveniles.

A continuación, presentamos algunos señalamientos referidos a la intervención de cada uno de estos actores.

SUGERENCIAS PARA PSICÓLOGOS

En el contexto terapéutico – ya sea en consulta clínica particular o dentro de un marco de orientación psicológica en el colegio – con el niño(a), sus padres y profesores, sugerimos:

• En primer lugar, es necesario escuchar la propia versión del niño, con respecto a lo que le ocurre. Es bien frecuente que su hipótesis sea que es poco inteligente. En este caso, y en especial si el niño/a o la descripción que hacen de el/ella los padres y profesores es de una persona con buen desarrollo intelectual, hay que aclarar que van a hacer juntos2 un diagnóstico para saber qué es realmente lo que hace que sea

inquieto y desconcentrado, pero que lo usual es que esto se deba a un problema más bien biológico. Explicarle bien lo que es el SDA, "que a lo mejor" él tiene y mencionarle que también se va a pedir informes a otros especialistas.

• Respecto del SDA, si lo mencionara directamente, preguntarle qué ha oído hablar del problema, para corregir ideas erróneas.

• Si se sospecha un problema intelectual asociado, sólo conviene explicar que van a hacer juntos un estudio para saber qué hace que le cueste tanto y poder ayudarle. • Una vez realizado el diagnóstico y obtenidos los informes correspondientes, el

primer paso es entregar al niño información sobre el resultado de las pruebas aplicadas y explicarle la naturaleza del cuadro. Aquí, es necesario reforzar la idea de que el SDA no tiene relación con el nivel intelectual. Si hay un test intelectual y éste ha sido bien bueno, conviene dedicarle un buen tiempo a explicarle cómo es que se "ve" su inteligencia en el test. En esta misma reunión, cabe proponerle un plan de trabajo, explicando muy bien la idea de que el SDA se "compensa". Entre los dos se conviene un programa, y se decide comunicarlo a los padres y profesores. A veces a los niños les gusta estar presentes cuando le explican el SDA a los padres, otras veces no se interesan. Conviene dar a elegir. Ambas situaciones tienen ventajas.3

2 Los diagnósticos conviene tratarlos como un asunto colaborativo entre el psicólogo y el niño o joven, donde ambos pondrán su inteligencia para comprender y descubrir qué es lo que ocurre y mantiene el problema.

3 La explicación delante del niño permite que él/ella nuevamente pueda escuchar y comprender qué le ocurre; así como también, que él se sienta seguro que se le dijo a los padres que su problema no era la inteligencia ni la flojera. Por otro lado, estar con los padres solos, permite que ellos expresen libremente sus ambivalencias afectivas con el hijo con SDA, que normalmente ha sido de difícil trato. Esto último no conviene tratarlo junto con el hijo, salvo en excepciones y por parte de un terapeuta experto.

• Respecto del programa de acción que hay que construir, es necesario enfatizar a todos que el niño con SDA necesita apoyo escolar y emocional.

Apoyo en el área escolar

Los aspectos más relevantes se refieren a:

• Ayudarle a encontrar un contexto adecuado para hacer las tareas y estudiar, quieto y tranquilo, manteniéndolo en orden.

A una niña con un fuerte SDA, que vivía en una muy bulliciosa familia, todos con SDA, la solución fue hacer un tiempo de estudio en la casa de una amiga que vivía cerca.

• Planificar junto con los padres un sistema con el cual el niño se organice para cumplir con sus responsabilidades escolares y domésticas, estableciendo una rutina lo más concreta posible. Se puede enseñar a los padres a utilizar sistemas de refuerzo y estrategias de economía de fichas, que contribuyan a aumentar las conductas positivas y a disminuir las conductas negativas.

• Mejorar su capacidad de organizarse y persistir en la tarea, enseñándole a planificar, a ponerse metas de corto, mediano y largo plazo, así como a verbalizar autoafirmaciones positivas en relación a su capacidad de cumplir las metas que se propone, reforzándose a si mismo a medida que lo va logrando.

Decirse a sí mismo, por ejemplo, "yo voy a ser capaz de terminar este dibujo sin pararme del asiento"; "hoy voy a lograr terminar de leer dos capítulos del libro y de hacer un resumen y después voy a darme el premio de ver TV"; "no importa si me saco un cinco, la próxima me va mejor".

• Además, es necesario ayudar al niño para que adquiera mejores estrategias de aprendizaje. Esto lo puede hacer el mismo psicólogo, individual o grupalmente, o idealmente el psicopedagogo. Si hay un "trauma" fuerte en relación con el estudio, será conveniente una psicoterapia, además de una intervención psicopedagógica.

Enseñarle, por ejemplo, que puede mejorar sus respuestas en las pruebas, acostumbrándose a leer dos veces las instrucciones y revisando lo que ha escrito/respondido, antes de entregar la prueba. Enseñarle a hacer síntesis y a tomar apuntes.

Es frecuente que a los niños con una historia de fracaso escolar les sirva aprender con una manera más critica de estudiar… por ejemplo, diciéndole "lee la materia viendo si quien la escribió era ordenado lógicamente o no, si hace buenos mapas conceptuales o no"… Les agrada comprobar que no siempre es así, aunque sea

un texto publicado… También sirve a algunos enseñarles a "estudiar para salir rápido del cacho", y después solos le van tomando gusto al estudio, al darse cuenta que pueden entender, que es entretenido aprender, que les va bien.

• Siempre será necesario comunicarse con la profesora o el profesor, ya sea a través de un informe o una entrevista personal. Al respecto, presentamos como ejemplo un informe psicológico elaborado a solicitud de un colegio (ver Figura 3).

Informe Identificación

XXXX YYYY

9 años, cuarto básico, Colegio ZZZZ Motivo del informe

Este informe se extiende para ser presentado en el colegio, a petición de la profesora jefe. XXXX está en un período de evaluación e intervención, después del cual se completará el presente informe.

Breve síntesis diagnóstica y sugerencias preliminares

XXXX ha sido diagnosticado con SDA y este cuadro le ha complicado su vida escolar desde la temprana infancia, a pesar de su alto nivel intelectual normal y su gran potencial de aprendizaje.

El cuadro en su caso compromete, principalmente, el control de impulsos, del cual se derivan una serie de problemas: dificultad para mantener la atención si otro estímulo lo distrae, dificultad para coordinarse con las otras personas, consensuando intereses personales con los de los demás, dificultad para controlar la rabia que le da cuando algo no le resulta, dificultad para darse cuenta de los contextos y de las personas que están a su alrededor adecuando su conducta, dificultad para usar el impulso y "moderarlo" o "modularlo", a la luz de los contextos y metas del momento. La impulsividad no le permite "darse cuenta" a tiempo y, en vez de una conducta y respuesta coordinada y reflexiva, da la primera respuesta que le surge y que en todas las personas suele ser una respuesta más egocéntrica y más agresiva.

El problema se ha agravado con las reacciones que va teniendo del medio: rechazo, fundamentalmente. Él es inteligente, sensible, y con grandes expectativas, por lo que le genera mucha frustración que la vida le resulte tan poco exitosa, volviéndose cada vez más enojado consigo mismo y con el mundo.

Tiene un muy buen pronóstico, dado la inteligencia y sensibilidad de XXX, el interés que veo en sus padres por apoyarlo a salir adelante con la ayuda que sea necesaria, así como por la capacidad y sensibilidad que observo en los mismos padres para aprender lo que necesitan para ayudar a XXXX a superar la situación actual. Los niños con SDA, inteligencia y un buen apoyo familiar, profesional y escolar, no sólo pueden salir adelante, sino en muchos casos son personas exitosas, sensibles, esforzadas y muy afectuosas.

Por el momento, lo que estamos desarrollando, paralelamente a completar el diagnóstico de sus fortalezas y debilidades, es una intervención fuerte en la familia, para que le apoyen formativamente en el autocontrol, la reflexión y la cooperación y convivencia con otros.

Respecto del ambiente escolar, sugiero tener en cuenta los siguientes principios:

• Centrarse en las fortalezas de XXX y no en las debilidades, brindándole un mensaje permanente de sus aspectos positivos. Ejemplo: "XXXX, muéstranos que sí eres capaz de quedarte un rato en silencio" "XXXX ahora usa tu autocontrol y concéntrate en la tarea, eres inteligente para hacerla y si tienes preguntas, avísame".

• Centrar los mensajes en el control, que es el mecanismo que le falla. Por ejemplo: "Preocúpate de controlar tu atención". "Ahora controla las ganas que tienes de salir luego a recreo y termina la tarea. Usa tu inteligencia para controlarte".

• Frente a errores sociales, mostrar los sentimientos que ello produce en el otro, de tal modo que se "de cuenta". Siempre concluir con un mensaje respecto de su posibilidad de hacerlo mejor, para que no termine sintiéndose incapaz. Por ejemplo: "Yo creo que tu compañero quedó con rabia después de lo que le dijiste… tú podrías tener hartos más amigos si piensas antes de decir las cosas…inténtalo la próxima… y si puedes, pídele disculpas".

Se sugiere llevar a cabo las siguientes estrategias:

• Mantener la política que se ha tenido de otorgar estímulos para que realice las tareas u obedezca. Si bien no para siempre, esta estrategia es adecuada en su caso para esta etapa, cuyo objetivo es que él logre la conducta adaptativa (no importa tanto el cómo), de tal modo que "pruebe" el gusto de comportarse adecuadamente, ser apreciado y bien considerado, de manera tal, que posteriormente puede mantenerse con refuerzos sociales e intrínsecos.

• En la línea de los estímulos, se sugiere hacer un plan de estímulos con él, a modo de contrato, en el que diariamente se le otorgue un incentivo (anotación positiva a la casa, por ejemplo, o papeleta de color que lleva a la casa y significa buen comportamiento social), si él reporta que ese día logró controlarse más, si permitió que los otros niños den ideas y lideren el juego, o si obedeció algunos "no". El objetivo es que él pueda hacer en un momento del día la reflexión de su comportamiento (una meta-mirada a su comportamiento social), y ser capaz de autoevaluarse. Hasta que no se demuestre lo contrario, mi impresión es que es posible confiar en su auto reporte… es bastante autocrítico. Recordarle que si no lo logró, no tiene papeleta por comportamiento, pero tiene el respeto de la profesora por ser honesto.

• La política que se ha tenido de ayudarle con relajación es también muy adecuada, en orden a "sacarlo" de la emoción intensa de un determinado momento, y permitirle reflexionar y pensar el mejor curso de acción, ayudándolo a controlar así sus impulsos. Esto, si bien es muy demandante para el profesor, es sin duda muy útil para XXXX. • Convendría probar cómo resulta ponerlo como tutor de un niño con muy mal desempeño

en aquellas áreas académicas en que él lo hace bien, como lectura, por ejemplo. Un cargo de responsabilidad académica puede ser estimulante para hacerlo sentirse bien, además de estimular la cooperación y prosocialidad.

Conviene saber que la familia está paralelamente llevando a cabo una serie de acciones orientadas a apoyar el trabajo escolar, entre otras.

Afectuosamente y esperando poder, entre todos, lograr que XXXX actualice la potencialidad de aprendizaje que sin duda tiene. Necesitamos ayudarle a compensar el efecto que el SDA ha impreso en su vida escolar y social. Estamos a tiempo.

Figura 3: Informe psicológico de un niño de 9 años presentado a un colegio. El informe tiene por objetivos a) dar cuenta de la situación actual

del alumno, b) a poyar la toma de conciencia y la adquisición de conocimientos por parte de la comunidad escolar, respecto al síndrome de déficit atencional con hiperactividad, y c) orientar y apoyar la intervención escolar en el SDA.

Apoyo en el área emocional

Los aspectos centrales que el psicólogo especialista debe considerar son:

a) Posibles heridas que quedaron en la autoestima, producto de las frecuentes correcciones que se le hacen a un niño con SDA. Si consideramos que es un niño al que le cuesta controlar sus impulsos, que tiene cierta dificultad motora que suele hacerle un poco torpe, que le cuesta poner atención en el colegio -entre otras-, se trata de un niño que frecuentemente está haciendo cosas que molestan y que no le traen éxito. Mucha corrección, castigo, malas notas, anotaciones, van dejando una huella en la autoestima. La percepción de conflictos permanentes por su culpa, de su dificultad en el rendimiento escolar y de que se le caen las cosas por su motricidad, van fácilmente convenciéndole que es alguien no querible. Es frecuente que el psicólogo deba hacer una terapia enfocada en la autoestima. Para ello conviene considerar, en términos de intervención breve, lo siguiente:

• Buscar apoyo en los padres, hermanos u otros.

• Informar muy bien sobre sus aspectos positivos. A veces estos niños, siendo inteligentes, creen que no lo son.

• Permitirle experiencias exitosas: scouts, grupos de deporte, talleres en áreas que le son gratificantes.

• Enseñar a hacerse autoafirmaciones positivas.

• Enseñar verbalizaciones empáticas y de preocupación por otras personas, que le traerán interacciones positivas.

• Narrarle experiencias de gente importante que ha sido exitosa, teniendo SDA. b) Posibles heridas que quedaron en el vínculo con los padres, producto del SDA. Los

complicadas, debido a la ansiedad con que maman; suelen tener mal dormir, algunos demoran en el control de esfínteres, a muchos les cuesta aprender a leer y escribir. Consecuentemente, los padres no sienten que es un niño con el que sea fácil relacionarse y educar. Ellos mismos a veces se sienten poco eficientes, se culpabilizan mutuamente, se impacientan y se salen de las casillas con estos hijos más que con otros. A veces, es necesario tener una o más sesiones con los padres para que ellos puedan narrar esta experiencia y el psicólogo les ayude a comprender lo sucedido, reconocer el origen del problema y reencontrarse, mostrándoles la posibilidad y necesidad de reparar la relación. Para esto último, conviene:

• Ayudar a que ambas partes se pongan en el lugar del otro (padres y niños)- delante de él. Esto ayuda a tomar la perspectiva del otro, pero además permite que el otro se de cuenta que uno reconoce y empatiza con sus sufrimientos. Al final de la sesión en que hacen como si fueran la otra persona y comentan la experiencia (role playing), conviene preguntar lo que aprendieron.

"Yo jamás habría pensado que me conocías tan bien, mamá", le dijo a su madre una chica de 14 años, que sentía que su madre la odiaba y a la que ella también odiaba.

Después de una sesión de cambio de roles, la hija de 16 años le dice a su mamá: "Y no te equivocas de que en el fondo te quiero… ¿cómo lo supiste?", respecto de lo que había dicho la madre haciendo como si fuera ella.

"Si no te escucho no lo habría creído", le explicó al padre una niña después de escucharle hablar con la terapeuta como si fuera ella, pelando al padre y contando todas las inadecuaciones que él cometía con ella.

• Es frecuente que al explicar a los padres lo que es el SDA y lo que se sufre a raíz de éste, uno de los dos comente que él/ella también lo ha sufrido, y se siente muy aliviado de ponerle nombre a aquello con lo que ha convivido toda la vida. En estos casos, es muy conveniente tener alguna sesión con ellos y el niño, compartir la experiencia y aliarse en la búsqueda de soluciones. • A ciertos padres les cuesta mucho asumir que un niño inteligente no sea capaz

de un comportamiento más adecuado y, aunque se les explique la presencia del SDA, siguen actuando punitiva e inadecuadamente, atribuyéndole al niño