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Objeto de la percepción

4. Mediación cognitiva

4.1.4. Objeto de la percepción

El problema del objeto de la percepción tiene siglos de existencia. Ha susci- tado múltiples controversias. Ha dado margen a varios sistemas.

Los autores plantean el problema en estos términos: ¿Qué percibe el ser humano? . ¿Qué significado tiene lo percibido?. ¿La percepción es innata o adquirida?

Las respuestas tienen diversos enfoques. Mayoral (1982) indica 3 sistemas: Empirismo, Nativismo y Psicología de Forma. Armstrong (1966) refiere 3: Rea- lismo, Representacionismo y Fenomenalismo. El Realismo acepta que el objeto inmediato que percibimos es una entidad física que existe independientemente del sujeto que percibe. El Representacionismo y el Fenomenalismo sostienen que el objeto inmediato que percibimos es una impresión sensorial, un dato senso- rial. Sustentan que no puede existir independientemente del sujeto que percibe. Berkeley entiende que las cualidades sensibles de los objetos no son más que una especie de sensaciones, son subjetivas, "mera apariencia"; por ejemplo, lo grande y lo pequeño no pueden existir en parte alguna sin la mente, son, por lo tanto, enteramente relativos. Según Luria (1939) las sensaciones son fuente de conoci- miento del mundo exterior y del propio cuerpo. Son condiciones fundamentales para el desarrollo psíquico de la persona. Las sensaciones pueden influirse recí- procamente y los órganos pueden funcionar (sinestesia). Estima que mediante la asociación de las diversas modalidades transformamos las sensaciones aisladas en percepción integral y pasamos del reflejo de indicios aislados al reflejo de objetos o situaciones completas.

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La percepción íntegra del objeto surge como resultado de una compleja labor analítica sintética, que destaca unos rasgos esenciales y mantiene inhibidos otros que no lo son y combina los detalles percibidos en un todo concienciado. Se trata de un proceso activo y complejo que se halla estrechamente relacionado con la activación de las pautas de las experiencias anteriores que incluye en su estructura la labor mancomunada de la actividad de los sentidos y la actividad psíquica de nivel superior, el lenguaje. La persona mediante la palabra nombra objetos percibidos. Según Mayoral (1982), la sensación pura no se da jamás en el adulto, por lo menos en el estado normal.

El Empirismo admite que la percepción es adquirida i.e., aprendida en el contacto con el medio ambiente.

El Nativismo estima que el sujeto nace con ella, i.e., admite que la percepción es innata.

4.1.5. Alteraciones de la percepción

La percepción, según Vallejo Nájera (1964), puede presentar alteraciones cuantitativas o cualitativas. Las cuantitativas se refieren a la intensidad de las sensaciones: hiperestesia, anestesia, hiperestesia. Las cualitativas se refieren a las ilusiones, alucinaciones y alteraciones del esquema corporal.

Las ilusiones, percepciones deformadas, se dan por inatención, por tensión afectiva y por autoprovocación.

Según Hécaen (1939), las ilusiones, se refieren a todo lo concerniente a la forma, contornos tamaño, número y movimiento de los objetos o de las personas y por extensión a las modificaciones de los colores de los objetos. Las defor- maciones perceptivas son provocadas por lesiones cerebrales focalizadas y por intoxicaciones.

Bermejo (1981) estima que la ilusión, en un sentido amplio, consiste en la falta de correspondencia entre lo percibido y la realidad física; en un sentido estricto, consiste en la inadecuación sistemática entre percepción o estimación subjetiva de una o varias propiedades de un objeto y la realidad objetiva de las mismas.

Según Armstrong (1966) la ilusión consiste en la sensación sin la presencia el objeto, i., e., si digo veo un gato y el gato no está presente. Otra cosa es que me lo represente imaginariamente.

En la ilusión sensorial intervienen dos elementos: la creencia y la experiencia perceptual o impresión sensorial en la que se funda la creencia.

En la percepción verídica, las creencias son verdaderas; en la ilusión sensorial, son falsas. No podemos estar equivocados de las sensaciones en el momento de tenerlas, son necesarias.

Para Bartley (1976), las anomalías de la percepción, son las parestesias, sinestesias y afasias. Las percepciones están sujetas a alteraciones de ensayo a ensayo, originadas por la falta de seguridad que tiene el sujeto sobre lo correcto o incorrecto de sus percepciones.

Las alucinaciones, percepciones sin objeto, suelen ser auditivas, visuales, gus- tativas, táctiles, olfativas y alucinaciones de la imagen corporal. Están caracte- rizadas por la complejidad, corporeidad, convicción de realidad, localización en el campo sensorial. Las alucinaciones hacen referencia a un estado afectivo par- ticular de la conciencia, sentimientos de extrañeza, de nunca visto, de ya visto. Las alucinaciones son fenómenos sensoriales anormalmente surgidos, corpóreos y no representacionales que no llevan en sí a un juicio de realidad como juicio sobre tales fenómenos sensoriales.

Según Allport (1970), la razón en conjunto de que las cosas sean percibidas con exactitud, consiste en que el sujeto pueda comportarse realísticamente en su relación con el medio ambiente, en que sepa enfrentarse con él. De este modo, la percepción, no sólo es verídica, sino también personal.

Para Jaspers (1977), en la percepción, conviene diferenciar: a), entre el ma- terial de las sensaciones, la intuición del espacio y tiempo y las vivencias de los actos; b), entre el carácter de realidad, el juicio de realidad y el juicio psicológi- co; c), entre percepción y representación; d), entre el carácter de subjetividad y

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el carácter de objetividad. Los juicios de realidad dependen del medio ambiente cultural en que vive la persona, de su inteligencia y personalidad, del estado de conciencia y de la dirección de atención.

Como epílogo pueden servir las palabras de Bartley (1976, pág. 548): "La personalidad es una expresión de la percepción”. La persona ante el contacto directo con el estímulo reacciona aquí y ahora como una totalidad y en forma discriminativa.

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Dicho lo dicho, se busca en el Rorschach cómo procesan, es decir, cómo traducen la información procesada

4.1.6. La percepción en el Rorschach

La traducción puede ser: hiperconvencional; o extremadamente peculiar; o ajustada a la realidad. Cuando es hiperconvencional o extremadamente peculiar, la adaptación es inadecuada y la percepción, en la admisión de los datos, dis- torsionada. El desajuste perceptivo condiciona las conductas de un sujeto, i.e., condiciona la adecuación a las situaciones nuevas con mayor o menor precisión del funcionamiento.

Si el funcionamiento es flexible, la capacidad de adaptación es eficaz; en caso contrario, la conducta tenderá a la ineficacia y a la desadaptación. Se espera que la traducción sea ajustada a la realidad en la inmensa mayoría de los casos. La medida de la claridad de la percepción que va desde la precisión rígida hasta lo indefinido y borroso se encuentra en las Respuestas F. Estas Respuestas representan el razonamiento formal y la tendencia a percibir cumpliendo las exigencias de la realidad. Se relaciona con la "fuerza del yo", con la ausencia o demora de las manifestaciones emocionales. A continuación se indican los significados interpretativos de F y de F %.

4.1.6.1. Significado de F Pura

La F Pura, según Rorschach (1961) refleja la atención y concentración del pensamiento.

Rapaport (1976) estima que la F Pura se relaciona con el razonamiento formal de la persona y su tendencia a percibir y cumplir las exigencias de la realidad que le rodea. Se plantea dos interrogantes: Cuál debe de ser el porcen- taje de F y cuál es su calidad o nivel formal. El 1º implica el grado en que las consideraciones lógico-formales dominan el pensamiento y la conducta y el 2º, la eficiencia o deficiencia de estas consideraciones, i.,e., la calidad del "examen de la realidad".

La F Pura, según Klopfer (1966) se refiere al grado de control asequible a la persona. La F Pura opina Portuondo (1976) sirve para evaluar fundamental- mente la capacidad observadora de la persona, su atención y concentración; la capacidad de percibir la realidad. Para Loosli (1965) la medida en que la persona domina activamente las láminas refleja su capacidad de dirigirse en la vida, de

adaptarse a la realidad exterior bajo la dirección del sistema intelectual-volitivo, i.e., guiada por el pensamiento y la razón.

Los datos encontrados en las diversas investigaciones, según Exner (1974) dan alguna credibilidad a la noción de que la F Pura, de alguna manera, está relacionada con las ausencias o la demora del afecto.

4.1.6.2. Significado de F %

El F % según Klopfer (1966) se vincula con el grado de control del sujeto y con su capacidad para manejar situaciones sin implicarse emocionalmente. El grado de control está mediatizado por la cultura y la civilización. La civiliza- ción occidental exige que la satisfacción de los impulsos esté sometida a cierta postergación, a cierta demora, a la estimación lógica, antes de ser puesta en actividad.

Rapaport (1959) opina que F % indica el grado de autonomía de los procesos mentales conscientes que se resisten a la intromisión de factores subconscientes. Expresa la medida en que los procesos de razonamiento formal pueden conti- nuar su curso sin verse interrumpidos o reorientados por la intrusión de afectos, ansiedades y preocupaciones.

Tranque García (1942, pág. 65) sigue también la misma idea. Dice: F % es "un índice muy significativo de la precisión de los mecanismos asociativos conscientes del poder de concentración y persistencia en la atención".

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En cuanto a los valores cuantitativos, los autores no están de acuerdo. Klopfer (1966) indica que un sujeto normal debe dar un F % comprehendido entre un 20 % y 50 %. Alcock (1965) sigue el mismo criterio. Rapaport (1959) señala un 60 % y 70 %.

- Un F % elevado, según Rorschach (1964), Rapaport (1959), Beck (1967), Portuondo (1973), Beizmann (1968) Serebrinsky (1948) y KloSPel (1966) debe estar entre un 50-80. Representa rigidez, constricción, ansiedad, empobrecimien- to de la expresión ideacional y afectiva, atención excesiva hacia el control lógico, excesivo control afectivo, postergación del impulso. Esta hipótesis es cierta sobre todo cuando no hay mucho movimiento, color y sombreado. En caso contrario, es indicio de "un yo fuerte".

- Un F % muy elevado (mayor que 80 %) es un índice patológico.

- Un F % muy bajo (menor que 20) según Bohm (1945), Rapaport (1959), Beck (1967) representa impulsividad, riqueza afectiva y experiencia ideacional variadas, pero con frecuencia incontroladas o inadecuadas. Representa una reac- ción demasiado personal, rayana en la arbitrariedad.

4.1.6.3. Exactitud perceptual

Todos los autores concuerdan con Rorschach en que las respuestas de Forma representan la exactitud de la percepción. La exactitud de la percepción implica atención, sistemas de control y juicios discriminantes. El sujeto ajusta sus en- gramas al estímulo y decide si la coincidencia es o no es adecuada. Los Autores

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valoran el aspecto cualitativo y cuantitativo de las respuestas.

Rorschach (1956, Págs. 56-57) utilizando el criterio estadístico clasifica las respuestas F en "formas buenas" (F+) y en "formas malas" (F ). La percepción de formas buenas implica: "Capacidad de mantener estable la atención. El sujeto ha de poseer nítidos engramas formales. La capacidad de ecforizar, despertar y llevar a la conciencia esas imágenes mnémicas nítidamente conformadas. La capacidad de elegir entre la multitud de imágenes similares que se ofrecen, la imagen mnémica más ajustada. En síntesis F+ constituye un índice de la agu- deza de ciertos procesos asociativos o quizá de todos , así como del grado de persistencia de la atención y la capacidad de concentración"

Para Klopfer (1966, pág.144) "La clasificación F generalmente se refiere al grado de control intelectual asequible al individuo". Indica tres niveles de exac- titud formal: F+, F, F- .

- F+ refleja que el individuo se preocupa "por ser exacto, se interesa por la situación real.... puede ser muy inteligente, muy compulsivo, o ambas cosa a la vez". El nivel formal se basa en la exactitud, especificación y organización. La calidad formal se refiere a la exactitud de la percepción, i. e., al grado con él que la persona ajusta un concepto al material de la mancha. F representa a sujetos que "por lo general no son ni tan inteligentes ni tan emocionalmente controlados".

- La F- representa la debilidad del yo para relacionarse con la realidad; se da una necesidad que distorsiona el estímulo y vuelve subjetiva la percepción. La persona ve lo que quiere ver o deja de ver lo que teme para defenderse de su temor.

Rapaport (1976, pág. 209) considera el determinante formal (F) y el nivel formal. "El uso de F como determinante parece hallarse relacionado con el razo- namiento formal del sujeto y una tendencia a percibir y cumplir las exigencias de la realidad que lo rodea en la vida diaria". Amplía la clasificación de F: F+, F+-, F-+, F-. La calidad formal viene dada por la adecuación entre percepción y estímulo. "El grado de congruencia indica la medida en que la insistencia en el procedimiento lógico formal encuadra dentro de la realidad. Denuncia el éxito del examen de la realidad, la estrictez y eficiencia de la actitud crítica de control frente a las propias producciones".

Según Beck (1968) el porcentaje de F+ implica percepción clara, reconoci- miento y discriminación.

El sujeto, comenta Loosli Usteri (1965, pág. 57), se ve obligado ante la con- signa y ante el caos del estímulo a responder con "un acto creador, es decir, un acto formativo". “La medida en que el sujeto domina activamente las lámi- nas rorscharchistas refleja su capacidad de dirigirse en la vida, de adaptarse a la realidad exterior, bajo la dirección del Sistema intelectual volitivo (Sistema sofropsíquico); es decir, guiado por la razón y por el pensamiento".

En ese "acto creador" comenta Piotrowski (1957) el sujeto se siente impelido por el deseo de dominar el caos del estímulo en lugar de sumergirse en él. Pero en la adaptación al mundo exterior, la afectividad es indispensable. Por esto, el limitarse a las interpretaciones de la forma es propio de personas que se privan del contacto inmediato espontáneo.

Para Bates Ames (1972, pág. 85) "las respuestas de forma reflejan el grado de dominio intelectual del individuo y suministran cierta indicación sobre la capa- cidad intelectual de ese examinado, su poder de razonamiento y sus facultades críticas”.

Según Beizmann (1968, pág. 160) "las respuestas F+ indican agudeza per- ceptiva, una observación precisa y una actividad de concentración".

Para Bohm (1977, pág. 94) "Las F+ descubren ante todo una buena capaci- dad de observación... capacidad de concentración, la atención y, en cierto grado, también la tenacidad".

Exner (1995, pág.92) dice: “el modo y la calidad con que la forma se utiliza al crear cada percepto, representa la capacidad del sujeto para percibir los objetos de manera convencional y realista”. El sujeto frente al estímulo amorfo utiliza las huellas mnémicas de los objetos para encontrar un objeto que se parezca a los contornos de la mancha. La coincidencia puede ser o no ser adecuada. El ajuste o control de la realidad dependerá de la atención, del control y del poder discriminante de los sujetos. El criterio que adopta Exner (pág. 93) es el estadístico, dice: “el ajuste perceptivo va a medirse a través de lo que la mayoría de la gente percibe en cada área de las manchas”. De este modo, las respuestas serán frecuentes o infrecuentes, usuales o raramente percibidas, inusuales, y, en este continuum, estarán enmarcadas las convencionales, las individuales y las distorsionadas. Exner indica tres grupos de datos que informan sobre el control de la realidad, es decir, sobre la calidad de la forma

4.1.6.4. Valores cuantitativos

Los valores cuantitativos del F+ %, según Rorschach (1964) debes estar com- prendidos entre el 70 % y 80 %. Tranque García (1942), alrededor del 75 %. Bochner y Halpern (Cit. por Serebrinsky, 1948), entre el 85 % y 100 %. Rapa- port (1956), entre 65 % y 75 %, por encima de 90 % es muy raro. Potuondo (1976), entre 70 % y 80 %. Loosli (1965), entre 79 % y 92 % para hombres y entre 76 % y 91 % para mujeres. Exner (1974), entre 70 % y 93 %, un F+ % y X+ % muy altos, cerca de 100 %, representan una preocupación exagerada por la realidad.

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Para conocer cómo traducen los sujetos la información recibida se indica el significado de las siguientes variables: L, OBS, XA %, WDA %, X+ %, X- %, S-, P, X+ %, Xu %, FAB y los datos de frecuencia de FQ.

Los significados de Lambda y OBS están indicados en el Tema anterior. No obstante, conviene señalar que L alta, tratándose de la Mediación Cognitiva, opera con negligencia y no cumple con las demandas o las expectativas sociales. Ningún niño tiene OBS positivo.

4.1.6.5. Significado de XA %, WDA %.

El significado interpretativo general concedido debe ser esencialmente como un índice de los rasgos de control de la realidad del protocolo. Son variables que

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miden el ajuste convencional:

- XA % y WDA % conforman un tanden que identifica las dificultades en la percepción (mediación) y discrimina mejor verdaderos positivos y falsos positi- vos. Las características del objeto identificado corresponden a los contornos de la mancha o del área utilizada, y cuanto más obvias sean las características del estímulo, habrá menos respuestas FQ-.

4.1.6.6. Significados de X+ %.

El significado interpretativo general concedido al X+ % debe ser esencial- mente como un índice de los rasgos de control de la realidad del protocolo. Es una variable que mide el ajuste convencional.

- X+ % entre 0.70-0.89 corresponde a personas que dan respuestas conven- cionales.

- X+ %>0.89 representa a personas hiperconvencionales, preocupadas ex- cesivamente por ser aceptadas en la sociedad; a personas perfeccionistas que buscan la exactitud antes que expresar su capacidad de creatividad; a personas que sacrifican su individualidad.

- X+ %<0.70 corresponde a sujetos poco convencionales en sus percepciones; a personas que no perciben las cosas como las perciben los demás. Puede deber- se a un modo personal sin distorsión en la percepción o a un alejamiento de la realidad. Si el alejamiento cuantitativa y cualitativamente es notorio es mayor el riesgo de inadaptación. X+ %<0.70 relacionada con L alta, corresponde a su- jetos que realizan traducciones menos convencionales, muy individuales. Eso no significa que sean necesariamente antisociales. X+ % baja, debido a respuestas sin forma (T, V, Y, C puras), es un indicador poco fiable. Cuando X+ % es baja y tiene muchas respuestas sin FQ, conviene matizar la interpretación con el análisis cualitativo de los datos. Refleja la presencia de problemas afectivos que interfieren el Proceso de Mediación. Exner cita 49 trabajos y presenta 5 estudios realizados con esta variable.

4.1.6.7. Significado Xu %.

Xu %>0.20 señala un excesivo autocentramiento. Corresponde a personas individualistas que perciben las cosas en función de sus necesidades, desde sus propios puntos de vista y ofrecen una resistencia al modo de ver de los demás, pero no distorsionan.

4.1.6.8. Significado de X- %.

X- %, si aparece con baja frecuencia, indica una distorsión en la traducción de la admisión de datos.

- X- %<0.15 refleja adecuación perceptiva.

- X- % entre 0.15 y 0.20 indica una posibilidad de inadecuación perceptiva o distorsión mediacional.

- X- %>0.25 sugiere una percepción inadecuada, distorsión mediacional. Se- ñala el grado relevante de apartarse de lo convencional. Este tipo de respuestas

aparecen en psicóticos, especialmente en esquizofrénicos. En todo caso, el aná- lisis de los niveles de distorsión, indicará el riesgo de aparición de conductas bizarras, inapropiadas, desajustadas.

- X- % >0.70 refleja un brote psicótico o fingimiento.

4.1.6.9. Significado de P.

Todos los autores concuerdan con Rorschach en señalar que las Respuestas Populares representan la capacidad de ver las como las ven los demás; la ca- pacidad de adaptarse sin claudicaciones. Son Respuestas que, además de estar de acuerdo con el significado interpretativo, están de acuerdo con el criterio de frecuencia.

Para Rorschach (1961, pág. 195, Artículo Póstumo) las Respuestas Populares pueden "informarnos sobre la capacidad de adaptación intelectual, de la partici- pación en el mundo colectivo de comprender las cosas". Las clasifica ateniéndose al criterio estadístico (1 por cada 3 examinados).

En opinión de Klopfer (1966, pág. 150) "las respuestas populares originales, P-O, revelan la capacidad de un sujeto para ver el mundo de la misma manera que la mayoría de las personas o por el contrario de una manera diferente que los demás".

Según Rapaport, (1976, pág. 228) "una incidencia adecuadamente elevada de P indica que el sujeto es suficientemente sensible a los significados o impli- caciones obvios de las situaciones que plantea la realidad cotidiana y que posee, por lo tanto, un adecuado sentido común".

Para Beizmann (1968, pág. 255) un nº satisfactorio de P "indica que el sujeto participa en el pensamiento colectivo, i.e., en la manera general de pensar de su medio".

Para Beck (1968) P representa la identificación con las normas del grupo. .

Exner (1974, pág. 43) recomienda que P "debe interpretarse siempre en tér-

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