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CAPITULO IV: “DOS VISIONES PARA ABORDAR LA PREVENCIÓN: ESPAÑA Y HOLANDA”

PREVALENCIA DE AÑO (%) SEGÚN SUSTANCIA CONSUMIDA

5.1.9 Observaciones Finales de los Factores de Riesgo y Protectores

El diagnóstico realizó un estudio de los factores de riesgo y de protección al interior del colegio. Al comienzo de éste capítulo se presentaron los factores de riesgo y protección que los apoderados, alumnos, profesores y comunidad en general consideraba como presentes dentro del colegio, la familia y los grupos de pertenencia. Ahora presentaré aquellos factores de riesgo y protección que aparecieron dentro del diagnóstico. Algunos coinciden y otros están muy lejanos a los que se consideraban como reales.

Los Factores de Riesgo más relevantes para el consumo tanto de alcohol como de marihuana son: “Pares consumidores de alcohol y de drogas; Pares conflictivos; Familias con prácticas inconsistentes y de pobreza afectiva; Creencias positivas hacia las drogas; Accesibilidad de las drogas; Fracaso escolar y bajo compromiso escolar”149.

Los Factores de Riesgo más importantes para el consumo de marihuana son:

“Familiares consumidores de alcohol o de drogas; Conductas de inadecuación social y de riesgo; Baja asertividad y alta permeabilidad al medio; Rechazo de los pares150”.

Las Escalas menos influyentes en el consumo de alcohol y marihuana son: “Familias conflictivas; Agresividad; Sentimientos de autoestima y autoeficacia; Elementos depresivos151”.

149

“Informe Final. Diagnóstico Universidad Diego Portales. Página: 37.

150

Ibíd.

De las Escalas estudiadas, las individuales aparecen como las menos relevantes para los alumnos de este colegio. Esto es así tanto para las que se asocian a factores de riesgo (Agresividad, Conductas de Inadecuación social y Riesgo, Elementos depresivos) como para las que se asocian a factores protectores (Asertividad y Autoestima).

Este punto es muy importante en la elaboración de políticas y en la construcción de un programa de prevención de consumo de alcohol y/o drogas. “La baja relación de tales Escalas con el consumo de alcohol y marihuana, permiten suponer que éste se encuentra poco asociado a características personales del alumno. Por lo tanto, las características de personalidad no actúan significativamente en la prevención o reforzamiento de las conductas de consumo152”.

Las 14 Escalas analizadas en este estudio corresponden a factores de riesgo y protectores. Muchas de ellas, pueden ser entendidas como de riesgo o protección, según sea el caso. Por ejemplo, en la Escala Pares consumidores, se observa que tener pares consumidores favorece el consumo de marihuana y que quienes no tienen pares consumidores, efectivamente, presentan un menor consumo. No obstante, esta equivalencia no es posible para todas las Escalas. Por ejemplo, la Escala Conductas de Inadecuación Social se correlaciona con el consumo de marihuana, pero no es posible afirmar que no manifestar este tipo de conductas inhiba el consumo, es decir, que actúe como factor protector. Esto implica que la interpretación de cada Escala debe ser cuidadosa para salvaguardar la precisión de la información obtenida y así, poder diseñar un programa preventivo de mayor especificidad.

Los factores protectores más relevantes son pertenecer a familias protectoras y no tener cercanía a pares consumidores. Ambas Escalas son más inhibidoras del consumo de marihuana que la asertividad y la autoestima. No obstante, es necesario tener presente que no existe un factor determinante por sí mismo para evitar el consumo. Esto refuerza la idea de la multicausalidad del fenómeno del consumo de drogas y la relevancia de planificar acciones preventivas integrales.

5.2 Conclusiones.

Entrando de lleno en el plano práctico de la prevención, es necesario saber cual es el punto de partida dentro del colegio para diseñar políticas de prevención. Para esto, el colegio realizó el año 2000, por medio de profesionales de la Universidad Diego Portales,

un diagnóstico donde se hace una radiografía de la realidad del colegio respecto al consumo de drogas.

Esta radiografía es un muy buen indicador de los contenidos preventivos y de los caminos a seguir dentro del diseño de políticas de prevención.

Si bien es cierto es un diagnóstico que lleva 4 años de vigencia, también es cierto que, por no haber realizado un programa de prevención durante ese tiempo, es presumible pensar que las cifras no han cambiado.

Este diagnóstico se aplicó a toda la comunidad ignaciana por lo que representa a la totalidad de los involucrados. Los resultados no son alarmantes, sino más especificador del problema al interior del colegio. Además este diagnóstico respalda la tesis de que es necesario que los programas de CONACE pasan por el filtro que es la realidad del colegio. Con los resultados en la mano podemos enfrentar la problemática sabiendo cuales son nuestras debilidades y fortalezas, generando una prevención efectiva y no contraproducente

El diagnóstico se realizó a todo la comunidad escolar, con lo que se logran

conclusiones objetivas y completas, no parciales.

El colegio San Ignacio presenta consumo de alcohol por sobre las cifras

nacionales. Dicho resultado responde, principalmente, a la cultura imperante en este establecimiento que valora un alto nivel de consumo de alcohol por diversión e incluso como un modo de aceptación social. Frases que ejemplifican esta concepción son “...el que queda más botado es el más bacán...” , “ ...y si no te curaste el fin de semana, lo inventas para quedar bien...”

La modificación del nivel de consumo implica una intervención a nivel de valores,

de patrones conductuales y de aspectos no conscientes que refuerzan y legitiman el alto consumo de alcohol.

Otra variable que incide en el alto nivel de consumo de sustancias lícitas e ilícitas

es la falta de políticas claras y consistentes en el manejo de situaciones de consumo por parte del colegio. Este es el punto que se está trabajando en la actualidad y que regulará el accionar de la prevención al interior del establecimiento educacional.

Existe una variedad de factores de riesgo que explica el consumo de alcohol y

marihuana, no obstante, no es posible identificar a uno de ellos como determinante. Es más bien su interacción lo que da cuenta de los elementos que refuerzan o inhiben el uso de sustancias. El diseño de un programa de

prevención debe, por tanto, abarcar la complejidad que ello implica, ya que la constelación de factores varía de acuerdo a la población en estudio.

Los alumnos de 4º a 6º básico conocen, en términos generales, lo que es la

droga. Sin embargo, desconocen el real significado del consumo , sus efectos y consecuencias. En la encuesta se aprecia que los niños han escuchado del tema, pero en realidad no lo saben o bien no lo entienden.

La información que tienen los alumnos de 4º a 6º básico sobre las drogas,

proviene prioritariamente de la televisión. Este resultado es esperable, ya que los niños actualmente tienen más acceso a este medio de comunicación. Una de las dificultades que tiene la información que entrega la televisión es que muchas veces los programas y la publicidad no son adecuados para la edad de los niños. Además, frecuentemente, no hay supervisión de los padres o de adultos responsables que recojan los temores y cuestionamientos que surgen en los niños.

En consecuencia, el principal factor de riesgo para los niño de 4º a 6º básico, se

relaciona con la desinformación. El desconocimiento no les permite generar conductas de autocuidado, exponiéndose así a ser inducidos con mayor facilidad al consumo de drogas lícitas e ilícitas.

El nivel de consumo regular de marihuana (un 30% de los IV medios consume

marihuana, sin considerar los casos de consumo experimental) supera ampliamente los pronósticos de consumo señalado por los padres y profesores del colegio ( 15% de los cuartos medios).

Los resultados indican un fuerte incremento del consumo de alcohol entre 6º (un

64,6 % ha probado el alcohol) y 7º básico (un 78,5% ha probado el alcohol). En relación al consumo de marihuana, en I medio un 5,8% ha probado la marihuana y en II medio, un 10,6% la ha probado. Por lo tanto, estos cursos deben considerarse como límites para aplicar una real prevención del consumo de estas sustancias.

Puesto que existe un aumento progresivo (por curso) del consumo de sustancias,

es importante considerar intervenir en cursos más jóvenes. Es decir, insertar acciones preventivas primarias, secundarias e incluso terciarias, según sea el caso.

Considerando la complejidad del fenómeno del consumo de drogas, para que

alumnos, no debe dirigirse sólo a un estamento del colegio, sino trascender a toda la comunidad educativa: alumnos, docentes, administrativos, padres y apoderados.

CAPITULO VI: “BASES PARA UNA DEFINICIÓN DE CRITERIOS ORIENTADORES