• No se han encontrado resultados

Los obstáculos en el logro de tu salud financiera

3 ¿Qué es la salud financiera?

5. Los obstáculos en el logro de tu salud financiera

“Locura es hacer las mismas cosas esperando un resultado diferente”

—Albert Einstein

La indecisión. ¿Comenzamos ahora o lo dejamos para mañana?

“El interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”

—Albert Einstein

Algunas de las frases que más escucho con respecto a planeación financiera son:

Ahora no puedo ahorrar, no me alcanza Comienzo el año que entra

Lo que pudiera ahorrar es muy poco, mejor me espero a juntar más

¿Puedes imaginar una bola de nieve bajando una pendiente e incrementando su tamaño conforme avanza? ¡Esa es la definición del interés compuesto! A un capital inicial se le van acumulando los intereses de tal manera que van creciendo poco a poco.

Este efecto es espantoso cuando eres deudor de una tarjeta de crédito, pero ¿puedes imaginar lo que sucedería si los que crecieran fuesen tus ahorros?

Imagina a dos amigos recién graduados de la universidad. Pedro decidió ahorrar $3,000 anuales a una tasa de interés del 10% mientras que Martín gasta el total de su salario no estableciendo ningún plan de ahorro.

Cuando los dos amigos se encontraron para el festejo del décimo aniversario de su generación, Pedro había ahorrado $52,594. En este momento Martín decide comenzar su ahorro por la misma cantidad y a la misma tasa de interés ($3,000 a 10%) mientras que Pedro dejó de depositar su ahorro anual pero sin retirar el dinero que había ahorrado durante los primeros diez

años.

¿Cuánto habrá ahorrado cada uno de los amigos al momento de su jubilación, cuarenta años después de egresar de la universidad?

Observa la tabla y verás que aunque Martín ahorró rutinariamente durante los siguientes treinta años, jamás logró igualar el ahorro de su amigo. ¡La diferencia es de $374,895!

Cada uno de nosotros ha definido su meta y la forma de alcanzarla. Ahora es momento de llevarla a cabo y no dejarla para mañana. La indecisión puede ser responsable de que no logremos el éxito que esperamos y la tabla anterior habla por sí sola. ¿Crees que sea buena idea seguir esperando para iniciar el camino hacia la salud financiera?

Las compras por impulso

Somos víctimas de las compras por impulso cuando compramos basados en la oportunidad que se nos presenta sin cuestionarnos qué tanto tendremos que esforzarnos para generar el dinero que cubra esa compra. Un método con alto índice de efectividad que evita las compras innecesarias consiste en cuestionarte

antes de abrir la cartera:

“¿Cuánto dinero genero por cada hora trabajada?” La efectividad del método radica en que sabrás el número de horas que tienes que trabajar para poder hacerte de esa pantalla plana, reloj exclusivo o la botella que estás a punto de invitar a tus cuates en el antro, dándote así un marco de referencia exacto para saber si estás realizando una compra inteligente.

Si tu salario es fijo, realiza este cálculo dividiendo tu ingreso neto mensual (ya descontados los impuestos) entre el número de horas que inviertes en tu trabajo. Debes tomar en cuenta el tiempo que te toma desplazarte tanto de ida y vuelta pues es también tiempo invertido.

Puedes hacer el ejercicio más extremo si descuentas a tu ingreso neto tus gastos de comida y transporte, pues se considera que son costos derivados directamente de tu actividad. Si conoces el monto que inviertes en ropa y su cuidado también debes descontarlo de tu ingreso antes de dividir éste entre tus horas de trabajo.

realiza el ejercicio considerando un proyecto que vendas con frecuencia. En mi caso doy consultoría y cursos de entre doce y dieciséis horas promedio. El error que yo cometía en un principio era obtener mi tarifa por hora y usar esa cifra sin considerar que en cada curso me toma tiempo el armar la propuesta, temario, juntas de venta, preparar el material, facilitar sesiones y, en algunos casos, evaluar a los participantes. La cifra disminuyó al considerar el tiempo que invierto en ganarlo, pero también me hizo más consciente a la hora de abrir mi cartera.

Hagamos un ejemplo:

Ingreso neto mensual (después de impuestos): $20,000

Horas de oficina mensual: 160

Tiempo de traslados casa-oficina-casa mensual: 40 horas

Gasto en comida promedio mensual: $1,200 Gasto en transporte mensual: $1,000

Tu ingreso neto – lo que gastas por ir a trabajar es: $17,800 ($20,000 – $1,200 -$1,000)

Tus horas de trabajo mensuales + traslados: 200 hrs. (160 + 40)

Resultado: Tu ingreso por hora es de: $89 ($17,800 / 200)

Tu nuevo valor de cambio será tu ingreso por hora trabajada, es decir, los $89.

Si fueses a un centro comercial y quisieras hacer una compra de $1,500 significa que tendrás que trabajar casi 17 horas para pagarla ($1,500 / $89)

A mí me sirve este método para saber si esa comida elegante, o lo que sea, ameritan estar 17 horas de pie (¡con zapatos de tacón!) hablando y con toda mi atención puesta en un grupo de 25 personas. En algunas ocasiones sí lo vale y en otras decido continuar

mi camino.

¿Cuántas horas frente a un cliente o jefe engorroso vale tu próxima compra?

¿Y qué sucede si no recibo un ingreso fijo?

Creo importante agregar a un sector de la población que también puede sucumbir ante las compras por impulso y trabaja más horas que en cualquier otra ocupación. Sin embargo, su remuneración es nula, por lo cual difícilmente puede llevar a cabo este ejercicio.

¿Cuánto vale el trabajo que realiza una mamá? Basada en información del sitio Salary.com desarrollé este pequeño ejercicio para calcular el salario que una mamá podría obtener en México. Si te parece útil, puedes utilizar el modelo y adaptarlo a las funciones y horas que dedicas a cada uno de estos rubros.

Cuando tomamos conciencia de qué tanto vale el trabajo que desempeñamos podemos apreciar mejor el tiempo que le dedicamos.

Valuar tu posición con respecto al trabajo que desempeñas y años de experiencia puede ser también

de utilidad si te encuentras en un proceso de cambio laboral. Además de ayudarte a decidir si es tiempo de buscar nuevos horizontes y con ello generar más ingresos o, al contrario, apreciar el trabajo y el salario con el que cuentas.

¿Cómo evitar comprar por impulso?

Vivimos bajo un constante bombardeo publicitario que nos hace crear carencias imaginarias asociando estados de bienestar a la adquisición de productos y servicios. Las compras no tienen que ser malas en sí mismas, pero sí lo es un patrón de compras por impulso que afecta tus finanzas personales, alejándote del estado de salud financiera que planeas para tu futuro.

Una buena noticia es que nuestra actitud hacia las compras es sólo eso, una actitud que se aprende y se desaprende, reemplazándola con hábitos tales como:

Planificar las compras haciendo una lista de productos y servicios que necesitamos

recursos con los que contamos

Comparar precios entre marcas y tiendas

Comprar a crédito solamente si conocemos las tasas de interés y condiciones, y si los pagos están dentro de nuestras posibilidades

Una vez que tenemos una meta y un plan de acción, contaremos con la motivación necesaria para redefinir nuestros hábitos de compra.

Sucumbir a las marcas. El comprador aspiracional

Nada más acertado que construir una marca para tu negocio o servicio. Las marcas nos seducen como consumidores a través de beneficios intangibles que se instalan en nuestra mente, logrando un nexo entre lo que realmente ofrecen y lo que percibimos de ellas.

El deseo de “ser parte de” o aspiraciones para “ser” puede atentar contra nuestra salud financiera, pues nos llevan a consumir productos por encima de nuestro poder adquisitivo. Es muy saludable revisar cuál

es nuestra relación con las marcas que consumimos y “acomodar” esa relación en una justa dimensión. ¿A qué me refiero? Hablo aquí de evaluar los beneficios reales que el producto me va a proporcionar, y realizar un trabajo interno para evaluar qué necesidad es la que queremos satisfacer al adquirir dicho producto o servicio.

¡Momento! Recuerda que la tranquilidad económica no necesariamente significa autoflagelación, ni que nadie es perfecto en este mundo. Yo no estoy peleada con las cosas bonitas y tengo una marcada debilidad por cierto perfumito y algunas otras cosillas. Sin embargo, te comparto algunas reflexiones personales que me ayudan a decidir en qué gastar mi dinero y en qué no:

Bolsas de marca cuyo costo oscila entre los $300 y $1,000 dólares: A menos que tengan incrustaciones de piedras preciosas, el costo de producción de estas bolsas en las maquiladoras oscila alrededor de $10 y $15 dólares; me hace

“no sé qué” en el estómago pagar el sobreprecio. No podré usarlas por mucho tiempo sin correr el riesgo de andar con una bolsa “fuera de temporada” y lo que traigo en la bolsa, incluyendo celular, maquillaje y efectivo, nunca alcanza el valor de una de esas bolsas. Por último, si usara una bolsa de ese precio, el resto del atuendo tendría que estar a la altura, pues de lo contrario, mi bolsa tendría un marcado “look pirata”.

Perfumes y accesorios de celebridades: Cuando se anuncia un perfume creado por Paris Hilton, por ejemplo, me muero de la risa al imaginarme a la susodicha “creando” su fragancia en un laboratorio. ¿Sabrá acaso la diferencia entre un matraz y un mechero? Lo mismo aplica al imaginarme a la celebridad en cuestión diseñando ropa, lentes y joyería. Honestamente, creo que quien en verdad hace ese trabajo requirió invertir muchas horas estudiando y desarrollando su talento. No me gusta pensar en mi dinero yendo

a parar a la cuenta bancaria de alguna de estas celebridades por el simple hecho de “prestar” su nombre.

Gadgets de tecnología: Por fortuna mi trabajo no requiere de mucha tecnología y la experiencia me ha enseñado que estos artículos entran al mercado con una estrategia de “desnate” que consiste en cobrar precios muy por encima de su valor real, para luego disminuirlos drásticamente ante el surgimiento de la competencia o nuevas versiones del mismo.

Finalmente, antes de comprar, me hago las siguientes preguntas: ¿Lo necesito? ¿Vale lo que cuesta? ¿Puedo encontrar algo que me sirva de la misma manera a un precio más barato? Y, la más importante: ¿Puedo pagarlo?

¿Qué estrategia usas tú para decidir en qué gastar tu dinero?

las compras por impulso?[1] Responde:

1. Cuando veo un anuncio, comercial o desplegado publicitario de un nuevo producto o servicio, siento emoción por probarlo. Podemos describirlo como una reacción emocional más que racional.

2. Tan sólo con entrar al centro comercial o tienda puedo notar que ha cambiado mi estado de ánimo. Ya sea que me sienta de mejor humor o incluso con cierto nerviosismo.

3. Si tuve un mal día, siento tristeza o angustia, relaciono inmediatamente el comprar algo con poder levantar mi estado de ánimo.

4. Suelo comprar algo pensando en que si no lo llevo a casa en ese momento, quizá se pase la oportunidad (no importa que sea una licuadora que lleva meses en la tienda).

5. Si voy a un centro comercial, por ejemplo, a realizar un pago, no puedo evitar salir sin comprar algo.

6. La mejor parte de la compra es la sensación de que ahora el artículo me pertenece.

¿Quién se roba mi dinero? Deficiente control de gastos

Lunes 8:00 am – Te preparas para la oficina, te das cuenta de que no traes ni un clavo en la cartera.

Lunes 8:30 am – De camino (ya corriendo) pasas al cajero y retiras lo que queda en tu exprimida cuenta de nómina. Haces nota mental de que la próxima quincena es hasta el próximo lunes, ¡ups!

Miércoles 7:00 pm – Se prende ese odioso foquito amarillo en el tablero del auto. Tu coche suplica por algo de gasolina, te detienes y al disponerte a pedir “tanque lleno” encuentras que no cuentas sino con moneditas.

ladrones?

¿Y si fuiste tú? Comienza un maratón mental tratando de recordar en qué te gastaste el dinero. A tu mente vienen la coperacha para el pastel de la niña de la fotocopiadora, la tanda a la que entraste y cuyo final parece no llegar nunca, los taquitos que pediste porque no te dio tiempo de salir a comer, la multa que pagaste en el videoclub cuando devolviste las películas que tenías que haber regresado desde el jueves pasado, el “té chai latte grande leche ligth” que se te antojó ayer, el boletito de la lotería y… eso suma apenas poco más de la mitad de lo que había en tu cartera, ¿qué pasó con el resto?

Al borde de la migraña, después del vano esfuerzo mental por recordar en qué más gastaste, pides que le pongan sólo cinco litros, suficiente para llegar a casa y pasar mañana al cajero para retirar efectivo ¡de la tarjeta de crédito!

Las fugas de dinero de la cartera son todos esos “pequeños” gastos que hacemos y no registramos. Desafortunadamente, ¡no podemos controlar aquello que no medimos! La página de Profeco[2] tiene

excelentes formatos de presupuesto y control de gastos. Descubrir nuestras tendencias y hábitos de consumo es el primer paso para construir un presupuesto que funcione.

Deudas. ¿Tus tarjetas de crédito te ahorcan? Ya sea que te encuentres en una situación agobiante y estés haciendo un gran esfuerzo para mantenerte a flote, o que las deudas no se encuentren en tu lista de preocupaciones, te invito a revisar el siguiente cuestionario que tiene como propósito validar la actitud que tenemos hacia el crédito y la responsabilidad que asumimos para saldarlo.

1. Si reúnes los últimos doce estados de cuenta de tu(s) tarjeta(s), y procedes a subrayar o marcar los gastos registrados de acuerdo a: necesidades (amarillo) y gustos/premios (rojo), el color que predomina sobre el papel es:

1. Amarillo. Recurro al crédito para hacer frente a gastos inesperados o para

financiar compras planeadas.

2. Mitad y mitad. Destino mi ingreso para pagar en igual proporción deseos y necesidades.

3. Rojo.Mi deuda se produce para dar gustos a mí y a mis seres queridos.

2. Los plazos para liquidar una deuda se acortan en función de nuestra capacidad para destinar montos mayores al capital del adeudo. La cantidad que destinas mensualmente a diversiones y comidas fuera de casa podrían ser parte de ese monto, tú…

1. Reduces al mínimo tus gastos. Buscas alternativas de diversión sin costo y cada mes destinas ese ahorro al pago de tus deudas.

aunque no realizas algún cálculo matemático que sustente esta afirmación. 3. Sabes que la vida sólo se vive una vez y

no vas a sacrificarte ni sacrificar a tu familia para hacer al banco más rico. 3. Para lograr unas finanzas sanas se

recomienda principalmente el ahorro, pero también existe la posibilidad de generar mayores ingresos, vía un segundo empleo (que por el número de horas y horario seguramente será de menor nivel al que ya tienes), inicio de un negocio alterno, la venta de multinivel, etc. Al respecto piensas…

1. Estamos en crisis y es difícil tener un primer empleo, mas no descarto la posibilidad de dar clases, cuidar niños o apoyar cualquier otro oficio. También estoy considerando iniciarme como

empresario o diversificar el negocio que ya tengo. Necesito ganar más dinero. 2. Opino que las cosas están muy difíciles,

prefiero enfocarme en mantener lo que tengo seguro y ahorrar de acuerdo a lo que pueda.

3. Trabajo demasiado, no sé cuánto voy a durar con este trabajo, además, si hubiera otro lugar en donde pudiese ganar más ya me habría ido ahí. Nadie me va a pagar más, así como están las cosas.

4. Los intereses que cobran los bancos en nuestro país están muy por encima (hasta cinco veces) que los que se cobran en Estados Unidos y Europa. Durante los últimos años otorgaron tarjetas de crédito sin estudiar la capacidad crediticia de los solicitantes, lo que les atribuye una proporción de la responsabilidad del

incremento en los adeudos. Recientemente han comenzado a limitar las disposiciones de efectivo y han disminuido los límites de crédito, buscando así mantener al mínimo la cartera de crédito.

1. No me da gusto, pero siento cierto alivio al saber que no voy a seguir endeudándome.

2. Me enoja que decidan por mí. Yo cuento con esa línea de crédito para mantener mi economía a flote y soy capaz de decidir si lo uso o no.

3. Eso se llama discriminación y es una razón más para mi molestia. Me dan ganas de desquitarme.

5. Otra fuente importante de ahorro que podrías destinar al pago de tarjetas es eliminar –o al menos reducir– el gasto en vacaciones y el consumo de alcohol,

cigarros y refresco.

1. Es un gran sacrificio y no sé si valga la pena, pero admito que me ayudaría a ahorrar y estoy dispuesto a intentarlo. 2. Puedo eliminar algunos, pero no renunciar

a todos, prefiero hacer otras cosas si alguien puede demostrarme el beneficio. 3. Ya tengo demasiados problemas y mis

gustos son lo único que me relaja. No pienso exponerme al estrés, depresión o un infarto para hacer feliz al banco. 6. Se acerca Navidad y quieres demostrar tu

cariño a las personas que amas.

1. Mi familia y amigos cercanos conocen la situación en la que me encuentro y comprenden que este año no puedo hacer obsequios. El mejor regalo que puedo darles es salir pronto de este problema y

hacer borrón y cuenta nueva.

2. Haré el sacrificio aunque no voy a estar al nivel de otros años.

3. Navidad se trata de regalar y como pueda. Las cosas se componen luego y no voy a angustiar a mi familia con mis cosas.

Resultados

Mayoría de A: Estás siguiendo las recomendaciones que dicta el sentido común para disminuir tu deuda lo más pronto posible, pagando lo menos de intereses. Reconoces que el crédito sirve para hacer frente a imprevistos y no es dinero que te regalaron. Quizá haya sido por la vía dolorosa, pero asumes tu responsabilidad y trabajas para solucionar tu problema. Trabaja en aquellos puntos en donde tus respuestas no fueron A.

Mayoría de B: Elige en qué polo quieres estar. Revisa nuevamente tus respuestas y decide hacia dónde

quieres moverte. El dinero es un objeto y su fin es utilitario, no permitas que tome el control de tu vida y tu tranquilidad.

Mayoría de C: El primer paso para encontrar una solución es reconocer que verdaderamente existe un problema. Necesitas trabajar en identificar qué tipo de relación tienes hacia el dinero y, una vez ahí, enfocarte en salir de éste, que en realidad no es tu mayor problema, pues aunque pagues tus deudas o te cambies de nombre y de estado para que no te encuentre el banco, tarde o temprano vas a repetir el patrón y estarás endeudado de nueva cuenta. Los bancos no son personas y no sufren, no se agobian ni desgastan sus relaciones para que les pagues. Tú si eres una persona que merece vivir en un estado de tranquilidad y armonía.

Siete pasos para salir de deudas

Si estás buscando la forma de salir de deudas, he aquí algunas herramientas que pueden ayudarte a vivir el proceso hacia ser libre financieramente de nueva cuenta:

1. Toma la decisión. Eliminar tus deudas requerirá de un esfuerzo consciente. Al contrario que cuando las creamos “casi” sin darnos cuenta, controlar nuestro patrón de gastos o buscar formas de generar nuevos ingresos requerirá un esfuerzo extra y no podemos hacer ningún tipo de esfuerzo si no estamos decididos a ello. 2. Enfrenta la realidad. He escuchado a personas

decir “debo como…”, “alrededor de…”, “más o menos” y más grave aún “no tengo ni idea”, pero

Documento similar