Índice
Dedicatoria Sobre la Autora
¿Cómo funciona el Coaching para tus finanzas? 1. Introducción. Coaching, herramienta para poner en orden tu dinero
2. De creencias y conocimientos 3. ¿Qué es la salud financiera? 4. Estableciendo metas
5. Los obstáculos en el logro de tu salud financiera
6. Una estrategia financiera para cada sueño 7. ¿Cómo hacer crecer mi dinero?
8. Hablar de dinero en pareja y en familia 9. ¿Cómo enseñar a ahorrar a nuestros hijos? 10. Derrotando al saboteador que vive en ti 11. Mi historia
TOMA EL CONTROL DE
TU DINERO
Coaching para tus finanzas
Karla Bayly
Toma el control de tu dinero. Primera edición, 2010. © 2010, Karla Bayly.
D.R. De esta edición:
© 2010, Grupo Editorial Endira México, S. A. de C. V. Boulevard Centro Industrial No. 26 Industrial Puente de Vigas C.P. 54070 TLALNEPANTLA DE BAZ, México.
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Queda prohibida la reproducción directa o indirecta, total o parcial de esta edición, así como la explotación de la misma, sin autorización escrita del editor.
Impreso en México. ISBN: 978-607-8035-07-6 ISBN del E-Book: 978-607-8035-06-9
Portada: Karina Cervantes. [[email protected]] Diseño: David Ocadiz. [[email protected]]
Dedicatoria
A mi esposo Sergio, amor, cómplice y mejor amigo. Mi hombre guapo.
A mis hijos Sergio y Jimena, camino a la trascendencia y motores que impulsan mi vida.
A mis coaches: Mónica, Jorge, Arturo, Raúl, Marlene, Mariana y Lupita. Sin esa mágica tarde que compartimos, este libro se habría quedado en sueño.
Sobre la Autora
Karla Bayly
Es consultora y coach en temas financieros tanto a nivel personal como empresarial. Blogger y Columnista de Finanzas Personales. Ha sido profesora de cátedra y coordinadora de programas de educación continua en el Instituto Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.
Los años en las aulas y algunas quincenas que parecían eternas le enseñaron que de nada sirve aprender teorías financieras si no se tiene una buena relación con el dinero, así como también que no se necesitan títulos nobiliarios ni cientos de diplomas para tener una cartera sana.
Se declara comprometida en contribuir al crecimiento de la cultura financiera de su país brindando un acceso sencillo, en lenguaje común a los conceptos e información financiera a la vez que facilita, mediante el uso de herramientas de Coaching un cambio de actitud interna.
Ingeniero en Computación y Master en Dirección de Empresas con Especialidad en Finanzas. Es
colaboradora de la revista Dinero Inteligente y ha participado en los programas de la Profeco.
¿Cómo funciona el
Coaching para tus finanzas?
Trabajando con profesionistas preocupados por mejorar la gestión financiera de sus negocios descubrí que, en muchos de los casos, existían grandes áreas de oportunidad en el manejo de las finanzas personales. Así que enfoqué mis energías hacia ese tema encontrando que para muchas personas, el manejo del dinero y la forma de relacionarse con éste es algo confuso y fuente de experiencias poco gratas…
¿En cuanto a mí? Bueno, dicen que “cuando Juan habla de Pedro, habla más de Juan que de Pedro” o sea que yo también he pasado por este proceso de aprender a llevarse bien con el dinero.
Hoy puedo decir que soy una persona muy afortunada pues el dinero llega a mi cartera haciendo cosas que amo: escribir y enseñar. Además de mi labor docente institucional, colaboro con diferentes publicaciones y doy cursos sobre finanzas personales en forma independiente, asesorando a personas y empresas acerca del manejo de sus recursos.
Este libro surge como resultado de mi inquietud por explorar la brecha del uso de herramientas de Coaching para cambiar creencias, actitudes y percepciones hacia el dinero y la forma en que le utilizamos. A través del blog que creé en internet, pude acercarme a personas que me hicieron el inmenso favor de enriquecerme con sus dudas e ideas acerca del tema. Los textos que conforman este libro son la respuesta a esas dudas e inquietudes sobre dinero y la forma en que nos relacionamos con éste.
Deseo que lo que aquí encuentres impacte de forma positiva en el crecimiento de la cultura financiera de nuestro país. Mi experiencia e intuición me dicen que hace falta un acceso sencillo y de lenguaje común a los conceptos e información financiera pero también un cambio de actitud interna y es de eso de lo que el texto que tienes en tus manos está hecho.
Mi satisfacción y recompensa consisten en pensar que algún día habrá alguien que disfrutando de su retiro en algún lugar paradisíaco y, con su bebida favorita en mano, se acuerde del espacio que hoy compartimos y brinde a mi salud.
¡Salud!
1. Introducción. Coaching,
herramienta para poner en orden tu
dinero
El Coaching es una herramienta orientada a la acción. Su objetivo es pasar de una situación presente –tus finanzas en la actualidad–, a una situación deseada, tu plan de vida financiero.
Descubrir las creencias (generalizaciones o principios) en las cuales basas tu comportamiento hacia el dinero, te ayudará a realizar un diagnóstico de tu situación financiera actual y el estado financiero o estado de prosperidad en el cual deseas colocarte, así como las acciones que puedes llevar a cabo para conseguirlo.
Tomar control sobre tu situación financiera actual es el primer paso hacia tu prosperidad, haciendo a un lado las excusas o situaciones en que dejamos o queremos creer que los demás pueden decidir sobre nuestra prosperidad. Atrevernos a tomar riesgos nos ayuda a “soltar” nuestra actitud temerosa con respecto al
dinero. Recuerda el dicho: “quien no arriesga no gana”. Los apegos excesivos reducen nuestras posibilidades de éxito.
El deseo de prosperidad por sí solo no nos lleva a ningún lado. Si sabemos hacia dónde queremos ir y nos comprometemos a realizar las acciones que nos llevarán por ese camino, las probabilidades de éxito son considerablemente mayores que quedarnos sentados en casa deseando algo que no llegará solo. Atrévete a soñar con tu prosperidad, acaricia el sueño y ponte en camino hacia él.
Las finanzas personales son eso, personales, por lo que los deseos y prioridades son diferentes para cada uno de nosotros. Aunque el libro intenta guiarte a lo largo del desarrollo de un plan financiero, no es necesario leerlo en estricto orden de acuerdo a los capítulos. Puedes saltar entre las lecturas y trabajar las áreas que para ti sean prioritarias y regresar después al resto. Cada lectura tiene como objetivo llevarte hacia un estado de reflexión. Algunas tendrán sobre ti mayor impacto que otras, sin embargo, te invito a revisarlas. Al final de cada una de ellas contestar la pregunta y de
ahí generar una acción que te lleve hacia el camino de unas finanzas saludables.
¿Cómo puede ayudar el Coaching para el manejo de mis finanzas?
Si te encuentras en alguna de las siguientes situaciones, entonces puedes encontrar en el Coaching Financiero el camino hacia tu libertad económica:
Crees que es imposible crear riqueza Crees que el manejo del dinero es complejo No sabes con certeza si administras con eficiencia los recursos económicos con los que cuentas
Encuentras difícil disfrutar de tu bienestar económico
Tus recursos económicos no están protegidos Tu futuro financiero es incierto
2. De creencias y conocimientos
Malas noticias: ¡ la salud financiera no se logra siguiendo recetas!
Cuando nos planteamos la idea de abundancia, prosperidad, riqueza o salud financiera es fácil caer en el error de buscar recetas. A veces en serio, a veces en broma y la mayoría de las veces en serio pero disfrazada de broma, la gente me pregunta: “¿Y cómo me hago rico?”. Si la respuesta pudiese ser tan concreta y yo la supiera, ¿crees que te lo diría sin cobrarte un porcentaje? Me encantaría disfrazarme de oráculo y contestar de forma enigmática:
“La respuesta está en ti, desafortunadamente vas a tener que buscarla…“
Es aquí donde puedo no coincidir con otros autores que prometen recetas mágicas y a prueba de errores. Me parece que no hay posibilidad de crear una fortuna si mi único esfuerzo consistiera en leer 250 páginas (que además tienen dibujos). Lo mismo pasa con quienes van a un curso de finanzas personales y preguntan ¿cómo me hago rico?
de la tuya) es:
La salud financiera no significa lo mismo para todos
Si los libros o videos con métodos para hacerse ricos o delgados o lo que sea, funcionasen con sólo leerlos, entonces todos seríamos ricos y delgados (quizá hasta famosos)
La salud financiera, riqueza, abundancia, prosperidad –o como queramos llamarle–, viene desde adentro y obedece al principio: SER-HACER-TENER y no al contrario
La buena noticia es que tú eres capaz de trazar el camino hacia la salud financiera y descubrir o crear los recursos necesarios para llegar a ella.
¿De qué está hecha tu salud financiera? Tu salud financiera está compuesta por dos partes:
El conocimiento y uso de las técnicas de finanzas personales
Tus propias creencias y actitudes hacia el dinero Ambos componentes se interrelacionan y dependen el uno del otro. De nada sirve un conocimiento sólido en finanzas si las actitudes hacia el dinero son negativas. En caso contrario, una actitud positiva hacia el dinero no sirve de mucho si no se cuenta con los conocimientos y técnicas adecuadas para llegar al estado de prosperidad deseado.
Para ejemplificarlo usemos el símil de la naranja: la función de la cáscara (conocimientos) es la de mantener intacta a la pulpa. Si la cáscara se daña, posiblemente alguna parte de la pulpa se descompondrá. Para mantener intacta la cáscara es necesario adquirir los conocimientos que la refuercen.
Pero aunque la cáscara se vea firme y brille, de ninguna manera podemos asegurar el sabor de la pulpa (creencias y actitudes), pues siempre hay el riesgo de
que tenga un sabor amargo. No importan los libros que leas o los cursos a los que asistas. Si no tienes una actitud y creencias sanas hacia el dinero, entonces tu riqueza no puede estar garantizada, y al final del día, rescatando la idea del oráculo:
Tú eres la única persona que puede descubrir lo que hay debajo de la cáscara.
Las creencias hacia el dinero
¿De qué forma nos relacionamos con el dinero? A través de los atributos que le otorgamos establecemos determinado tipo de relación y conducta con respecto a éste. Funciona de la siguiente manera: si nuestras asociaciones hacia el dinero son positivas (es bueno, ayuda, otorga seguridad, etc.) entonces es probable que le reconozcamos como una herramienta, estableciendo una relación sana y siendo más fácil generar estados de prosperidad.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando las asociaciones hacia el dinero son negativas? Si al pensar en la palabra “dinero” lo que viene a nuestra mente son palabras tales como: malo, sucio, corrompe, sólo para unos cuantos, etc., es muy difícil que podamos motivarnos a
establecer una buena relación con éste; después de todo ¿quién quiere llevarse bien con algo que le produce reacciones negativas? Como verás no resulta fácil trabajar para atraer o administrar algo que nos produce malestar.
El pilar de la salud financiera es una relación sana con el dinero. El éxito del proceso está en descubrir lo que significa para ti el generar, tener, gastar o usar el dinero y éste es un proceso diferente para cada uno de nosotros.
La mayoría de las creencias con relación al dinero se instalan en nosotros a partir de la infancia y son producto de lo que vimos, escuchamos y nos dijeron con relación a éste.
¿De qué forma afectan las creencias a nuestra salud financiera? He trabajado con personas que usan el dinero como autocastigo, gastándolo en exceso o atesorándolo por temor a perderlo. También con quienes tienen dificultad para aceptar que lo merecen pues creyeron que el dinero era sólo para unos cuantos. Existen también los casos de parejas que no pueden establecer una conversación civilizada en torno a la forma en que se administra el dinero en casa, pues escucharon y terminaron creyendo que era de “mala educación” tocar el tema, ¡incluso en familia!
Las creencias son el mapa a través del cual guiamos nuestra vida. Tenemos creencias que nos ayudan pero también creencias que nos limitan. Identificar nuestras creencias y traerlas a un nivel consciente es el primer paso. Una vez que las descubrimos podemos decidir si nos sirven o ayudan, de lo contrario podemos desecharlas y cambiarlas por otras.
Imagina a esa persona que creció convencida de que tratar el tema del dinero con otras personas estaba prohibido, pues significaba falta de prudencia, por no decir mala educación. En su vida adulta la persona se repite la grabación de manera inconsciente cada vez que llegan los estados de cuenta de la tarjeta de crédito que comparte con su pareja, y también cuando se reúne con su jefe a discutir los resultados de su evaluación de desempeño y un probable aumento de sueldo. Sobra decir que la salud financiera de esta persona ha sido saboteada por una creencia que no funciona y que es necesario cambiar.
Cuando identificamos las creencias que ya no funcionan podemos preguntarnos: ¿Qué necesito creer ahora? ¿Qué pensamiento me ayuda en esta situación? En el caso anterior puede ayudar algo como “puedo llegar a acuerdos razonables con mi pareja acerca de la forma de utilizar el crédito” o “mi trabajo merece un pago y es aceptable discutirlo con mi jefe”.
Al reconocer la manera en que nos relacionamos con el dinero podemos hacer las paces con éste y, entonces sí, comenzar nuestro camino único y personal
hacia lo que deseamos.
Ejercicio #1: ¿Qué significado le doy al dinero? ¿Qué significado le doy al dinero? Lista tanto los atributos positivos como los negativos.
¿Qué atributos ganan en mi lista, los positivos o los negativos?
¿Qué tipo de relación quiero tener con el dinero? ¿Qué quiero que signifique el dinero para mí de ahora en adelante?
¿Existe alguna creencia que deba cambiar para que funcione mi nueva relación con el dinero? ¿Cuál?
¿Cómo voy a cambiar esa creencia que limita mi salud financiera? ¿Qué voy a decirme de ahora en adelante con respecto a mi relación con el dinero?
3. ¿Qué es la salud financiera?
Salud financiera no es otra cosa que vivir la vida que quieres, sin depender económicamente de nadie. Contrario a lo que muchas personas piensan, no significa tener millones de dólares guardados en el banco. Se trata de saber que contarás con los recursos para lograr las metas que te has propuesto:
¿Una casa propia? ¿La educación de tus hijos? ¿Tus próximas vacaciones?
Cualquiera que sea tu meta, lograrla requiere de dos cosas: organización y disciplina. Tanto la organización, como la disciplina, requieren de una meta clara: ¿qué es lo que quiero lograr? Pero también de vencer algunos mitos sobre lo que es salud financiera, esto es, derribar las creencias que tenemos con respecto a la forma de lograrla y así poder enfocarnos en conseguirla.
En este punto vale la pena preguntarnos: ¿Soy presa del consumismo? ¿Me dejo llevar por lo que otras personas establecen como metas propias, o sea, soy seguidor de la salud financiera de los demás? ¿Qué
significa para mí salud financiera?
¿Ahorrar? ¿Invertir? ¿Planear? Y todo esto… ¿para qué?
¿Qué es lo que quieres lograr?
Más allá de la importancia que podamos dar al ahorro, a una vida frugal, a prepararnos para ser mejores inversionistas… todo ello pierde sentido si no sabemos la razón por la cual lo estamos haciendo. ¿Hacia dónde voy? ¿Qué es lo que quiero lograr? Son preguntas que tenemos que plantearnos antes de emprender cualquier acción.
Dadas estas respuestas es mucho más sencillo trabajar en los “¿cómo?” que se traducen en una serie de acciones o tareas que nos ayudarán a cumplir el objetivo.
Si sientes que ahorrar no te lleva a ningún lado o que hablar de inversiones no mueve ningún interés dentro de ti, tal vez lo que sucede es que aún no has trabajado en visualizar hacia dónde quieres llegar desde un enfoque positivo. Imagina a esa persona que piensa todo el día: “No quiero perder mi trabajo” o “No puedo pagar mis tarjetas de crédito”. ¿En dónde está el
enfoque? Las palabras perder o pagar tienen una connotación extremadamente negativa y nos hacen ir hacia lo que está mal, bloqueando cualquier intención a la acción.
Pensar en positivo hacia lo que realmente queremos nos obliga a reexpresar nuestras preocupaciones hacia “Deseo conservar este trabajo” o “Quiero una vida libre de deudas”. ¿Puedes sentir el poder en este cambio de mentalidad? Si yo deseo conservar un trabajo puedo generar una serie de ideas que se convertirán en acciones, tales como: ser puntual, optimizar el tiempo, generar valor, solicitar retroalimentación, etc. Una vida libre de deudas es un potente motivador para ajustarnos a un presupuesto, reprimir compras de impulso y todo aquello que quite el peso de nuestras espaldas.
¿Qué es lo que quieres lograr?
¿Cómo saber que lo expresaste bien? Asegúrate de que tu meta está expresada enteramente en términos positivos y, lo mejor de todo, te produce una sensación de bienestar cada vez que la expresas.
nuevas posibilidades de lograr lo que deseamos, ya que quita nuestra atención del problema y nos traslada hacia el lugar en donde podemos abrir posibilidades. ¿Estás considerando abrir una cuenta de ahorro o inversión? ¿Piensas cambiar de trabajo? ¿Quieres comprar una casa? ¿Te están ofreciendo un seguro para la educación de tus hijos o tus gastos médicos? Enfócate en lo que deseas lograr y tus posibilidades de éxito serán enormes. Te invito a intentarlo.
Cinco mitos sobre tu salud financiera
Existen numerosas definiciones de la palabra “mito”. Quiero apegarme a la que sustenta que “es toda aquella narración vaga y sin fundamento”. Aunque parezca increíble, el ámbito de las finanzas personales – en donde la evidencia estaría dada por dinero “contante y sonante”– se encuentra, para algunas personas, plagado de mitos tales como:
Mito #1: “Sólo los millonarios tienen salud financiera”
Entendemos salud financiera como el estado en donde no existe una preocupación recurrente por el dinero. La salud financiera no significa enormes cuentas
bancarias en el extranjero, autos último modelo ni casa en un campo de golf. Significa que eres capaz de cubrir tus necesidades y que éstas se encuentran alineadas con tu nivel de ingresos. Existen casos de personas que tienen un muy alto nivel de ingresos pero también un muy alto nivel de consumo lo cual les hace vivir al día, con lujos que no pueden sufragar.
Mito #2: “Salud financiera es igual a cero deudas”
El crédito utilizado de manera inteligente puede ser un excelente potenciador de tu salud financiera. Un crédito bien evaluado y pagado a tiempo puede proporcionarte activos que incrementen tu patrimonio. Por otro lado, el mal uso del crédito puede robarte la tranquilidad y cerrar las puertas para mejores oportunidades en un futuro.
Mito #3: “Quien provee los ingresos es también el responsable de la salud financiera de la familia”
Por comodidad o por costumbre suele dejarse la responsabilidad total de la salud financiera familiar en manos de una sola persona, ya sea hombre o mujer,
quien tiene que lidiar con los aspectos de planeación, ahorro y salud para todos. Imaginemos un equipo de futbol donde la responsabilidad del marcador quedara sólo en manos del portero sin una buena defensa y, peor aún, sin delanteros que anoten en la portería contraria. La salud financiera es responsabilidad compartida por toda la familia, quien ingresa, quien administra y quienes apoyan para definir las metas y poner en práctica las estrategias que les conviertan en una familia financieramente saludable.
Mito #4: “ La salud financiera se compra en paquetes estandarizados”
El éxito depende de un cambio en la actitud hacia el dinero y no existen recetas que logren el mismo impacto en todas las personas. Asimismo cada uno de nosotros podrá tener una opinión diferente sobre lo que nos produce tranquilidad en lo económico, ya que nuestros sueños y metas son diferentes. Así, las estrategias que funcionan para alguien pueden no ser las adecuadas para ti y viceversa.
Mito #5: “Puedo obtener salud financiera haciendo clics en internet”
Este es un nuevo mito surgido de la buena fe y falta de información que muchos cibernautas ostentan. Sorprende la cantidad de “oportunidades para volverse millonario” que abundan en este medio y cuentan con fervientes creyentes de sistemas de regalos o maravillosas oportunidades de inversión sin riesgo alguno. La experiencia dice que existen muchos sistemas financieramente exitosos de mercadeo en línea, pero dicho éxito está respaldado por trabajo y por la existencia de un producto o servicio que comercializar. Una sólida salud financiera para ti y tu familia estará fundamentada en el trabajo, la organización y la disciplina. Jamás en gurús que lo único que de ti requieran sea el desgaste de tu dedo índice, vía infinidad de clics.
Ejercicio #2. Mi futuro Yo, financieramente saludable
Busca un espacio que te resulte cómodo. Puedes utilizar música relajante e incluso servirte algo de beber, si eso te ayuda a sentirte mejor. Imagina ahora que te ves en el futuro. Lo que ves es a ti mismo (tu futuro Yo) disfrutando de una vida financiera sana. Te sientes
tranquilo y feliz. Ahora describe:
¿Qué características de tu futuro Yo, te indican que ha alcanzado la salud financiera?
¿A qué se debe el estado de tranquilidad y felicidad que proyecta tu futuro Yo?
¿Qué es lo que dice tu futuro Yo con respecto a su salud financiera?
Define, utilizando términos en positivo, qué es la salud financiera para ti:
4. Estableciendo metas
Establece metas financieras convirtiendo el miedo en oportunidad
El miedo es una emoción que afecta nuestro estado de ánimo y puede llevarnos a generar estados de angustia y ansiedad, trasladando así estas sensaciones a una inadecuada toma de decisiones y dando cauce a acciones que no llevaríamos a cabo en un escenario normal.
Uno de los principales obstáculos para poner nuestras finanzas en orden e iniciar el camino hacia la salud financiera es el miedo a dar el primer paso. El miedo a fracasar, a no cumplir con los objetivos propuestos, a no saber lo suficiente, a no contar con los recursos, o simplemente el miedo a cambiar patrones de conducta o de consumo.
Ahora bien, los científicos han demostrado que la tensión causada por el miedo nos ayuda a sobrevivir. Un miedo bien manejado sirve para defendernos de la angustia y nos hace superar los peligros reales. Por ello, los seres humanos tenemos la capacidad de elegir entre un estado de parálisis y/o reacciones inadecuadas o
decidir potenciar nuestras capacidades utilizando el miedo como medio para convertir esta crisis en un momento de aprendizaje.
¿Qué quiere decir lo anterior? Que el miedo puede convertirse en la herramienta para iniciar el proceso de cambio. Sucede que al enfrentar el miedo que sentimos, preguntándonos ¿qué puede suceder? ¿cuál es la consecuencia de intentarlo? nos damos cuenta de que, aún el peor de los escenarios, puede producir resultados positivos.
La experiencia del mundo corporativo nos demuestra que las empresas que sobreviven a las crisis son aquellas que, entre otras cosas, deciden adaptarse al cambio pensando en los beneficios de largo plazo. Dedican tiempo a delinear su estrategia, establecen metas y lo comunican a todos los niveles de la organización. Lo mismo podemos aplicar a nivel personal. Después de todo, ¿no sería divertido vencer a nuestros miedos convirtiéndolos en oportunidades de mejora?
Las metas “fast-track”
caracoles? ¡Pues porque no les gusta la comida rápida! Sí, ya lo sé, puede ser un chiste tremendamente malo, pero es uno de los favoritos de mi hijo, y al escuchar cómo lo cuenta a uno de sus amigos, no puedo evitar pensar en lo mucho que nos hemos acostumbrado, no sólo a la comida, sino a todo lo que tiene la etiqueta de “instantáneo”.
Nos hemos vuelto fanáticos del microondas (que, por cierto, consume gran parte de la energía eléctrica que ahora nos parece impagable); esperamos ofertas laborales maravillosas cuando recién egresamos de la universidad, y exigimos que nuestras relaciones sentimentales “cuajen” a la segunda cita.
Creo que este esquema se repite en muchos de los ámbitos de nuestra vida, en donde esperamos recompensas o logros cuantiosos con la mínima inversión u horizontes de tiempo muy estrechos. Desafortunadamente, cuando los resultados que esperamos no llegan vía “fast-track”, pues hay errores o tropiezos en el camino, podemos sentirnos decepcionados y abandonar la meta que nos habíamos propuesto, como alcanzar salud financiera, por
ejemplo.
Profesionalmente he convivido con algunos empresarios que esperan negocios tipo Microsoft a menos de un año de su inauguración, ignorando el hecho de que Bill Gates pasó mucho tiempo programando en un garaje antes de aparecer en Forbes. ¿Resultado? Cierre de empresas prometedoras con un impacto negativo en nuestra productividad como país. ¿Por qué? Recuerdo el caso de un empresario que se negó a reinvertir las utilidades en su negocio pues, entre otras cosas, había prometido regalar a su esposa un carrito de esos que James Bond hizo tan famosos. ¿Consecuencia? La competencia sí invirtió en una solución de tecnología que los hizo proveedores de un servicio más rápido y menos costoso. ¿El carrito? Malbaratado en un lote de autos usados para hacer frente a la liquidación de una empresa quebrada.
De manera personal, yo misma me he encontrado esperando resultados rápidos a mis esfuerzos, sin embargo, cuando esto sucede, me ayuda muchísimo recordar la razón por la cual los franceses gustan de comer caracoles y les aseguro que, a pesar de no ser la
frase más ingeniosa, ¡realmente funciona para mantener la motivación!
Define tu meta, visualiza el camino y recuerda que siempre valorarás más aquello por lo que luchaste mucho. Si te propones metas realmente significativas para tu persona, tu viaje, en consecuencia, será siempre significativo.
Estableciendo metas inteligentes
“Para quien no sabe a dónde va, cualquier camino lo llevará al lugar equivocado”
—Proverbio árabe
¿Has sido víctima de los doce deseos compulsivos del año nuevo? Pedir deseos, comer uvas, seguir las campanadas y repartir abrazos, todo al mismo tiempo, es una forma un poco caótica de comenzar el año. Los más comunes: dejar de fumar, tomar, comer y gastar… Pasados los primeros días del año, muchos de estos deseos se quedan en eso, sólo en deseos.
Cuando tratamos de establecer metas para lograr salud financiera, pasa un poco eso. Establecemos la meta y al cabo de un tiempo nos damos cuenta que no estamos ni
siquiera cerca de ella. Para evitar caer en esta trampa, podemos establecer metas inteligentes (SMART) de acuerdo al esquema de Peter Drucker, uno de los gurús d e la Estrategia Corporativa, donde cada una de nuestras metas financieras sea enunciada de acuerdo a las siguientes características:
Específica: Clara sobre qué, dónde, cuándo y cómo va a cambiar la situación
Medible: Que sea posible cuantificarle
Alcanzable: Existe la posibilidad de lograrla y reportará beneficios a los involucrados
Realista: De acuerdo a los recursos y capacidades con que se cuenta
Limitada en Tiempo: Estableciendo el periodo en el que debe completarse
Así, en lugar de que nuestra meta hacia la salud financiera sea “Salir de deudas”, que no me compromete sobre una deuda particular ni un tiempo específico, debemos reformularla como:
Eliminaré la deuda de la tarjeta “X” de $30,000 en 18 meses.
La meta “Un retiro tranquilo” puede convertirse en: Dentro de 20 años tendré un fondo
de “X” millones de pesos. Otros ejemplos:
En esta fecha, dentro de dos años habré reunido $100,000 para el enganche de mi auto.
En enero del próximo año tendré reunidos $5,000 para pagar la inscripción de mi hijo a la
escuela.
Ahorraré $500 mensuales de mayo a noviembre y utilizaré ese ahorro para.
Ahorrar sin un propósito definido se convierte en un objetivo vacío y, por lo tanto, poco deseable. El uso de esta técnica nos ayuda a aterrizar una visión que está sólo en nuestra mente y la convierte en la mejor estrategia o plan de acción hacia nuestra salud
financiera.
Un poco de estrategia. Sun Tzu y tus finanzas personales
El arte de la guerra de Sun Tzu es reconocido como el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Al igual que en el arte de la guerra, las finanzas sanas pueden requerir de estrategias dignas de generales. He aquí algunas frases que pueden ayudarnos a emprender el camino de la libertad financiera:
“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”.
Saber qué es lo que queremos y los instrumentos y acciones que nos pueden llevar a conseguirlo significa tener ganada gran parte de la batalla contra el caos financiero. Conocer y entender los términos bajo los cuales contratamos una hipoteca, aceptamos una tarjeta de crédito, establecemos un fondo de ahorro o elegimos una afore nos hace conocer al “adversario” y
así no correr peligro en nuestra lucha hacia la libertad financiera.
“La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas”.
Cuando pensamos en lo lejano y azaroso que es el camino hacia unas finanzas saludables, lo que lograremos es bajar nuestra motivación. Establecer metas cercanas (un fondo para navidad) o metas intermedias (un auto nuevo o una cuenta de ahorro) nos ayuda a motivarnos y hacer más fácil nuestra conversión hacia personas financieramente inteligentes.
“Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan”.
Acciones descoordinadas sin haber establecido metas de vida y ahorro nos llevarán a la inconstancia y desmotivación. Es necesario tomar un tiempo para entender al enemigo (bancos, hipotecarias, bolsa, ofertas, etc.) y así poder construir nuestra estrategia y llevarla a la ejecución.
siempre incluyen el analizar objetivamente el beneficio y el daño. Cuando considera el beneficio, su acción se expande; cuando considera el daño, sus problemas pueden resolverse”.
Análisis costo-beneficio ¿hay algo mejor que eso? “Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente a las tropas, éstas las aceptan. Cuando las órdenes son confusas, contradictorias y cambiantes, las tropas no las aceptan o no las entienden. Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo”.
No podemos ser los únicos jugadores en la construcción y logro de metas familiares. Es necesario no sólo comunicar las metas sino también entusiasmar al equipo que nos ayudará a llevarlas a cabo.
“La información no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas; personas que conozcan la
situación del adversario”.
Los astros y nuestros amigos cuyas finanzas son un desorden no son los mejores consejeros para nuestras finanzas. Busquemos la ayuda de aquellos que realmente pueden orientarnos para ser libres financieramente hablando.
¿Cómo lograr el caos financiero?
Nunca establezcas una meta de ahorro, ¿para qué limitarse? Solamente proponte ahorrar y hazlo conforme puedas; no tiene tampoco que ser constante, ve guardando lo que te sobre y algún día tendrás tu ahorro.
Haz de tu propósito tu secreto. No lo comuniques a tu familia, a ellos no les interesa ayudarte ni ser parte de un proyecto de vida. Seguramente tampoco tendrían buenas ideas que aportar ni serían de mucha ayuda. El ahorro familiar es tu misión secreta.
que sus amigos tengan mejores juguetes, vacaciones o ropa. Acostúmbralos a que siempre se les cumplen sus antojos. No te atrevas a hablar con ellos acerca de tu verdadera situación económica, quizá lo entenderían pero ¿y si se trauman?
Consiéntete. De ninguna manera bajes tu nivel de consumo. Si tus amigos o vecinos compran un nuevo auto, compra tú uno mejor. Sigue el nivel de vida de los demás y vive anticipando lo que otros puedan pensar de ti. Recuerda que la opinión de terceros siempre valdrá más que la propia.
Ejercicio #3. Establece metas financieras inteligentes
Lista al menos cinco metas, alineadas con el estado de salud financiera que definiste en el capítulo anterior utilizando la metodología SMART:
2. 3. 4. 5.
5. Los obstáculos en el logro de tu
salud financiera
“Locura es hacer las mismas cosas esperando un resultado diferente”
—Albert Einstein
La indecisión. ¿Comenzamos ahora o lo dejamos para mañana?
“El interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”
—Albert Einstein
Algunas de las frases que más escucho con respecto a planeación financiera son:
Ahora no puedo ahorrar, no me alcanza Comienzo el año que entra
Lo que pudiera ahorrar es muy poco, mejor me espero a juntar más
¿Puedes imaginar una bola de nieve bajando una pendiente e incrementando su tamaño conforme avanza? ¡Esa es la definición del interés compuesto! A un capital inicial se le van acumulando los intereses de tal manera que van creciendo poco a poco.
Este efecto es espantoso cuando eres deudor de una tarjeta de crédito, pero ¿puedes imaginar lo que sucedería si los que crecieran fuesen tus ahorros?
Imagina a dos amigos recién graduados de la universidad. Pedro decidió ahorrar $3,000 anuales a una tasa de interés del 10% mientras que Martín gasta el total de su salario no estableciendo ningún plan de ahorro.
Cuando los dos amigos se encontraron para el festejo del décimo aniversario de su generación, Pedro había ahorrado $52,594. En este momento Martín decide comenzar su ahorro por la misma cantidad y a la misma tasa de interés ($3,000 a 10%) mientras que Pedro dejó de depositar su ahorro anual pero sin retirar el dinero que había ahorrado durante los primeros diez
años.
¿Cuánto habrá ahorrado cada uno de los amigos al momento de su jubilación, cuarenta años después de egresar de la universidad?
Observa la tabla y verás que aunque Martín ahorró rutinariamente durante los siguientes treinta años, jamás logró igualar el ahorro de su amigo. ¡La diferencia es de $374,895!
Cada uno de nosotros ha definido su meta y la forma de alcanzarla. Ahora es momento de llevarla a cabo y no dejarla para mañana. La indecisión puede ser responsable de que no logremos el éxito que esperamos y la tabla anterior habla por sí sola. ¿Crees que sea buena idea seguir esperando para iniciar el camino hacia la salud financiera?
Las compras por impulso
Somos víctimas de las compras por impulso cuando compramos basados en la oportunidad que se nos presenta sin cuestionarnos qué tanto tendremos que esforzarnos para generar el dinero que cubra esa compra. Un método con alto índice de efectividad que evita las compras innecesarias consiste en cuestionarte
antes de abrir la cartera:
“¿Cuánto dinero genero por cada hora trabajada?” La efectividad del método radica en que sabrás el número de horas que tienes que trabajar para poder hacerte de esa pantalla plana, reloj exclusivo o la botella que estás a punto de invitar a tus cuates en el antro, dándote así un marco de referencia exacto para saber si estás realizando una compra inteligente.
Si tu salario es fijo, realiza este cálculo dividiendo tu ingreso neto mensual (ya descontados los impuestos) entre el número de horas que inviertes en tu trabajo. Debes tomar en cuenta el tiempo que te toma desplazarte tanto de ida y vuelta pues es también tiempo invertido.
Puedes hacer el ejercicio más extremo si descuentas a tu ingreso neto tus gastos de comida y transporte, pues se considera que son costos derivados directamente de tu actividad. Si conoces el monto que inviertes en ropa y su cuidado también debes descontarlo de tu ingreso antes de dividir éste entre tus horas de trabajo.
realiza el ejercicio considerando un proyecto que vendas con frecuencia. En mi caso doy consultoría y cursos de entre doce y dieciséis horas promedio. El error que yo cometía en un principio era obtener mi tarifa por hora y usar esa cifra sin considerar que en cada curso me toma tiempo el armar la propuesta, temario, juntas de venta, preparar el material, facilitar sesiones y, en algunos casos, evaluar a los participantes. La cifra disminuyó al considerar el tiempo que invierto en ganarlo, pero también me hizo más consciente a la hora de abrir mi cartera.
Hagamos un ejemplo:
Ingreso neto mensual (después de impuestos): $20,000
Horas de oficina mensual: 160
Tiempo de traslados casa-oficina-casa mensual: 40 horas
Gasto en comida promedio mensual: $1,200 Gasto en transporte mensual: $1,000
Tu ingreso neto – lo que gastas por ir a trabajar es: $17,800 ($20,000 – $1,200 -$1,000)
Tus horas de trabajo mensuales + traslados: 200 hrs. (160 + 40)
Resultado: Tu ingreso por hora es de: $89 ($17,800 / 200)
Tu nuevo valor de cambio será tu ingreso por hora trabajada, es decir, los $89.
Si fueses a un centro comercial y quisieras hacer una compra de $1,500 significa que tendrás que trabajar casi 17 horas para pagarla ($1,500 / $89)
A mí me sirve este método para saber si esa comida elegante, o lo que sea, ameritan estar 17 horas de pie (¡con zapatos de tacón!) hablando y con toda mi atención puesta en un grupo de 25 personas. En algunas ocasiones sí lo vale y en otras decido continuar
mi camino.
¿Cuántas horas frente a un cliente o jefe engorroso vale tu próxima compra?
¿Y qué sucede si no recibo un ingreso fijo?
Creo importante agregar a un sector de la población que también puede sucumbir ante las compras por impulso y trabaja más horas que en cualquier otra ocupación. Sin embargo, su remuneración es nula, por lo cual difícilmente puede llevar a cabo este ejercicio.
¿Cuánto vale el trabajo que realiza una mamá? Basada en información del sitio Salary.com desarrollé este pequeño ejercicio para calcular el salario que una mamá podría obtener en México. Si te parece útil, puedes utilizar el modelo y adaptarlo a las funciones y horas que dedicas a cada uno de estos rubros.
Cuando tomamos conciencia de qué tanto vale el trabajo que desempeñamos podemos apreciar mejor el tiempo que le dedicamos.
Valuar tu posición con respecto al trabajo que desempeñas y años de experiencia puede ser también
de utilidad si te encuentras en un proceso de cambio laboral. Además de ayudarte a decidir si es tiempo de buscar nuevos horizontes y con ello generar más ingresos o, al contrario, apreciar el trabajo y el salario con el que cuentas.
¿Cómo evitar comprar por impulso?
Vivimos bajo un constante bombardeo publicitario que nos hace crear carencias imaginarias asociando estados de bienestar a la adquisición de productos y servicios. Las compras no tienen que ser malas en sí mismas, pero sí lo es un patrón de compras por impulso que afecta tus finanzas personales, alejándote del estado de salud financiera que planeas para tu futuro.
Una buena noticia es que nuestra actitud hacia las compras es sólo eso, una actitud que se aprende y se desaprende, reemplazándola con hábitos tales como:
Planificar las compras haciendo una lista de productos y servicios que necesitamos
recursos con los que contamos
Comparar precios entre marcas y tiendas
Comprar a crédito solamente si conocemos las tasas de interés y condiciones, y si los pagos están dentro de nuestras posibilidades
Una vez que tenemos una meta y un plan de acción, contaremos con la motivación necesaria para redefinir nuestros hábitos de compra.
Sucumbir a las marcas. El comprador aspiracional
Nada más acertado que construir una marca para tu negocio o servicio. Las marcas nos seducen como consumidores a través de beneficios intangibles que se instalan en nuestra mente, logrando un nexo entre lo que realmente ofrecen y lo que percibimos de ellas.
El deseo de “ser parte de” o aspiraciones para “ser” puede atentar contra nuestra salud financiera, pues nos llevan a consumir productos por encima de nuestro poder adquisitivo. Es muy saludable revisar cuál
es nuestra relación con las marcas que consumimos y “acomodar” esa relación en una justa dimensión. ¿A qué me refiero? Hablo aquí de evaluar los beneficios reales que el producto me va a proporcionar, y realizar un trabajo interno para evaluar qué necesidad es la que queremos satisfacer al adquirir dicho producto o servicio.
¡Momento! Recuerda que la tranquilidad económica no necesariamente significa autoflagelación, ni que nadie es perfecto en este mundo. Yo no estoy peleada con las cosas bonitas y tengo una marcada debilidad por cierto perfumito y algunas otras cosillas. Sin embargo, te comparto algunas reflexiones personales que me ayudan a decidir en qué gastar mi dinero y en qué no:
Bolsas de marca cuyo costo oscila entre los $300 y $1,000 dólares: A menos que tengan incrustaciones de piedras preciosas, el costo de producción de estas bolsas en las maquiladoras oscila alrededor de $10 y $15 dólares; me hace
“no sé qué” en el estómago pagar el sobreprecio. No podré usarlas por mucho tiempo sin correr el riesgo de andar con una bolsa “fuera de temporada” y lo que traigo en la bolsa, incluyendo celular, maquillaje y efectivo, nunca alcanza el valor de una de esas bolsas. Por último, si usara una bolsa de ese precio, el resto del atuendo tendría que estar a la altura, pues de lo contrario, mi bolsa tendría un marcado “look pirata”.
Perfumes y accesorios de celebridades: Cuando se anuncia un perfume creado por Paris Hilton, por ejemplo, me muero de la risa al imaginarme a la susodicha “creando” su fragancia en un laboratorio. ¿Sabrá acaso la diferencia entre un matraz y un mechero? Lo mismo aplica al imaginarme a la celebridad en cuestión diseñando ropa, lentes y joyería. Honestamente, creo que quien en verdad hace ese trabajo requirió invertir muchas horas estudiando y desarrollando su talento. No me gusta pensar en mi dinero yendo
a parar a la cuenta bancaria de alguna de estas celebridades por el simple hecho de “prestar” su nombre.
Gadgets de tecnología: Por fortuna mi trabajo no requiere de mucha tecnología y la experiencia me ha enseñado que estos artículos entran al mercado con una estrategia de “desnate” que consiste en cobrar precios muy por encima de su valor real, para luego disminuirlos drásticamente ante el surgimiento de la competencia o nuevas versiones del mismo.
Finalmente, antes de comprar, me hago las siguientes preguntas: ¿Lo necesito? ¿Vale lo que cuesta? ¿Puedo encontrar algo que me sirva de la misma manera a un precio más barato? Y, la más importante: ¿Puedo pagarlo?
¿Qué estrategia usas tú para decidir en qué gastar tu dinero?
las compras por impulso?[1] Responde:
1. Cuando veo un anuncio, comercial o desplegado publicitario de un nuevo producto o servicio, siento emoción por probarlo. Podemos describirlo como una reacción emocional más que racional.
2. Tan sólo con entrar al centro comercial o tienda puedo notar que ha cambiado mi estado de ánimo. Ya sea que me sienta de mejor humor o incluso con cierto nerviosismo.
3. Si tuve un mal día, siento tristeza o angustia, relaciono inmediatamente el comprar algo con poder levantar mi estado de ánimo.
4. Suelo comprar algo pensando en que si no lo llevo a casa en ese momento, quizá se pase la oportunidad (no importa que sea una licuadora que lleva meses en la tienda).
5. Si voy a un centro comercial, por ejemplo, a realizar un pago, no puedo evitar salir sin comprar algo.
6. La mejor parte de la compra es la sensación de que ahora el artículo me pertenece.
¿Quién se roba mi dinero? Deficiente control de gastos
Lunes 8:00 am – Te preparas para la oficina, te das cuenta de que no traes ni un clavo en la cartera.
Lunes 8:30 am – De camino (ya corriendo) pasas al cajero y retiras lo que queda en tu exprimida cuenta de nómina. Haces nota mental de que la próxima quincena es hasta el próximo lunes, ¡ups!
Miércoles 7:00 pm – Se prende ese odioso foquito amarillo en el tablero del auto. Tu coche suplica por algo de gasolina, te detienes y al disponerte a pedir “tanque lleno” encuentras que no cuentas sino con moneditas.
ladrones?
¿Y si fuiste tú? Comienza un maratón mental tratando de recordar en qué te gastaste el dinero. A tu mente vienen la coperacha para el pastel de la niña de la fotocopiadora, la tanda a la que entraste y cuyo final parece no llegar nunca, los taquitos que pediste porque no te dio tiempo de salir a comer, la multa que pagaste en el videoclub cuando devolviste las películas que tenías que haber regresado desde el jueves pasado, el “té chai latte grande leche ligth” que se te antojó ayer, el boletito de la lotería y… eso suma apenas poco más de la mitad de lo que había en tu cartera, ¿qué pasó con el resto?
Al borde de la migraña, después del vano esfuerzo mental por recordar en qué más gastaste, pides que le pongan sólo cinco litros, suficiente para llegar a casa y pasar mañana al cajero para retirar efectivo ¡de la tarjeta de crédito!
Las fugas de dinero de la cartera son todos esos “pequeños” gastos que hacemos y no registramos. Desafortunadamente, ¡no podemos controlar aquello que no medimos! La página de Profeco[2] tiene
excelentes formatos de presupuesto y control de gastos. Descubrir nuestras tendencias y hábitos de consumo es el primer paso para construir un presupuesto que funcione.
Deudas. ¿Tus tarjetas de crédito te ahorcan? Ya sea que te encuentres en una situación agobiante y estés haciendo un gran esfuerzo para mantenerte a flote, o que las deudas no se encuentren en tu lista de preocupaciones, te invito a revisar el siguiente cuestionario que tiene como propósito validar la actitud que tenemos hacia el crédito y la responsabilidad que asumimos para saldarlo.
1. Si reúnes los últimos doce estados de cuenta de tu(s) tarjeta(s), y procedes a subrayar o marcar los gastos registrados de acuerdo a: necesidades (amarillo) y gustos/premios (rojo), el color que predomina sobre el papel es:
1. Amarillo. Recurro al crédito para hacer frente a gastos inesperados o para
financiar compras planeadas.
2. Mitad y mitad. Destino mi ingreso para pagar en igual proporción deseos y necesidades.
3. Rojo.Mi deuda se produce para dar gustos a mí y a mis seres queridos.
2. Los plazos para liquidar una deuda se acortan en función de nuestra capacidad para destinar montos mayores al capital del adeudo. La cantidad que destinas mensualmente a diversiones y comidas fuera de casa podrían ser parte de ese monto, tú…
1. Reduces al mínimo tus gastos. Buscas alternativas de diversión sin costo y cada mes destinas ese ahorro al pago de tus deudas.
aunque no realizas algún cálculo matemático que sustente esta afirmación. 3. Sabes que la vida sólo se vive una vez y
no vas a sacrificarte ni sacrificar a tu familia para hacer al banco más rico. 3. Para lograr unas finanzas sanas se
recomienda principalmente el ahorro, pero también existe la posibilidad de generar mayores ingresos, vía un segundo empleo (que por el número de horas y horario seguramente será de menor nivel al que ya tienes), inicio de un negocio alterno, la venta de multinivel, etc. Al respecto piensas…
1. Estamos en crisis y es difícil tener un primer empleo, mas no descarto la posibilidad de dar clases, cuidar niños o apoyar cualquier otro oficio. También estoy considerando iniciarme como
empresario o diversificar el negocio que ya tengo. Necesito ganar más dinero. 2. Opino que las cosas están muy difíciles,
prefiero enfocarme en mantener lo que tengo seguro y ahorrar de acuerdo a lo que pueda.
3. Trabajo demasiado, no sé cuánto voy a durar con este trabajo, además, si hubiera otro lugar en donde pudiese ganar más ya me habría ido ahí. Nadie me va a pagar más, así como están las cosas.
4. Los intereses que cobran los bancos en nuestro país están muy por encima (hasta cinco veces) que los que se cobran en Estados Unidos y Europa. Durante los últimos años otorgaron tarjetas de crédito sin estudiar la capacidad crediticia de los solicitantes, lo que les atribuye una proporción de la responsabilidad del
incremento en los adeudos. Recientemente han comenzado a limitar las disposiciones de efectivo y han disminuido los límites de crédito, buscando así mantener al mínimo la cartera de crédito.
1. No me da gusto, pero siento cierto alivio al saber que no voy a seguir endeudándome.
2. Me enoja que decidan por mí. Yo cuento con esa línea de crédito para mantener mi economía a flote y soy capaz de decidir si lo uso o no.
3. Eso se llama discriminación y es una razón más para mi molestia. Me dan ganas de desquitarme.
5. Otra fuente importante de ahorro que podrías destinar al pago de tarjetas es eliminar –o al menos reducir– el gasto en vacaciones y el consumo de alcohol,
cigarros y refresco.
1. Es un gran sacrificio y no sé si valga la pena, pero admito que me ayudaría a ahorrar y estoy dispuesto a intentarlo. 2. Puedo eliminar algunos, pero no renunciar
a todos, prefiero hacer otras cosas si alguien puede demostrarme el beneficio. 3. Ya tengo demasiados problemas y mis
gustos son lo único que me relaja. No pienso exponerme al estrés, depresión o un infarto para hacer feliz al banco. 6. Se acerca Navidad y quieres demostrar tu
cariño a las personas que amas.
1. Mi familia y amigos cercanos conocen la situación en la que me encuentro y comprenden que este año no puedo hacer obsequios. El mejor regalo que puedo darles es salir pronto de este problema y
hacer borrón y cuenta nueva.
2. Haré el sacrificio aunque no voy a estar al nivel de otros años.
3. Navidad se trata de regalar y como pueda. Las cosas se componen luego y no voy a angustiar a mi familia con mis cosas.
Resultados
Mayoría de A: Estás siguiendo las recomendaciones que dicta el sentido común para disminuir tu deuda lo más pronto posible, pagando lo menos de intereses. Reconoces que el crédito sirve para hacer frente a imprevistos y no es dinero que te regalaron. Quizá haya sido por la vía dolorosa, pero asumes tu responsabilidad y trabajas para solucionar tu problema. Trabaja en aquellos puntos en donde tus respuestas no fueron A.
Mayoría de B: Elige en qué polo quieres estar. Revisa nuevamente tus respuestas y decide hacia dónde
quieres moverte. El dinero es un objeto y su fin es utilitario, no permitas que tome el control de tu vida y tu tranquilidad.
Mayoría de C: El primer paso para encontrar una solución es reconocer que verdaderamente existe un problema. Necesitas trabajar en identificar qué tipo de relación tienes hacia el dinero y, una vez ahí, enfocarte en salir de éste, que en realidad no es tu mayor problema, pues aunque pagues tus deudas o te cambies de nombre y de estado para que no te encuentre el banco, tarde o temprano vas a repetir el patrón y estarás endeudado de nueva cuenta. Los bancos no son personas y no sufren, no se agobian ni desgastan sus relaciones para que les pagues. Tú si eres una persona que merece vivir en un estado de tranquilidad y armonía.
Siete pasos para salir de deudas
Si estás buscando la forma de salir de deudas, he aquí algunas herramientas que pueden ayudarte a vivir el proceso hacia ser libre financieramente de nueva cuenta:
1. Toma la decisión. Eliminar tus deudas requerirá de un esfuerzo consciente. Al contrario que cuando las creamos “casi” sin darnos cuenta, controlar nuestro patrón de gastos o buscar formas de generar nuevos ingresos requerirá un esfuerzo extra y no podemos hacer ningún tipo de esfuerzo si no estamos decididos a ello. 2. Enfrenta la realidad. He escuchado a personas
decir “debo como…”, “alrededor de…”, “más o menos” y más grave aún “no tengo ni idea”, pero jamás una cantidad exacta y conste que no lo pregunto por morbosidad, ¡sino porque éste es mi trabajo! Toma una tarde (o mañana) para reunir todos tus estados de cuenta y calcular el monto exacto de tu deuda. Tal vez te sirva hacerlo mientras escuchas tu música favorita, practicas tu respiración de yoga o tomas un tequila para darte valor (pero ojo, sólo uno, porque también tendrás que hacer sumas). 3. Busca a tu red de contención. Rodéate de
aquellas personas que aplaudirán tus logros y te motivarán para mantener el esfuerzo. Está demostrado que aquellos que comunicamos nuestras metas (eliminar deudas, bajar de peso, dejar de fumar, volver a la escuela, etc.) tenemos mayores posibilidades de éxito. Aléjate de la familia y amistades tóxicas que pueden sabotear tu meta. Quizá no sea posible mudarte a 10,000 km, pero busca a esas personas positivas que te ayudarán a mantener la motivación. Éste es uno de los principales secretos de éxito de los grupos de “lo que sea” anónimos.
4. Plantea tu estrategia. Define prioridades y elije cuál, o cuáles, serán las deudas a eliminar y si lo harás recortando gastos (y cuáles), renegociando tu deuda o buscando un trabajo adicional. Si ya saltaste porque no quieres hacerlo o estás convencido de que es mucho trabajo, entonces te aconsejo cambiar de nombre y dirección. Eliminar deudas requiere esfuerzo. Regresa al paso 1 y vuelve a intentar.
5. Comunica tu estrategia. A veces estamos convencidos de tener la mejor opción y simplemente estamos dejando de considerar opciones que pueden ser aún mejores. Aquí te aconsejo buscar el consejo de alguien con experiencia, un asesor, una comunidad de internet o algún conocido con experiencia en finanzas, para discutir tus opciones y validar que tu estrategia tiene posibilidades de éxito. Por supuesto también debes hacerla del conocimiento de tus acreedores y de tu familia o pareja, si es que dependen económicamente de ti. Es necesario que todos estén en el mismo barco.
6. Ejecuta. ¡Manos a la obra! Un presupuesto y control de gastos van a ser tus aliados en el proceso. Un empleo de fin de semana o vender todos los objetos innecesarios de los que te has rodeado, pueden ser nuevas fuentes de ingreso. Este es el momento de probar tus habilidades
como empresario si aún no lo eres. Busca nueva opciones de financiamiento más barato.
7. Visualiza. Para mantener tu motivación imagínate libre de esa deuda. ¿Cómo se siente comenzar a ahorrar? ¿Imaginas un teléfono que no suena a deshoras para requerir el pago de tus tarjetas? ¿Cómo te sentarán esas vacaciones que has pospuesto por tener que liquidar intereses? Esa es la sensación a la que podrás recurrir cada vez que sientas el deseo de mandar este esfuerzo por la borda.
Salir de deudas no se trata únicamente de pagar lo que debes, sino del proceso involucrado en reunir ese dinero y mantener la determinación para no gastarlo en otra cosa, o peor aún, volver a endeudarnos una vez que hemos liquidado las existentes.
Evadir la responsabilidad de nuestras finanzas. Tus finanzas y los astros
¿Qué le deparan los astros a tus finanzas personales?
Tratando de actualizar el Facebook me topé con un anuncio muy simpático que dice lo siguiente:
“Astrólogo profesional: Consulta sobre tu momento, tu pareja, tu trabajo, tus hijos, a dónde
vas, de dónde vienes. Más efectivo que un psicólogo. Conócenos”
Y no puedo evitar pensar en lo mucho que algunas personas dependen de terceros para tomar decisiones súper importantes para sus vidas, incluyendo las financieras. Perdonen ustedes que no les ponga el link para hacer una consulta, pero las estrellas me están dictando que ni hoy (ni nunca) es un buen día para poner nuestro trabajo, nuestras relaciones o nuestro dinero en manos de alguien o “algo” más.
No niego que tengo el hábito de ir a la última página de las revistas o revisar la sección de ocio de algún periódico para revisar lo que el destino le depara a “Escorpión” ese día, semana o mes, y aunque el sabor de las galletitas de la suerte no me encanta, nunca dejo pasar la oportunidad de romper la que me toca para leer mi suerte. Sin embargo, para evitar depender de los astros, prefiero ser responsable de mis decisiones.
Hacernos responsables de nuestras decisiones financieras es el pilar para construir una sana relación con el dinero. Ir llorando por las esquinas quejándonos de lo transa que es el banco (que por cierto no nos puso ninguna pistola en la espalda antes de correr entusiastas a una y otra venta nocturna) o de lo malo que es mi cuate, que no me presta dinero, significa que damos a otros poder sobre nuestras finanzas.
Tomar responsabilidad de nuestra cartera, compras, gastos, ahorros e inversiones nos hará financieramente maduros y dejaremos a un lado la infancia de nuestra economía. Y tú ¿qué signo eres?
Negarnos a ser flexibles
¡La flexibilidad es un activo para nuestras finanzas! Hace varios días tuve la grata experiencia de llevar a mi hijo a comer a un lugar bastante agradable. La especialidad era la comida oriental, y mientras trataba de animarlo para probar nuevos sabores y explorar un poco, recordé lo mucho que a mí me costó comenzar a hacer lo mismo ¡hace menos de dos años!
Antes de comenzar mi entrenamiento como Coach, salir a comer representaba poca variedad para mí. Mi
esposo se burlaba un poco, diciendo que si el restaurante en cuestión ofrecía ensalada César o carpaccio de res, entonces el éxito estaba asegurado. Pocas veces pedía algo diferente. Lo cierto es que no lo hacía por ser “especial” en cuanto a mis gustos, sino que simplemente consideraba una pérdida de tiempo pasar quince minutos explorando un menú, y peor aún si los ingredientes tenían nombres raros y nunca los había probado.
Como Coach una de las primeras habilidades a desarrollar fue la FLEXIBILIDAD (no de la que practicas en el yoga, sino la que permite cambiar perspectivas o formas de ver las cosas). Mi tarea inicial consistió en hacer algo diferente cada día y además probar cosas que no me había dado la oportunidad de probar, especialmente en el área gastronómica, en donde la poca flexibilidad era mi “marca personal”.
La experiencia fue enriquecedora. Probé cosas que en realidad son espantosas y que jamás volveré a probar (sólo que ahora sí tengo una razón poderosa) pero también descubrí nuevas opciones y cambié creencias (una de ellas fue la de que analizar un menú
era una pérdida de tiempo), logrando un cambio radical en mi persona.
¿Cómo podemos aplicar esta experiencia a nuestras finanzas personales?
Imagina a una persona convencida de que no puede iniciar el día sin pasar por un delicioso café tipo boutique (ya sabes a qué marca me refiero) y esa “necesidad” representa una cantidad significativa cada mes. Todo estaría bien si esta persona no sufriera pensando en lo mucho que le gustaría asistir a cierta clase (cuyo costo es equivalente a los cafés) pero se atormenta pensando en que no le alcanza el dinero para pagarla. Te sorprendería la frecuencia con que solemos encerrarnos en este tipo de callejones y dejamos de buscar opciones para lograr nuestros sueños y metas.
Si esta persona decide un día ser flexible y se da la oportunidad de probar algo más económico, aprender a preparar el café en casa o tan sólo eliminarlo, dirigiendo ese gasto a algo que realmente quiere disfrutar, puede que se dé cuenta que la clase o pasatiempo en cuestión le reditúa mucho más que el café diario. Puede ser también que una vez probado
decida abandonar la clase y regresar al café, pero dejará de sentirse mal por no poder pagar el pasatiempo.
Cuando tratamos de eliminar gastos hormiga o cambiar nuestros patrones de consumo para, con ello, sanear nuestras finanzas (léase pagar deudas o ahorrar) es normal sentir miedo y/o rechazo ante la idea de cambiar lo que sea. Darnos permiso de ser flexibles e intentarlo nos llevará más lejos de lo que jamás habremos imaginado.
Salir de nuestra área de confort puede tener recompensas inesperadas, como la tranquilidad de una cartera sana o tal vez nuevas y enriquecedoras experiencias. ¿En mi caso? Salir a comer con mi hijo a un lugar de comida oriental y poder guiarlo en el descubrimiento de nuevos sabores y texturas mientras le enseñaba con mi ejemplo a no tener miedo y también a poder emitir un decidido “no me gustó”, una vez que ambos lo habíamos probado. Por cierto, esta comida la pagué con mi presupuesto especial para “gustos y caprichos”.
sanas?
Decálogo del comprador chafa
¿Eres de los que compran lo primero que ven? ¿Tienes una colección de objetos que compraste y no funcionaron, pero te dio pena o flojera ir a devolver? Entonces puede que seas uno de los muchos compradores chafas que deambulan por lo centros comerciales. He aquí tu guía de comportamiento:
1. Compro lo que veo sin pensar en su relación precio/calidad. Comparar precios no es lo mío. 2. Me dejo seducir frecuentemente por ofertas que
más tarde resultan no haber sido ofertas.
3. Antes muerto(a) que solicitar una aclaración por el precio de un servicio. Ni que fuera codo(a). 4. Compro siempre la opción más barata sin
reparar en la cantidad o calidad.
una oferta) sin pensar en el tiempo que me tomará consumir todo el producto.
6. No sello garantías de los bienes que adquiero (siempre hay mucha gente formada) y aunque lo hiciera, jamás encontraría el ticket de compra ni la garantía en caso de necesitarlos.
7. Si voy a contratar un servicio lo hago por “feeling”. No me gusta pedir recomendaciones o andar preguntando. Contrato al primer aviso que encuentro.
8. Los instructivos son para tirarse. Yo puedo armar/instalar lo que sea y además me choca guardar papelitos.
9. Nada más emocionante que la sensación de no saber si llegaré a fin de mes gracias a mis compras impulsivas. Eso de planear el consumo es de “amarrados”.
Si eres un comprador chafa seguramente tu tranquilidad financiera se está viendo comprometida. Presupuestar y ordenar tus compras en base a deseos y necesidades puede ser una gran ayuda para mejorar tu relación con la cartera.
Ejercicio #5: ¿Qué cambios son necesarios para emprender el camino hacia la salud financiera?
¿Cuál es la razón principal para realizar un cambio de hábitos?
¿Cuáles son los principales cambios a realizar? ¿Qué podría salir mal al intentar realizar estos cambios?
Lista las acciones que realizarás para realizar los cambios que te llevarán rumbo a tu salud financiera.
6. Una estrategia financiera para
cada sueño
El futbol no es lo único que requiere de estrategia
Después de una convivencia extendida con cierto futbolista de sillón, he podido advertir que, en este deporte, existen básicamente dos tipos de estrategia a desarrollar sobre la cancha: salir a meter goles (estrategia ofensiva) o salir a defender la portería (estrategia defensiva). Lo mismo sucede con nuestras finanzas personales.
¿Cuál es tu estrategia financiera? ¿Defensiva u ofensiva?
Seguimos una estrategia defensiva cuando nos enfocamos en parar los goles a nuestras finanzas creando una cuenta para las emergencias. La efectividad del portero se mide en relación a su capacidad para hacer frente a reparaciones en el hogar, reparaciones al auto y otros gastos inesperados tal como la pérdida del empleo.