El sistema estomatognático es extremadamente complejo, y se define como la combinación de estructuras anatómicas (ligamentos, huesos, músculos, dientes y articulación temporomandibular) que hacen un conjunto coordinado para conseguir una oclusión funcional y armónica, que tiene como propósito realizar funciones como la fonación, la deglución y la masticación. 12,14
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Diversos autores han descrito las características de una oclusión óptima ideal, por lo que ha sido un tema muy subjetivo, que puede estar modificado por el enfoque y estudio de cada individuo; la mayoría de ellos enfocan su concepto en cuatro grandes grupos, en donde el sistema neuromuscular, la articulación temporomandibular, la oclusión dental y el periodonto interactúan para que el sistema se encuentre en total equilibrio, pero el sistema estomatognático así como los demás sistemas del cuerpo humano no presentan todas las características de lo ideal al mismo tiempo, debido a la constante adaptación de éste con su ambiente.14,18
Existe una constante interacción en todos los individuos de los elementos del sistema estomatognático, que procuran una estabilidad funcional, adaptándose a su ambiente constantemente (homeostasis), acercándose lo más posible a los términos una oclusión ideal, este tipo de oclusión tiene distintos homónimos dados por diversos autores; recibe el nombre de oclusión fisiológica, maloclusión funcional, oclusión orgánica, oclusión normo funcional o normoclusión. Es por ello que incluso algunas maloclusiones dentales no son consideradas precisamente patológicas como pudiera pensarse, puesto que no presentan riesgo de daño a la articulación, al periodonto ni al sistema neuromuscular, es decir es una maloclusión estable.1, 7, 12,14, 18
3.1 Articulación temporomandibular
La articulación temporomandibular está sometida a cargas funcionales, Gysi sugiere que la mandíbula funciona como una palanca de clase III por lo que la articulación es el punto fulcro, una correcta intercuspidación evita que fuerzas sean dirigidas directamente hacia este punto fulcro y ejerza una presión que desencadene en una inflamación interpretada como dolor. 19
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Las interferencias oclusales modifican la dirección de las fuerzas generando palancas de tipo I o tipo II, donde las presiones fisiológicas se pueden convertir en tracciones o grandes presiones que actúan en zonas que no están diseñadas para soportar esas cargas. 12,13
La oclusión ideal requiere de una relación mandibular adecuada cuando los dientes están en relación céntrica. La oclusión céntrica debe ser lo más cercanas posible a la relación céntrica en el plano sagital y frontal en el camino que recorre la mandíbula. 18
Mantener contactos dentales simultáneos adecuados y de igual intensidad a lo largo de los arcos dentales, logra que el complejo cóndilo-disco esté en la posición más confortable dentro de la cavidad glenoidea, siendo capaz de funcionar y aceptar la carga sin malestar, esta es considerada la posición ideal de oclusión en relación céntrica 18,20
3.2 Relación oclusal
La relación oclusal estable consiste en aquellas relaciones autopreparadas, que interactúan en armonía con la articulación. Las fuerzas de impacto de cierre en intercuspidación deben ser distribuidas sobre el eje largo de todos los dientes posteriores y en la articulación deben ser dirigidas a la parte central de los discos articulares y no debe de existir fuerzas oclusales en céntrica en los dientes anteriores u oclusión con tejidos blandos.7,12
El hueso no soporta estímulos de presión, al sentir este estimulo se reabsorbe, por lo que el ligamento periodontal juega un papel muy importante en la distribución de fuerzas, porque al generar una tensión de sus fibras no
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genera una presión sobre el hueso. Es importante que las fuerzas oclusales sean dirigidas axialmente al diente porque el periodonto puede aceptarlo de manera adecuada, cuando existen fuerzas tangenciales al eje axial se generan zonas de mayor compresión y distención de las fibras periodontales y no puede disiparse de manera adecuada la fuerza, generando un trauma en la oclusión.7
Los dientes posteriores tienen un diseño y acomodo para la distribución de fuerzas sobre su eje axial y la correcta masticación sin lastimar tejidos blandos. Podemos observar transversalmente la curva de Wilson, formada por la inclinación que se observa de las cúspides vestibulares y las cúspides linguales de los dientes posteriores inferiores y también podemos ver de manera lateral la curva de Spee que pasa por los bordes incisales la cúspide del canino y las cúspides vestibulares de los dientes posteriores inferiores. Ambas curvas tienen una curva antagonista encontrada en el maxilar.9,21
Debe existir un grado de desgaste simultáneo en todos los dientes atribuido a una atrición fisiológica normal, esta no debe alterar la anatomía oclusal y deben conservar las características cuspídeas. Una masticación unilateral se presenta en mayor medida en pacientes con enfermedades periodontales, por lo que crea mayor desgaste de un solo lado de la arcada y una pérdida del equilibrio oclusal. 12
La estabilidad mesio distal, se da en el cierre mandibular neutralizando las fuerzas ejercidas por los dientes estabilizadores. Los topes de cierre mandibular se encuentran en las inclinaciones distales de los premolares y molares superiores y en las inclinaciones mesiales de los premolares y molares inferiores. Los estabilizadores actúan equilibrando las fuerzas ejercidas por los topes de cierre que permiten una estabilidad mesio distal y
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se encuentran en inclinaciones mesiales de los premolares y molares superiores y las inclinaciones distales de los premolares y molares inferiores.13
La estabilidad buco lingual se logra principalmente con las vertientes de las cúspides palatinas de los molares superiores entran en contacto con las cúspides de los molares inferiores. 3,13
Otra característica de la oclusión ideal es el tripodismo, donde cada cúspide de trabajo debe ocluir en tres puntos de contacto, estos pueden ser dos estabilizadores y un tope de cierre, o dos topes de cierre y un estabilizador.
3,7,12
En premolares pueden idealmente deben existir cinco contactos interoclusales y en molares trece.3,7,12 (Figura 16)
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La guía canina es importante porque guarda la posición correcta y marca el tope a los movimientos excéntricos de lateralidad. La relación oclusal funcional produce impulsos propioceptivos del periodonto del canino y los trasmite a los receptores musculares para asegurar una posición de descanso. Así pues es una guía de gran importancia y es considerada por algunos autores como la más estable en dentición natural en comparación a la función en grupo en donde las vertientes externas vestibulares de molares, premolares y caninos inferiores se deslizan por las vertientes internas vestibulares de premolares y molares superiores.21
Ambas características, guía canina y función en grupo son esquemas estables, siempre y cuando se produzca desoclusión sin interferencia del lado de trabajo en movimientos de lateralidad y no existe contacto en el lado de balance.3,7,21
La guía incisiva que en conjunto con la guía canina constituyen la guía anterior que en conjunto está determinada por el deslizamiento de los bordes incisales de los dientes mandibulares sobre la superficie palatina de los dientes maxilares superiores, es determinada por la articulación temporomandibular, donde la inclinación de la prominencia articular anterior es la que determina la inclinación de los dientes anteriores superiores. La guía es de gran importancia porque brinda junto con la guía canina protección a los dientes posteriores de fuerzas Horizontales (protrusivas y laterales) al desocluir la zona posterior; los dientes posteriores a su vez protegen a los dientes anteriores de fuerzas verticales de oclusión, a este fenómeno se le denomina oclusión mutuamente protegida. 9,20,21
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3.3 Fuerzas oclusales
Una oclusión estable dependerá de las fuerzas oclusales que actúan sobre los dientes, es decir influyen en la distribución de fuerzas y un sistema de regulación de éstas por propiocepción. La sensibilidad táctil del periodonto es importante en la regulación de las fuerzas oclusales, así como un adecuado reflejo de apertura de la mandíbula, esta sensibilidad táctil es también conocida como “sensación oclusal positiva” permite percibir discrepancias de 10 a 20 micras. 1
Diferentes investigadores han encontrado distintos valores para fuerza oclusal promedio que van de 727 N (74.15 kg) en hombre adultos jóvenes sanos, a 114 N (11.62kg) en niños con dentición mixta. Se deben considerar estos valores como estimados ya que es difícil hacer un promedio de la fuerza oclusal ya que es muy variable, pues depende de la morfología y desarrollo muscular. 9,20
La fuerza muscular tiene una asociación directa con la morfología craneofacial, debido a que los tejidos blandos modifican al tejido óseo, los individuos que presenta mayor fuerza muscular presentan caras angostas verticalmente y anchas horizontalmente, un individuo con poca fuerza muscular presenta una cara larga verticalmente y angosta horizontalmente.11
El soporte periodontal está relacionado con la fuerza muscular debido a los mecanoreceptores que en ocasiones no son tan sensibles como para detener la acción muscular. 1,5
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Las condiciones dentales y oclusales condicionan la fuerza muscular cuando hay ausencias dentales, restauraciones defectuosas o mal desgaste por atrición fisiológica inadecuada, ocasionando desequilibrio oclusal. Por lo contrario la estabilidad oclusal resulta en músculos más potentes y con fuerzas equilibradas. 22