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Oportunidades y amenazas en el proceso de participación política de los

Capitulo 3 Estructura de oportunidad de los movimientos políticos afro colombianos radicados

3.3. Oportunidades y amenazas en el proceso de participación política de los

Una característica importante de los movimientos políticos afro colombianos, es su escasa o ninguna participación en el debate político de la ciudad hasta el momento, concentrándose fundamentalmente en el proceso político nacional, concretamente en las elecciones de Cámara de Representantes y en particular en las curules dirigidas a las negritudes. Solamente en la última campaña al Concejo de la ciudad un candidato del Polo Democrático reivindicó banderas raciales, aunque no como principal ni único discurso de campaña.23

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En la alcaldía de Garzón se presentó la “Política pública distrital y plan integral de acciones afirmativas para el

reconocimiento de la diversidad cultural y la garantía de los derechos de los afro descendientes” y en el caso de

Morenoel “Plan integral de acciones afirmativas para el reconocimiento de la diversidad cultural y la garantía de los

derechos de los y las afro descendientes” ambos planes se pueden consultar en

http://www.sdp.gov.co/resources/a_a_a.pdf

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Este es el caso de Laureano García Perea, que llego al cabildo distrital por el Polo, uniendo las banderas de sindicalista, maestro, cooperativista y afro descendiente cofundador de Orcone (Organización de comunidades negras)

Esto puede tener diferentes interpretaciones, el análisis de los trabajos de Mosquera (1998) y Diaz (2002) referenciados en la revisión de estudios previos, señalan una baja participación y una tendencia a conformar guettos culturales que por momentos les impiden vincularse de manera efectiva al proceso socio cultural de la ciudad y por ende a su desarrollo político. Además es posible que la dispersión de la comunidad a lo largo de la ciudad y en algunos casos en puntos diametralmente opuestos de la misma, como Casablanca en Suba y Britalia en Kennedy, impidan la emergencia de un liderazgo visible que articule las necesidades de la comunidad en la ciudad, es posible también que la falta de un liderazgo nacional o en este caso distrital, permita que un movimiento o grupo político articule todas las reclamaciones y logre realizar un lobby exitoso de algunas de ellas, ante el gobierno de Bogotá. Para facilitar la comunicación entre el gobierno distrital y la comunidad se creó la Consultiva Distrital de Comunidades Negras24, pero este es solo un

mecanismo, no tiene funciones de representación política ni tiene la fuerza ni el reconocimiento por parte de lo miembros de la comunidad para convocarlos y movilizarlos.

También la participación se ve afectada por otros factores, en algunos casos la población recién llegada a la ciudad, aún no se ha integrado de manera efectiva a la dinámica de la misma y permanece atada a la nostalgia de su región, de modo que no perciben la política del Distrito Capital como un asunto que les ataña directamente. En este sentido también se puede mencionar que la falta de una figura afrocolombiana visible, dificulta los procesos de identificación, pues el referente racial sigue estando más ligado a aquellos afrocolombianos destacados por su capacidad deportiva o por sus gestas culturales, pues en el caso de la política o el mundo empresarial o académico, no es fácil ver la figura de un afrocolombiano que llame la atención por sus ejecutorias y que sea representativo de un manera diferente en Colombia.

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Las Comisiones Consultivas Regionales, Departamentales y la del Distrito Capital, constituirán escenarios de diálogo y búsqueda de soluciones a los problemas y conflictos que se presenten en su respectiva circunscripción territorial, que afecten a las comunidades negras, así como convertirse en instancia de apoyo en la divulgación y aplicación de los avances de la Ley 70/93, todo ello dentro del marco y sin detrimento de la autonomía de la administración pública y de utilización de los mecanismos de participación ciudadana”. Tomado de, http://www.dmsjuridica.com/CODIGOS/LEGISLACION/decretos/1995/DECRETO_2248_1995.htm

Adicionalmente a esto algunas figuras políticas afro colombianas tienden a ser llamativas por lo polémico de sus ejecutorias o intervenciones, como es el caso del actual embajador de Colombia en Sudáfrica Edgar Perea, esto tiende a poner un manto que parece asociar lo negro con lo pintoresco, aunque no siempre sea así, pues es necesario reconocer el trabajo realizado por Piedad Córdoba hasta el momento, así la oposición al gobierno Uribe la haya convertido en una figura no grata para la opinión pública como es el caso de Piedad Córdoba. A este último aspecto hay que añadir que la clase política afro colombiana del Chocó ha estado salpicada de constantes denuncias por corrupción y nepotismo, de modo que su capacidad de articular a la comunidad tras la figura de un líder político son más bien escasas.

De esta forma el debate político sobre la afrocolombianidad en el escenario de Bogotá ha estado marcado por las mismas estructuras y vicios de la política tradicional, además falta una identificación clara como movimiento político que defiende lo afro colombiano, como lo relata Elisabeth Cunin (2002: 83), al mostrar cómo la mayoría de los candidatos que se presentaron por la circunscripción especial para comunidades negras del año 2002, en reunión realizada en el Ministerio del Interior para promover las candidaturas, aceptaba la importancia del componente racial en la presentación de sus movimientos, y al expresar los primeros conceptos reivindicaban su condición étnica, pero poco a poco daban paso a un discurso mucho más amplio y confuso, donde al final terminaba sobreponiendo otras realidades socio económicas y políticas al discurso étnico “se hablará así del “hambre que no tiene color”, de“ abrir espacios para los menos favorecidos, que sean blancos o negros”.

Es claro que al hacer política en Colombia es necesario hacer referencia a asuntos como la pobreza, la violencia, la exclusión y la inequidad. Pero al hacerlo es necesario establecer una línea de separación que articule el discurso, en los términos que el profesor Eduardo Restrepo (2004) propone abordar a Hall, manifestando la necesidad de rediseñar los conceptos de segmentación social y no dejarse reducir a un único discurso, de modo que más allá de las categorías marxistas de clase se pueda construir una que haga referencia a las reclamaciones raciales de modo que a través de esta identidad

política se pueda configurar un movimiento o incorporarse a los partidos tradicionales, con un discurso que sin temor a parecer reduccionista haga énfasis en las necesidades y carencias de la población afro en Colombia. Esto explica en parte la enorme cantidad de movimientos que se presentan al debate, más en el estilo de la micro empresa electoral que del movimiento organizado que busca unas metas comunes con pretensión de representar todos los miembros de la comunidad, pues la reivindicación racial parece quedarse de puertas para dentro, solo para los miembros de la comunidad, pero sin la suficiente fuerza argumentativa para trascender al debate político nacional.