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Orígenes del SIDA

In document Gobierno Mundial (página 72-75)

Cuando el profesor Jacob Segal, antiguo director del Instituto Biológico de Berlín, inició sus investigaciones sobre el SIDA, no podía imaginar que sus trabajos le conducirían a abrir la puerta de una de las páginas más vergonzosas de la historia secreta de nuestro tiempo.

Sus primeras sospechas comenzaron a aflorar cuando descubrió la increíble semejanza entre el VIH, el virus causante de la enfermedad, y otras dos especies víricas: el VISNA, una patología cerebral del ganado ovino que no se contagia al ser humano, y el HTLV-I, una forma de leucemia que ataca a las células T y raramente resulta fatal.

El genoma del VIH es idéntico al del VISNA, mucho más parecido a éste que a cualquier otro retrovirus conocido, y el tres por ciento diferente corresponde con total exactitud a un fragmento del código genético del HTLV-I.

Las implicaciones de este descubrimiento comenzaron a espantar al profesor Segal. Tal grado de semejanza resultaba imposible como fruto de un proceso natural de evolución y mutación.

La única explicación posible a este fenómeno es que alguien hubiera producido un híbrido de estos dos virus mediante ingeniería genética.

El potencial destructivo del VIH podría haber sido incluso previsto por sus hipotéticos creadores, ya que su patología combina los efectos complementarios de ambas

enfermedades. Los pacientes que no fallecen a causa de la deficiencia inmunológica provocada por el virus, terminan presentando el mismo tipo de deterioro orgánico que las ovejas infectadas por el VISNA.

El profesor Segal debió de acercarse mucho a la verdad ya que -según la información publicada por el diario británico Sunday Express- dos funcionarios de la embajada estadounidense visitaron al científico en su domicilio para interrogarle sobre lo que sabía y pensaba de la enfermedad. Uno de ellos se indentifico como historiador, el otro como cónsul.

El hecho de que la teoría de Segal, que podría suponer una pista perfectamente válida a la hora de desarrollar un tratamiento o vacuna para la enfermedad, haya sido silenciada completamente en Estados Unidos y encontrado muy escasa difusión en Europa, hace pensar en una “mano negra” que pretende ocultar la verdad. En cambio, la “teoría oficial” sobre el origen de la enfermedad tuvo una difusión extraordinaria en los medios de comunicación. Según ésta, el VIH se habría originado entre determinadas especies de monos africanos, de los que habría pasado al hombre a partir de una mutación.

Los primeros casos documentados de SIDA en África datan de 1983, según parece relacionados con la vacunación masiva contra la polio, mientras que mucho antes, en 1979, comenzaron a registrarse casos entre la comunidad homosexual de Nueva York.

Existen evidencias de que, durante la primera mitad de la década de los setenta, Robert Gallo estuvo trabajando para la CIA en el marco de un proyecto secreto denominado MK-Naomi (Según el Dr. Boyd E. Graves, M y K son por los co-autores del virus del SIDA: Robert Manaker y Paul Kotin, y NAOMI por: Negroes Are Only Momentary Individuals) relativo al desarrollo de armas biológicas, muy similares a lo que hoy conocemos como el SIDA o el Ébola.

En las instalaciones de Fort Detrick, Maryland, USA, (sede de U.S. Army Medical Research and Materiel Command (USAMRMC), con su U.S. Army Medical Research Institute of Infectious Diseases (USAMRIID), y el National Cancer Institute-Frederick) entre el otoño de 1977 y la primavera de 1978, habría nacido el VIH, concretamente en uno de los laboratorios conocidos como P4, de máxima seguridad, en el que se habrían combinado los materiales genéticos del VISNA y del HTLV-I. La fase experimental se habría llevado a cabo empleando como conejillos de indias a convictos de diversas prisiones federales con grandes condenas, a los que se habría ofrecido la conmutación de sus penas a cambio de su colaboración en un programa de investigación médica, una práctica habitual, aunque de sospechosa ética, en el sistema norteamericano.

Todo podría haber sido un mero peldaño más en la sórdida historia de la experimentación con seres humanos de no ser por un fallo que cometieron los

experimentadores. Los padres del VIH no sospecharon que la enfermedad pudiera tener un periodo de incubación tan enormemente largo y que, en muchos casos, supera ampliamente la decena de años. Al no apreciar los científicos ningún tipo de síntomas en los sujetos, el experimento fue considerado un fracaso y los “conejillos” fueron puestos en libertad, tal y como se les había prometido.A partir de ese momento la epidemia se convirtió en incontrolable. El alto porcentaje de toxicomanía y

homosexualidad entre los reclusos fue seguramente lo que provocó que estos colectivos hayan sido los más castigados por la enfermedad desde que en 1979 aparecieran los primeros casos entre la comunidad homosexual de Nueva York.

A pesar de que potencialmente cualquiera puede ser víctima del SIDA, esta enfermedad se ha cebado con especial saña en sectores muy definidos de la población, como los homosexuales, los toxicómanos y los africanos, convirtiéndose en la primera epidemia de la historia que selecciona socialmente a sus presas. El cincuenta por ciento de los 210.000 casos de SIDA documentados en los Estados Unidos durante 1992 eran

afroamericanos, y el 31% hispanos, nativos o asiáticos. Estos colectivos apenas forman el 12% de la población norteamericana.

El Dr. Robert Strecker, médico californiano que ha seguido la enfermedad desde sus orígenes, opina lo siguiente:

“No existe ningún virus animal conocido que produzca todos los efectos del SIDA. Este virus ha sido logrado mediante ingeniería genética a partir de otros virus. Según mi investigación, los dos virus usados para ello son el virus MAEDI-VISNA de las ovejas y el de la leucemia bovina“.

Por su parte, el Dr. John Seale,miembro de la “Academia Real de Medicina de Gran Bretaña”, especialista londinense en enfermedades venéreas, muy conocido también por haber seguido la enfermedad desde el principio y haber predicho la expansión de la misma, no está de acuerdo con el Dr. Segal sobre el origen militar del virus.

Aunque afirma lo siguiente:

“Estoy totalmente convencido de que el virus del SIDA está fabricado por el hombre, y que es el resultado de haber combinado accidentalmente, en algún centro de

investigación sobre el cáncer de los Estados Unidos, el virus MAEDI-VISNA de las ovejas y el virus de la leucemia bovina, muy parecido al HTLV humano.”

¿VIH = SIDA?

“Si hubiese evidencia de que el VIH causa el SIDA, debería de haber documentos científicos que o individual o colectivamente demostrasen ese hecho, al menos con una alta probabilidad. Tal documento no existe.” Kary Mullis Premio Nobel de Química de 1993.

Fuente

In document Gobierno Mundial (página 72-75)