A fin de comprender la estructura del funcionamiento de esta Orden, es preciso decir algunas cosas de su particular historia. Para ello, citamos un pasaje del folleto de presentación de la O.·.M.·.T.·. “Luz Martinista”: “En 1931, la Orden fue despertada, sobretodo gracias a los esfuerzos de Augustin Chaboseau que era uno de los tres supervivientes del consejo supremo de 1890. Augustin Chaboseau sirvió como Gran Maestro y Presidente del Consejo Supremo hasta su muerte el 2 de enero de 1946.”
Jules Boucher escribe: “En 1931 algunos miembros del Consejo Supremo de la Orden Martinista fundada por Papus, (...) crearon la Orden Martinista Tradicional, en la que Victor Émile Michelet y después Augustin Chaboseau fueron sucesivamente los Grandes Maestros. Esta Orden queda inactiva en 1939. En septiembre de 1945, la O.·.M.·.T.·. retoma fuerzas gracias a la Gran Maestría de Augustin Chaboseau. Este murió en enero de 1946 y designó a su hijo Jean Chaboseau para sucederle como Gran Maestro...” De esta forma, curiosamente, la O.·.M.·.T.·. moderna no menciona a Victor Émile Michelet como primer Gran Maestro. ¿Porqué?... ¿Error histórico?... Quien sabe...
Pero continuemos el examen de la historia oficial de esta Orden: “En Agosto de 1934, en Bruselas, en Bélgica, Augustin Chaboseau que era entonces Gran Maestro, confirió, con la aprobación del Consejo Supremo, el título de Soberano Legado de la Orden Martinista para los Estados Unidos de América al Dr. H. Spencer Lewis. El Dr. H. Spencer Lewis había sido iniciado en todos los ritos de la Orden, respectivamente en Bruselas, en Bélgica, y en Lausana en Suiza. Las cartas y documentos que acompañaban el título de Soberano Legado le otorgaban el poder exclusivo de activar el Orden Martinista, entonces inactiva en los Estados Unidos."
Un pasaje del texto de Jules Boucher citado antes indica: “En Septiembre de 1945 la O.·.M.·.T.·. reprendió sus actividades bajo la Gran Maestría de Augustin Chaboseau.” Ahora, con la O.·.M.·.T.·. moderna, A. Chaboseau era Gran Maestro desde 1931; información absolutamente contradicha por Jules Boucher. ¿Entonces porqué tales declaraciones?. Sería tentador rechazar el error sobre Jules Boucheur, pero hablamos del que fue uno de los miembros del Consejo Supremo de Augustin Chaboseau y que fundó en 1948 una Orden Martinista Rectificada.
Pero si este asunto no fuera lo suficientemente ambiguo, debemos ver que la misma base de Bélgica es incierta. Citamos a Serge Caillet en su libro “Sâr Hierónymus y la FUDOSI”: “En la convención de París, Victor Blanchard otorgó mandato a Spencer Lewis para representar la Orden Martinista y Sinárquica en los Estados Unidos (Pero no sabía, contrariamente a aquello que algunos indican aquí y allá, que Spencer Lewis haya tenido mandato para representar a la Orden Martinista Tradicional en el continente americano, y yo mismo lo pongo en duda).” Añadimos que es, en efecto, extremamente improbable que Spencer Lewis haya recibido tal cargo, ¡ya que la O.·.M.·.T.·. de Augustin Chaboseau no hizo su entrada hasta la tercera convención de la F.·.U.·.D.·.O.·.S.·.I.·., en 1937!. ¡En la convención de 1934 catorce fraternidades estaban representadas con una sola Orden Martinista, la Orden Martinista y Sinárquica!. Se advierte entonces con gran sorpresa la coincidencia con la historia oficial actual. Desde la cuarta convención de la FUDOSI en Bruselas, en Septiembre de 1939, la actitud de Victor Blanchard, que se había auto consagrado Gran Maestro Universal de la Rosa+Cruz, fue unánimemente condenada. Fue reemplazado por A. Chaboseau, que reemplazó entonces la Orden Martinista y Sinárquica por la Orden Martinista Tradicional. “Después de la convención, Ralph Lewis solicita a la Orden Martinista Tradicional obtener una delegación general y un gran consejo Martinista en los Estados Unidos. Con los votos favorables de los hermanos belgas y con el informe de Jeanne Guesdon y de Georges Lagrèze, Augustin Chaboseau nombra a Ralph Lewis “Soberano delegado y Gran Maestro regional de la O.·.M.·.T.·. para los Estados Unidos.”
En conclusión, podemos decir que Spencer Lewis debió recibir la luz Martinista por intermediación de la Orden Martinista y Sinárquica y de su Gran Maestro Victor Blanchard hacia 1937. Seguidamente su hijo, de la misma filiación, obtiene el poder de establecer una delegación general y un
gran consejo Martinista en los Estados Unidos y ello en Septiembre de 1939. Parece entonces claro que una parte importante de los orígenes de la O.·.M.·.T.·. ha sido voluntariamente deformada para crear una filiación diferente. La cuestión es ¿porqué?. ¿Es, como algunos lo pretenden, por falta de una filiación real?. ¿Es para anular la mención “sinárquica” de sus raíces?. ¿Tiene por causa conflictos entre personalidades?.¿O se debe a alguna otra cosa que no podemos imaginar?... . Por falta de documentos no podemos ir más lejos en este sentido. Pero a partir del momento en el que Ralph Lewis es nombrado “Soberano delegado y Gran Maestro regional para los Estados Unidos”, la filiación y la historia no indican más problemas. Estamos entonces “en familia”... .
La Orden Martinista está estructurada de dos formas: 1º- En Héptada, constituida por 7 oficiales.
2º- Por correspondencia en tanto que “miembros de Oratorio”. Retomemos estos dos puntos:
1º- Es en la Héptada donde se pasan las iniciaciones y los ritos místicos, durante los cuáles se desarrolla el estudio. Hemos de reconocer que la O.·.M.·.T.·. ha sabido conservar los rituales semejantes a aquellos creados por Papus, tanto para las iniciaciones como para los ritos de los grados. Ciertas mínimas diferencias han sido introducidas, pero sin llegar a la profunda transformación que habíamos notado en la Orden Martinista de Papus. El punto más discutible en relación a la filosofía del Martinismo son las enseñanzas en la Héptada: idéntica, por otra parte, a los tres grados del oratorio. Después de la reunión de grado, el Maestro de grado lee un “manuscrito oficial”. Hecha esta
lectura y cumplida la meditación, los miembros son invitados a hacer preguntas. Éstas no deben desmarcarse del manuscrito ni contradecirlo en alguna manera. Es el texto fundamental de la enseñanza. Precisamos que estas monografías fueron escritas en gran parte por Spencer Lewis, entonces Imperator de AMORC (Antigua y Mística Orden Rosa Cruz). No puede entonces en ningún caso presentarse como el detector absoluto de la doctrina y la filosofía Martinista y de sus conocimientos. Tendremos como prueba la teoría de la reencarnación enseñada como una evidencia, concepción que Saint Martin no aceptaba, tal como lo hemos mencionado anteriormente.
Si bien hemos podido alabar los ritos practicados, no podemos más que deplorar la enseñanza, así como el método con el cuál es practicada. Algunos han criticado la enseñanza por correspondencia, pero hemos de reconocer que para muchos de los hermanos alejados es un forma efectiva y de evolución muy importante. Sin embargo la actitud en la Héptada es absolutamente contraria a lo que la doctrina y la tradición Martinista nos enseña. El hermano debe ser guiado individualmente, incitado a profundizar, por si mismo, el mensaje de los maestros del pasado y de los arcanos del cristianismo. Un trabajo dogmático no puede caber dentro de una mentalidad Martinista, de hombres de deseo. Si subrayamos este punto es únicamente con el desvelo de aclarar a los futuros, presentes o antiguos miembros. Numerosos son, efectivamente, los que atraídos por el Martinismo entran dentro de la O.·.M.·.T.·., ya sea debido a una propaganda exterior o por A.·.M.·.O.·.R.·.C.·. Numerosos son los que abandonan la O.·.M.·.T.·. después de haber seguido algunos meses o años en esta escuela. “El Martinismo no está hecho para mi”, dicen ellos... Pero hay que entender que no hablan del Martinismo, sino de la O.·.M.·.T.·., es decir uno de los canales, de los aspectos de esta tradición.