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En 1984, Orestes Estanislao Vaello, un suboficial del Batallón 601 de Inteligencia, reveló ante la Conadep la estructura y el funciona-

miento de la banda parapolicial. Años después se contradijo y afirmó

que le habían pagado para hablar.

Corrían los primeros días de febrero de 2004 cuando el periodista de Misiones

on line Marcelo Ameri llegó casi a la carrera a la redacción del diario digital,

se zambulló frente a una computadora, abrió la página de Google y tipeó un nombre: Orestes Estanislao Vaello. Hacía apenas un rato, en la casa de un amigo común, el hombre al que durante más de dos años había tratado como el doctor

Orestes Ferreyra, asiduo participante de las reuniones de las organizaciones am- bientalistas de la región, le había mostrado una credencial del Ejército Argentino que llevaba su fotografía pero que, en lugar del nombre por el cual Ameri lo conocía, lo identificaba con el que ahora escribía a toda velocidad en el buscador.

El resultado de la búsqueda confirmó lo que Ameri sospechaba: el subofi- cial mayor Orestes Estanislao Vaello era un ex agente del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército cuyo nombre figuraba en innumerables causas re- lacionadas con crímenes de lesa humanidad cometidos durante la década de los 70. Ameri averiguó también que, entre junio y septiembre de 1984, Vae- llo había declarado en varias oportunidades ante la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep) y había revelado parte del organigrama del aparato de represión ilegal que operó en la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Isabel Perón y luego del golpe del 24 de marzo de 1976. Con esta información, Ameri publicó dos notas en Misiones on line y, en septiembre de 2005, viajó a La Plata para prestar testimonio en los Juicios por la Verdad. Puesto al descubierto, Vaello también se presentó a declarar en los Juicios por la Verdad en septiembre de 2006 pero, cuando se esperaba que confirmara la información que había brindado a la Conadep, sorprendió a todos con una declaración confusa y contradictoria, durante la cual aseguró a los jueces Alberto Durán, Leopoldo Schiffrin y Julio Reboredo que había sido amenazado y que, en 1984, le habían pagado para que dijera lo que dijo.

Después de eso, dejó de mostrarse en los lugares que solía frecuentar, tanto en Misiones como en Encarnación del Paraguay.

La CNU, el Ejército y la Bonaerense. La declaración de Vaello ante la

Conadep –a la que tuvo acceso Miradas al Sur– pone en blanco sobre ne-

gro cómo los grupos de tareas de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), que venían operando bajo las órdenes del gobierno de Victorio Cala- bró en la provincia de Buenos Aires, pasaron también a realizar secuestros y asesinatos ordenados por el Ejército y la Armada. Entre esos grupos de tareas se encontraba el que actuaba en La Plata y su zona de influencia, capitaneado por Carlos Ernesto Castillo (a) El Indio.

Vaello explicó ante la Comisión que, a fines de 1975, el coronel Alejandro Arias Duval –jefe del Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata, depen- diente del Área Operacional 113, comandada por el coronel Roque Carlos Presti– le ordenó contactar al coordinador general de Prensa y Difusión del Ministerio de Bienestar Social, Miguel Ángel Tarquini, quien también era jefe de la Zona Sur de la CNU, para informarle que la banda parapolicial pasaría a depender, a partir de ese momento, del Batallón de Inteligencia y que debía cumplir con las órdenes del Ejército que les transmitiría el propio Vaello.

Tarquini, que ya estaba avisado, llevó a Vaello hasta la sede del Sindicato de Papeleros en Bernal, donde funcionaba el Comando de la CNU para que se re-

uniera con sus miembros. Allí, Tarquini abrió la reunión informando al Coman- do que esa nueva manera de operar contaba con la aprobación del jefe nacional de la CNU, Patricio Fernández Rivero (a)El Manco. Según declaró Vaello, de la reunión participaron entre otros José Díaz (a) El Petiso, hombre de confianza del sindicalista papelero Fernando Donaires; Oscar Leiva (a) El Negro, Carlos Cardoso (a) Carlitos o Capicúa, Eduardo Saavedra (a) Cato, varios suboficiales de la Bonaerense, uno del Ejército y otro de Prefectura, y el comisario mayor Alberto Pacheco (a) El Mono, por entonces encargado desde la Bonaerense de bajar las órdenes a la banda platense de la CNU comandada por el Indio Castillo.

Vaello, por su parte, les informó que debían darle “sus datos filiatorios completos para proveerlos de credenciales y armamentos”, a lo que Tarquini le respondió que el Comando ya estaba “perfectamente armado y que inclu- sive contaba con tres ametralladoras con silenciador marca Sterling”, com- pradas con dólares provenientes del Ministerio de Bienestar Social antes de la salida de José López Rega (a) El Brujo.

Nueva cadena de mandos. A partir de la reunión de Vaello con Tarquini y el Comando de la Zona Sur se modificó la línea de mandos para las operacio- nes de los grupos de tareas de la CNU. Según Vaello, hasta octubre de 1975, “toda la cobertura operativa de los Comandos Quilmes y La Plata de la CNU era el Ministerio de Bienestar Social por intermedio de la organización Tres A”, a cargo de Aníbal Gordon (a) El Viejo. “Después de esa fecha –declaró Vaello ante la Conadep– es cuando Ejército arregla directamente con los citados Tarquini y Fernández Rivero, jefe de la CNU, la operativa militar de la organización bajo supervisión de Inteligencia del Ejército”.

De acuerdo con la nueva cadena de mandos, el grupo de tareas capitaneado por El Indio Castillo –cuyo accionar se desarrollaba fundamentalmente en La Plata, Berisso, Ensenada y City Bell–, debería operar en coordinación no sólo con la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Infantería y Brigadas Policiales), sino también con el Ejército (Regimiento 7 y Distrito Militar La Plata, este último a cargo del teniente coronel Mario Sila López Osornio) y la Marina (Batallón de Infantería de Marina 3). Para coordinar las acciones de la CNU con esta última fuerza, Vaello, Castillo, Arias Duval y El Mono Pa- checo mantuvieron una reunión con “el contraalmirante Martínez Zubiría”.

En su declaración, Vaello destaca que “ese vínculo establecido con Marina por parte de la CNU significó buenos frutos para dicha organización, pues recibieron de Marina armamento y municiones, y comenzaron a operar (me- diante enlace) en el desprendimiento de cuerpos tirados en medio del Río de La Plata, por intermedio de una lancha de Prefectura N° 48, que en la jerga de la Marina se llamaba Gold Charlie”.

La patota de Castillo. En el folio 30 de la declaración, Vaello identifica a

varios de los miembros del grupo de tareas de la CNU platense que coman- daba Castillo “hasta mayo de 1976”. Según Vaello, Castillo estaba bajo las órdenes directas del comisario mayor Alberto Pacheco (a) El Mono, y entre los integrantes de la banda se encontraban Héctor Arana (a) El Sordo (lo identifica erróneamente como El Zorro), Néstor Beroch, Antonio Jesús, los hermanos Masotta, Dardo Omar Quinteros, Gerardo Rafael Blas, El Tur-

co Tralamán, un suboficial de policía de apellido Fernández (posiblemente

se trate del sargento Vicente Ernesto Álvarez) y El Conejo Lofeudo.

Vaello también identifica a la quinta de la calle 4 entre 76 y 77 como vivien- da de Castillo y señala la existencia de dos centros operativos de la banda: uno de ellos ubicado en el predio “de Agronomía” (se trata de la casa de 64 y diagonal 113) y otro en un “viejo frigorífico” sobre la calle 44, sin determinar entre qué calles, en las afueras de La Plata.

Realizada hace 27 años, la declaración de Orestes Estanislao Vaello ante la Conadep revela con claridad cómo los grupos de tareas de la CNU funciona- ron como parte del aparato represivo del Estado terrorista –y en coordinación con las Fuerzas Armadas y de Seguridad– durante los últimos meses del gobierno de María Estela Martínez de Perón y luego de consumado el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. Una prueba más de que los crímenes cometidos por sus integrantes deben ser calificados como de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles.

LOS ASESINATOS DE ACHEM Y MIGUEL SIGUEN IMPUNES

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