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4.1 La Red Cantonal de Mujeres de Calvas

4.1.3 Las organizaciones sociales de mujeres en el contexto ecuatoriano

Las mujeres, en el Ecuador del siglo XX, comienzan a trabajar organizadamente enfocadas a mejorar sus condiciones de vida, clase y etnia7. Durante la década del sesenta, las mujeres se adhieren a organizaciones estudiantiles, sindicatos y movimientos que hacen frente a los cambios del momento, las dictaduras militares, la represión política, entre otros; este trabajo se hacía en organizaciones que también eran de hombres (Muller, 1994: 65). Debido a que los sesenta8 traen cambios estructurales en la organización social y económica con la reforma agraria, la disolución de la hacienda, la creciente urbanización y el inicio del proceso de industrialización, es necesario señalar que el desarrollo de las organizaciones sociales está configurado por las condiciones específicas en las que éstas se crean.

7La reforma liberal de 1895, con la separación definitiva entre iglesia y estado, a través de las leyes de

matrimonio civil, divorcio y educación pública; abre camino a las actividades de mujeres en la vida pública aún en condiciones en extremo desfavorables (Clark; 2005). Pese a lo dicho, durante este periodo y en lo posterior a la década del treinta y cuarenta hay un involucramiento de las mujeres sobre todo por el derecho a la educación, trabajo y participación (Muller; 1994). En este sentido se destaca el trabajo de María Luisa Gómez de la Torre, Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña, quienes trabajaron en conjunto el primer sistema de educación bilingüe indígena de control local. Estas mujeres se involucraron, e involucraron a otras en organizaciones campesinas e indígenas, así como sindicatos de trabajadores que se vinculaban con los partidos de izquierda recién formados.

8Un referente de trabajo en promoción de las organizaciones sociales y el empoderamiento de los sectores populares, en la región y en América Latina, es el que se desarrolló en el Perú durante la primera fase del gobierno de Velasco Alvarado con la creación del SINAMOS (Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social). A través de esta institución el gobierno revolucionario buscaba fortalecer la base organizativa a la que ayudó desde la institución promoviendo prácticas alternativas de trabajo desde la autogestión.

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La década del setenta tiene también algunos aspectos de interés. Así, la extracción y control del petróleo marcan una expansión del aparato estatal, con lo que el papel del estado es más activo en cuanto a desarrollo de programas y políticas de apoyo social que encaminan a vincular a la mujer en el proceso de modernización. Pero también como resultado de un momento político a nivel internacional de marcado interés. Al declarar la ONU en 1975 la década de la mujer, las organizaciones internacionales de cooperación técnica y social destinaron buena parte de sus recursos al desarrollo, creación y promoción de centros de apoyo a la mujer en países subdesarrollados (Muller; 1994: 74).

Así se crea en el Ecuador la Dirección Nacional de la mujer (DINAMU) (Muller, 1994: 111), durante este periodo ya se podía observar el trabajo de mujeres de forma organizada y en otros casos de forma independiente como la marcha de las cacerolas vacías en 1978 o la creación de la Unión de Mujeres Trabajadoras9.

También se debe señalar la creación de una oficina de la mujer dentro del ministerio de bienestar social, así como la formación de organizaciones de mujeres indígenas apoyadas por la iglesia, organizaciones no gubernamentales o el propio movimiento indígena (Rodas y Cuvi, 2007). La formación de organizaciones de mujeres se multiplica considerablemente luego de este periodo. A decir de Silvia Vega, las organizaciones de mujeres para finales de los ochenta ya habían logrado consolidar un verdadero movimiento de mujeres; en donde las distintas organizaciones trabajan coordinadamente en todos los espacios del país,

Desde principios de 1980, las organizaciones de mujeres han emergido a lo largo y ancho del Ecuador para involucrarse en temas de supervivencia económica, derechos políticos y culturales, y en asuntos de género relacionados a su rol en la reproducción y el desarrollo comunitario. Un estimado conservador de las organizaciones de mujeres con status legal o personería jurídica, es de 80 a 100 en el ámbito nacional (Centro María Quilla 1990). Si se incluyen toda clase de organizaciones de, con o sin personería jurídica, en áreas rurales y urbanas, habría entre 500 y 800 grupos (Entrevista Rosero, Noviembre 21 de 1993) (Lind, 2001:286).

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En Loja, las organizaciones sociales de mujeres se desarrollan de la mano con los procesos nacionales10 e internacionales, en este sentido la formación de la mayor parte de organizaciones sociales de mujeres de Loja se da entre fines de los setenta y ochenta, lo que acompaña la formación de estudios y trabajo con mujeres establecido desde las agendas internacionales.

Otro de los elementos determinantes en el surgimiento de organizaciones de mujeres, en los cantones de la provincia Loja, es la participación de investigadores franceses durante la década del ochenta. Aquí participan investigadores de diferentes campos de estudio sobre todo en la geografía, botánica, historia y arqueología que llegaron desde el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) y del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) (Hocquenghem y Lanning, 1999). A la par de las investigaciones, se realizaban trabajos en coordinación con organizaciones no gubernamentales de cooperación en las comunidades de intervención.

Algunas expresiones de organización de mujeres en la provincia ya se pueden observar en la década del setenta, como La Corporación Ecuatoriana de Cooperación e Inclusión de las Mujeres (CECIM) filial Loja que se crea en 1977, uno año después de su creación a nivel nacional; como resultado de la intervención internacional. Por otro lado al Unión Popular de Mujeres de Loja (UPML) que surge en la década del ochenta, es una coordinadora provincial de más de 120 organizaciones de base con reconocimiento a nivel nacional y cantonal (Rodas y Cuvi, 2007). La RMCC es parte de esta organización.

Como resultado tenemos, en la década del noventa, algunos espacios que reunían ya organizaciones de mujeres a nivel nacional. Según Rodas y Cuvi (Rodas y Cuvi, 2007) en base a su trabajo “Las propias y los Ajenos”, la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas que nace en 1995 es considerada como la forma organizativa de mayor consolidación a nivel nacional. Aparece también el Foro Nacional de la Mujer con auspicio de una organización no gubernamental; así como también la Coordinadora de Mujeres Afro ecuatorianas en 1997.

10Durante la década del setenta, otro actor, además de los estudiantes y organizaciones políticas de izquierda, es la democracia cristiana, esta parte interviene a través de la CEDOC apoyando en términos jurídicos a las organizaciones campesinas, legalizando sindicatos y articulando propuestas a nivel nacional. Junto a ellos se desarrollan talleres de Promoción Humana apoyados por la Pastoral de la Diócesis de Loja. La mayor parte de estos talleres se desarrollaron en la zona fronteriza de la provincia, que concentran gran parte de seglares comprometidos con las causas campesinas, la teología de la liberalización, bajo la influencia de los documentos sociales de la iglesia (Dután; 1994: 27).

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