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Origen e historia

In document Apuntes Medicina Tradiocional Tomo2 (página 108-111)

La flor verticilar, la primera en abrir, tiene una anatomía pentagonal; las otras tienen disposición cruciforme. Los 4 ó 5 pétalos son cóncavos, incurvados en el vértice, de bordes lisos o dentados e insertos en su base mediante una uña. El cáliz es verde. El ovario, dividido en 4 ó5 partes, tiene glándulas nectaríferas en su base y un pistilo central y erecto. A su alre- dedor, 8 ó l0 estambres, dos por cada pétalo, son horizontales, con anteras pequeñas y ovoides. Se encurvan uno a uno, por un riguroso ritual de turnos, depo- sitando su polen en el pistilo y regresando después a su posición original. Un armónico y pacífico ejemplo de cordial po- ligamia y de responsabilidad compartida.

El fruto es una cápsula de 4 ó 5 lóbulos redondeados, llenos de múltiples semillas pequeñas, negras y reniformes. Cuando está maduro y seco tiene dehiscencia explosiva por el vértice, diseminando las semillas.

Toda la planta tiene un olor fuerte, penetrante y característico, que se difunde notablemente en el aire, especialmente cuando la planta es rozada o tocada. Es un olor que algunos describen como fétido y otros como estimulante, con reminiscencias del aroma de la naranja (de la familia Rutacea) o de la menta; pero indescriptible e inconfundible. El sabor es acre, amargo, ligeramente picante y cálido. Para algunos, nauseabundo. Para otros, atractivo.

Hay consenso en que la ruda es una planta originaria del Mediterráneo. De allí se

extendió a todo el Sur de Europa y su paso a la India no es muy antiguo. Se supone, por razones históricas y por deducciones lingüísticas, que hasta allí llegó por tierra pero que después fue llevada al sudeste de Asia por los marinos árabes. Al Perú fue traída por los españoles, muy temprano después de la Conquista.

Desde tiempo inmemorial, esta planta ha sido considerada como poseedora de poderes ocultos capaces de lograr la felicidad de quienes la usan, combatiendo

maleficios e infortunios de todo orden. Así está registrado en los escritos de la antigüedad griega y romana. Ya desde 450 años antes de nuestra Era, Hipócrates nos dice que la ruda es "resolutiva, diurética y alexiteria" (antídoto de venenos), y que constituía una parte importante de la pócima que tomaba el Rey Mitrídates para protegerse de envenenamientos.

Teofrasto (372-287 a. C.) recalcó sus excelentes cualidades como hierba medicinal, lo que es también comentado por Ovidio (43 a.c.- d.C.), y por Plinio el Viejo (23-79 d.C.), precediendo al gran Dioscórides del primer siglo de nuestra Era, quien nos dio (año 78) una larga lista de aplicaciones médicas de la ruda.

En el Nuevo Testamento, San Lucas amenaza:

"

¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la yerba buena y de la ruda...

"

(Cap.XI:42)

Los romanos echaban ruda en el piso de los templos para evitar los malos agüeros y los infortunios, y parece que desde entonces ya era costumbre bene- ficiosa el llevar un ramillete de ruda en la mano durante las epidemias.

En la Edad Media, fue planta medicinal muy utilizada por la escuela de Salerno y se empleaba con mucha fe contra brujerías y maleficios.

La Iglesia Cristiana la incluyó así en los ritos de exorcismo y se usaba además, un manojo de ruda para echar agua bendita a los fieles antes de la Misa. Por eso se le llamó desde entonces la hierba de la Gracia, la hierba del Arrepentimiento y Ave Gracia. Se creía, también, que la ruda mejoraba físicamente la vista y se dice que los grandes pintores del Renacimiento la usaban para percibir mejor lo que habrían de copiar. Pero leí cosa no queda allí, pues se decía también que la ruda daba visión, una segunda vista que permitía mirar y entender lo invisible. En la "Regola Sanitaria Salemitana" hay un largo verso sobre la ruda (Capítulo 61) que se inicia

Cultivo

con…"Pianta nóbile e la ruta poiché fa la vista acuta..."

Durante mucho tiempo, además, formó parte de la triaca, poción compleja que servía de panacea.

Rodeada de misterios, ritos y leyenda, la ruda fue cultivada personalmente por Carlomagno e incorporada al escudo de armas del ducado de Sajonia, en 1181. Shakespeare la honró como Hierba de la Gracia en -Hamlet" y en -Ricardo II". En los cuentos de hadas de In- glaterra, es mencionada también como indispensable para ahuyentar a los duendes malignos y, hasta muy entrado el siglo pasado, se daba un ramillete de ruda a los jueces cuando éstos daban audiencia a los miserables prisioneros de las cárceles de esa época. Además, desde el siglo XVII fue honrada en los más exaltados escudos nobiliarios. En 1902, el Rey de Sajonia honró al Príncipe de Gales con la Orden de la Corona de Ruda.

Por ahí también, surgió la idea que la ruda mejoraba los síntomas de histeria y disminuía el apetito sexual. Hyeronimus Bock, un famoso médico, recomendó este uso en 1551, y, por mucho tiempo, ha sido cultivada esta planta en los monasterios con objeto de tenerla a fácil alcance.

En fin, con una historia así no es extraño que se diga con frecuencia de un hecho o de un individuo muy conocido por el pueblo, que es -tan conocido como la ruda", y han ido surgiendo así cientos de dichos y redondillas: .o en la casa donde hay ruda, no se muere la criatura", "la mujer que tiene ruda, se la come hasta cruda... "

"Para curar la sordera no hay como la ruda y para decir que sí, no hay como quedarse muda".

La ruda es silvestre en sus lugares de origen,

especialmente en el Mediterráneo oriental.

Es muy común en Asia y en América Latina, como planta casera en jardines y huertas. Crece en cualquier sitio pero progresa mejor en lugares protegidos y en terrenos relativamente secos y pobres. Dioscórides nos decía que la ruda crece mejor bajo una higuera y Teofrasto nos advirtió que todas las plantas caseras son amantes del agua y del estiércol, excepto la ruda.

Hay tres maneras de propagarla:

1. Mediante las semillas que se dispersan en el suelo y, cuando germinan, se protegen de otras plantas invasoras.

Las plantitas se transplantan cuando tienen unos 5 cm de alto, a unos 45 cm. de distancia unas de otras. Si se quiere cultivar en maceta con fines ornamentales, puede usarse un recipiente de 30 cm. de diámetro para albergar 4 ó 5 plantitas.

2. Por estacas tomadas en pri- mavera y plantadas en lugar sombreado hasta que echen raíz. Después se transplantan como en el párrafo anterior.

3. Mediante divisiones del tallo con raíz (esquejos) tratadas igual al párrafo anterior.

Es importante no olvidar que la ruda se cultiva mejor en terrenos pobres y calcáreos, con poca humedad y muy bien drenados. En los sitios que llueve, es frecuente que la ruda muera en época de lluvias, a menos que el drenaje sea muy efectivo.

En verano, las plantas deben ser protegidas del sol directo cuando hay temperaturas elevadas

La planta florea a partir del 2do. ó 3er. año pero puede ser cosechada desde el primer verano. Vive varios años. Cada 2 ó 3 años, se recomienda podarla totalmente hasta cerca del suelo.

Usos

populares

La revisión cuidadosa e integral de la profusa literatura existente sobre este tema puede fácilmente llevamos a la conclusión errónea de que la ruda es otra planta utilizada supersticiosamente como panacea para toda clase de molestias y enfermedades, así como ritos mágicos y esotéricos. Plinio y Dioscórides dan listas detalladas de más de ochenta usos me- dicinales diferentes. Como veremos más adelante, es una planta que tiene acciones farmacológicas muy definidas y, por lo tanto, los efectos que se le atribuyen tienen, en gran proporción, una base real, aunque el origen de su uso popular no haya sido el resultado de una investigación científica, sino el producto de larga observación y de conclusiones empíricas.

Puede decirse que los usos populares de la ruda están circunscritos a tres territorios: su acción sobre el útero, su efecto sobre el sistema nervioso y su cualidad insecticida y repelente.

Su acción sobre el útero que, como veremos, ha sido comprobada repetidamente en el laboratorio, se traduce en su uso popular para todas las anomalías de la menstruación. En principio, se considera que mejora el flujo menstrual y asegura su presentación en caso de atrasos o disturbios. Es por eso un conocido emenagogo. Desde luego, a dosis mayores favorece la aceleración del parto y fácil- mente puede provocar el aborto. Esto último ha llevado a su abuso fuera de la ley y la exageración de la dosis ha ocasionado frecuentemente intoxicaciones serias y algunas veces inclusive, la muerte.

Su uso crónico como contraceptivo es relativamente reciente, ya sea en tampones intravaginales, lavados postcoitales o en administración oral. Su abuso, desde luego, produce intoxicaciones con síntomas neurológicos.

Se utiliza también como medicación contra diversas enfermedades nerviosas. Veremos más abajo que su acción farmacológica sobre el sistema

nervioso no ha sido aún suficientemente estudiada pero, desde el tiempo de Hipócrates y de Dioscórides, se usaba las infusiones de ruda para calmar los ataques de histeria y como sedante general. Su continuada utilización en los monasterios de Europa para disminuir los deseos sexuales, y hacer más tolerable la obligada castidad, ha sido tan duradera y tenaz que no ha de quedar como una simple superstición. Hay varias comunicaciones también sobre su acción anticonvulsiva; y es y ha sido muy frecuentemente utilizada (masticando unas hojas) como remedio con- tra la jaqueca. En esto último parece tener una acción similar a los derivados del cornezuelo de centeno (ergot) que, además de ser excitantes de la musculatura uterina, tienen excelentes resultados contra la migraña.

Los síntomas de la intoxicación por ruda son casi en su totalidad derivados de su acción sobre el sistema nervioso: ma- reos, trastornos de la visión, temblores, narcosis progresiva, descoordinación, etc.

Como efectos también sobre el sistema nervioso periférico pueden anotarse los usos populares como anestésico o anal- gésico. Mascar hojas de ruda parece, efectivamente, mejorar y a veces abolir el dolor de las muelas cariadas; y unas gotas de aceite de ruda se recomienda localmente para controlar un fuerte dolor de oído. Tomada en infusión, se dice, alivia los dolores del reumatismo y de la ciática.

En el sistema nervioso vegetativo, la ruda es utilizada por la medicina popular como antiespasmódico en cólicos di- gestivos.

Por último, el tercer grupo de usos populares está basado en sus acciones tóxicas y repelentes contra algunos animales inferiores: insectos y parásitos.

Esto cubre su clara acción insecticida que ha sido y sigue siendo uno de sus usos más difundidos y, como veremos, más interesantes desde el punto de vista histórico. En todos nuestros

Composición

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