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Origen de los restos de micromamíferos en dos yacimientos del Plioceno de la cuenca de Guad

Minwer-Barakat, R., García-Alix, A., Martín Suárez, E.y Freudenthal, M.

Departamento de Estratigrafía y Paleontología, Facultad de Ciencias, Universidad de Granada, Avenida Fuentenueva s/n, 18071 Granada; [email protected]; [email protected]; [email protected]; [email protected]

Tradicionalmente se ha aceptado que las acumulaciones de micromamíferos fósiles se deben a la acción de predadores, fundamentalmente rapaces nocturnas. Este origen es evidente en el caso de rellenos kársticos; sin embargo, en yacimientos fluvio-lacustres no se pueden obviar otras formas de incorporación de restos. El objetivo de este trabajo es realizar una aproximación a la causa de la muerte de los micromamíferos encontrados en dos yacimientos estratiformes de la cuenca de Guadix: Tollo de Chiclana-1B (Rusciniense superior) y Tollo de Chiclana-3 (Villafranquiense inferior) (Minwer-Barakat, 2005).

Los efectos producidos por distintos predadores en los restos de micromamíferos son muy diferentes (Andrews, 1990). En general, los procesos digestivos de las rapaces nocturnas no alteran los huesos y dientes de micromamíferos o lo hacen de forma muy leve. Por el contrario, la acción de rapaces diurnas y mamíferos carnívoros causa modificaciones más acusadas como la corrosión severa del esmalte y la dentina o el redondeamiento de los bordes rotos de los huesos.

Las piezas dentarias con signos de digestión (producidos por rapaces diurnas y/o carnívoros) son escasas en TCH-1B y TCH-3, y su frecuencia varía en distintos grupos de micromamíferos (tabla 1). Los arvicólidos presentan los mayores porcentajes de piezas con evidencias de digestión agresiva, notablemente más altos que los de múridos. En TCH-1B hay también una proporción considerable de piezas de tálpidos con el esmalte corroído. No se encuentran signos de digestión en dientes de los demás grupos, a pesar de la abundancia de algunos de ellos (glíridos y sorícidos). Estos datos ponen de manifiesto la preferencia de estos predadores por determinadas presas (arvicólidos y, en menor medida, múridos).

TOTAL Muridae Arvicolidae Gliridae Soricidae Talpidae Otros

Localidad N %D N %D N %D N %D N %D N %D N %D

TCH-3 445 1.80 182 1.65 63 7.94 63 0.00 127 0.00 10 0.00 0 0.00 TCH-1B 1187 1.94 588 1.53 281 3.56 66 0.00 134 0.00 101 3.96 17 0.00 Tabla 1: Proporciones de piezas dentarias con signos de digestión en cada yacimiento para las

distintas familias de micromamíferos. N: número de piezas identificadas. %D: porcentaje de piezas con signos de digestión. Las piezas de Sciuridae, Trilophomyidae y Cricetidae, escasas y sin evidencias de digestión, se cuantifican conjuntamente en la última columna.

La gran mayoría de los restos no presenta signos de digestión. Pueden corresponder a animales no depredados o bien a presas de rapaces nocturnas, cuya digestión apenas altera los restos. Para evaluar la contribución de estas aves en la formación de los yacimientos de TCH-1B y 3, se ha comparado la composición faunística de estos niveles con la de dos rellenos kársticos geográficamente muy próximos y de edades muy similares (Moreda1-A y 1-B, respectivamente), formados por acción de rapaces nocturnas (Castillo, 1990).

La distribución de los distintos grupos de micromamíferos es muy similar en los dos niveles kársticos, y muy diferente a la de los yacimientos fluvio-lacustres (figura 1). Las asociaciones faunísticas de Mo1-A y 1-B están formadas principalmente por dos múridos, Stephanomys (claramente dominante) y Castillomys, mientras que el resto de taxones son

que en la alimentación de estas aves predomina una sola especie (a lo sumo, dos) de mamíferos. Por el contrario, la distribución de los grupos de micromamíferos en TCH-1B y 3 es notablemente más uniforme y no parece corresponder a un solo tipo de predador.

La abundancia de Apodemus, Arvicolidae, Gliridae, Soricidae y Talpidae es notablemente mayor en TCH-1B y 3 que en Mo-A y 1-B. También existen diferencias en la presencia de ciertos taxones: Paenelimnoecus, sorícido de talla muy pequeña encontrado en TCH-1B y 3, y Pliopetaurista, ardilla voladora de hábitos arborícolas hallada en TCH- 1B, no aparecen en Mo1-A y 1B, a pesar de la riqueza de estos últimos yacimientos.

Se interpreta que en estos niveles kársticos están subrepresentados o ausentes los micromamíferos relacionados con medios boscosos (Apodemus, Pliopetaurista, Gliridae), aquellos con hábitos acuáticos o excavadores (Talpidae) y los de talla grande (Arvicolidae) o muy pequeña (Soricidae, también relacionados con hábitats boscosos). Estas observaciones son coherentes con trabajos previos que indican que los micromamíferos con hábitos diurnos, arbóreos, excavadores o de tamaño muy pequeño pueden estar ausentes o mal representados en la dieta de estas aves (Kowalski, 1990; Andrews, 1995).

En conclusión, los yacimientos de TCH-1B y 3 están formados por restos de animales muertos por distintas causas. La proporción de presas de rapaces diurnas y/o carnívoros (que producen claros signos de digestión) es pequeña. No se observa una dominancia clara de una sola especie de micromamífero, como sucede en acumulaciones formadas por una sola rapaz nocturna, por lo que es probable la intervención de varias de estas aves con preferencia por distintas presas. Además, la abundancia de taxones que no son frecuentes en la dieta de rapaces nocturnas actuales ni en rellenos kársticos de la misma edad parece indicar que parte de los restos procede de animales no depredados.

Stephanomys Castillomys Otros Muridae Apodemus Arvicolidae Gliridae Soricidae Talpidae Otros roedores 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Moreda1-A TCH-1B 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Moreda1-B TCH-3 Stephanomys Castillomys Otros Muridae Apodemus Arvicolidae Gliridae Soricidae Talpidae Otros roedores Stephanomys Castillomys Otros Muridae Apodemus Arvicolidae Gliridae Soricidae Talpidae Otros roedores Stephanomys Castillomys Otros Muridae Apodemus Arvicolidae Gliridae Soricidae Talpidae Otros roedores

Figura 1: Comparación de las proporciones (en %) de distintos taxones en yacimientos kársticos y

fluvio-lacustres. Izquierda: Moreda1-A y TCH-1B; derecha: Moreda1-B y TCH-3.

Referencias

Andrews, P. 1990. Owl, Caves and Fossils. Natural History Museum Publications, London, 231 pp. Andrews, P. 1995. Experiments in Taphonomy. Journal of Archaeological Science, 22, 147-153. Castillo, C. 1990. Paleocomunidades de Micromamíferos de los Yacimientos kársticos del Neógeno

Superior de Andalucía Oriental. Tesis Doctoral, Universidad de Granada, 225 pp. (inédita).

Kowalski, K. 1990. Some problems of the taphonomy of small mammals. In: International

Symposium on the Evolution, Phylogeny and Biostratigraphy of Arvicolids (Eds. O. Fejfar & W.

D. Heinrich). Geological Survey, Praha, 285-296.

Minwer-Barakat, R. 2005. Roedores e insectívoros del Turoliense superior y el Plioceno del sector

Inventario de los fósiles mesozoicos procedentes de la región de Murcia

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