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A orillas del mar de Tiberíades

In document El Evangelio Completo (página 99-103)

1. Después de estas cosas, el mismo Jesús se manifestó de nuevo a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades; pero su manifestación ocurrió de la siguiente manera:

2. Estaban juntos Simón (Pedro), Tomás, al que llamaban el Mellizo, y Natanael, el de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.

3. Simón (Pedro) les dijo: “Me voy a pescar.” Ellos le contestaron: “Nosotros también vamos contigo.” Fueron y subieron a la barca, pero durante aquella noche no pescaron nada.

4. Sin embargo, justo cuando amanecía, Jesús estaba de pie en la orilla, pero los discípulos no reconocieron que se trataba de Jesús.

5. Entonces, Jesús les preguntó: “Muchachos, ¿no tenéis nada de comer?” Ellos le contestaron: “No.”

6. Él les dijo: “Echad la red en el lado derecho de la barca y encontraréis alguna.” Entonces ellos echaron la red y ya no pudieron arrastrarla debido a la abundancia de peces. 7. Entonces el discípulo a quien Jesús amaba, dijo a Simón (Pedro): “¡Es el Señor!” Cuando Simón (Pedro) oyó que era el Señor, se vistió su túnica, pues estaba desnudo, y se lanzó al mar.

8. Los demás discípulos vinieron en la barca pequeña, arrastrando la red con los peces; pues no se hallaban muy

lejos de tierra, sino solamente a unos noventa metros. 9. Nada más saltar a tierra, vieron preparadas allí unas bra- sas y pescado sobre ellas y pan.

10. Jesús les dijo: “Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.”

11. Simón (Pedro) subió a bordo y sacó la red a tierra, lle- na de peces grandes, ciento cincuenta y tres. Y aún siendo tantos, la red no se rompió.

12. Jesús les dijo: “Venid y comed.” Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?” Porque sabían que era el Señor.

13. Jesús vino, cogió el pan y se lo dio a ellos, y de igual modo el pescado.

14. Esta fue entonces la tercera vez que Jesús se mostró a los discípulos, tras haber resucitado entre los muertos.

15. Después de haber comido, Jesús dijo a Simón (Pedro): “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le re- spondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Apacienta a mis corderos.”

16. Volvió a decirle por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le dijo: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Cuida de mis ovejas.”

17. Entonces, le dijo por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Simón (Pedro) se entristeció de que le preg- untara por tercera vez: “¿Me quieres?” Y, por consiguiente, le respondió: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quie- ro.” Jesús le dijo: “Apacienta a mis ovejas.”

18. En verdad, en verdad te digo: Cuando eras más joven, solías ceñirte tú mismo e ibas adónde querías. Pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos, y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.”

19. Esto lo dijo para indicar la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Tras haber dicho esto, añadió: “Sígueme.” 20. Cuando Pedro se volvió, vio que les seguía el discípulo, al que Jesús amaba, el mismo que durante la cena se había recostado sobre su pecho y había dicho: “¿Señor, quién es el que te va a traicionar?”

21. Por eso al verle, le dijo Pedro a Jesús: “Señor, ¿y éste que hará?”

22. Jesús le dijo: “Si es mi voluntad que él se quede hasta que yo vuelva, ¿qué te importa? Tú, sígueme.”

23. Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que aquel discípulo no moriría. Sin embargo, Jesús no había dicho que él no moriría sino: “Si es mi voluntad que él se quede hasta que yo vuelva, ¿qué te importa?”

24. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si, alguna vez, éstas se describieran con todos sus detalles, su- pongo que ni el mismo mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

El presente evangelio fue escrito por F. E. Eckard Strohm y está basado en el evangelio de San Juan (Juan – el discípulo predilecto de Jesús). Como los príncipes de la iglesia sometieron los evangelios a alguna “limpieza” basándose en su gusto, sus propias ideas y sus antojos, este evangelio se ha completado de nuevo –utilizando antiguas fuentes ya existentes, escritas en arameo, en griego antiguo y tambi- én textos apócrifos– para, así, hacer accesible de nuevo el contenido del texto original en su forma inicial.

Las imágenes representan las ideas de varios artistas de distintas épocas sobre la vida de Jesús. La selección se corresponde generalmente con los temas del Nuevo Testa- mento y no siempre tiene relación directa con el texto que aparece al lado.

En los tiempos de Jesús, los esenios fueron la mayor comunidad religiosa de Israel. Tenían comunidades en Israel, Egipto, Francia, Inglaterra, España, Alemania, Hungría, y en muchos otros países. Sus maestros más famosos fueron María, José, Jesús y la mayoría de los apóstoles. Los esenios vivían siguiendo el lema: ayudar, enseñar, sanar.

El editor de este evangelio, la Iglesia Cristiana Esenia, es una iglesia espiritual supraconfesional. Bajo su techo

se congregan fieles de todas las religiones que gustan de compartir una comprensión común de Dios. Practicamos la Misa viva en la forma cristiana más cercana a la origi- nal. En nuestra vida cotidiana comprendemos que todos formamos parte de una única gran familia humana, y entendemos que el ser humano es una parte de Dios. Honramos y respetamos a Dios en todas sus criaturas, y en todas sus obras. Puesto que somos una iglesia ecuménica, estamos en contra del proselitismo.

In document El Evangelio Completo (página 99-103)

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