Es la letra O, se llama tambiŽn Opel, Othala y Ethel. Es la œltima runa del alfabeto futharc, un lugar al que se arriba gra- cias a la acci—n del clan.
Esta runa nos habla de herencia y de liderazgo. La heren- cia es el ADN, la huella genŽtica y lo que llega de generaci—n en generaci—n a partir de la acci—n de los ancestros. Es el mis- terio del Filgia. Filgia es una palabra an‡loga a kharma. Se trata de una figura femenina m’tica, como una norna personal, que toma nota de los hechos en la vida del individuo, sobre to- do del pasado. En este concepto se sintetizan las acciones pa- sadas de los ancestros, del hŽroe mismo y de su misi—n. Su ta- rea, entonces, se puede deducir a partir de lo que los antepa- sados dejaron para que resuelva la descendencia. Esto es lo pesado de una herencia. TambiŽn Othalaz es el misterio del Filgia como fuente espiritual de poder m‡gico. Es el resulta- do de los actos virtuosos o no de las generaciones pasadas, co- mo huellas runas en los c—digos genŽticos de los descendien- tes.
rencia propiamente dicha, como por ejemplo una propiedad de tipo inmobiliaria, un espacio que haya pertenecido al clan, una propiedad ancestral. TambiŽn puede significar una cuali- dad innata heredada de los antepasados, que por naturaleza pertenece al hŽroe.
El liderazgo al que tambiŽn alude Othalaz, es un estado al que el hŽroe llega por el reconocimiento de los otros de sus condiciones; y a la vez, porque ello surge en su interior per- mitiŽndole habilitarlo en s’ mismoÉ y desplegarlo.
El mensaje rœnico nos trae el tema de la administraci—n justa y sabia de la tierra por los nobles que poseen por tradi- ci—n el poder espiritual. Siempre que hablamos de nobleza, nos referimos a un hŽroe con su camino y su experiencia de vida, instalado en un sitio de trascendencia.
Cuando aludimos a esta runa, evocamos un lugar o un es- tado de ‡nimo estable y consolidado. Aqu’, es poco probable el movimiento.... estamos hablando de estructuras inmobilia- rias. Sin embargo, esta cualidad tiene sus luces y sus sombras. En su posici—n derecha nos propone un lugar de llegada: la letra O de Od’n (padre de las runas, dios principal de esta mitolog’a y l’der del Asgard o morada de los dioses) es la œl- tima posta del alfabeto futharc.
Othalaz es el monograma de Od’n. Tiene relaci—n con la primera runa: Fehu, en su costado de prosperidad, ya que am- bos extremos se reœnen. Con la œltima runa del primer octeto, Wunjo, se vincula en lo referente al clan, que comienza aqu’ y que en Othalaz queda establecido y se hereda. Sowilo, œlti- ma runa del segundo octeto, queda vinculada a Othalaz por su propio significado: el Sol, l’der de nuestro sistema solar. En esta tr’ada: Wunjo, Sowilo y Othalaz, la œltima del alfabeto,
notamos claramente la presencia benŽfica de Od’n.
Cuando Othalaz sale invertida nos habla del peligro de quedar encasillado o encarcelado, preso de estereotipos fami- liares; aqu’ la solidez se convierte en un impedimento. Otha- laz invertida puede hablar de que la persona no consigue ejer- cer el liderazgo de su propia vida y, por ello, reconoce en otro un l’der ficticio con el aparente beneficio de no hacerse cargo de su mundo interno. Esta situaci—n abre una l’nea de investi- gaci—n acerca de los estereotipos familiares que sostienen es- ta ausencia de compromiso. En el caso de que se trate de una persona con un claro liderazgo de sus asuntos, puede querer decir que es momento de delegar ese rol a una conducci—n di- vina. O sea que, su trayectoria, que reœne todos los desaf’os transitados y convertidos en poder para transformarse, perte- nece a una etapa cumplida. El ciclo siguiente se refiere a la entrega de esa experiencia a una instancia de conducci—n ma- yor de sabidur’a infinita, que lidera y orienta desde la Ley.
En algunos casos, Othalaz invertida puede estar se–alando problemas financieros por herencia o propiedades inmuebles.
Othalaz, ermita–o silencioso y fuerte, en tu recinto sagrado, conf’o. Tu visi—n se expande desde un lugar central y se despliega hacia tu clan, protectora y co- lectiva.
Asumo concientemente, las tareas que la Ley me asig- na a travŽs del tiempo y las generaciones. Procuro en ese cumplimiento, discriminar cual es el aspecto transformador que la vida me pide. Comprendo las huellas runas de mi herencia. Siento que est‡n presen- tes y que se muestran de pronto, se–al‡ndome un sitio
central dentro de m’.
Existe a mi alrededor, un espacio-tiempo, que mi clan posee. A travŽs de la eternidad, de las vidas, de los reencuentros para aprender, me pregunto Àcu‡l es la misi—n que el l’der de mi clan necesita llevar adelan- te? Othalaz me responde, se–al‡ndome los movimien- tos, los cambios de lugar, las transformaciones ocurri- das en el espacio-tiempo que nos ha tocado. Me indi- ca la parte que puedo liderar dentro de m’, y lo que esa responsabilidad, en cuanto a los intereses cl‡ni- cos, puede modificar.
Permanezco recluida en un lugar de silencio y de so- ledad frente a los caminos del mundo interno, mien- tras el monograma de Od’n me recuerda una antigua conexi—n con mi verdadera Casa, y entonces, en esa pausa silente e intransferible siento Tu Presencia gu’a.
Postura corporal
Nos sentamos c—modamente, con la espalda derecha. Nuestros brazos se elevan, enmarcando la cabeza, uniendo las puntas de los dedos, como si fuera una casita.
Observar la sensaci—n de protecci—n de la cabeza, que tam- biŽn puede resultar, si se prolonga, un encasillamiento.