• No se han encontrado resultados

MARCO TEÓRICO

2.4. Otras cuestiones conceptuales

El desarrollo de la lingüística aplicada a la enseñanza-aprendizaje del léxico (como L1, L2, LE) ha experimentado en las últimas décadas un auge espectacular, pero confuso terminológicamente; por ello conviene establecer otras precisiones conceptuales necesarias para nuestro trabajo. En primer lugar, delimitar léxico y vocabulario, pues, aunque se trata de dos términos estrechamente relacionados entre sí, responden a conceptos diferentes. Entendemos por léxico de una lengua el conjunto de unidades léxicas idiosincrásicas que suponen la entrada (input) de toda ampliación de la competencia comunicativa. (cfr. S. Pinker, 1984). Para Genouvrier y Peytard (1970: 179-244), el léxico es el conjunto de todos los vocablos que están a disposición del locutor en un momento determinado, mientras que el vocabulario es el conjunto de vocablos efectivamente empleados por el locutor en un acto de habla concreto. Y para Justicia (1995: 16), “el léxico hace referencia al sistema de palabras que componen una lengua”, mientras que “cuando esas unidades virtuales de la lengua se actualizan en el discurso del hablante reciben el nombre de vocablos y el conjunto de los mismos lo llamamos vocabulario”. Así pues, vocabulario es el conjunto de unidades léxicas que el hablante actualiza en el discurso -producción y comprensión- (vocabulario activo y pasivo) y léxico es el conjunto de vocablos, lexemas, voces o palabras que integran el

43

Las investigaciones sobre léxico frecuente reconocen en sus conclusiones que, a pesar de que las palabras más frecuentes registradas cuentan con una estabilidad estadística considerable (Ávila, 1999: 97) y con una valencia múltiple o polivalente, son, mayoritariamente, términos de función gramatical por lo que con esas palabras, exclusivamente, no se pueden elaborar frases ni construir expresiones de contenido lógico; pertenecen a limitados campos semánticos; y faltan elementos que expresen objetos y acciones concretos.

sistema de una lengua; este conjunto léxico puede ser parcial, si se trata de léxicos específicos, repertorios sociales, diccionarios terminológicos, etc. o global, cuando se refiere de forma general a una lengua determinada (unidad en la diversidad diatópica, diastrática y diafásica). Como puede observarse, se mantiene una relación de inclusión entre estos conceptos y, por ello, no deben emplearse como intercambiables dado que se relacionan con dos planos diferentes: lengua (sistema y norma) y uso (parole). Esa fue también la opinión de Muller (1973: 230) al distinguir léxico y vocabulario porque el primero se reserva para la lengua y el segundo para el discurso; manifiesta que el lexema afecta a todas las unidades que componen el léxico y cuando estas unidades virtuales son actualizadas en el discurso, se denomina a cada una de ellas vocablo, designando con el término palabra toda ocurrencia de un vocablo cualquiera.

Es evidente, pues, que el vocabulario es una parte o subconjunto del léxico. Pero Muller (1973: 239) distingue, al igual que otros autores posteriores (Lamíquiz, 1998: 225), la lista de vocablos empleados por un individuo, la cual constituye su vocabulario, su repertorio léxico, del léxico de dicho individuo, que engloba, además del vocabulario activo, los lexemas pasivos o virtuales. De ahí que podemos cuantificar con cierto rigor el vocabulario de un individuo, que nos permitirá descubrir cómo la organización del vocabulario de un hablante comprende elementos cuantitativos relacionados con el número de vocablos y con la frecuencia de ellos, así como las relaciones de asociación gramaticales o semánticas, paradigmáticas (sinonímicas o antonímicas) y sintagmáticas que existen entre estos vocablos.

En segundo lugar, está el tratamiento de la unidad de medición. Una tarea delicada es decidir la unidad que va a ser contada en la cadena gráfica u oral (segmentación) y los especialistas han estado muy pocas veces de acuerdo en este punto. La unidad básica de la léxico-estadística es la palabra, ya que desde una perspectiva formal es una unidad que se puede identificar, aislar y contar fácilmente. En la actualidad se utilizan ‘palabra’, o ‘vocablo’, términos que engloban a todas y cada una de las unidades elementales, perfectamente distinguidas por la tipografía, que integran un texto, aunque con denominaciones diferentes, ya que ‘palabra’ se refiere también a toda ocurrencia de cualquier vocablo. Indiscutiblemente, la balanza se ha inclinado casi siempre hacia la palabra, porque ella reúne tres cualidades muy relevantes para la lexicometría:

- es una unidad fácil de identificar, ya que aparece separada por espacios en blanco;

- no presenta la desventaja, como el morfema, de que algunos de sus miembros sean rasgos que no se puedan aislar y contar (sincretismos);

- favorece la explicación de las propiedades distribucionales (formales) de sus constituyentes (flexión nominal y verbal).

En la misma línea, Morales (1986) señala que la palabra puede interpretarse atendiendo a tres niveles diferentes: fonológico (unidades fónicas a nivel segmental), gramatical (forma y función en la estructura gramatical) y semántico (unión de forma y contenido), y bajo la perspectiva de dos planos diferentes: sintagmático y paradigmático. En el plano sintagmático las características principales serán la coherencia interna y la independencia distribucional; y a nivel de paradigma se identifica por su forma y contenido y opone su funcionamiento al del resto de las unidades del sistema.

Sin embargo, como ya apuntó Dimitrijévic (1969), las respuestas producidas por los informantes pueden constar de más de una palabra. Se trata de sustituir el término ‘vocablo’ o ‘palabra’ por el de ‘unidad léxica’, considerada como la unidad de significado en el lexicón mental44, la cual sirve, además, como elemento vehiculador de la cultura del español y puede estar formada por una o más palabras (‘cabeza’, ‘plato llano’, ‘arrancar malas hierbas’, ‘cortar el césped’, ‘ver la televisión’, ‘tenedor para el pescado’, …). Desde que Nattinger y DeCarrico (1992) apoyaron la teoría de que la actuación lingüística muestra que el vocabulario no solo se almacena como lexemas individuales, sino que también lo hace de forma redundante, es decir, almacena segmentos de frases o partes largas de enunciados, han sido varios los autores que destacan la necesidad de segmentar la cadena hablada en unidades léxicas. Así, Lewis (1993, 1997, 2000) utiliza el término lexical item cuando defiende que el lenguaje consiste en segmentos prefabricados de multipalabras, que combinadas producen textos continuos y coherentes; con dicho concepto engloba palabras, multipalabras, colocaciones, ... Por su parte, Bogaards (2001: 326), siguiendo la opinión de Cruse (1986), considera la unidad léxica (lexical unit) como la unión de una forma léxica y un sentido simple, único. En síntesis, parece más adecuado utilizar el término ‘unidad léxica’ para el recuento de las producciones de los hablantes, dado que son unidades independientes que permiten a los usuarios de cualquier lengua organizar y procesar la información mediante la categorización en signos lingüísticos, que almacenan en su lexicón mental45.

44

La unidad léxica es considerada como la unidad conceptual base en el aprendizaje del vocabulario. Implica la unión de una forma léxica, que contenga al menos una palabra, con un significado unitario (Cerveró y Pichardo, 2000: 192) o con un valor semántico identificable (Haensch, 1997: 38).

45

Compárese con la lexía de Pottier (1971: 25-28), quien la define como la unidad léxica memorizada. No obstante, parece obvio que la selección de palabra o unidad léxica dependerá de los objetivos de la investigación.

Concluimos, pues, considerando la estadística léxica o léxico-estadística como una parcela particular de la lingüística cuantitativa, cuyo objeto de análisis es el vocablo, entendiendo por vocablo una unidad léxica.