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2.7.1 HORNOS FIJOS

2.7.3. HORNOS EN COLOMBIA

2.7.3.2. Otros análisis frente a la Hornilla Quimbaya

Llamamos la atención sobre la lectura que se le ha dado al uso de la HQ, la cual cambia a partir de la prueba experimental de Ybarra (2012a), quien señala la dificultad de fundir desde el sistema de avivar el fuego con cañutos por la estructura tubular. Aunado al

141 análisis seguido por este investigador y el de algunas imágenes del Códice Florentino, así como desde la relación con otros registros de fragmentos de fundición tanto en Colombia como en otros países andinos, y en particular con las pruebas experimentales contemporáneas del Grupo de Investigación TEBRO, para lograr un sistema de colada automática, adelantadas desde la dirección del Dr. Martín (2000, 2009, 2013; Martín y Navarro, 2010), nos encontramos con otra lectura frente a la funcionalidad de esta hornilla, que a continuación exponemos.

Recordamos la correspondencia ya señalada entre los moldes ancestrales provenientes de la ciudad de Armenia, (figura 2.15.) (Bruhns, 1972, p. 308; Plazas, 1975, p.65); los cuales relacionamos con el sistema de “crisol incorporado”, propuesta contemporánea en el ámbito de la microfundición. Esta idea de crisol incorporado también fue contemplada por Obando (2009) para varias obras del MO, caso del ya citado molde con diseño acorazonado (figura 2.18.), de los cuales hay varios en tumbaga, provenientes en su mayoría de los Valles del Río Cauca y Magdalena (Falchetti, 1978); este molde cerrado está integrado a una especie de recipiente o crisol de boca ancha, tal como los señalados por Bruhns (1972).

El sistema de crisol incorporado, también llamado “Técnica Reid”, en el que se reconoce el nombre de su inventor (Marcos, 2001, Petrillo, 2012; Reina, 2014), identifica al crisol y al molde, como un conjunto comunicado, que incorpora el metal en el crisol, el cual una vez fundido se voltea con unas pinzas para hacer el llenado del molde. Sobre este sistema, con algunas variaciones, encontramos un registro para el caso africano, el cual trata de un crisol cerrado, pero que funciona con la misma dinámica (figura 2.62.), en la que se registran las manos del orfebre africano cerrando el crisol, en la parte inferior, cargado del metal, en proceso de unirse al molde. Mismo sistema que semejamos con los registros expuestos por Vetter (2011) e Ybarra (2012c), en el contexto peruano, con los orfebres de San Pablo, y en particular en el caso de D. Gregorio Cachi, uno de los más antiguos y reconocidos por la profundidad de su conocimiento, en ése país, según detalla Ybarra. A este orfebre le vemos volteando con unas pinzas el crisol (figura 2.63.), para que en posición vertical se genere la colada por gravedad, es decir, que el mismo peso del metal sea el que permita que éste fluya por todos los intersticios del modelo. Para lograr fundir el metal,

142 el “crisol incorporado” se ubicó de manera horizontal y sobre éste, grandes carbones hasta fundirlo. En la quema del molde, refiere Ybarra (2012c) el uso de la bosta seca de vaca, que también se mezcla con carbón y barro para una mayor eficiencia; para el mismo propósito se usaron mazorcas secas del maíz. Por último señalamos este sistema de propuesta contemporánea, cuya variante fue creada por el Dr. Albaladejo en cascarilla cerámica; la imagen que presentamos, es la de una obra con crisol incorporado, elaborada durante el curso del Dr. Martín (2013) en la U. de Sevilla,

(figura 2.64.), sistema también investigado y trabajado entre otros, por la Dra. Marcos

(2001), en la Universidad de Valencia.

A pesar de que estas cuatro versiones de colada, que ilustramos en las anteriores imágenes, pertenecen a contextos muy diferentes; desde nuestra mirada, coinciden en la solución técnica que se tomó para hacer de la fundición, un proceso más “automatizado”. En la primera imagen aparece el molde ancestral colombiano con la forma de molde acorazonado, posible sistema de crisol incorporado; en éste la boca ancha del molde, correspondería al crisol abierto que albergaría el metal para fundir y colarse directamente al molde. La segunda, sería una variante de este sistema, en el que en lugar de un crisol abierto, se emplea uno cerrado, aquí contemplamos la unión del crisol con el metal al molde, por parte de orfebres africanos, mismo sistema que en

Figura 2.18. Molde cerrado, con forma acorazonada. Museo del Oro.

Figura 2.62. Proceso de unión del crisol al molde, en el contexto africano. (Ventura, 2010). Figura 2.63. Posición vertical del crisol y molde incorporado, en el contexto peruano (Vetter, 2011; Ybarra, 2012c).

Figura 2.64. Sistema de crisol incorporado, proceso de colada. Universidad de Sevilla. (Martín, 2013).

143 principio usó Reid. En la tercera imagen se registra el proceso de colada por gravedad con la ayuda de las pinzas, por parte del orfebre Gregorio Cachi en San Pablo (Perú); en ésta a los tres moldes planos, se les incorporó el crisol, el cual se cargó con el metal y una vez fundido se volteó para hacer el vaciado directamente. La última imagen, que se corresponde con la anterior, ilustra el mismo proceso a cargo del Dr. Martín (2013) en la Universidad de Sevilla; en ésta contemplamos el proceso directo de la colada del crisol incorporado al molde, a través de la posición vertical con la ayuda de las pinzas. La correlación de estas cuatro imágenes, respecto al proceso de colada, manifiesta no sólo la constante búsqueda por automatizar la compleja técnica de la fundición, sino la coincidencia de investigaciones simultáneas en contextos y tiempos tan distintos; así como la posible presencia de una memoria colectiva.

La anterior relación del sistema de crisol incorporado nos fue dando elementos para poder inferir otro tipo de funcionalidad en la HQ. Para ello nos apoyamos en el tejido que los artistas contemporáneos en cabeza del Dr. Albaladejo59, siguieron planteando en este campo, en particular con la propuesta del sistema de “crisol fusible” hacia 1995; sobre la cual los

docentes Dr. Martín, Dr. Aguilar y Dr. Navarro, hacia el año 2006, realizaron variantes con un sistema de colada semiautomática, que trataremos en el apartado sobre los crisoles. Con el Crisol

Fusible (figura 2.65.), se buscó simplificar y evitar riesgos durante la colada, así como automatizar el proceso de fundición artística al “fundir y colar el metal dentro del mismo

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Docente de escultura e investigador en torno al proceso de la fundición a la cera perdida, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de la Laguna, en la ciudad de Tenerife (España).

Figura 2.65. Esquema del sistema de Crisol Fusible (Albaladejo, 2003).

144 horno y en la misma secuencia” (Albaladejo 2003), sobre éste menciona Martín (2009, p.19) que:

Desde una perspectiva visual el crisol fusible se puede describir como un conjunto compacto formado por el crisol y el molde que vamos a llenar. El crisol está unido en su base al molde a través de un tubo que alberga el tapón o fusible de cobre. Para proceder a la fundición, se introduce el conjunto en el horno, y una vez que se ha efectuado la fusión del metal, se destruye el fusible de cobre, lo cual provoca una colada automática por simple gravedad que llena el molde.

De este sistema del cual encontramos la variante ancestral a través del crisol con tapón, que trataremos en el apartado sobre los crisoles, se siguieron realizando procedimientos para lograr un máximo de automatización del proceso de fundición, por ello hacemos mención del proyecto adelantado por el Dr. Martín y el grupo TEBRO60 (Martín, Navarro, Reina y Correa, 2009, 2013), quienes plantearon el sistema de colada automática de procedimiento eutéctico, propuesta que independiza el crisol del molde, de modo que se crea un nuevo procedimiento de fundición y colada del metal. El crisol se mantuvo en el horno de fusión y el molde se colocó debajo del horno en una mufla de calentamiento, lo que permitió tener mayor control del proceso de fusión y colada del metal. Entre otras innovaciones se sustituyó el tapón de cobre por una aleación, además se introdujo un “vaso antigoteo”, ubicado debajo del crisol y pegado al modelo con el objeto de que la colada sea continúa. El sistema persigue que el proceso de colado del metal no requiera de ningún tipo de manipulación personal, ni mecánica, sino tan solo el concurso del calor y la simple gravedad, debido a la fusión del tapón que abre el crisol por su base en el momento de la colada (Martín et al., 2009; Martín, 2014, comunicación personal). Este proceso se ilustra en la imagen en 3D elaborada por el Dr. Navarro, (figura 2.66.), (tomada de Martín et al., 2013), que corresponde a una representación de los equipos diseñados y creados por los integrantes del Grupo de Investigación TEBRO. El procedimiento de este método y los resultados de todo el proceso de construcción y análisis del mismo, se encuentra claramente detallado en la tesis doctoral de la Dra. Reina (2014), dirigida por el Dr. Martín.

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Dr. D. Olegario Martín Sánchez, coordinador del grupo; Dr. D. Santiago Navarro Pantojo, Dra. Da. Rocío Reina de Castro y D. Carlos Guillermo Correa Choisnet, entre otros.

145 A los anteriores referentes, sumamos la observación que realiza Long (1964) respecto a la manera como Sahagún describe dicho proceso en el Códice Florentino, en particular coincide con la precisión de Mcleod (1937, citado por Long, 1964) acerca de que el cobre se fundió y vació en un solo proceso. Cuando Long (1964) analiza a Sahagún, señala que al hablarse de la mezcla de carbón y arcilla con la que se hizo el crisol y el molde, se infiere una sola pieza, resultante de la combinación del crisol y el molde, lo que hemos conocido como crisol incorporado: “(…) A crucible made of this mixture was placed on top of the item, making a one-piece crucible and mold combination” (Long, 1964, p. 191), mismo sistema que ya enuncia cuando describe las matrices Muiscas (1989). Pero además infiere del siguiente apartado que el molde se pudo ubicar debajo del crisol: “A passage from Sahagún (Book 9, p. 75) status that “…once more [the mold] was laid out: it was placed [in] what was called the crucible [a charcoal brazier] also made of charcoal [and clay] hallowed aout” (Long, 1964, p. 191). El mencionado razonamiento y lo ya expuesto, en análisis junto con el Dr. Martín (2014, comunicación personal) nos llevan a considerar la posibilidad de que este brasero u HQ, haya podido ser una muestra del sistema de colada semiautomática, llevada a cabo por algunos de los orfebres colombianos. La minuciosidad en los detalles y los finos espesores que conseguían los fundidores Muiscas sólo se pueden explicar mediante el uso de una técnica emparentada con lo que hoy conocemos como crisol incorporado; y el secreto consistiría en mantener el molde prácticamente a la misma temperatura que el metal fundido, lo que permitiría un registro perfecto dada su fluidez,

Figura 2.66. Ilustración digital del sistema de colada automática de procedimiento eutéctico (Navarro).

146 de ahí que la propuesta contemporánea de colada semiautomática con tapón facilita dicha operación al no existir pérdida de temperatura en el proceso de llenado. El sistema pudo funcionar de la siguiente manera: la estructura móvil de esta hornilla y su abertura en la base, permitieron ubicar en esta parte inferior el molde para el llenado, una vez adelantado este proceso, la hornilla se levantaba para poder retirarlo.

La información que recibió Ybarra (2012a) respecto de que esta hornilla pudo semienterrarse, es un hecho que aportaría unas condiciones propicias para que el molde mantuviese el calor suficiente antes de recibir la colada y de esta manera evitar algún tipo de corriente que lo enfriase. Destacamos que el proceso de enterrar recipientes en el suelo para fundir, fue un sistema empleado en los orígenes de la fundición europea (Villar, 2010). Por otra parte advertimos, que en el contexto andino tal parece, ocurrió lo mismo, pues se han encontrado unos hoyos o pozos en el sitio Alamito (Argentina), descritos por Núñez (1991-1992, citado por Pifferetti, 2002, p. 43 ), los cuales cuentan con un tamaño aprox. de 30-35cm de diámetro y unos 50cm de profundidad, con lajas horizontales en su fondo y en los que “el extremo superior de las paredes y el piso alrededor de los mismos estaban quemados y endurecidos por la acción del fuego”; condiciones que nos podrían sugerir que se trataron de espacios donde posiblemente se ubicaron este tipo de hornillas, con la finalidad de mantener las temperaturas propicias del molde durante la colada. Sobre el hallazgo, Núñez (1991- 1992, citado por Pifferetti, 2002) destaca que en el interior de estos “no aparece carbón, hollín ni muestra alguna de operaciones pirotécnicas (…)”. Tal vez porque no era en el piso de estos hoyos donde se ubicaría el fuego, sino en la estructura superior de la hornilla, donde además estaría el metal y encima de ésta el carbón, el cual se avivaría directamente con los cañutos tal y como ha registrado Ybarra (2012c) para el caso del orfebre D. Gregorio Cachi, en San Pablo (Perú).

De esta manera, una vez derretido el metal pasaría por los orificios que se encuentran dividiendo las dos estructuras de la hornilla, haciendo así el proceso de la colada, una vez retirados los tapones. La presencia no de uno, sino de dos orificios para hacer el proceso de vertido del metal directamente al molde, pudo deberse a la variedad de tamaños de los moldes, de tal manera que cuando éste era pequeño solo se abriría un orificio y en el caso de ser grande, los dos, de manera simultánea.

147 Respecto de la estructura tubular ubicada lateralmente en la hornilla, ésta pudo funcionar como el espacio que facilitaría la salida de gases durante el proceso de fundición y no para avivar el fuego, como se ha supuesto (Martín, 2013). Esta hipótesis la iremos enriqueciendo a partir de los mismos registros tanto del Códice Florentino, donde claramente se ilustran procesos de llenados del molde, los cuales se ubican en la parte inferior de los crisoles, que se avivan con cañutos de manera directa sobre la braza; así como de otros hallazgos, particularmente de crisoles con tapón, en el contexto colombiano y andino.