Norma E Sánchez
PÉRDIDA DE SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA
La Argentina, durante el XX, se caracterizó por su gran potencialidad para producir alimentos para su propia población y a los fines de la exportación,
Modelo agrícola e impacto socio-ambiental en la Arg entina: monocultivo y agr oneg ocios
la cual era en gran medida producida por pequeños y medianos agricultores. Al igual que otros países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, fue un importante exportador de cereales (trigo y maíz), oleaginosas (girasol) y carne al resto del mundo, además de abastecer de esos mismos productos al mercado interno. A esta producción del área pampeana, se le sumaba la de las economías regionales tales como distintos tipos de frutales de la región de Cuyo y del Valle del río Negro, yerba mate y algodón del NEA, caña de azúcar del NOA.
El nuevo modelo agro-industrial agudizó, a partir de las transformaciones impuestas, el proceso de desindustrialización, la desaparición de medianas y pequeñas empresas, el desempleo, la expulsión de medianos y pequeños productores agropecuarios, la precarización del empleo rural y urbano, la desarticulación social y la pobreza. En este contexto, social y económico, es en el que deberían analizarse los cambios ocurridos en la estructura agraria de nuestro país. Es necesario enfatizar acerca de la estrecha vinculación existente entre los cambios estructurales producidos en el agro y los procesos de globalización, apertura externa y concentración de la economía argentina.
La cuestión agraria aparece implicada en situaciones más complejas relacionadas con la transnacionalización productiva, el cambio tecnológico y las transformaciones en el nivel de las articulaciones agroindustriales. Las corporaciones multinacionales y los hipermercados aumentan su control sobre la producción y venta de alimentos, situación que afecta tanto a los agricultores familiares como a las pequeñas y medianas empresas y trabajadores del sistema agroindustrial. En nuestro país, esta situación se ve claramente reflejada en el cultivo de soja: participación creciente de las corporaciones transnacionales como proveedoras de semillas transgénicas e insumos para la agricultura. Los productores agropecuarios van perdiendo su autonomía ya que no pueden producir su propia semilla porque las transgénicas las producen las grandes corporaciones semilleras, generalmente productoras también de todo el paquete tecnológico. Debido a que las semillas transgénicas son híbridos que no pueden volver a resembrarse, el productor queda encadenado al círculo vicioso de la dependencia.
La profundización del modelo económico neoliberal en la década del ´90, promovido por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, impulsó el desarrollo de agricultura industrial, anteriormente descripto, y propició el retroceso del Estado. Como consecuencia se perdió diversidad productiva en pos de un cultivo altamente rentable, dejando como secuela la retracción de muchas economías regionales y la desaparición de medianas y pequeñas empresas. El sector agropecuario alcanzó altos
niveles de producción, pero con un alto costo social.
En lo que respecta a la seguridad y soberanía alimentaria consideramos que las mismas están seriamente amenazadas por este modelo productivo. Por un lado, está el problema de la soberanía y por otro el de la seguridad de la Argentina para garantizar alimento en cantidad y diversidad suficiente para abastecer las necesidades de su propia población.
El Diccionario de la Real Academia Española define el término soberanía como
“aquel que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente”. ¿Podemos
entonces pensar que el Estado argentino posee la suficiente soberanía para
decidir como ordena el uso de su territorio y el tipo de desarrollo de su producción agraria?
En lo relativo a asegurar el alimento necesario para la población argentina, también el panorama resulta incierto. La investigaciones de sociólogos rurales y de economistas agrarios dan cuenta de que numerosos campesinos y productores agropecuarios de América Latina que tradicionalmente cultivaban frutas y legumbres para el autoconsumo o para mercados locales y/o nacionales, en la actualidad, impulsados por las grandes corporaciones agroindustriales comenzaron a cultivar importantes productos de exportación. En muchos casos las exportaciones no tradicionales reemplazaron la producción de alimentos básicos, produciendo escasez de alimento y un incremento en el costo de los mismos.
Una de las más alarmantes consecuencias de este proceso, en la Argentina, es que con una producción de 70 millones de toneladas de cereales y oleaginosas por año, casi 2 toneladas per cápita, y 90 millones de toneladas de productos agropecuarios, casi la mitad de esta producción es soja de exportación, la cual es usada en los países importadores para producir carne, mientras que en la década del ´90 aumentó en forma significativa el hambre y la pobreza (Teubal, 2001, 2006).
Una discusión sumamente interesante de cómo evaluar los efectos del cambio tecnológico ocurrido por la incorporación de soja transgénica en el agro lo plantea Rodríguez (2010). En su opinión, la metodología neoclásica de análisis, que ha sido fundamentalmente utilizada por los sectores académicos, cámaras empresarias e incluso la FAO, considera escasas variables y conduce siempre a la conclusión de que todo cambio tecnológico tiene consecuencias favorables. El análisis toma únicamente en consideración la retribución de los productores, sin incluir a otras variables relevantes como son los trabajadores rurales, considerando a la masa salarial como un costo. Tampoco toma en cuenta cuanto deja de producirse al sustituir la
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producción de otros cultivos alimenticios, y la actividad ganadera y lechera, por el cultivo de soja.
Teniendo en cuenta que la gran expansión de la soja en nuestro país es a expensas de superficies dedicadas al cultivo de productos alimenticios, tal como ya se mencionara, la escasez (como fue la disminución de la producción láctea en 2007), así como el aumento de precios de los mismos, tienen consecuencias negativas para la alimentación básica de la población argentina.
DEL ESTUDIO DE LA ECOLOGÍA DE LAS PLAGAS AL