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P4D en aquellas raras ocasiones en que se habían en­ frentado en los últimos años.

In document Fischer Contra Spassky - S. Gligoric (página 42-51)

1 969 Sin embargo, con tra Fischer, el campeón había preferi-

do 1. P4D en aquellas raras ocasiones en que se habían en­ frentado en los últimos años.

¿ Buscará de nuevo Spassky las debilidades de su oponen te

en el juego cerrado, o, tras ocho meses de dura preparación,

cambiará de actitud y atacará a su rival más peligroso con

el peón del rey, expresando su disposición a discu tir las inci­

sivas líneas de a.taque que Fischer ha analizado duran te años ?

Blancas: Spassky Negras: Fischer Defensa Nimzoindia.

Spassky entró en el área ilumi­ nada de la gran sala de torneos un minuto antes de las cinco de la tarde, hora de I slandia. Fis­ cher no estaba allí. Así que el aplauso inicial de millares de es­ pectadores ( también se pudo ver allí al embajador soviético) fue para el detentador del título. El árbitro islandés conectó el reloj . (El Arbitro Principal, el gran maestro Lothar Schmid, regresó más tarde de su casa de Alema­ nia, a donde había acudido para visitar a su hijo, que había su­ frido un leve accidente.) El si­ lencio se produjo automáticamen­ te, y Spassky, tras una pequeña pausa ( quizás esperando a que apareciese su oponente ), hizo su primer movimiento.

l. P4D

Se creó una cierta atmósfera de tensión, y pasaron nueve minu­ tos antes de que finalmente lle­ gase Fischer, estrechase la mano del campeón, e hiciese su movi­ miento, sin demasiada reflexión.

l . . . . 2. P4AD

C3AR P3R Un planteamiento bastante sóli­ do y cauto de la primera par­ tida de la competición.

3. C3AR

Lo mismo puede decirse de Spassky, que hace una invitación para la Defensa India de l a rei­ na, pero en vano . . .

3. • . • P4D

4. C3A A5C

ofreciendo la posibilidad, de nue­ vo, de una defensa Nimzoin­ dia. El movimiento efectuado es más agresivo, y por consiguiente quizá más agradable a Fischer, que el modesto 4 . . . A2R. El maes­ tro americano acostumbraba a jugar 4 . . . P4A, pero Spassky de­

mostró la estrategia correcta contra este movimiento en la quinta partida de su competición con Petrosian en 1 969 : S. PA x P, C x P ; 6. P4R, C x C ; 7. P x C, P x P ; 8. P x P, ASC + ; 9 . A2D, A x A + ; 10 . D x A, O.O; 1 1 . A4A, C3A; 12. 0-0, P3CD; 1 3 . TDlD, A2C ; 14. TRlR, T l A; 1 5 . PSD ! , y el PD de las blancas ganó la partida.

5. P3R

Sólo ahora las blancas aceptan pasar a una posición de la de­ fensa Nimzoindia. ¿ Qué es lo que se busca ? Las blancas han evitado, con el diferente orden de movimientos , las líneas más incisivas tras l. P4D, C3AR; 2. P4AD, P3R; 3. C3AD, ASC ; 4. P3R, por ejemplo, 4 . . . P3CD o 4 . . . P4A. Las alternativas S. D4T + y S. ASC serían una elección menos clási­ ca y menos clara, mientras que S. P x P podría llevar a simplifi­ caciones en una etapa demasia­ do inicial del juego.

5. 0-0

6. A3D P4A

7. 0-0 C3A

8. P3TD

Parece que esta posición, bien conocida, era adecuada a los pre­ parativos de ambos jugadores .

8. • • • A4T

Que no se reconoce como la me­ j or, y por consiguiente fue una pequeña sorpresa para Spassky, que, entonces , comenzó a pensar por primera vez en la partida. El movimiento intermedio de Larsen 8 .. . PD x P o el clásico 8 . . . A x C se realizan más fre­ cuentemente.

9. C2R

El •libro roj o » (la colección de trescientas cincuenta y cinco par­

tidas de Spassky editadas por el doctor Wildhagen de Hamburgo ) , que, según los periódicos estado­ unidenses, estaba en las manos de Fischer continuamente duran­ te sus preparativos para la com­ petición, y hasta durante las co­ midas, cumple con su cometido. Spassky, probablemente no de­ masiado conocedor de las varia­ ciones cruciales, repite una con­ tinuación poco pretenciosa de hace catorce años . El j uicio psi­ cológico del aspirante es muy atrevido, pues sigue una partida entre Spassky y Krogius . . . Kro­ gius era ahora miembro del equi-

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po del campeón en Reikj avik. En mi opinión, un intento más ambicioso seria no malgastar un movimiento en una pieza desarro­ llada para evitar la presión del AR negro, sino luchar por el par de alfiles y el centro con 9. PA x P, PR x P ; 10. P x P, A x C ; 1 1 . P x A, por ejemplo 1 1 . . . A5C ; 12. P4A, P5D ! ?; 13. T I C ! con ven· taja para las blancas . Gligoric· Szabo, Beverwijk, 1 967.

El movimiento efectuado se es­ capa de las rutas teóricas, ela­ boradas, y amenaza 1 0. PD x P, pero primero las negras tienen opción a simplificar. ¿ Se podía culpar a Spassky por esa elec· ción ? Fischer nunca ha prolJado antes esta línea, que ha apare­ cido únicamente algunas veces en la praxis de los torneos en los últimos años. ¿ Quién podía , sin preparación alguna, predecir lo que guardaba Fischer en la manga ?

9. PD x P

menos de doble filo que 9 . . . PA x P ; 10. PR x P, P x P; 1 1 . A x PA, P3TR; 12. A2T ( o 12. A4A, P3T ; 13. TIA, C2R ; 14. A2T , A2D ; 1 5 . A5R, C(2)4D, con un buen juego. Petrosian - Tolush, U.R.S.S., 1 95 1 ) ; 12 . . . A2A ; 13. C3A, C2R ; 14. T I R , P3CD. Hodos-Kro­ gius , 30 Campeonato U.R.S .S., 1960.

1 0. A x PA A3C

defendiendo al peón y quitando el 2Jfil de un cuadro expuesto.

11. P X P

De otra manera, las blancas se habrían quedado con un peón

aislado en el centro. Las negras aprovechan ahora la oportunidad de plantear un final de partida igualado, pues no tienen debili­ dades en su posición.

11. . . . D X D

más radical ahora que luego . La partida Spassky-Krogius se desarrolló : 1 1 . . . A x P ; 12. P4CD, D x D (es más débil 1 2 . . . A3D ; 13. A2C, P4R; 14. C3C, D2R; 1 5 . D2A ! , ASC ; 16. T D l D , P3CR; 1 7 . A2 R , TDlA; 1 8 . D l C cuando l a s blancas tienen clara ventaj a. Gasztonyi-Dely, Hungría, 1966 ) ; 13. T x D, A2R, transponiéndonos de regreso a la partida actual.

12. TxD A x P

13. P4CD A2R

14. A2C A2D

La mejora preparada ( ? ) y el pe­ queño truco muestran que las negras no t ienen difi cultades para completar su desarrollo ( 1 5 . A x C?, A x A; 16. T x A ? ? , A x T ) . Probablemente l a s blancas recor­ daban y esperaban sacar algún provecho al final de esta partida : 14. . . P3CD ? ! ; 1 5 . C4A, A2C; 16. ese. C l D ; 17. TDlA, P3TR ? ; 1 8 . C( S ) x PR ! , P x C ; 19. C x P, TIA; 20. A3C, C2A; 21. C x T , R x C ; 22. T x T + , A x T ; 23. T I AD, C3D; 24. P3A, C( 3A ) 1 R ; 25. P4R, A4C ; 26. P4A ! , A x P ; 27. T I A, P4CR; 28. P3C, A6T ; 29. T2A, C x P ; 30. T2R, C7D ; 3 1 . P X A, C x A; 32. T3R, y las blancas ganaban en cincuenta movimientos ( Spassky­ Krogius, 25 Campeonato U.R.S.S., Riga, 1 958 ) .

1 5. TDlA

1 5 . C(2)4D parece ser más pre­ ciso.

15 . . . . TRlD

16. C ( 2 ) 40

Este caballo resultaba pasivo en 2R, y por consiguiente las blan­ cas ofrecen cambiarlo. 16. C3A evitaría la simplificación, pero, a1 mismo tiempo, las blancas no lograrían mucho llevando el ca­ ballo de vuelta a donde estaba, con una pérdida de ritmo.

16. • . . c x c

1'7. c x c

Tras 1 7 . C x A, AST, las blancas no serían capaces de cubrir la diagonal TD4 1 D , pero 17. T x C también era j ugable. Ahora el j uego entra en un puerto tran­ quilo, pero ninguno de los juga­ dores se arriesgó a ofrecer ta­ blas debido a su propio pres­ tigio.

1 7. . . . A5T

usando el hueco en el lado de la reina blanca para activar más rápidamente sus piezas.

1 8. A3C A x A 1 8 .. . T x C ? ; 19. A x A no sirve para nada. El intercambio de los alfiles de cuadros blancos favo-

recería a las negras, pues las blancas son un tanto débiles en los cuadros blancos del lado de la reina, y sus peones están algo expuestos.

I9. C x A T x T + Una pequeña ganancia de tiem­ po para las negras, pues las blancas han movido ya ambas torres con el fin de tener sólo una en 1 0 .

20. T x T TIAD

Ya que la fila AD es más valio­ sa para la torre blanca que la fila D, donde todos los cuadros de posible penetración están pro­ tegidos por las negras.

2I. RIA

Llegando al rey más cerca del aérea potencial de peligro.

2I. . . . RIA Las negras también ponen en ac­ tividad su rey. 21 . . . T7A no cons­ tituye amenaza a causa de 22. T2D .

22. R2R C5R

La primera amenaza seria de la partida : 23 . . . T7A + y gana. Las

blancas no pueden hacer nada mejor que su siguiente movi­ miento :

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23. TIAD T x T 24. A x T

mejor que 24. e X T, pues así las blancas también tienen la posibi­ lidad de una eventual CST.

24. • . . P3A

con el propósito de proteger el cuadro defensivo 30 de cualquier ataque del alfi l blanco contra el caballo negro.

25. C5T C3D

Las negras no deben debilitar la estructura de sus peones, pues quedarían expuestos a nuevos ataques del caballo blanco sin que hubiera ninguna posibilidad de defenderlos bien.

26. R3D AlD

Alejando la pieza más activa de su oponente sin realizar mo­ vimientos comprometedores tle peón.

27. C4A A2A

Activando al mismo tiempo el alfil.

28. c x c A x e 29. P5C

quitando los peones de los cua­ dros negros y, por consiguiente,

dej ando atrás todas sus preocu­ paciones.

29 • • • • A X PTR?

Una cita del libro de Norman Mailer Caníbales y cristianos, re­ ferente a Scranton en su inten­ to por alcanzar la presidencia : «A uno le parecía que lo habían malcriado de niño por falta de situaciones difíciles. No es que le faltase coraj e, era que le ha­ bía faltado toda oportunidad de ser valiente durante demasiado tiempo, y ahora estaba más in­ miscuido en un rito de pubertad que en una seria lucha política . » ¿Fue la falta d e seria resistencia que había encontrado Fischer en sus partidos previos de califica­ ción lo que hizo que el aspirante se sintiese demasiado confiado y maduro en ese momento como para cometer el peor . error de toda su carrera ajedrecística {si es que había realizado alguno an­ tes ) ? ¿ Fue un vano deseo de de­ mostrar a su oponente que no podía obtener medio punto tan fácilmente, o simplemente el pre­ juicio de que con la captura de un peón las negras estaban co­ ronando su ( inexistente ) « inicia­ tiva » ?

El movimiento efectuado consti­ tuye un descuido casi increíble en una posición totalmente equi­ librada, añadiendo un tono dra­ mático a un inicio de la compe­ tición tranquilo y bastante mo­ nótono . Sorprendentemente, las negras se tomaron muy poco tiempo para decidir acerca de una continuación tan peligrosa.

Si Fischer hubiera pensado algu­ nos minutos más, estudiando un movimiento más allá, fácilmente se habría dado cuenta de que después de 30. P3C, P4TR; 3 1 . R2R, PST; 32. R3A, P6T ; 33. R4C, ASC ; 34 . RxP, A x P, las blancas t ienen el movimiento 35. A2D, cerrando finalmente la trampa sobre la pieza negra.

30. P3C P4TR

31. R2R P5T

32. R3A

Un impulso causado por la im­ paciencia y volubilidad de las ne­ gras, no compatible con el ver­ dadero carácter aj edrecístico de Fischer, le hizo creer probable­ mente por un tiempo que aquí las blancas estaban forzadas a aceptar una estructura de peo­ nes peor con 32. P x P.

32. • . . R2R

No le llevó mucho a Fischer dar­ se cuenta de su terrible equivo­ cación, pero se mantuvo tranqui­ lo. El movimiento efectuado pa­ recía la mejor posibilidad de contrataque. Sin embargo, la ex­ traña continuación 32 . . . P4C ; 33. R2C, PSC ; 34. R x A, P6T también podría haber sido una interesan­ te posibilidad práctica. 33. R2C P x P 34. P x P 35. R X A A X P R3D

¿ Hay alguna posibilidad, gracias al activo rey negro, de salvar la partida teniendo únicamente dos peones a cambio de la pieza in­ necesariamente perdida?

36. P4TD

evitar quedarse con el peón TD; por ejemplo : 36. P4R, R4A; 37. A3R + , R x P ; 38. A x P, RSA, con posibilidades de unas tablas por­ que el PT de la dama está en un cuadro inasequible para el al­ fil : 39. R3A, R6D, amenazando P4R y P4C o se + . 36. R4C, P3CR ; 37. A2C, P4R tampoco era intere­ sante para las blancas.

36. • . • R4D

mejor que 36 . . . R4A; 37. A3T + . Ahora las negras tienen abierta la posibilidad de que su rey vaya

a cualquiera de los dos lados.

37. A3T RSR

Parece ser una ventaj a impor­ tante para las negras tener su rey en este cuadro central, do­ minante, y las b lancas no tenían tiempo de impedirlo. En caso de 37 . . . P3TD o 37 . . . P3CD las blan­ cas pueden operar muy bien con la amenazada ASA en el momen­ to adecuado, abriendo el acceso del rey blanco a los peones ne­ gros.

38. ASA P3TD

No 38 .. . P3CD ; 39. A x P ! , P x A ;

40. PST y gana. 39. P6C !

Las blancas han de mantener tantos peones sobre el tablero como le sea posible, con el fin de disminuir las oportunidades de que su adversario obtenga ta­ blas.

39. . . . P4A

Si 39. . . P4R ; 40. R4C,P3C; 4 1 . A7R, R x P ; 42. A x P , PSR; 43. RSC, R6D ; 44. R x P, RSA; 45. RSA, la posición sería similar a la que

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existía en la partida tras el apla­ zamiento.

40. R4T PSA?

Esto destruye la última posibili­ dad de unas tablas, haciendo que sus propios peones sean menos peligrosos. Después de 40 . . . R4D ; 4 1 . A4D, P4R; 42. A3A, RSR; 43. RSC, PSA; 44. P x P, P x P, o 4 1 . A7R, RSR; 42. ASC, P4R y PSA, el rey negro correrá al lado de la reina salvando la partida. Con el movimiento efectuado, las ne­ gras sólo apartan temporalmen­ te al rey de su oponente en el j uego, no logrando, por consi­ guiente, nada.

Las blancas decidieron aplazar la partida, retrasar su obvio movi­ miento 4 1 .º y sacrificar cerca de veinticinco minutos de su reloj a causa de que no se habían com­ pletado cinco horas de juego en aquel momento. E l camino a la victoria iba a ser hallado, con toda seguridad, en los análisis realizados en el tiempo de des­ canso.

42. R5T

Este es el método correcto : las blancas tratan de acercarse más al lado de la reina, y decidir allí la partida. La 42. A6 D + , P4R; 43. P5T ? estaría muy equivocada, porque las negras alcanzarían

una posición de tablas dirigien­ do su rey a 1 TD o lAD según se le permitiese uno u otro movi­ miento.

42. • . . R4A

Las negras impiden que el rey de las blancas entre en juego, pues con 42 . . . P4C ; 43. R6C, P5C ; 44. R6A, P4R; 45 . A6 D , ganarían fá­ cilmente.

43. A3R R5R

44. A2A

¡ La clave ! Las blancas mantienen el alfil en la mejor diagonal, don­

de protege su posibilidad de vic­

toria, el peón CD , y controla el

avance de ambos peones negros

adelantados.

44. • . • R4A

De nuevo una jugada necesaria.

45. A4T!

obligando a las negras a mover un peón y buscando crear una posición «Zugzwang».

45. P4R

46. A5C P5R

4'7. A3R

regresando a la mej or diagonal tras haber completado la prime­

ra tarea. Ahora las negras no tie­ nen ningún movimiento útil, y deben permitir que el rey de su oponente salga de su prisión tem­

poral. 4'7. 48. R4C R3A R4R 49. R5C R4D

Las negras no tienen otra posi­ bilidad.

50. R5A

Naturalmente, cada vez más .cer­

ca del .centro y en el lado de la

dama.

50. . . . P4T

50 . . . R5A; 5 1 . R x P, R5C ; 52. RSD , R x P ; 53. R6D gana. Así, las ne­ gras hacen su último intento de ganar tiempo para la posterior carrera en el lado de la reina.

51. A2A

continuando insistiendo en el czugzwang• establecido.

51. . . • P4C

l� única arma que queda para distraer al rey blanco del área crucial. 52. R x PC R5A Ahora o nunca. 53. R5A 54. R x P 55. R5D 56. R6D R5C R x P R4C

Las negras abandonan. El rey de las blancas va a 7 AD y decide la partida.

El puntaj e : 1 -0 a favor de Spass­

ky.

2

¿ Le recordaban a Fische r las cámaras ocultas de televisión

unos ojos humanos, que lo miraban con t inuamente y dis­

traían su atención del tablero de ajedrez ? Fuera cual fuese

la razón, la elección «O las cámaras o yo », presen tada po r

Fischer en la víspera de la segunda partida, produjo la más

absoluta incredulidad entre los organizadores islandeses y la

empresa estadounidense del señor Ches ter Fox ( que había com­

prado todos los derechos de filmación ) .

¿Acaso n o había sido e l gran maes t ro es tadounidense el

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