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como el Padre Roberto alcanço licencia del ____, para residir en la Ciudad de Xauquin

CAPITVLO XVII. como el Padre Roberto alcanço licencia del ____, para residir en la Ciudad de Xauquin.

DESPVES que el P. Rogerio, y el Oydor de macao llegaron a la Isla, y el capitan, y los demas supieron el fauor, que el Tutan les auia hecho, parecioles que convenia boluiesse el mismo Oydor a visitalle con vn presente, en nombre de aquella ciudad, y fuesse en su compañia el Padre Rogerio, a quien el Tutan auia Mostrado tan particular affecto, y benevolencia, mas no pudo ser esto, porque estando ya el Padre para partir, enfermo de manera, que fue necesario yr solo el Oydor. Y por no cortar el hilo de la amistad, con el Tutan, con el mismo Oydor le embio vnos antojos, y vn recaudo, que en estando bueno, le yria a visitar, y lleuaria vn relox muy bueno, que tenia guardado para seruirle con el. Mostro el Tutan sentimiento, de la enfermedad del Padre, quando el Oydor le dio su recaudo, y mucho agradecimiento a la memoria, que del tenia, y assi respondio al Oydor, que le dixesse de su

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de su parte, que procurasse en estando bueno yrle a ver a Xauquin, y pareciendole despues que se yua dilatando su venida, escriuio el mismo Tutan vna carta al padre Alexandro, para que en estando bueno se le embiasse, que no causo poca admiracion en

todos, ver la afficion que el Tutan le auia cobrado de sola aquella vez, que estuuo en Xauquin, que como el padre Rogerio entendia tambien la lengua, y con su discrecion, y prudencia, sabia acomodarse a la disposicion de la gente: ganauales con su trato suaue las voluntades, y gustauan todos de su comunicacion. Con esta carta embio tambien el Tutan vna chapa, ò prouision de plata, a manera de escudo de dos palmos, en largo, por la qual daua licencia al Padre Rogerio para yr, y venir de Macao a Canton, y a Xauquin, sin que las guardas le pusiessen impedimento.

Parecio a todos que no era justo perder tan buena ocasion como nuestro Señor offrecia, para lleuar adelante la Mission de la China, y assi partio el Padre de Macao, aunque estando ya para salir del puerto, llego otro nauio, que embiaua el mismo tutan, para que fuesse en el a Xauquin. Salio de Macao a los diez y ocho de Deziembre de ochenta y dos, lleuando en su compañia al padre Francisco pasio, y a vn hermano, con algunos moços Chinas. Llegaron a canton Lunes de mañana, vispera del Santissimo nacimiento de Christo nuestro Sñor, y por ser la Fiesta tan principal, se detuuieron aquella noche, para dezir sus tres Missas, y suplicar a nuestro Señor en ellas, diesse prospero successo, a su viaje. Partidos de canton, llegaron a Xauquin el tercero dia de Pascua: hablaron luego al Secretario del Tutan, el qual se holgo mucho cn su venida, aunque le pregunto como traya aquellos compañeros, pues el Tutan no auia embiado a llamar mas que a el solo. Respondiole el padre, que como eran religiosos, no acostumbrauan andar solos, sino con grande necessidad; y assi auia traydo aquellos dos, para que pudiessen salir juntos fuera de casa, y el otro quedasse en ella, para lo que se offreciesse. Satisfizose el Secretario de la razon que el Padre le dio, y al dia siguiente los lleuo delante del Tutan, que estaua en el patio de su audiencia, llegaron a hazelle su acatamiento, hincandose entrambos Padres de rodillas, mas el los mando leuantar luego, y que se cubriessen, y acercassen adonde el estaua. Pregunto muy en particular al Padre Rogerio, como estaua de su salud, porque le parecia venia flaco: dixo tambien, como holgaua de vellos, y que era muy amigo de los Portugueses, y auia escrito al Aytao, y Mandarines de caton, que los fauoreciessen; y tratassen bien. Los Padres le dieron las gracias por todo, y el los despidio, con

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con muestras de amor, y buena voluntad.

Boluieron entrambos a visitar al Secretario que siempre les hazia buen officio, y amistad, y dieronle quenta, como estauan aposentados en el rio dentro de su nauio, y por

esta causa no podian dezir Missa, y tambien tenian necessidad de estar en en la ciudad, para concertar el relox, que trayan para el Tutan, y que le pedian le suplicasse de su parte les mandasse dar alguna casa, en que se pudiessen recoger. Hizo el Secretario con buena voluntad lo que le pidieron los Padres, y el Tutan mando que les diessen luego vna casa. Adereçaron en ella su capilla, y el primero dia del año de mil y quinientos y ochenta y tres, dixeron entrambos Missa en ella, y el mismo dia les embio el Tutan vn presente, que fue vn cesto de harina, y otro de arroz, y vn pedaaço de puerco fresco, y dos gallinas, y dos Anades. Tambien les embio el Secretario algunas cosas de ragalo, y otro dia los lleuo a comer a su casa.

CAPITVLO XVIII DE LOS fauores qeu cada dia hazia el Tutan a los Pdres, y por su respecto otros Mandarines.

DESPVES que los Padres tuuieron casa en Xaquin concertaron el relox, y por medio del Secrtario le presentaron al Tutan, holgo mucho de ver ingenio, y artificio del, y quisiera pagarsele en pieças de seda, ò en plata, mas no quisieron aceptar cosa alguna, diziendo que aquel seruicio le hazian solo en señal de amor, y reconocimiento de las mercedes, y sauores que les auia hecho, y que solo le suplicauan les mandasse dar vna casilla, que pudiessen tener de assiento en aquella ciudad, para desprender bien las letras, y costumbres de la China, y poder ellos tambien comunicarles las sciencias que sabian, y auian estudiado en Europa. Dixo a esto el Tutan, que le diesse sobre esto vna peticion el dia siguiente, que lo haria como desseauan. Fueron al Secretario con la peticion a la hora que el mismo les señalo, y la substancia della era esta, que la profession de los Padres era servir a Dios, y aprender diuersas sciencias, y que estando en su tierra auian oydo dezir, que la gente de China era muy buena, y muy capaz de razon, y tenia muchas buenas costumbres, y ceremonias, y sciencias, y libros llenos de auisos para bien viuir, por lo qual auian, desseado aprender estas cosas, y saber las grandezas deste Reyno, y viuir entre tan buena gente, y por esta causa auian dexado su tierra, y venido a la China gastando tres años en el camino, y passando muchos peligros en el mar. Y porque en Macao no podian hazer esto, tanbien, le pedian, y suplicauan les diesse licencia de viuir entre ellos dentro

dentro de la tierra. Quando el Tutan leyo esta peticion, pareciole que era grande honra de los Chinas que dexassen aquellos hombres sus tierras, y viniessen de tan lexos para viuir entre ellos; y assi les concedio todo lo que pedian. Ayudo tambien para ello ver que ran hombres que sabian letras, Philosophia y Mathematicas, de que ellos gustan: y que eran pacificos, y quietos, y a nadie hazian mal, antes estauan a todos con mucha cortesia, y comedimiento. Mandoles dar otra mejor casa que la primera en que viuian y licencia para que viniesse otro Padre, y otro hermano a estar en su compañia. Con esta ocasion vino de Macao el Padre Mathias Risio con vn hermano, y se hallaron en Xauquin los tres Padres Miguel Rogerio, Francisco Passio, y Mathias Risio que se auian criado juntos en el Collegio de Roma.

Pocos dias despues creciendo la buena voluntad, y el fauor del Tutan, para con los Padres lkes dio otra segunda prouision, para que fuessen tenidos, por vezinos, y moradores de la China, y mando que esto se pregonasse en toda la Ciudad. Y para que se vea como el Señor tiene en su mano el coraçon de los que gouiernan, con ser Virreyes de la China tenidos en tanta veneracion, como los Idolos de otras partes, y ellos tan graues, y tan seueros, que a penas se dexan ver, ni hablar, este Tutan, y virrey de la Prouincia de Canton, no solo mostraua a los Padres el amor, y afficion que se ha dicho: pero vn Domingo en la tarde vino el mismo en persona a visitarlos, y a ver que casa tenian, con que dexo admirados a todos; traya vn vestido de seda colorada, y en el borde de la ropa lleno de campanillas de oro, y plata, y en la cabeça vna muy rica corona de plata dorada. Venian en su compañia todos los Mandarines, que se hallaron en la ciudad, vestidos de la misma librea. Supieron los Padres el dia antes de esta venida y por no errar en lo que deuian hazer, preguntaron al secretario si saldrian a recibir al Tutan, y en que modo, el les auiso que se estuuiesen recogidos en su casa, porque desto gustaria mas el Virrey ; hizieron lo ansi: y el dia siguiente vino el Tutan con todo su acompañamiento, hasta vn portal , que estaua delante de la casa, donde se apeo, y hizieron todos los Mandarines su reconocimiento, como si fuera el mismo Rey. Entro luego con todos ellos, y visito a los padres hablandoles con mucha affabilidad, y amor, vio toda la casa, y despues entro a ver la capilla que tenian bien adereçada: y auiendose entretenido en esto buen rato de la tarde se boluio con el mismo acompañamiento, y Magestad que auia venido.

Con el fauor que el Tutan hazia a los Padres, començaron a honrarlos, y estimarlos, los demas Mandarines de la ciudad; al mismo tiempo llego a Xauquin el Chumpin General Y5

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ral de todas las armadas: fueronle a visitar los Padres, y el los recibio con mucho amor, y despues les embio a su posada vna buena quantidad de fruta. Pocos dias despues conbido vn Mandarin principal en aquella tierra a otros dos Mandarines, y al Secretario del tutan en vna huerta, que estua cerca de la casa de los Padres, y desde alli los embio a rogar quisiessen ser sus conbidados: fueron los Padres; porque desseauan tener beneuolos a los Mandarines, para començar a predicar en Xauquin, y con ser ten principales estos Mandarines, que la otra gente los hablaua de rodillas, recibieron a los Padres con mucha honra, y cortesia, assentandolos a su mesa, y dandoles sillas al modo de las suyas: y quando se huuieron de despedir, en señal de amistad les dieron sendos abanos dorados, mostrando que se holgauan mucho de que estuuiessen en su tierra, y que en todo lo que se les ofreciesse les fauorecerian. Otro Mandarin tambien muy principal de la ciudad, los embio a visitar con vn hijo suyo pequeño; procuraron de regalarle lo mejor que pudieron, de lo qual su padre quedo tan reconocido, que les embio a dar gracias de lo que auian hecho con su hijo, diziendo, que el sabia honrar, y tratar muy bien, a quien assi honraua, y trataua sus cosas, como lo mostro despues por las obras.

Ocupauanse los Padres en este tiempo en deprender la lengua de los mandarines, que es la cortesana de aquella tierra, para poder tratar mejor con aquella gente, de la cual pende la conuersion de todos los demas. Procurauan lo segundo edificar con exemplo de su vida, y honrar, y acariciar a todos para tenerlos mas gratos y beneuolos. Tambien trabajo el Padre Rogerio por hazer vn Cathecismo en lengua de la China, con vn Flos Sanctorum, pareciendole que seria de mucha importancia, para manifestarse la ley de Dios entre aquella gente, y dilatarse mas por todo el Reyno. Queriendo començar los Padres a predicar; porque la gente estaua ya bien dispuesta para oyr su doctrina, se mudaron las cosas demanera, que no supieron poner en exequucion su buen desseo, como se dira en el capitulo siguiente.

CAPIT. XIX. COMO fueron echados los Padres de la ciudad de Xauquin, y despues fueron restituydos.

ESTAVAN los Padres, en Xauquin con grandes esperanças de hazer grande fructo en aquella ciudad, por la buena disposicion que veyan en la gente. Quando se le cumplio al Tutan

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tan en tiempo de su officio, y gouierno, y les fue a los Padres necessario boluerse a Macao, y dexar la casa, y Residencia de Xauquin; porque el mismo Tutan que los auia traydo, y fauorecido tanto, quando vio que acabaua su officio les dixo que se boluiessen para Macao; porque desta manera quedarian mas de assiento en aquella ciudad.

Acostumbran esto Virreyes, quando acaban sus officios escreuir en el libro de sus Anales todas las cosas señaladas que han acontecido en su tiempo: y el que entra de nueuo en el officio, lo primero que haze es leer lo que està en aquel libro, sabiendo pues el Virrey que el successor hallando alli a los Padres se auia de alterar, y hazer inquisicion, para saber como residian en Xauquin siendo estrangeros: y aunque no fuesse mas que por auerlos traydo su antecessor los auia de echar fuera, vio desta maña, que fue despedirlos el mismo, y escreuir luego en el libro como auian venido a Xauquin de las partes del poniente vnos hombres sanctos, y muy sabios, añadiendo otras muchas alabanças, y tales que a quien las leyesse, auiab de poner desseo de conocellos, y tratarlos. Vltimamente dixo, que aunque el los auia sufrido alli algun tiempo, los auia despedido, por no tener estrangeros en el Reyno contra sus leyes. Con esto se fueron los Padres para la Isla de Macao con harto desconsuelo suyo.

Quando el Tutan nueuo vino, y leyo cosas tan nonbles, como su antecessro dexo escritas de los Padres, diole grande desseo de vellos, y conocellos: acrecentaronle este desseo algunos Mandarines principales amigos del Tutan passado, los quales confirmaron lo que estaua escrito, y añadieron otras muchas cosas en su fauor, como testigos de vista. Estauan los Padres en Macao bien descuydados, y aun bien desconsolados, quando llego al puerto vn nauio, en el qual venia vn Mandarin con algunos soldados de parte del nueuo Virrey con una prouision, pidiendo a los Padres que se boluiesen luego a la ciudad de Xauquin, porque aunque los huuiesse despedido el Tutan passado, y no los huuiesse tratado como merecian, el los tendria, y daria casa, e Iglesia, y todo lo necessario.

Fue esta nueua para todos de grande consuelo, y alegria, y sin detenerse mas partieron luego para Xauquin el Padre Miguel Rogerio, y el Padre Mathias Ricio: llegados a la ciudad, fueron muy bien recebidos del nueuo Tutan, y mandoles dar luego casa, y sitio para su Iglesia, y prouision real para poder estar en la China, y andar por toda ella como vezinos, y moradores. Mandò tambien pregonar por toda la ciudad que de alli adelante no tuuiessen aquellos Padres por forasteros, sino por naturales de la tierra, y los tratassen como a tales. Parece

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Parece que no podian dessear Virrey mas fauorable que el que tenian, pero al mejor tiempo que començaua a fauorecellos, le llamaron de la corte de panquin, y ellos quedaron con el mismo temor, si los auia de echar fuera de la ciudad el que viniesse de nueuo. Auia en la ciudad de Xauquin vn Mandarin muy principal que era Conchisu, ò justicia mayor, y muy afficionado a los Padres desde que acariciaron a vn hijo suyo, como queda dicho en el capitulo octauo.

Este Mandarin trabajò mucho con el Tutan, que fue a panquin para que los tornasse a traer de macao. Y quando vino el tercero Tutan nueuo, puso todas sus fuerças, para que no tratasse de echarlos de alli, y por su buena industria negocio que les confirmasse las patentes que tenian de los Virreyes passados, y las licencias para tener casa, e Iglesia. Era este Mandarin de grande authoridad, y estima entre los demas; y quando los Padres estuuieron esta vltima vez en Xauquinde Conchifu le hizieron Lançitao, que son dos grados mas en dignidad, y con ellos venia a ser inmediato al Virrey, y la segunda persona en la Prouincia; y parecele tomo nuestro Señor para amparo de los Padres; porque este Lançitao les daua limosnas muy de ordinario, y los acreditaua con los demas Mandarines, edificoles el mismo la casa, e Iglesia a su costa, junto la misma ciudad, en la ribera de vn hermoso rio, cercado de mucha, y muy fresca arboleda, con muchos estanques de agua, que hazian el sitio mas apazible, y vistoso: todo el edificio era de cal, y ladrillo, con sus aposentos en alto, y baxo, y la Iglesia estaua en vn quarto baxo de la misma casa; encima de la puerta auia vna torre, ò galeria, que caya sobre el rio con muy agradable vista. Avabado el edificio mandò poner el Lançitao dos padrones con sis letreros, el vno dezia. Aquí moran los varones sanctos, que vinieron del Poniente. El otro. Aquí se predica la ley verdadera de Dios del Cielo.

Como todos sabian que aquellos Padrones los auia mandado poner alli el Lançitao, y que el se preciaua, de que era suyo aquel edificio, y mostraua tanto amor a los Padres; por dalle gusto, yuan muchos a visitallos, y procurauan de honrallos, y fauorecelos, y el mismo Lançitao trataua con los Padres tan familiarmente, que les aduertia, como se auian de auer con el Virrey, y con los Mandarines, lo qual era de grande importancia para exercitar sus ministerios, sin offension, y con fructo.

CAPITVLO XX. Como se començò a predicar la ley de Dios, en la Ciudad de