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como los Padres fueron echados de Xauquin, y se recogieron a la ciudad de Xauqueo

AVNQUE el Lançitao y el Conchifu, y otros Mandarines de Xauquin desseauan ayudar a los Padres, nunca hallaron entrada para ello en el Tutan; porque vino tan mal informado de Canton, por algunos disgustos que tenian los de aquella Ciudad con los Portugueses de Macao, que no quiso oyr las rzones, que daua el lançitao, en la defensa de los Padres, antes les mando, que el mismo, y los demas Mandarines firmassen la prouision que daua, para que saliessen de Xauquin, huuieron de firmarla todos, como se les

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se les mandaua, y solamente faltaua la firma del Tutan para executarse. Estando los Padres en esta afliction, succedio vna cosa que les dio alguna espereança de su remedio. Vino en esta ocasion a Xauquin el Visitador de toda la Prouincia, y despues de auer estado diez, ò doze dias en la ciudad, queriendose boluer a Canton se salio a acompañar el Tutan con todos los Mandarines principales por el rio abaxo con grande numero de embarcaciones, y musica de diuersos instrumentos a su modo. Estauan los Padres bien dascuydados, quando llegaron a la puerta de su casa muchos criados, y Mandarines, diziendo que abriessen; porque el Virrey, y el Visitador venian a ser sus huespedes aquella tarde. Salieron los Padres a recebillos, haziendo su acostumbrada reuerencia, y acatamiento, puestos de rodillas, y tocando tres vezes con la cabeça en tierra: mostraronles entrambos mucha affabilidad, y vieron muy de espacio la casa, los

aposentos, y el relox, y lo vltimo la Iglesia, admirandose de ver la ymagen de nuestra Señora, que estaua en el altar; porque era muy escogida preç. Auiendolo visto todo, se boluieron a sus embarcaciones, y alli se despidio el Tutan del Chayen.

Parecio a los Padres, y aun a todos los de la ciudad, que esta venida del Virrey, y Chayen, auia sido vn extraordinario fauor, y assi les dauan el para bien, teniendo por acabado su trabajo. Pero como esto no auia sido mas que vna curiosidad, que les dio a entrambos de ver las cosas particulares que les dezian de aquellos Padres; dentro de pocos dias firmo el Tutan la prouision, y mando que se executasse, y saliessen luego los Padres de Xauquin, por ser estrangeros, y de Religion differente, que sus Bonzos, y que atento los gastos que podian auer hecho en acomodar algunas cosas para su habitacion se les diessen cien ducados. Viendo los Padres, que ni auian aprouechado sus peticiones, ni el fauor de los Mandarines tan principales, que intercedieron por ellos, para que no se resoluiesse el Tutan, en que saliessen de la ciudad. Escusaronse de recebir el dinero que les mandaua dar a quenta de la casa, porque les quedasse algun titulo, y occasion, para tornarla a pedir, y tratar de su restitucion delante de otro Virrey. Mostro mucho sentimiento desto el Tutan, y mandolos llamar, y dixoles que en esto conocerian su buena voluntad, pues no los queria embiar fuera de Xauquin, sin dalles viatico, para su camino, y que no dexassen de aceptarlo; porque en ello le darian gusto. A esto le dixo el Padre Matheo Riçio que pues su señoria tenia compassion

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passion dellos, por auer de yr a tierras tan remotas, siendo como eran estrangeros, les hiziesse merced en darles algun rincon en la China, donde estuuiessen. Respondioles el Tutan, que el era contento de señalarles otra Ciudad, en aquella Prouincia, donde viuiessen, con que no fuesse Canton, ni Xauquin: porque la vna era la Metropoli de toda la Prouincia, y la otra donde el tenia su Corte, y era el concurso de todos los Mandarines. Viendo esto los Padres, no quisieron degustarle: y assi acceptaron el dinero, con que mostro quedar contento; porque entrando a visitarle en esta ocasion vn Mandarin principal de la Ciudad de Xaucheo le dixo, que lleuasse aquellos Padres en su compañia, y los aposentasse muy bien en aquella ciudad. Hizo esto el Tutan, porque en Xaucheo ay muchos Bonzos, y Sacerdotes, y pareciole que con su comunicacion, y trato, facilmente se acomodarian los Padres con ellos, y serian todos de vna misma secta y por lo menos estarian apartados del concurso, y frequencia de los mandarines.

Despidieronsse los Padres de los Christianos, que se auian baptizado en Xauquin, dandoles orden de lo que auian de hazer para conseruarse en la Fè, y religion. Mostraron

todos bien en esta partida, quan impressa estaua en su coraçon la doctrina, que les auian enseñado, porque toda la noche gastarob en informarse, de lo que deuian hazer, derramando muchas lagrymas, por su partida. Procuraron los Padres, de consolarlos, con la esperança de que nuestro Señor mudaria las cosas demanera, que pudiessen boluer a Xauquin, y con esto otro dia de mañana partieron para la Ciudad de Xaucheo en compañia del mandarin que yua alla. Es la ciudad de Xaucheo de la Prouincia de Canton quarenta leguas, mas hazia el norte.

CAPITVLO XXVII. como los Padres llegaron a la Ciudad de Xaucheo, y lo que les succedio.

ANTES de llegar a la ciudad de Xaucheo embio vn recaudo el mandarin (en cuya compania yuan los Padres) a los Bonzos, auisandoles, que estuuiessen aparejados, para recebir en su casa aquellos Padres, que el Tutan les embiaua. Este recaudo del Mandarin fue ocasion de que se dixesse

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dixesse publicamente en la ciudad que los Padres yuan para gouernar los Bonzos, y ellos lo creyeron: y assi vinieron todos hasta la ribera del rio, a recebirlos quando desembarcaron, y desde alli los lleuaron a su Monasterio con mucha honra, y señales de contento. Auia en este templo mas de quatrocientos Idolos dorados, y otras tantas lamparas, que ardian delante dellos. Desde alli fueron los Padres a la Ciudad. Preguntoles el mandarin, si les auia contentado aquel monasterio para viuir en el, porque no siendo a su gusto, les buscaria otra comodidad mejor. Respondieronle (despues de auelle dado las gracias, por el fauor que les hazia) que no conuenia viuir ellos entre los Bonzos, siendo las leyes tan differentes, y que le pedian, les mandasse dar cerca de la Ciudad, donde pudiessen tener habitacion, y casa distincta, para ocuparse en lo que era propio de su officio. Holgo el mandarin de saber su voluntad, y luego les señalo vna barela, que era como hermita, en la qual auia algunos aposentos. Contento este sitio a los Padres, por estar cerca de la Ciudad, y acomodado para tener casa, y capilla en que pudiessen dezir Missa, Con el fauor deste Mandarin, començaron a visitar a los Padre otros muchos de la Ciudad, y mostrarles amor porque la gente de Xaucheo era aun mas docil, y tractable, que la de Xauquin, y assi esperauan de hazer mucho fructo en ella.

Pero el demonio no contento de hauer echado a los Padres de Xauquin, por medio de sus ministros, procuro de hechallos tambien de Xaucheo, ò desacreditallos de manera, que su doctrina no fuesse bien recebida, despertando contra ellos otra persecucion, y la occasion fue esta. Auian los Padres acomodado en su casa, y capilla en el sitio, que les auian dado, de manera, que podian passar, y començar a exercitar sus ministerios. Fue esto occasion de que pensassen algunos que tenian mucho dinero, ò grandes thesoro, y assi entraron vna noche en la casa doze ladrones naturales de la tierra, y no hallando lo que pensauan, por no yr las manos vazias, lleuaron la mayor parte de la pobreza que los Padres tenian, assi en la casa, como en la Iglesia. Supieron esto los Gouernadores de la Ciudad, que eran quatro, y aunque los Padres, ni se quexaron, ni les hablaron palabra elos de su officio, y por auerlos embiado alli el Virrey, hizieron sus diligencias: y al fin prendieron a los doze ladrones, y los pusieron a buen recaudo. Poco despues llego a esta Ciudad el Visitador General, que viene cada año a visitar la Prouincia, a quien llaman Chayen, y a quien solo pertenece dar sentencia de muerte que

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que era lo que merecian estos ladrones, los quales sabiendo, que en llegando el Chayen, auian de ser sentenciados, temiendose que estando alli los Padres, que era la parte agrauiada; no podian escusar la muerte, determinaron de dar vna peticion contra ellos, diziendo que eran estrangeros, y tenian comunicacion con gente fuera del Reyno, y assi conuenia desterrallos del. Desta peticion dio auiso a los Padres vno de los quatro gouernadores, que era su amigo, la qual les dio mucha pena; porque como el Chayen era supremo juez en aquella Prouinci, si el les mandaua salir fuera, no les quedaua remedio humano; mas nuestro Señor los saco presto de estas afliccion, porque auiendo de passar la peticion, por mano de los quatro Gouernadores antes de presentarla al Chayen, puesto que el vno dellos hazia las partes de los presos, y era contrario a los Padres, como los tres fueron de parecer que la peticion no se presentasse, con pudo salir con su intento. Llegado el dia en que el Visitador auia de dar sentencia contra los ladrones, estando ellos presentes mando llamar al Padre Matheo Riçio, para ver si queria acusar aquellos hombres, mas el no solo, no acuso a los delinquentes, sino que procuro librarlos por todas las vias que pudo, de lo qual admirado el Chayen, mostro grande contento y alegria, por no verse obligado a condenar a muerte tantos hombres, porque no acusandolos el Padre, aunqeu los hizo açotar muy bien no los condenò, conforme al rigor de la ley; vinieron luego los mismos ladrones, y sus parientes, y amigos, a dar las gracias a los Padres diziend, que por su virtud era muy justo que los dexassen viuir en la

China, y en donde ellos mas gustassen, pues eran tales sus obras. Con estto pensaron que su trabajo era acabado; pero como el autor de todas estas turbaciones era el demonio, que desseaua verlos fuera de la China. Torno a inquietar de nueuo a los ladrones, y a sus parientes, para que oluidados del beneficio passado, y lastimados de los açotes, y afrenta recebida, diessen segunda vez la peticion contra los Padres al Chayen, el qual viendo su ingratitud, y descomedimiento, los despido sin quererlos oyr. Passados algunos meses succedio, que el principal de los quatro Gouernadores, y que mas fauorecia a los Padres, huuo de yr a visitar al Rey de la China, conforme a su costumbre, y por su ausencia succedio en la dignidad, y preeminencia deste, el segundo Gouernador, que siempre auia ayudado a los ladrones, y desfauorecido a los Padres. Con esta buena ocasion acudieron a el estos hombres con sus amigos, y parientes, dandole de nueuo paticion, para que los echasse luego de la ciudad. Hizie

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Hizieralo de hecho segun su voluntad, y desseo, si nuestro Señor, a cuyo cargo estan las cosas de sus sieruos, no lo atajara, quitandole a este Gouernador la vida, la misma noche antes de entrar en la dignidad, y de acceptar la peticion, con lo qual se deshizieron como humo los intentos, y designios de los contrarios. Buelto de la Corte el Gouernador principal, y sabiendo el trabajo, y desassosiego, que auian dado a los Padres en su ausencia, los fauorecio de alli adelante con mas veras, visitandolos en su casa, y acudiendoles en quanto se offrecia, y con esto pudieron començar a predicar la ley de Dios en aquella ciudad, aunque con el recato, y moderacion que conuenia por no alborotar assi a los Bonzos, como a los Mandarines. Y por la misericordia del Señor en el mes de Septiembre de nouenta y quatro, auian baptizado algunos Christianos, y entre ellos vn letrado, hijo de vn hombre principal de aquella Ciudad, sin otros muchos, que se aparejauan para lo mismo; pero los Pdres yuan poco, a poco en Xaucheo, porque como los Christianos de la China esta pendiente del gusto de los Tutanes, y Mandarines, es necessario, que los que se han de baptizar, esten primerobien instruydos en la Fe, para que perseueren, y no bueluan atras en semejantes ocasiones, y se vaya introduziendo la ley de Dios en aquel Reyno con suauidad, y sin ruydo.

CAPITVLO XXVIII como el Padre Matheo Risio entro por la Chinaadentro, y las cosas que en este camino vio.

ESTAVAN con grande deseo los Padres que residian en Xaucheo de entrar mas andentro, en aquel grande Reybo de la China, y procurar de llegar a la Ciudad de Panquin, donde reside el Rey. Offrecioles nuestro Señor vna de las mejores ocasiones, que para esto podian tener; porque en el mes de Abril, de nouenta y cinco, llego a la ciudad de Xaucheo vn Mandarin muy principal a quien llaman Xeye, que yua a la Corte llamado del Rey para su consejo de guerra. Detuuose algunos dias en Xaucheo, donde le hizieron grandes fiestas, y no falto quien le diesse noticia, y buena informacion de los Padres, que alli estauan. Tuuo desseo de verlos, con esperança de que le darian remedio para vn hijo que traya muy enfermo: entendiada por los Padres su voluntad, fuerole a visitar, y el los recibio, con mas cortesia que

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que solia hazer a otros Mandarines, despues de auer tratado diuersas cosas, le dio quenta de la enfermedad de su hijo, pidiendo que le aplicassen algun remedio, y que el los fauoreceria, en quanto pudisse. Parecio a los Padres, que les venia esta ocasion del cielo, para que errimandole a vn Mandarin tan poderoso como este, pudiessen passar a su sombra, hasta la ciudad de panquin, ò a otra de la principales de la China. Respondiole el Padre Matheo Risio, que de muy buena gana aplicaria a su hijo los remedios que supiesse, mas que aquella enfermedad no se podia curar en tan poco tiempo como le auia de estar en Xaucheo, pero que si fuesse dello seruido, se yria en su compañia hasta Panquin, y por el camino, y alla le curaria con todo cuydado. Holgo destoel mandarin, por el desseo que tenia de la salud de su hijo, y luego mando al Gouernador de Xaucheo, que se diesse al Padre las prouisiones necessarias, para que pudiesse passar con seguridad, como persona que yua en su compañia.

Partiose el Mandarin con toda su gente dentro de dos dias, y el padre le fue siguiendo en vn barco, acompañado de vn moço que seruia en casa, y era como hermano, y muy intelligente. Quedo en Xaucheo el Padre lazaro Catanio, que poco antes auia venido de Macao por auer muerto en aquella ciudad otros dos compañeros del Padre Matheo Risio. Hazia el Xeye su camino parte por tierra, y parte por el Rio, y porque el Padre no le podia yr siguiendo por los mismos caminos, le embio a dezir, que se verian en la ciudad de Nangoa, que es la primera de la Prouincia de Chiansi. El camino para esta ciudad es por otra que se dize Namo. Haze vna buelta mu grande el rio en esta Ciudad, y por escusar el rodeo, se va muy de ordinarioa Nangoa desde namo por tierra, que seran doze leguas. Todo este camino es muy llano, y enladrillado, y por mas que llueua, jamas tiene lodos: tiene de vna, y de otra parte grandes alamedas con sus azequias de agua,

que le hazen muy fresco, y esta todo el muy poblado de aldeas, y mesones para los caminantes.

Quando llegò el Padre a Nangoa, ya estaua alli el Xeye, que le recibio muy bien. Procuro el Padre trabar amistad con su mayordomo, y Secretario, mostrandoles algunas pieças, que traya de poco valor, pero de mucha estima entre ellos, como vn relox de arena, vn vidrio triangular, y cosas semejantes, las quales dixo, que desseaua presentar al Xeye. Dixo esto el Secretario a su amo, y el dia siguiente combido a comer al Padre, y despues le tuuo toda la tarde, preguntando diuersas cosas, a buelta dellas, le yua el Padre dziendo algunas de nuestra sancta ley, las quales oya el Xeye, con

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con gusto y satisfacion: vltimamente despues de auer tratado de la salud de su hijo, le dixo como desseaua quedarse en Panquin, o alomenos en Nanquin, que entranbas son cortes reales: pero el Xeye le dio a entender que no seria possible, porque a ningun estrangero permiten viuir en alguna de aquellas dos ciudades, mas que podria quedarse en Nanchan, que era vna ciudad muy principal de la Prouincia de Chiasi. No quiso el Padre apretar por entonces mas en este negocio, y assi se despidio aquella tarde. El dia siguiente le tornò a llamar el Xeye, y se entretuuo con el diuersas platicas, mostrole el Padre con esta ocasion algunos libros e instrumentos de Mathematica, de que gustò mucho.

Llegado el tiempo de la partida, el Xeye se fue a embarcar con su gente, y el Padre le fue siguiendo en su barco a otra ciudad llamada Cauchesu, en la qual residia el tutan de aquella Prouincia, hizieronle en esta ciudad vn grande recebimiento al Xeye, porque salio el Tutan con todos los mandarines, acompañado casi de tres mil soldados, repartidos por sus esquadras: los quales yuan haziendo la salua con sus escopetas, quando yua passadno el Xeye. El dia siguiente la misma ciudad le hizo vn vanquete muy solemne, con otras muchas siestas. Entre tanto el padre se estaua recogido en su barco, porque vna vez salio a ver la ciudad, y acudio tanta gente a verle, como a estrangero, que se huuo de boluer a su barco, por no dar ocasion de que el Xeye se arrepintiesse de lleuarle en su compañia. Partieron de alli passadis dos dias por el rio abax, y auiendo caminado como vna legua, llegaron a vn passo que por ser muy peligroso, le llaman japatan, que quiere dezir diez y ocho corrientes, porque tantos rios concurren en el, y por todas partes tiene muchos peñascos, algunos debaxo del agua, y otros descubiertos: aqui se perdieron algunos barcos en que yua el hato del Xeye, y

poco mas abaxo, dio al traues el varco del P. Y el salio nadando con harto peligro, pero el moço su compañero, se hundio demanera que nunca mas parecio, porque la corriente que era muy grande, le arrojò lexos de alli. Hizole mucha falta este moço, porque era sus pies y sus manos, y muy intelligente para todo. El Xeye embiò a consolar al Padre, de la muerte de su compañero, y manò que le buscasen con diligencia, pero nunca parecio.

Dos dias despues desta desgracia, llegaron a otra ciudad llamada Quiagansu, muy fuerte, rica, y poblada de gente noble y de muchos mandarines, y assi la tienen por vna de la principales de la China, y dizen que ella sola paga al Rey tanto tributo, como vna Prouincia entera, porque tiene muchos pueblos debaxo de su jurisdicion, y ay en ella grande concurso de mercaderes: aqui tuuieron otra borrasca muy grande la noche que llegaron, demanera que el barco del Xeye y el

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y el del padre, se vieron en mucho peligro de ser hundidos. Esto fue causa de que el Xeye se determinase a yr por tierra, y aun tuuiesse por mal aguero lleuar al padre en su compañia, viendo las desgracias que le auian sucedido en aquel camino. Y assi dio orden al Secretario, que le encaminasse a la ciudad de nanquin, que era la segunda corte real de la China, por no lleuarle consigo a Panquin. Sabiendo el Padre la determinacion del Xeye, fue avisitarle el dia siguiente, con intento de pedirle vna chapa, o prouision