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PARAÍSOS DESIERTOS

In document Cancionero Ismael Serrano (página 38-45)

Los paraísos desiertos. Que amantes y borrachos irán a los infiernos, no puede ser verdad, creerlo es imposible; si van a los infiernos amantes y borrachos, quedará el paraíso desierto y despoblado.

Omar Jayyam s. XI

Km. 0

Madrid, el escenario de la mayor parte de los crímenes que he cometido, un día de verano. Escenas de una película que una vez vi. Madrid con sus ventanas abiertas. La soledad empapada en sudor buscándote en el centro de mi ciudad. Gente que huye dejando tras de sí un rastro de alma que recogen los barrenderos con sus mangueras al final de la noche. Un paraíso desierto, apenas habitado por hombres y mujeres que sueñan con una lluvia que limpie el cielo y sus cabezas.

Información de la película

Km.0, una película escrita y dirigida por Juan Luis Iborra y Yolanda García Serrano Estreno: 30 junio 2000

Reparto: Concha Velasco, George Corraface, Silke, Carlos Fuentes, Merce Pons, Alberto San Juan, Elisa Matilla, Armando del Río, Miquel García, Jesús Cabrero, Víctor Ullate Jr, Cora Tiedra, Roberto Álamo, Tristán Ulloa

Sinopsis:

Marga (Concha Velasco) es una mujer de mediana edad, rica e insatisfecha. Queda con Miguel (Jesús Cabrero), un joven gigoló. Pedro (Carlos Fuentes), un joven estudiante de cine que acaba de llegar a la ciudad, se va a reunir con Silvia (Mercé Pons), una actriz en paro. Sergio (Alberto San Juan), funcionario a punto de casarse, se cita con Tatiana (Elisa Matilla), una ingenua prostituta. Amor (Silke) es una joven empeñada en casarse con su novio, Mario (Tristán Ulloa), camarero en una cafetería del Kilómetro Cero. Roma (Cora Tiedra), la hermana menor de Amor, está enamorada de Mario. Bruno (Victor Ullate Jr.) es un bailarín profesional que queda con Máximo (Armando del Rio), al que ha conocido a través de Internet. Benjamín (Miquel García) ha salido un rato del apartamento que comparte con Miguel para dejarle trabajar tranquilo. Gerardo (George Corraface) es un director de teatro que está buscando el reparto de la obra más importante de su carrera. Y también hay un policía (Roberto Alamo) Algunos acaban con la persona que esperaban, pero la mayoría se encuentra con la persona equivocada, terminando sin embargo más felices que al principio. Encuentran un nuevo kilómetro cero para sus vidas.

Km.0 es una comedia agridulce sobre el amor, el sexo y la vida. Sobre la pérdida y el encuentro, sobre la inseguridad personal y el amor propio. Es un cuento de hadas moderno, donde todos los personajes encuentran un final feliz.

La mujer más vieja del mundo.

Demasiadas canciones hablando de prostitutas felices, encantadas de satisfacer el deseo de miles de hombres al día, de devorar cuerpos ajenos sin pena, sin que se deshaga la flor de sus labios. Quizás no sea así. Quizá las flores nocturnas sueñan con una vida diferente, con otras rutinas, con abrazar la luz de otra piel recibiendo algo más que dinero. Tal vez. Y en la canción repaso referencias, otras canciones, otros que miraron a estas mujeres y compartieron sus gestos. Sonidos africanos para los que Luis Pastor puso su canto afromeño.

No estarás sola

Canciones para mujeres demasiado acostumbradas a los aeropuertos, a sus despedidas, a arrancar raíces y corazones. Para una guerrillera incombustible a la que no supe convencer. Y yo mientras canto recuerdo a Pablo Guerrero, o Cat Stevens... Aunque no esté, allí estaré para amarte. Dijo Machado que se canta a lo que se pierde.

La cita

La vida nos empuja porque precisamente no es como la esperamos. Repaso de una noche de tantas en la que quemamos Madrid, quizás estabas tú en esa huida. La historia de dos amigos que se citan a diez años vista. Y mientras, maldecimos a los que nos hirieron, huimos de porteros de discoteca y soñamos con lo que seremos. Pero quizás el futuro ya no es lo que era. El tiempo vence todas las batallas. Aunque siempre estará ella al pie de la barra, dispuesta a partirnos el alma diciéndonos que no. Aun así yo te espero, en el bar de siempre. No falles.

Tantas cosas

Alguien dijo una vez que si ella se va debiéramos declararle la guerra y el odio. Pero sucede que al final esto puede aburrirnos. Porque ella es invulnerable a nuestra mirada culpabilizadora y nosotros nos hacemos viejos desempolvando cotidianamente nuestros rencores. Además sucederán tantas cosas. Tantas, tantas cosas seguirán pasando que quizás las cosas no nos cambien tanto. Es inevitable crecer, aunque nos duela. Y a veces el corazón nos duele en forma de bolero.

Introducción en directo

Alguien dijo alguna vez que la mejor terapia para el olvido es el odio. Que si ella se va se debe cuidar de nosotros porque le declararemos el odio y la guerra. Pero sabes, al final suele pasar que el odio es bastante aburrido. Porque además no se lo cree nadie. Quiero decir que a ella no le afecta que el taladro de nuestra mirada le traspase porque no se siente culpable. Normal. Así que al final uno decide olvidar y tirar para adelante. Seguir en el camino y en la búsqueda. Hacer repaso de lo que hemos andado y quedarnos con lo bueno. Y tirar lo malo.

Ella crecerá. Yo espero que no mucho más. Se casará y tendrá hijos. Será la mujer

responsable que todos quisieron. Y quizá yo también sea el hombre responsable que todos quieren, no lo sé. La ciudad seguirá imparable. Frénetica. Y nosotros perdidos en ella buscando quién sabe qué. Yo que sé que será de nosotros. Pasarán tantas y tantas cosas.

Una historia de Alvite

Tal vez el Savoy no registró aquella noche un lleno impresionante. Pero la actuación de Ismael Serrano y su banda gustó a los habituales del bar donde Alvite vomita sus sueños y cura con bourbon sus viejas heridas. Demasiados bultos bajo las americanas del público. Pero Ernie siempre ponía orden. Yo miraba de lejos a Lorraine, pero el rojo de sus labios estaba brillando para otro habitante del Savoy. En fin. Hay gente que nace en sábanas de seda y uno, qué quieres, nació para ser trapo. Al menos la banda tocaba buen jazz. Ernie lo dijo: Ismael, muchacho, no eres Sinatra, pero al menos tu música mitigó el sonido de las maldiciones.

Carta de José Luis Alvite, periodista de Diario 16, le envía a Ismael con motivo de esta canción basada en sus historias.

Amigo Ismael:

Me sorprendió que pidieses mi conformidad para incluir en tu nuevo CD una referencia a mi quehacer periodístico. Supongo que esa actitud revela el talante de un artista que libera su

creatividad lejos de la maldita vanidad que a menudo devora prematuramente a tantos presuntuosos.

Agradezco tu sensibilidad al captar las esencias del "Savoy", ese lugar a mitad de camino entre la madrugada y un recóndito espacio rijoso y apasionante en el intestino grueso, esa víscera que Charlie Parker convirtió en jazz niquelándola con sus lágrimas, con su soledad y con la elocuencia de su gastroenteritis.

No tenías que haber pedido mi conformidad. "Una historia de Alvite" es un brochazo de luz en la penumbra de tanta mediocridad. Y yo, que anduve tanto en la oscuridad, sé, muchacho, que nadie tiene derecho a obstruir la luz.

Te quedo profundamente agradecido. Hasta ver mi "Savoy" pasado a limpio en tu obra, ni imaginaba siquiera que un tipo de provincias, alguien como yo, pudiese algún día escuchar sus propios sueños aleteando en el rotor de ese CD que refresca en mi abrumado estupor aquel tiempo heroico, cuando el jazz sonaba en las gramolas como si hubiese sido grabado en una espumadera. Con la diferencia, claro está, de que ahora la historia del "Savoy" se manifiesta con la brillantez y la higiene de una grabación impecable.

Gracias, amigo Ismael, y suerte. Este tipo de provincias tendrá siempre para tí un sitio en su mesita del "Savoy".

Un abrazo, José Luis Alvite

La huida

Una vez leí en el periódico la historia de dos chavales que huyen con el coche de su padre en busca quién sabe si de un nuevo mar. La Guardia Civil, como tantas veces, frustró esta escapada. Yo también quisiera raptarte, tomar la carretera de Andalucía y llegar al mar, para que el cristal de nuestros sueños llegué intacto hasta la espuma de sus olas. A veces miro los tejados de mi ciudad y veo anémonas de humo, antenas de coral. Una bossa para sobrevivir mientras el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos.

Has de sabe

No tengo alas, no soy recomendable. Pero será que uno es frágil y se rompe. Yo solo te pido que tengas cuidado con los cristales. Estáis avisados. Aquí me acuerdo de Aznavour.

La casa encantada

Miles de paraísos desiertos, multitud de casa deshabitadas, abandonadas por la especulación y el poder, esperan ser okupadas para convertirlas en islas de resistencias, tan necesarias en estos días difíciles. Al movimiento okupa, tantas veces atrapado en azul, dedico esta canción. Un desalojo, otra okupación.

La ciudad parece un mundo

Lo dijo Lawrence Durrell, la ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes. Nos enamoramos y otorgamos entonces a lo cotidiano el misterio de lo

desconocido. Los parques nos dieron asilo algunas noches y escondidos intercambiábamos salivas y sudores contándonos mentiras. En los bares también me escondí y amé a esas camareras que siempre me convirtieron en el hombre invisible. Y por fin tú y la oscuridad donde te hablé y me abrigaste.

Introducción en directo (ligeramente adaptada) extraída de un CD promocional que un centro comercial regalaba al comprar Los Paraísos Desiertos

Yo tengo la suerte de sentirme como en casa casi en cualquier sitio. Eso está muy bien. Hay que ser provinciano en esta vida. Esta canción que voy a cantar habla de la historia de amor que tengo con mi ciudad. Yo soy de Madrid (nadie es perfecto).

Probablemente los paisajes que describo en esta canción se encuentren en cualquier ciudad. Probablemente esta ciudad también tenga los parques de los que hablo en esta canción. Hablo de esos parques a los que cuando tú y yo éramos más jóvenes nos íbamos a refugiar a los arbustos, cuando caía la noche, para repartir las caricias y los besos que necesitaba nuestra ciudad. Y los que necesitábamos nosotros también, fundamentalmente. Que vienen a ser los mismos que necesitamos ahora.

Todo esto era antes de que tuvieras coche y nos mudáramos allí. Los tiempos han cambiado: echo de menos las prisas y los arañazos de entonces, quizás; ya no vamos al parque a escondernos entre los árboles. Ahora hemos cambiado de hábitos y vamos a los parques a mirar, que también es muy divertido.

También hablo de una pasión que he tenido y que compartía con muchos familiares y amigos, que supone enamorarse de las camareras que por lo general no te hacen ni caso. Esto lo compartimos varios. Lo de que no nos hacen ni caso no todos. La pasión, sí. Y yo que me he curtido en bastantes bares tengo un gran surtido de estrategias para que ella se fije un poquito en mí. Pero ni con esas consigo que ella clave su mirada en mí aunque sea por un segundo, aunque sea para echarme una bronca. Así que tiro las copas por las barras...me voy sin pagar...monto broncas..., pero ni con esas. Ya puede estar el portero del bar abriéndome la cabeza con una botella de Habana 7 que ni siquiera se acerca para decirme: "¡pero mira como me estás poniendo todo!". Ni con esas. Pero un día de estos se va a acabar, hay que tomar medidas. Cualquier día de estos monto un bar.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante.

Lo que hay que aguantar

Para todos los que nos enamoramos de mujeres imposibles. Rubén Blades me lo dijo al oído y yo te lo canté borracho del perfume de ella, rendido ante la evidencia de que ninguna mujer tiene dueño.

Ya ves

Perdónenme que le robase un verso a Neruda, pero nadie podrá negar que a veces uno se cansa de ser hombre. Leo los periódicos y me siento triste y solo. La candona esperando nuestra llegada, La Habana derrumbándose, y tanta gente triste mirando al sur. Cuando uno canta es para convivir con sus miedos. El miedo a la soledad, el miedo a que nada cambie. Por eso canto para verte a mi lado, para saber que miras.

Poema de Pablo Neruda al que Ismael "le robó" un verso para componer este tema

Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.

Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro Navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra.

Sucede que me canso de ser hombre. Sin Embargo sería delicioso

asustar a un notario con un lirio cortado

o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello

ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias.

No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre,

a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos

que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,

con furia, con olvido,

paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran

KM. 0 INTRO:

G-D/F#-ESUS4-E x2

A Bm9 C#m7

Madrid deshabitado como mi colchón el verano en que me hice mayor D E

y ella que ya no llama.

A Bm9 C#m7

Tanta ciudad y tan poco por hacer gente que sueña su siesta y que D E

mira por la ventana.

Bm F#m

Gente que miente por un trozo de calor G D

que reza por que pare el ascensor atrapado contigo, Bm F#m

madres que pierden a sus hijos al nacer G D/F# E

buscando entre tus piernas lo que ayer han dado por perdido D/F# E Bm A

Kilómetro cero respira en el centro de la ciudad E/G# E

el alma que se pierde al escapar D/F# E Bm A

kilómetro cero comienzo de los días que han de venir G D/F# E D/F# E D/F# E

la lluvia que se derrama por ti yee...

A Bm9 C#m7

Bares en los que la calma y la cerveza salvan nuestra vida y mi cabeza D E

soñando estar bajo tu ropa.

A Bm9 C#m7

Promesas que se dicen en la cama luces que se clavan en tu espalda D E

deja que yo te vista ahora. Bm F#m

Bajo unas ruedas mi mala sombra arrojaré G D

quizás así interprete ese papel en el que soy tu abrigo, Bm F#m

mujeres que quizás hoy no puedas pagar G D/F# E

cuestionan con sus labios la verdad de que aún seguimos vivos

Kilómetro cero respira en el centro de la ciudad el alma que se pierde al escapar

kilómetro cero comienzo de los días que han de venir la lluvia que se derrama por ti

kilómetro cero respira en el centro de la ciudad el alma que se pierde al escapar

kilómetro cero comienzo de los días que vendrán la calma que nos trae tu tempestad

Bm9: x24430 D/f#: 2x0232 C#m7: x46454

LA MUJER MAS VIEJA DEL MUNDO Intro: G-D/F#-Em-D/F#....

G D/F# Em D/F# Nunca fue la bailarina más bella del salón

G D/F# Em D/F# nadie se batió en duelo por ella Sabina nunca la cantó G D/F# Em D/F#

Lautrec nunca dibujó sus bellas cicatrices

G D/F# Em D/F# ( G-D/F#-C-D/F#--Em-Bm-C-D/F#)x2 maldita penélope nunca regresó ulises

G Bm C D Em Bm C D No s enamoró della ningún cliente n se scondía l mar tras ss ojo verds G Bm C D Em Bm no había perdido a un hombre no había desengaño sólo unas malas

C D

pociones el hambre algún fracaso

G D C D G D C D la mujer más vieja del mundo vende paz espera de pie en lo oscuro C D G C G/B

a que vayas a su encuentro para curarte la herida Am D G C G/B para despejar tus dudas para enterrarte en caricias

Am D C G/B Am-D-Intro-Em-Bm-C-D/F# para esconderte en sus manos para que te amparen frías

G Bm C D Em Bm C Recibiendo golpes y no sólo de la vida como hojas en otoño se iban D D

cayendo sus días

G Bm C D Em Bm qué harás cuando el tiempo devore todas tus horas quizás te cubra la C D

nieve quizás envejezcas sóla

G Bm C D Em Bm mientes y sonríes mientras te crece una ortiga en la boca cuando besas C D

una piel desconocida

G Bm C D Em y aunque sobrevivas que no me cuenten batallas que no eres bruja del Bm C D

norte ni eres bien aventurada

G...Am.G.C.Bm.(G-D/F#-C-D/F#--Em-Bm-C-D/F#) x2

G D C D G D C D la mujer más vieja del mundo vende paz espera de pie en lo oscuro C D G C G/B

a que vayas a su encuentro para curarte la herida Am D G C G/B para despejar tus dudas para enterrarte en caricias

Am D C G/B Am-D-Intro-Em-Bm-C-D/F#)X2 para esconderte en sus manos para que te amparen frías

G

Flor nocturna no quiero darle mi pena ni mostrarle mi piedad no quiero compadecerla

G-D/F#-C-

puta proletaria con permiso sólo quiero un saludo solidario presentarle mis respetos

D/F# Em-Bm-C-D/F# D/F#--Em-Bm-C- D/F#...

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