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Para construir el "Nuevo Partido Comunista"

Las "Jornadas de Abril" (el 23 y 21, según el viejo calendario; 3 y 4 de ma- yo, según el nuevo) confirmaron en los hechos el dato clave de las Tesis presentadas por Lenin a principios de ese mes. Las masas protagonistas de la revolución tomaron las calles para enfrentar al gobierno capitalista, partidario de la continuación de la guerra. Tres días después, se desarro- lló en Petrogrado una Conferencia nacional del Partido Bolchevique con las características propias de un Congreso; por eso mismo, debía proceder a la elección del Comité Central. En el vértigo de los acontecimientos, la Con- ferencia tuvo que proceder a reestructurar el partido ya no sólo en función de las Tesis presentadas por Lenin sino decisivamente en función de la nueva situación creada por las todavía frescas "Jornadas de Abril". Un par- tido que se renovaba, además, con el aflujo masivo de obreros de vanguar- dia que se acercaban al bolchevismo como resultado de su intervención en el vertiginoso proceso revolucionario.

E

n la Conferencia/Congreso, que se reunió en Petrogrado entre el 23 y el 29 de abril (6 y 12 de mayo), Lenin se planteó nuevamen- te cómo abordar una contradicción decisiva que se volvió a ma- nifestar de una manera muy aguda en las manifestaciones de los días anteriores contra la continuación de la guerra. Miliukov, el ministro de Relaciones Exteriores, había sido obligado a renunciar por la mo- vilización de obreros y soldados. Aunque el humor de las masas contra el elenco burgués en el poder era muy evidente, al punto que, según Trotsky, luego de las "Jornadas de Abril" el poder del Gobierno Provisional sólo exis- tía "en el papel"; ese mismo humor se manifestaba de modo apenas incipien- te contra el Soviet de los conciliadores mencheviques y socialrevolucionarios, que sostenía al Gobierno Provisional.

Mientras se sucedían los choques en las calles de Petrogrado, Lenin pro- cedió a reunir tres veces al Comité Central para orientar la actividad del par- tido, en la cual no faltaba improvisación y ausencia de perspectiva. En una de las resoluciones votadas, se preocupa por la contradicción entre la políti- ca de los conciliadores, de un lado, y la exaltación de los trabajadores que ga- naban las calles, por el otro. Lenin analiza la posibilidad de que el apoyo al gobierno por parte de mencheviques y socialrevolucionarios llevara "a los obre- ros y soldados revolucionarios a separarse de los soviets". Para evitar que es- to ocurra, "el Partido Bolchevique, dice Lenin, debe comprometerse, ante los

obreros y soldados que estiman que el Soviet debe modificar su táctica y re- nunciar a esta política de confianza y conciliación, a proceder a una reelec- ción de sus diputados al Soviet, para que se hagan representar por hombres capaces de sostener con firmeza la opinión de sus mandantes".

Sin la renovación previa de la composición de los soviets, Lenin temía que el planteo de "Abajo el Gobierno Provisional" se transformara en una aventu- ra. Consideraba incluso que la consigna debía ser retirada: "no estaremos a favor del pasaje del poder a los proletarios y a los semi-proletarios hasta que el Soviet adopte nuestra política y quiera tomar el poder...". Lenin estimaba que las "Jornadas" habían terminado en una suerte de "impasse" ("las cau- sas de la crisis no han sido suprimidas y su repetición es inevitable"), y "la organización de nuestro partido (y) la cohesión de las fuerzas proletarias se revelaron como claramente insuficientes en estos días de crisis".1

Por eso mismo, cierra un texto especialmente redactado para la Conferen- cia/Congreso del siguiente modo: "¡Todos nuestros esfuerzos a la consolida- ción, a la organización de los obreros de abajo hacia arriba, hasta el último distrito, hasta la última fábrica, hasta la última calle de la capital y sus su- burbios! ¡No os dejéis extraviar por los conciliadores pequeñoburgueses, dis- puestos a pactar con los capitalistas, por los defensistas, ...ni por los indivi- duos aislados impacientes que os digan ‘¡Abajo el Gobierno Provisional!’ an- tes de haber logrado una sólida cohesión de la mayoría del pueblo en torno nuestro. La crisis no será superada por la violencia que ejerzan algunas per- sonas aisladas contra otras, ni por acciones parciales de pequeños grupos armados, ni mediante intentonas blanquistas de 'toma del poder', ‘poniendo preso al Gobierno Provisional', etcétera".2

El partido, el partido

Gerard Walter, en su biografía de Lenin, subraya el hecho de que las lec- ciones más útiles que el jefe bolchevique extrajo de las Jornadas de Abril fue- ron las que pusieron de relieve la situación al interior del partido.

"La crisis le permitió distinguir a ciertos elementos extremistas, poco dis- ciplinados, llevados a la aventura y que tendían manifiestamente a mostrar- se más leninistas que el propio Lenin. El hecho de que algunos miembros del partido se hubieran permitido lanzar por su propia cuenta consignas que se encontraban en contradicción con la táctica preconizada por el Comité Cen- tral le parecía inadmisible."3

En lugar de una fuerza compacta, "el partido se le presentaba a Lenin mar- cado por tres tendencias": el centro, que le respondía plenamente; la derecha, formada por los viejos bolcheviques en torno a Kamenev, con planteos más o menos abiertamente conciliadores con el gobierno burgués, y una izquierda 1. Vladimir I. Lenin, “Las enseñanzas de la crisis” (22 de abril/5 de mayo de 1917).

2. Idem anterior.

El Fantasma de Octubre El Fantasma de Octubre

anarquizante que contaba con algunos jefes demasiado extremistas. Más allá de los matices de esta caracterización, importa la afirmación del biógrafo de Lenin de que este Congreso tenía planteado "un objetivo capital en el frente interno: forjar un aparato coherente, sólido, encuadrado por un Comité Central homogéneo y con un órgano central (de prensa) llamado a se- guir celosamente una línea de conducta política". Y observa, además: "es siem- pre la vieja fórmula de Iskra que permanece vigente". En plena revolución, entonces, Lenin volvía a responder a la pregunta clave que se formulara en 1903, cuando nacía la organización de la socialdemocracia rusa: "¿Qué ha- cer?" El Partido Bolchevique debía ser la expresión organizada, consciente, disciplinada, eficaz, capaz de asumir la tarea histórica de conducir al derro- camiento del capitalismo y al gobierno obrero. No había otra posibilidad de victoria. Lo hacía en un Congreso muy especial porque era el primero de to- da su historia que se convocaba en condiciones de total legalidad, en territo- rio ruso y en medio de la revolución.

Lenin, como siempre, no partía de ningún dogma. "Son decenas de millo- nes de hombres que se alinean ante nosotros (...) en una atmósfera de de- rrumbe social que jamás hemos visto, provocado por la guerra y el hambre." Lenin llama entonces a comprender la necesidad de dotar al partido de los recursos para emprender una tarea gigantesca que implica la preparación de una "revolución mil veces más fuerte que la de Febrero"; una perspectiva que reclamaba colocar al partido en otro nivel de trabajo, disponiendo de fuerzas nuevas y "multiplicando por diez los equipos de propagandistas y agitado- res". Lenin admitía incluso que esto se presentaba como un desafío muy di- fícil de abordar. ¿Cómo hacerlo?: "No sé, señaló Lenin, lo que sé perfectamen- te es que sin cumplirlo es inútil y vano disertar sobre la revolución".4