2. ÁREA PROBLEMÁTICA
4.2 Paradigma socio-crítico
Para Gonzáles (2003) la categoría de paradigma es trabajada desde los planteamientos de Khun, donde se entiende como aquel esbozo de un objeto de estudio, allí incluye las particularidades que deben estudiarse, las preguntas a las cuales debe atenderse, los problemas que se enmarcan y las reglas que orientan el proceso de interpretación de los resultados obtenidos. “un paradigma significa una cosmovisión del mundo compartida por una comunidad científica; un modelo para situarse ante la realidad, interpretarla y darles solución a los problemas que en ella se presentan” (Gonzáles Morales, 2003, pág. 1) ; es a través del paradigma que se diferencian ciertas comunidades con teorías y técnicas de otras.
Es por ello, que los paradigmas, según el autor, atienden a principios básicos tales como:
1. Supuesto ontológico, entendida como la naturaleza de la investigación y la creencia que persiste en el marco de visión de mundo del investigador en contraste con la realidad en la que interviene.
2. Supuesto epistemológico, que se da en la correspondencia entre quien investiga y lo que investiga, la forma de adaptar los conocimientos necesarios. Allí, el investigador puede partir desde una perspectiva objetiva o subjetiva de los acontecimientos a los que se enfrenta.
3. Supuesto metodológico, atiende al cómo es obtenida la información de la realidad que investiga, incluye perspectiva, métodos y técnicas de investigación empleados por cada investigador.
El autor, siguiendo los planteamientos de Patton, sintetiza las funciones de los paradigmas de la siguiente manera:
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Función coordinadora, es la que orienta los procesos de lo adjuntos a tal paradigma en su interpretación por la realidad, allí se favorece la constitución de líneas o escuelas de pensamiento.
Función estabilizadora, caracterizada por mantener el carácter dogmático de una perspectiva, se cierra la posibilidad de refutación o nuevas ideas que afecten con las particularidades preestablecidas. Inmutable.
Función integradora, permite la posibilidad de renovar los marcos conceptuales, lenguaje e integradores.
Función organizadora, aquella donde se abre la oportunidad para la creación de criterios o normas que conllevan a la elección de los problemas de investigación, aquí hay innovación en el diseño de métodos, técnicas e instrumentos para la interpretación del objeto de estudio.
Para apoyar lo anterior, el paradigma socio-crítico, emerge como reacción al “reduccionismo del paradigma positivista con su excesivo objetivismo y carácter conservador, y la propensión al subjetivismo del interpretativo” (Gonzáles Morales, 2003, pág. 9) dentro de este paradigma, hace una introducción explicita de las ideologías que allí convergen, por su parte, se esfuerza en desenmascarar la ideologías y la experiencia del presente originando una conciencia emancipadora y de allí propone como consigna que el conocimiento es una camino para la liberación del hombre, es por ello que la investigación se ve desde una posición de emancipación y transformación.
Para el paradigma socio-crítico, hay tres modelos fundamentales en su manera de accionar: 1, la investigación – acción; 2, la investigación colaborativa; y, 3, la investigación participativa. Por lo anterior, es notorio que la participación activa es un pilar de este paradigma, la reflexión sobre los comportamientos y actividades propias del ser humano configura el horizonte a seguir. Para argumentar, el autor referencia a Colás Bravo, desde los métodos cualitativos en función de generar un cambio en la comunidad que se interviene, se mencionan los pilares del enfoque cualitativo, así: acción, práctica y cambio. Estos se unen desde:
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Se fundamenta en la ciencia de la acción, en este punto se identifican las teorías que guían en el modo de realizar cada sujeto que interviene en la educación y logra identificar sus consecuencias, evidentes en la reflexión emergente en la acción.
El conocimiento se enraíza en y para la acción, no está centrada en el desarrollo de una ciencia aplicada, sino que opta por ser una ciencia centrada en la acción, incluye una comprobación sistemática.
“La construcción de la realidad comienza a manifestarse a través de la acción reflexiva de las personas y las comunidades” (Gonzáles Morales, 2003, pág. 10)
Es bastante relevante el conocimiento que surge desde la experiencia y la interacción que se da con los otros.
Por su parte Sampieri, Collado y Lucio (2003), definen el enfoque cualitativo desde la “recolección de datos sin medición numérica para descubrir o afinar preguntas de investigación y puede o no probar hipótesis en su proceso de interpretación (pág. 4) desde este enfoque tiene como objeto de estudio la familia, las comunidades, las ocupaciones y el fenómeno urbano. Además, es un enfoque deductivo que tiene como instrumentos de recolección de experiencias o datos: encuestas, experimentación, patrones, preguntas e hipótesis y recolección de datos.
Adicional a lo anterior, Latorre (2005, entiende la investigación – acción, como el accionar de los profesores con fines tales como: “el desarrollo curricular, su autodesarrollo profesional, la mejora de los programas educativos, los sistemas de planificación o la política de desarrollo” (pág. 25) y comparten estrategias de recolección de información como, la observación, la reflexión y el cambio, se concibe como un instrumento para generar cambios y reconocimiento de las particularidades educativas y sociales. Para ampliar el concepto de investigación - acción, parte desde Elliot, quien entiende a la investigación – acción como un estudio de una particularidad social con el propósito de mejorar la acción dentro de sí misma, también, es un espacio para generar reflexiones acerca de los
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comportamientos humanos y algunas condicione humanas que tienen como finalidad la comprensión en sus dimensiones, el modo de acción del investigador es de modificar para poder ahondar más en la comprensión definitiva de la situación local.
Adicionalmente, Latorre (2005) incluye el triángulo de Lewin, el cual establece los elementos esenciales del desarrollo profesional: investigación, acción y formación, allí debe primar una interacción constante que permita la dimensión reflexiva. Las características de la investigación – acción, son dadas desde la definición de Kemmis y McTaggart: participativa (los participantes mejoran sus propias prácticas desde la planificación, acción, observación y reflexión), colaborativa (realizada en grupos), crea comunidades autocríticas (personas que participan y colaboran integralmente en la investigación), es un proceso sistemático de aprendizaje (enfocado hacia el accionar crítico), promueve la profundización teórica de la práctica, está en constante prueba de prácticas y suposiciones, requiere que constantemente se hagan registros, recopilaciones, análisis de los acontecimientos y reflexiones que se dan, implica un desarrollo crítico de las reflexiones que se dan, se da inicio con pequeñas planeaciones, acciones, observaciones y reflexiones avanzando hacia construcciones mucho más complejas de análisis y recolección de información.
La investigación - acción es un poderoso instrumento para reconstruir las prácticas y los discursos. Al hilo de lo dicho, son metas de la investigación-acción: 1, mejorar y/o transformar la práctica social y/o educativa, a la vez que procurar una
mejor comprensión de dicha práctica; 2, articular de manera permanente la investigación, la acción y la formación; 3, acercarse a la realidad: vinculando el
cambio y el conocimiento; y, hacer protagonistas de la investigación al profesorado. (Latorre, 2005, pág. 29)