De continuar la tendencia actual, la meta de equi- dad en el acceso de todas las mujeres a los dife- rentes niveles de educación puede ser alcanzada para la fecha prevista: 2015. Esto, siempre que se realicen esfuerzos para una distribución equitati- va de esos beneficios en todos los cantones y en todas las condiciones étnicas.
En el último periodo intercensal el acceso de las mujeres rurales a la educación primaria no había mejorado. Por esta razón es prioritario que se continúen impulsando los programas y proyectos dedicados a mejorar este acceso, para que lo logrado en décadas anteriores no se pierda y se puedan realizar nuevos avances.
Aunque no se dispone de estadísticas adecuadas, numerosos estudios señalan que mejorar la edu-
cación es el reto en Ecuador. En la dimensión de género es importante eliminar los contenidos sexistas de los textos escolares, erradicar las prácticas machistas y de desvalorización de las niñas, así como el acoso y abuso sexual a niñas y niños en escuelas y colegios. El gobierno provin- cial del Azuay puede contribuir con la aplicación del Plan Nacional de Erradicación de los Delitos Sexuales en el Sistema Educativo.
La situación de las mujeres presenta retrocesos en lo que se refiere a educación y a empleo en los cantones San Fernando, Oña y Nabón. En este sentido, es preciso analizar con más atención cuáles son los factores que contribuyen a este deterioro, ya que no es posible dentro de los límites de este estudio.
Los mayores frenos para la igualdad y la autono- mía de las mujeres azuayas están en el ámbito económico. Mientras mayor educación alcanzan las mujeres, aumenta la brecha de ingresos con respecto a los hombres. Si bien para todas las personas un incremento en el nivel educativo se refleja en un incremento en los ingresos labora- les, ese incremento es aún mayor para los hom- bres que para las mujeres. En este sentido, son urgentes políticas que incentiven la equidad en la contratación y en los salarios, así como aquellas que se enfoquen a eliminar la segregación verti- cal (promover ascensos de mujeres, ampliar la cobertura de servicios de cuidado infantil) y hori- zontal (promover el acceso de las mujeres a pro- fesiones mejor remuneradas e incrementar los salarios de las profesiones feminizadas).
El lentísimo crecimiento de la PEA femenina, 1% en once años, apunta a que si no se realizan esfuerzos impor tantes por incrementar la partici- pación laboral femenina no se alcanzará la meta de este indicador (50% de la PEA conformada por mujeres) para 2015.
La participación política de las mujeres ha creci- do sustancialmente en los últimos seis años. Para lograrlo ha sido determinante la aplicación de las cuotas establecidas en la Ley de Elecciones. Se verifica, con este ejemplo, el impacto positivo de las políticas de acción afirmativa y la necesidad de mantenerlas.
En general, promover la corresponsabilidad mas- culina en el trabajo reproductivo es una de las mejores formas para conseguir que las niñas y las mujeres permanezcan en el sistema educativo y culminen sus estudios, así como para que puedan competir en igualdad de condiciones en el mer- cado laboral. Algunas medidas como las siguien- tes pueden contribuir en este sentido: asegura- miento social y de salud de las amas de casa, per- misos de paternidad, permisos para quienes cui- dan a menores de edad o personas discapacita- das sin importar su sexo, reducciones de jorna- das laborales por permisos familiares. Sin embar- go, la mayor tarea guarda relación con un cambio cultural en las actitudes de las personas al interior de los hogares.
Por su parte, la violencia limita las posibilidades de las mujeres de empoderarse. Si no se toma en cuenta esta realidad para cambiarla, no será posi- ble alcanzar el objetivo 3. Las elevadas tasas de violencia sexual que presenta el Azuay con res- pecto al resto del país, y la persistente violencia doméstica, indican claramente la necesidad de incrementar las acciones de prevención, por un lado y de atención a las víctimas, por otro. De ahí que sean urgentes medidas que permitan dete- ner la situación de violencia, tales como los servi- cios de asesoría psicológica y legal, así como la creación de casas de refugio. Luego, se requieren políticas que apoyen a las mujeres en la consecu- ción de empleo y en la generación de recursos propios. La asesoría psicológica y la autonomía económica permiten a las mujeres empoderarse y romper los círculos viciosos de violencia. La recolección de fuentes sobre violencia de género es incipiente. Por esta razón se deben realizar esfuerzos para recolectar y sistematizar la información de comisarías y de la fiscalía. Si bien esta tarea no es responsabilidad del gobierno provincial, sí lo es apoyarla en aras de contar con datos relevantes y oportunos para el diseño de políticas y proyectos específicos.
Varios de los programas y proyectos planteados en el PPDA se encaminan a la consecución del objetivo 3. De ahí que sea importante fortalecer- los y procurar que su desarrollo se oriente hacia la reducción de las desigualdades entre áreas urbanas y rurales, entre cantones, y entre grupos étnicos.
Una última recomendación consiste en procurar que la transversalidad del género enunciada como principio en el PPDA sea cumplida en todas las áreas. Al respecto, experiencias de todo el mundo demuestran que el mejor funciona- miento se da con una instancia específica dedica- da al seguimiento del tema (unidad de género, comisión de la mujer, entre otras) en su esencia, al menos se debe contar con un grupo de per- sonas (preferiblemente una combinación de téc- nicos y políticos), que se encargue del impulso y seguimiento de las políticas de igualdad de géne- ro (Barrera 2004, Ayuntamiento de Sagunt 2004, Proyecto Ciudades Incluyentes 2005).
CUADRO 3.13
CUMPLIDA
POR CUMPLIR
INCUMPLIDA
Azuay: resumen de los indicadores del objetivo 3
OBJETIVO 3: PROMOVER LA IGUALDAD ENTRE LOS GÉNEROS Y LA AUTONOMÍA DE LAS MUJERES
META 4: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del fin de 2015. Incrementar la equidad económica y la participación pública de las mujeres y reducir la violencia
contra ellas
1990 2001 2003 Avance
meta 2015
Brecha en la tasa neta de matrícula en 0,989 0,992 1,012 Cumplida educación primaria
Brecha en la tasa neta de matrícula en 0,919 0,977 1,118 Cumplida educación secundaria
Brecha en la tasa neta de matrícula en 0,839 0,948 n.d** Por cumplir educación superior
Brecha en la tasa neta de matrícula en n.d** 0,989 1,058 Cumplida educación básica
Relación entre tasas de alfabetización n.d** 1,333 1,017 Cumplida (15-24 años) Ninguno n.d** n.d** 0,56 Incumplida Primaria n.d** n.d** 0,50 Incumplida Secundaria n.d** n.d** 0,65 Incumplida Superior n.d** n.d** 0,60 Incumplida Posgrado n.d** n.d** 0,24 Incumplida
Proporción de mujeres entre los empleados n.d** n.d** 37,2% Incumplida remunerados en el sector no agrícola:
sector moderno
Proporción de mujeres entre los empleados n.d** n.d** 39,9% Incumplida remunerados en el sector no agrícola:
sector informal
Proporción de mujeres entre los empleados n.d** n.d** 95,3% Incumplida remunerados en el sector no agrícola:
sector doméstico
Brechas en la dedicación al trabajo doméstico n.d** n.d** 3,31 Incumplida Brechas en la dedicación al cuidado n.d** n.d** 3,25 Incumplida de los hijos
Brecha en la dedicación a actividades n.d** n.d** 0,83 Por cumplir comunitarias
1990 2001 2003 Avance meta 2015
Brecha de retornos laborales n.d** 0,72 Incumplida
Mujeres electas a alcaldías n.d** 7,1% 26,7% Incumplida
Mujeres electas a concejos municipales (1) n.d** 26,7% 28,1% Incumplida
Mujeres electas a prefecturas n.d** 0% 0% Incumplida
Mujeres electas a consejos provinciales n.d** 0% 20% Incumplida
Mujeres víctimas de violencia doméstica n.d** 32,2% 38,8% Incumplida ejercida por la pareja (2)
Mujeres víctimas de violencia sexual (2) n.d** n.d** 13,6% Incumplida
** Sin datos. (1) Todos los datos electorales se refieren a los años 2000 y 2004. (2) Todos los datos sobre violencia se refieren a los años 1999 y 2004. Fuentes: INEC, CENSOS (1990 y 2001). SIEH (2003). CEPAR, ENDEMAIN (1999, 2004). TSE – CONAMU (2000, 2004). Elaboración: CISMIL.