El Azuay obtiene un puntaje de 6,9 sobre 10, si se toma en cuenta la información que proporcionan los indicadores de tasa neta de matrícula básica, tasa de supervivencia al sexto de básica, esperan- za de vida escolar y analfabetismo.
En el gráfico 2.32 se presentan los niveles de estos indicadores y se pueden apreciar en cuáles la provincia tiene problemas dada su proximidad con la frontera de aquella en peores condiciones. Por lo tanto, existe una baja esperanza de vida escolar, así como una menor tasa de superviven- cia al sexto de básica.
Esto implica que, a pesar de tener una tasa acep- table de matrícula neta en la educación básica, se presume que a partir de los nueve años empie- zan los problemas para la consecución de mayo- res años de escolaridad en la prov i n c i a . Finalmente, es posible vincular esta situación con el número de años que se espera que un niño del Azuay alcance en el momento de ingresar a la educación formal (esperanza de vida escolar), dado que el indicador está más cercano al límite del que está en peor condición.
45 Conviene indicar que se asumen pesos iguales para los indicadores presentados. Fuente:
SIISE v 3.5, SIEH (2003) Elaboración: CISMIL.
La provincia del Azuay tiene una escolaridad de siete años. Los cantones de la provincia registran años de escolaridad inferiores a seis, excepto Cuenca que es la única ciudad que se encuentra a la par con el indicador del país (8 años). En la matrícula de primero de básica se presume que existen niños que no cursaron ese nivel incluso en edades superiores a la adecuada. Además, sobre los resultados reflejados en las tasas netas de matrícula en primero de básica se tiene que de cada diez niños en edad de cursar- la, apenas tres se matriculan. Cabe destacar que la participación de los indígenas, con edad ade- cuada para acceder a este nivel de educación, es prácticamente nula.
Las tasas netas de matrícula primaria sugieren niveles que llegan a establecer un margen de dife- rencia con respecto a la meta del 100% en apro- ximadamente seis puntos porcentuales. Este indi- cador da cuenta de un posible cumplimiento de la meta a 2015. Sin embargo, la tasa neta de matrícula básica sostiene brechas superiores a catorce puntos porcentuales en relación con la meta propuesta al indicador (100%). Es impor- tante destacar el hecho de la incidencia según pobreza de ingresos en las tasas de matrícula antes mencionadas. Los números estimados apuntan a que se debe atender a los menos favo- recidos para la consecución de mejoras en la proporción de matriculados en esos estratos, los cuales comprenden más del 55% de la provincia, entre indigentes y pobres no indigentes.
Las tasas de transición entre sexto y octavo de básica son superiores al indicador nacional. Sin embargo, a escala provincial, la distancia al objeti- vo sigue siendo importante (24 puntos porcen- tuales). En la segmentación por sexo los resulta- dos difieren: a medida que los niños llegan a cur- sar el primer año de colegio, la proporción de asistentes en los varones (80%) es mayor con respecto a las mujeres (72%) en este indicador. Entre 1990-2001, el Azuay ha logrado reducir (en porcentaje) el analfabetismo en mayor medida
que el resto de provincias. Sin embargo, los nive- les registrados en el censo de 2001 apenas son inferiores a la tasa nacional. En relación con el analfabetismo funcional, el 23% de los azuayos mayores de 15 años no llegan a los tres años de escolaridad (esta tasa es superior a la estimada en el ámbito nacional). La segmentación por sexo, pobreza por ingresos y condición étnica supone que las mujeres, los pobres e indigentes y los indígenas son aquellos que reportan las mayores tasas de analfabetismo funcional en cada uno de sus esquemas comparativos.
Del total de individuos mayores de 11 años en la provincia, el 61% terminó satisfactoriamente la instrucción primaria. En relación con la instruc- ción básica, el 38% de los individuos mayores a 14 años lograron culminarla. Este hecho implica una baja proporción en el cumplimiento de los niveles de instrucción educativa, con mayor inci- dencia en los hogares pobres e indigentes, así como en los hogares indígenas.
En base al análisis de tipologías, se establecieron 29 parroquias (grupo 3) que se encuentran con los índices absolutos de educación más bajos en comparación con las demás. Tanto las tasas de 1990 como las de 2001 representan desmejoras globales en analfabetismo, analfabetismo funcio- nal, escolaridad, primaria y secundaria completa. Por otro lado, se tipificaron 27 parroquias (grupo 2) con las tasas de cambio en puntos porcentua- les más lentas en los últimos once años corres- pondientes a analfabetismo, analfabetismo funcio- nal, escolaridad y primaria completa. Esto implica que aproximadamente el 76% de las parroquias de la provincia están en condiciones precarias en el ámbito educativo, tanto en los niveles absolu- tos de sus indicadores, como en la velocidad de mejoramiento de éstos (en esta proporción se incluyen seis cabeceras cantonales).
Puede interpretarse como un punto de inflexión en la evolución del nivel educativo básico, la baja tasa de supervivencia al sexto de básica. Si bien es cierto, la tasa neta de matrícula básica es rela-
tivamente aceptable, en comparación con el país, existen niños y niñas que no llegan al sexto nivel, por lo que este indicador aparece como uno de los más bajos según el resumen del objetivo. Dadas las diferencias generales que existen entre las zonas urbanas y rurales, las tasas de matrícula no son la excepción. En términos absolutos, l a s tasas urbanas de secundaria y superior supera n en dos y seis ve c e s , r e s p e c t i v a m e n t e, las tasas ru rales en 2001. En términos relativo s , las tasas de crecimiento ru rales crecen, en porcentaje, por encima de las tasas urbanas. Sin embarg o, e n la educación superior es importante destacar el crecimiento de la tasa en la zona urbana (20% en once años equivalente a 2% anu a l ) ; m e j o r í a que no se presenta en la tasa neta de matrícula s e c u n d a ri a , la cual presenta un decrecimiento de 1% entre los años censales.
• Recomendaciones
de política
Se debe impulsar la búsqueda de mecanismos que permitan generar oportunidades para la consecución de logros educativos. En este ámbi- to, se puede sugerir la realización de estímulos desde la demanda (como se ha realizado en México, donde no solo se opera a nivel de edu- cación primaria –como el Bono de Desarrollo Humano– sino que se apunta a sostener al estu- diante en la escala académica hasta llegar a nive- les de educación superior). La educación supe- rior debe estar al alcance de todas y todos y es ahí donde se marca la diferencia entre los pobres y no pobres. Por este motivo es necesario reali- zar un replanteamiento respecto de los progra- mas sociales orientados directa o indirectamente hacia el mejoramiento de la educación.
Estas estrategias deben estar encaminadas en el largo plazo para permitir el fomento de la educa- ción en aquellas familias que no han llegado, en términos generacionales, a adquirir niveles educa- tivos superiores. Cabe recalcar que estos esfuer-
zos en el largo plazo conllevan el incremento de la matrícula superior, pero focalizada hacia los grupos minoritarios y excluidos. Como se ha observado a lo largo del documento, el proble- ma educativo se manifiesta en brechas en las tasas, (en los niveles de estrato y etnia principal- mente). En este sentido, se adquieren mayores beneficios en la reducción de la desigualdad, así como en el incremento de las tasas de matrícula en el momento de focalizar la atención, por ejemplo, hacia las parroquias tipificadas como las de peores índices educativos absolutos.
En relación con la oferta educativa y con los resultados obtenidos en el análisis de tipologías, se pueden realizar recomendaciones de política bajo algunas consideraciones: realizar un segui- miento de los problemas educativos de las parro- quias identificadas como grupo 3,46con la finali-
dad de explicar esta ausencia de información en el nivel secundario; y, de confirmarse estos pro- blemas en la oferta, focalizar hacia las menciona- das parroquias que no cuentan con este bien preferente, la atención desde la provisión pública de educación secundaria y fortalecer la instruc- ción primaria. La precaria situación de la educa- ción secundaria en este grupo se traduce en los resultados de los indicadores de primaria com- pleta y secundaria completa. En promedio, de 1990 a 2001 la tasa de primaria completa cayó en 8 puntos porcentuales, y la de secundaria completa se ha mantenido pero con un nivel inferior al 3%.
Se recomienda la elaboración de investigaciones y estudios a profundidad, tanto en los niveles cuantitativo como cualitativo, cuyos resultados sirvan de insumos para la elaboración de políti- cas educativas distritales. Conviene pensar en un concepto de universalización de la educación que no solamente implique su cumplimiento mediante la evaluación de tasas que representen acceso/cobertura, eficiencia interna y educación de la población, sino que también consideren igualdad en la calidad de la educación.
CUADRO 2.6 Azuay: resumen de los indicadores del objetivo 2
Azuay 1990 2001 2003 Meta ODM Brecha Estado
2015 actual
Tasa neta de escolarización n.d. n.d. 27,6 100,0 72,4 Incumplida primero de básica
Tasa neta de escolarización 90,9 92,7 n.d. 100,0 7,3 Por cumplir
primaria
Tasa neta de escolarización n.d. 85,0 n.d. 100,0 15,0 Incumplida básica
Tasa de sobrevivencia al n.d. n.d. 84,4 99,0 14,6 Incumplida
sexto de básica
Tasa de transición entre n.d. n.d. 76,2 100,0 23.8 Incumplida
7mo.y 8vo.de básica
Esperanza de vida escolar n.d. n.d. 11,7 16,0 4,3 Por cumplir
Analfabetismo 13,8 8,8 n.d. 0,0 8,8 Incumplida
Analfabetismo funcional 30,0 22,5 n.d. 0,0 22,5 Incumplida
Primaria completa 62,6 61,4 n.d. 100,0 38,6 Incumplida
CUMPLIDA
POR CUMPLIR
INCUMPLIDA
Fuentes: INEC, SIEH (2003). STFS SISSE 3.5 (2003). SINEC (1998-2001-2002). Elaboración: CISMIL. META 3: Velar para que al 2015, las niñas y los niños de todo el mundo puedan