La pastoral es una de las marcas que distinguen a la escuela Santa Elena en la región. Observando una celebración de la misericordia pude observar cómo un nuevo obispo, llegado a la diócesis de san miguel, elogiaba la ―pastoral‖ del colegio como una característica particular de la institución, y proponía ese tipo de acciones como un modelo para el resto de las escuelas ubicadas en la diócesis. La ―pastoral‖ es un concepto amplio que de diferentes maneras hace referencia a las actividades que realizan las instituciones católicas. Algunas congregaciones religiosas utilizan el concepto de pastoral educativa para indicar que poseen
poder (cuya función es a veces prohibir), de las producciones de saber (que a menudo hacen
circular errores o ignorancias sistemáticos)‖ (1998:20)
148 Nuevamente aquí, retomamos el enfoque de Briggs (1986) y Guber (1994) sobre la entrevista
como construcción social.
149 La familia también es performada por su madre, María. La entrevista había sido acordada con
ella. Sin embargo, al promediar la hora aparece su marido, que trató de llegar temprano para la misma. María lo estaba esperando. Frente a mi requerimiento, y sabiendo de qué se trataba la entrevista a través de sus hijas, María performa la escena familiar. De la ―gran familia universitaria‖ proclamada por el club, a la familia producida en cada celebración, encuentro, discurso, hay una coherencia en su valoración, que debe ser respuesta desde el punto de vista ideológico. En el trabajo de Tedesco (1985) se mostraba cómo la familia aparecía como un contenido del curriculum y de las orientaciones educativas durante la última dictadura. Allí familia era repuesta como el agente socializador y educador y permitía poner al Estado en una relación subsidiaria en relación a la iglesia católica y la familia en su función educadora. La familia aparece en nuestro trabajo como herencia y performance actual, y como respuesta a un contexto social donde el poder se rearticula de otra manera, y donde en todo caso, la hegemonía sobre el modo de producir las relaciones sociales ya no está tan en las manos de este grupo: ellos acusan estos
cambios, asumiendo la ―defensa de la familia‖, otro de sus pilares. La familia funciona allí como respuesta a un mundo que cambia. Es un valor que se hace distinción, según su perspectiva. Es también el supuesto triunfo del criterio fraternal –hermanos y madre, bajo la mirada paterna: familia- frente a un mundo atravesado por la lógica económica, la ―plata‖, el ―aparentar‖ y
escuelas. A su vez, pastoral educativa es un concepto que las escuelas católicas suelen utilizar para indicar que toda su actividad educativa está enmarcada como una acción propia de la iglesia, y que se extiende más allá de los espacios explícitamente religiosos, como pueden ser la formación religiosa y la catequesis escolar. En Santa Elena, la pastoral se diferencia de la catequesis. Catequesis es una materia extracurricular, que todos los alumnos y alumnas cursan durante todos los años, con docentes catequistas. Como hemos señalado, en el nivel primario la catequesis es ―familiar‖, con reuniones semanales para los padres. En el nivel secundario, la catequesis extracurricular se dicta en horario ―curricular‖, junto al resto de la currícula obligatoria. En el recorrido pastoral previsto para la ―adolescencia‖ y la juventud católica se encuentra el sacramento de la confirmación, un ritual católico que se presenta como confirmación de la fe católica que había sido suscrita por los padres en el momento del bautismo. En la mayoría de las escuelas ubicadas en la diócesis, la confirmación se ―prepara‖ en las mismas materias de ―catequesis‖ o de ―formación cristiana‖, y de modo obligatorio. En el caso de Santa Elena, una de las diferencias que allí remarcan catequistas y directivos, es que la preparación transcurre como un taller extraprogramático, en los meses previos a la confirmación. La realización de este sacramento y su preparación responden a una decisión propia de los jóvenes que se encuentran en el actual 5º año de la escuela secundaria, según nos referían – enfatizando que no era ―obligatoria‖-. Cada preparación cierra con un ―retiro espiritual‖, que se realiza en la casa de retiros contigua al colegio o en alguna otra casa ubicada en Bella Vista150. La pastoral en Santa Elena es la actividad que la
150 Hemos observado también esta actividad. El mismo se caracteriza por una serie de lecturas
bíblicas, de reflexiones, cartas de familiares, canciones religiosas, momentos de introspección individual y momentos de reflexiones grupales, oraciones, misas y la realización de diversos
―gestos‖ –suelen ser frecuentes la quema de papeles y el uso del fuego como un elemento simbólico-. Una inquietud observada es la insistencia, en estos espacios, de propiciar el silencio o
la tranquilidad grupal: cuando era logrado, la ―quietud‖ era valorada como un indicador del ―buen trabajo‖ que estaban realizando los jóvenes en su crecimiento de fe. Otro indicador era el tipo de discurso que producían en los momentos donde se requería compartir alguna reflexión sobre la relación con dios: algunos comentarios eran tomados como signo de que el grupo estaba en proceso y trabajando muy bien. En varios casos, esas reflexiones hacían referencia a situaciones personales, conflictos familiares, situaciones de duelo y/o pérdidas, que en ocasiones eran referidas con una fuerte emocionalidad y lágrimas. Otras eran discursos referidos a lo cotidiano, peleas con los padres, los amigos, etc., que desembocaban en una intención de ―reconciliación‖ y un ―darse cuenta‖ del ―amor de dios en ellos‖. Un hecho a destacar es que durante estos retiros suele estar disponible algún sacerdote que ―confiesa‖ a los jóvenes a través de otro ―sacramento‖, el de la ―reconciliación‖.
escuela realiza para llevar el ―carisma‖ de la misericordia más allá de la institución educativa. Es decir, se plantea explícitamente como la extensión de la acción educativa/religiosa más allá de los límites institucionales. Pastoral es un ―Departamento‖ coordinado por una mujer, no docente, ex alumna de Santa Elena, de una familia ―reconocida‖ en la escuela y en la localidad. La mayor parte de su personal es no docente.
Acompañando y visitando distintas actividades, como los proyectos curriculares en ―los barrios‖, realizando observaciones en esas visitas de jóvenes y docentes a los barrios, podía visualizar algunas de las ―escenas‖ que se generaban. Las jóvenes –participan mayormente las mujeres, las madres y las docentes- concurren a los barrios acompañadas de las coordinadoras de pastoral que las suelen llevar en sus autos. Algunas conservan su uniforme, otras se cambian y van con su ropa cotidiana. En los ―barrios‖ van a capillas, centros comunitarios, centros infantiles con guarderías o jardines. Para estas instituciones la escuela realiza las ―campañas‖ de recolección de alimentos, de modo mensual. Eso marca de alguna manera la relación que se teje entre las instituciones. Las jóvenes llegan y realizan talleres de expresión plástica o actividades de ―apoyo escolar‖. Los niños, niñas y adolescentes del barrio las esperan, y se establece una relación donde las jóvenes enseñan a los niños del barrio, repasan alguna tarea o hacen algún ejercicio escolar. Luego, algunas de ellas se ponen a jugar con los chicos del barrio. Mientras, los coordinadores participan de la misma actividad o charlan con las coordinadoras de la capilla o centro comunitario. Es interesante observar allí como se construye una relación de jerarquía y de diferencia al mismo tiempo, que tiene como eje a la ―educación‖: el apoyo escolar, y la ―donación material‖ que acontece en otros momentos, cuando el colegio lleva lo recaudado a los centros comunitarios. El momento en el año en el que los niños de los jardines maternales y centros comunitarios ―visitan‖ la escuela es la fiesta del Día del Niño, en agosto, donde los ―adultos‖ –padres y madres del Santa Elena- preparan una obra de teatro que se presenta en el SUM (Salón de Usos Múltiples) que el colegio tiene al fondo de su inmenso predio.
Las otras actividades pastorales realizadas por el colegio son visitas a un hogar de ancianos, al hospital público Larcade de San Miguel, las clases de informática que
jóvenes y docentes del área dictan a otros jóvenes de una escuela secundaria pública ubicada en el mismo barrio que se visita, y las misiones a localidades del interior.
Entre sus objetivos, la pastoral del colegio explicita su intención
Intentamos aprender de Catalina Mc Auley (fundadora de la congregación) el tener la audacia y el amor para sostener y construir puentes que nos unan en la diversidad, para curar las heridas unos con los otros, para compartir lo que tenemos, para sentir el dolor ajeno como propio y para responder, como ella lo hizo, al llamado de Dios, mostrando con nuestro accionar el Rostro Maternalmente Misericordioso de Dios, empeñados en cuidar la vida, dignificarla, sostenerla y honrarla151
Como habíamos señalado, el énfasis en el discurso sobre la ―diversidad‖ será crucial para comprender cómo los jóvenes y las familias de CUBA construyen la valoración y la jerarquía –el capital moral- que posee Santa Elena. Es un discurso construido a partir del reconocimiento de la propia capacidad y los propios capitales (amor, la cura, la posesión, la sensibilidad, la capacidad de respuesta y de acción). El otro aparece aquí en el rango de la reciprocidad cuando se habla de ―curar las heridas‖, el resto del discurso se caracteriza por la consideración de la alteridad como receptora de toda esta serie de acciones e intenciones. Participando de un ―encuentro de reflexión‖, una joven que tenía una larga ―trayectoria‖152 en la pastoral del colegio, relataba ―lo mucho que había crecido‖, ―ahí [en el barrio, con los chicos ―carenciados‖] te das cuenta de que tus problemas no son nada‖, y que lo que importa es ―tener una mirada hacia el otro, valorarlo‖ aunque el resto los discrimine y les ―tengan miedo‖.
Es interesante remarcar, antes de analizar una serie de concepciones similares que encontramos en CUBA, la conexión entre prácticas y discursos que tejen la construcción de la relación de jerarquía sobre los otros:
151 Extraído de la página web institucional del colegio. Consultada el 2/3/2011.
152 Una de las características, ya señaladas de Santa Elena, es el grado de familiaridad, una de
cuyas características es el gran conocimiento y la existencia de numerosos tipos de vínculos entre familias (a través de actividades religiosas, casamientos y noviazgos, amistades entre los hijos, vacaciones en conjunto, actividades laborales, etc.). Es común que los hijos e hijas de los docentes cursen allí mismo sus estudios. Entre los jóvenes, sobre todo entre las jóvenes, una forma de
destacarse es la ―participación‖ activa y sostenida en los años en las actividades que organiza el
departamento de Pastoral. Por lo observado y lo relatado por algunas jóvenes en conversaciones,
es frecuente que alguna de esas jóvenes sean ―hijas de‖ alguien reconocido en la ―comunidad educativa‖. Cabe destacar que en la colación de grados, el acto de egreso de los jóvenes de la
escuela secundaria, se otorgan diversas distinciones académicas. Una distinción es la de
-Los eufemismos y rodeos para nombrar la situación del ―otro‖: ―barrio‖, ―carenciado‖, ―necesitado‖153 son algunas de las categorías con la que nos encontramos para construir esa realidad en la que viven aquellos a los que se ―ayuda‖, se ―apoya‖. Cada vez que iban a nombrar alguna de estas palabras, aparecía una pausa, luego cada una de estas palabras aparecía con fuerza, con énfasis, y con gestos que denotaban la imposibilidad de decirlo de otra manera. -La construcción de la necesidad a partir de los valores cristianos, una cierta lectura de los mismos: el ―rostro‖, lo ―maternal‖ se condice con la participación principalmente femenina en la pastoral, y con la teología, carisma y espiritualidad de corte ―feminista‖ o con énfasis en la mujer explicitada por las hermanas de la misericordia.
-La ―diversidad‖ es un valor en sí: ella justifica y enmarca el encuentro entre las jóvenes que llegan con sus recursos/capitales al ―barrio‖. Su ―valor‖ pedagógico está en que ese encuentro con la diferencia da ―otra mirada‖, ―otra sensibilidad‖ frente a los otros. Se construye así una subjetividad sensibilizada que puede ver a dios en el ―rostro‖ de los más pobres –planteo que tiene tras de sí a la teología latinoamericana- y que aquí supone una identificación frente a lo católico como doctrinario, conocimiento, y frente a la construcción del pobre, sobre todo del joven pobre, como peligroso, vago o delincuente, que todas las jóvenes de pastoral reconocen como la concepción presente en su círculo social.
Todos estos elementos hacen a la valoración de la noción de experiencia como clave para entender la producción de sujetos. En su conjunto, estos elementos
153Aunque el énfasis puesto en el otro ―pobre y necesitado‖ no es un fenómeno nuevo en Santa
Elena, sí debemos decir que es una práctica institucional que se torna más relevante en las últimas décadas, y como dijimos, una marca de identidad de la escuela. Por su lado, las fundaciones ligadas a CUBA (Manos Abiertas, sobre todo) surgen en la década del 90. La construcción del pobre no es un fenómeno exclusivo de la relación clases altas-pobres, o mejor dicho, es una relación que se comprende en la transformación del modelo de Estado de Bienestar, y en nuestro país, en el proceso liberalizador de la economía que acontece, más claramente, en la década del 90. Una gran masa de población se constituye en sujetos no interpelados por el Estado, por la ley, o por sus instituciones. Lo cual viene a cuestionar el imaginario igualitario que estaba presente y operando (Grimson y Pousadela, 2007) y se reconvierten estas lógicas haciendo una construcción
del ―pobre-necesitado‖ (Redondo y Duschatzky, 2000). Dicho proceso se produce a la vez que se
legitima -y no es una paradoja- una ciudadanía convertida en consumo, un espacio político convertido en mercado (Lewkowicz, 2004). Esta explosión de la exclusión y la pobreza (o de los expulsados, según Duschatzky y Corea, 2002) permite una adecuación de las políticas y de las enunciaciones que ponen al otro o en el lugar del peligro o en el lugar del riesgo (los jóvenes, los niños), y cuya única posibilidad de supuesta interpelación es la de su supuesta necesidad. La construcción del pobre/necesitado forma parte entonces de un proceso social nacional, aunque veamos aquí características particulares.
forman parte de la construcción ideológica del cristiano preocupado por el otro, solidario, alegre y servicial, que tiene como eje a la joven mujer, división sostenida en los patrones dominantes de género de este sector social. En nuestro caso, la experiencia es a su vez una categoría usada para diferenciar un modo de socializar y de introyectar lo católico en la propia subjetividad, y es explícitamente valorado por jóvenes y sus padres. Como dice Scott ―no son los individuos los que tienen la experiencia, sino los sujetos los que son constituidos por medio de la experiencia‖ (1992:49).