Capítulo 3. Marco teórico
3.3 El Policy Style: tipología de la implementación y referente de consenso
3.3.2 Pautas operativas para emplear el Policy Style
Lo dicho hasta aquí permite deducir que la identificación de un estilo de políticas es el efecto reflejo de la naturaleza de la relación entre el estado y la sociedad que existe en determinados contextos. Permite visibilizar esquemáticamente las preferencias de los gobiernos hacia cierto tipo de prácticas en la toma de decisiones y la incorporación de los problemas públicos en la agenda gubernamental. Es posible que las hipótesis de los creadores del concepto policy style no se cumplan en todos los contextos, pero el
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modelo funciona incluso para advertir la distancia que existe entre las prácticas de determinados gobiernos y las pautas deseables. El dilema es descifrar lo que explica tal distancia entre las prácticas y las pautas.
Para determinar el estilo de políticas es primordial identificar los actores que participan en el planteamiento de las políticas y el papel que juegan en la implementación (el parlamento, los políticos del gobierno, la administración pública, los grupos de interés, los medios de comunicación y los partidos políticos). Además de examinar la coherencia de las afirmaciones planteadas en la puesta en práctica de las políticas.
Para comprender la relación del gobierno con los actores que participan en el proceso de formulación e implementación de las políticas es preciso, según Subirats, tener en cuenta que en dicho proceso interviene el gobierno, que se compone por un complejo entramado de relaciones entre la cúpula decisional de las políticas y el núcleo de operaciones de la burocracia. El gobierno no actúa de manera ciega en el cumplimiento de los objetivos y comporta dinámicas propias de delimitación competencial vertical y horizontal, mientras interactúa con una red de actores con intereses diversos, con los que mantiene relaciones de intercambio y negociación.
Se sugiere examinar la estructura normativa que dota de legitimidad al gobierno, destacando las particularidades del régimen, y el sistema de acción entre los actores involucrados, con especial atención a las normas no escritas. Subirats asegura que el análisis de las estructuras sociales y culturales en las que se despliegan las interacciones también aporta claves para la comprensión del sistema de acción.
Enrique Cabrero (2000) coincide en que la complejidad de las estructuras de gobierno constituyen un problema central para la interpretación de las políticas públicas. La comprensión del marco de valores y creencias del contexto en estudio es necesario para ajustar, o incluso reconstruir, las herramientas de las policy sciences. No en todos los contextos se cumplen los supuestos de la perspectiva pluralista de la teoría de estado, que suponen un sistema abierto de toma de decisiones, con una arena para el ajuste mutuo basado en relaciones horizontales reguladas jurídica y simbólicamente, con una proclividad cultural para la participación ciudadana.
Cabrero identifica que existen importantes distancias cuando aplicamos los modelos en escenarios de prácticas políticas y sociales diferentes del escenario de origen de esta escuela de pensamiento. Por lo tanto sugiere analizar cuatro dimensiones para hacer
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transferible el campo de estudio de las políticas públicas en contextos diversos: 1) el tipo de régimen político, 2) tipos de modelos de gestión, 3) referentes institucionales como mecanismos de regulación y 4) las tradiciones culturales y simbólicas de cada contexto.
Considerar las características del régimen político, como parte sustancial del sistema institucional en el que se originan, justifican y ejecutan las políticas, aporta a la comprensión de la naturaleza y el carácter (democrático o autoritario) con que pueden nacer y desplegarse las políticas en unos ámbitos bien determinados y únicos, así como las condiciones que determinan su ciclo de existencia. Es una variable significativa para dimensionar la capacidad estructural que tienen los Estados y los gobiernos para producir los cambios que las sociedades les reclaman. La importancia del régimen político radica en que es el ordenamiento que define las instancias, grados y escalas en que se produce y estructura el ejercicio del gobierno y con él la estructuración de las políticas públicas (Medellín, 2004).
La posibilidad de encontrar escenarios de implementación de políticas con un estilo proclive al consenso entre actores de las instituciones de gobierno, grupos de poder y ciudadanos organizados, depende de las prácticas históricas de la sociedad que se analiza, el régimen político y sus instituciones formales, así como de otras instituciones económicas y sociales, que componen la disposición institucional o condiciones estructurales, en una dialéctica con el empeño colectivo de los grupos sociales vinculados a las políticas.
Ahora bien, para explicar la emergencia de grupos sociales interesados y dispuestos a colaborar con el gobierno y participar activamente en la definición e implementación de políticas públicas, condición imprescindible del policy style proclive al consenso, no basta con describir y entender la orientación normativa abierta a la participación de terceros en la estructura político administrativa. Es también pertinente y necesario centrarse en los actores y sus dinámicas.
La intervención de actores ajenos al gobierno en las políticas públicas se desvela penetrando en el sistema de acción de las políticas, es decir en el sistema de actores, actividades y procesos que inciden en la implementación: ¿quienes participan en la toma de decisiones y la ejecución de las políticas? y ¿cómo participan?, y una vez expuesta la esencia del sistema de actores, tanto del gobierno como de los sectores de la sociedad implicados, podemos aspirar a traslucir las dinámicas y los intereses que les vinculan, y
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eventualmente explicar los condicionantes que afectan un estilo de implementación de políticas proclive al consenso.
Para penetrar en las dinámicas que existen en la construcción, mantenimiento o inhibición de la relación entre los actores gubernamentales y los representantes de grupos sociales vinculados con la política pública del caso de estudio, consideramos provechoso el marco conceptual del liderazgo político que se explica enseguida.