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GLOSARIO
Aclaración: En este Glosario se ofrecen solo algunos significados. Para mayor y más variada información sobre los vocablos, consulte el “BREVIARIO de estudios esotéricos EISA”:
https://drive.google.com/file/d/1ICZWx0A5pDECQVx0nc26o-tnMmQNzhpV/view?usp=sharing, que
contiene, en orden alfabético, la terminología esotérica de esta escuela. Ya ha sido publicado, y lo puede encontrar en el anterior link para descargar en forma gratuita.
Alma - Es el “principio vida” presente en todo el Kosmos y en todas las creaturas.
En el ser humano el alma (técnica y esotéricamente explicado) es el “Cuerpo Causal” (véase el término); pero, sin embargo, en esoterismo teosófico se dice que existen tres niveles de alma en el hombre: 1- el alma animal, que es lo que Platón llamaba “alma concupiscente” (el principio kámico, o deseo, en el hombre); 2- el alma humana, que sería lo que Platón denominaba “alma racional” (el intelecto, la mente, en cuya región superior se encuentra el “Cuerpo Causal”), y: 3- el alma divina, que sería, propiamente, “Buddhi”, o “Buddhi-Atma”. El ser humano debe ir venciendo los impulsos instintivos de su “alma animal”, mientras aprende a desarrollar su intelecto fortaleciendo así su alma racional; para pasar, más tarde, al desarrollo de Buddhi o Alma Divina, llegando así a obtener el ALMA DIVINA AUTOCONSCIENTE en su Cuerpo de Luz.
Alma Divina - Es Buddhi-Atma, es decir, los principios 6° y 7° de la constitución
septenaria humana (o el 1° y el 2° si se cuenta de lo sutil a lo denso) (véase ‘Principios
septenarios’). Al inicio de la evolución humana el alma se focaliza en el desarrollo del
aspecto manásico (mental). Esa es la denominada “alma humana”. Durante el largo proceso del desarrollo de la conciencia intelectual, Buddhi y Atma (Intuición y Espíritu) quedan eclipsados, debido a que el foco de actividad se encuentra en Manas. Pero a medida que pasan las encarnaciones humanas, el alma va despertando poco a poco a Buddhi, porque el intelecto, en elevadas alturas y profundidades del pensamiento siempre conlleva algo de Buddhi. El filósofo, por ejemplo, busca la verdad en las esencias de cada cosa, de cada idea y pensamiento, y esa búsqueda de la verdad esencial despierta a Buddhi de su interno sueño y comienza a activarse la “mente intuitiva” (véase
el término). Cuando el Alma Divina (Atma-Buddhi como substancia) se vitaliza hasta alto
grado tomando materia de comprensión autoconsciente queda construido el Vehículo de Luz del Alma Divina, que en esta escuela se ha denominado “Cuerpo de Luz Trinitario” (porque además de Atma y Buddhi posee también la materia más refinada de Manas). (Véase ‘Alma Divina Autoconsciente’ y ‘Cuerpo de Luz Trinitario’).
Alma Divina Autoconsciente - Son los dos principios más elevados de la
constitución septenaria del hombre, Atma y Buddhi, que, dejando de ser solamente substancia o materia prima superior, se transforma, con la evolución, en materia organizada vehiculizante del aspecto conciencia. Es decir que en un hombre que ya ha superado la 4° Iniciación (correspondiente al Arahat) Atma-Buddhi no son solamente materia o substancia sutil inexplorada, sino substancia con la cual se ha elaborado una especial matriz de la conciencia formando el “Cuerpo de Luz” (véase), vehículo espiritual en el cual, a partir de su construcción, puede manejarse el hombre interno o Ego.
Almas ascendentes - O también “Espíritus ascendentes”. Son las Mónadas
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Terrestre que se están elevando, por primera vez, desde el reino animal al reino súper- humano o espiritual, pasando ahora por el transito intermedio de evolución denominado reino humano. Llamamos “almas ascendentes” o “espíritus ascendentes” a las Chispas espirituales que por vez primera están atravesando la experiencia de vida a través de los caminos de la Materia. En contraposición a este concepto está el de los “Espíritus descendentes” (véase el término).
Antakarana - (Sánsc.). O antahkarana. Significa “puente de comunicación”. El antakarana es el canal de contacto entre el ‘hombre de barro’ y el ‘hombre solar’ (véanse ambas denominaciones en el BREVIARIO). Es, en síntesis, la mente intelectiva que conecta
ambas esferas, la inferior y la superior en el hombre (la mente inferior con la mente superior y Buddhi). El ser humano debe lograr traspasar la barrera de experiencias sensorias y elevarse a través de los conceptos claros y la comprensión hasta el territorio supramental, es decir, hasta su Espíritu. Este es un verdadero “Viaje Interior” (Véase este término en el Breviario, de esta escuela).
Atma - El Espíritu Eterno e indivisible de toda la existencia. Es también el 1°
principio en la constitución septenaria del hombre. (Véase ‘Principios septenarios’).
Atma-Buddhi - Es, en el hombre, su Alma Divina. Buddhi es la primera
envoltura de Atma (el Espíritu puro) y esa envoltura búdica es algo parecido a una esfera de energía vacía al inicio de la evolución del hombre. Al paso de la evolución del alma la esfera se irá llenando de cualidades de conciencia, que serán los elementos necesarios para construir el Cuerpo de Luz. (Véase ‘Cuerpo de Luz’).
Atma-Buddhi-Manas - La Trinidad superior del hombre u ‘hombre espiritual’, en contraposición a la trinidad inferior “cuerpo físico-astral-mental inferior” que conforman al ‘hombre material’. Manas es considerado el principio intermedio entre la esfera espiritual y la esfera material del hombre, por lo tanto, Manas (los subplanos superiores) en unión con Buddhi-Atma es la Tríada espiritual, pero manas (los subplanos inferiores) en unión con el físico y el astral es la tríada material humana. (Véase ‘Tríada espiritual’ y ‘Tríadas unificadas’).
Atman - (Sánsc.). Es el singular de Atma, es decir, el mismo Espíritu Uno, Atma,
pero como Rayo o Chispa divina en el hombre. (Véase ‘Mónada’).
Átomo búdico simiente - Véase ‘NOUS’.
Buddhi - (Sánscrito). Es uno de los planos dentro del Plano Físico Cósmico
(Véase “Planos Cósmicos” en el BREVIARIO de esta escuela). En la constitución septenaria del hombre Buddhi sería el 6° Principio (o el 2° si se cuentan los 7 desde la región espiritual hacia la región material). Es la primera envoltura (véase ‘envolturas’) de Atma, el Espíritu puro, y es un principio superior a la mente intelectual, discursiva. Buddhi es la substancia supersutil de la Razón Pura, no la razón discursiva, intelectual, sino la ‘Razón intuitiva’ que vive por sí misma en la esencia de cada cosa y entidad. Sin embargo, al principio de la evolución, Buddhi es una substancia mayormente dormida en el hombre, la cual debe despertar y vitalizarse para convertirse en “captación penetrante de las esencias” y en Sabiduría. La facultad búddhica ha sido interpretada como “INTUICIÓN”. El Principio Búdico en el hombre posee 7 subniveles, así que existirían 7 modos o aspectos de la facultad intuitiva que, durante el despertar espiritual, el hombre
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deberá ir realizando en forma experiencial. La Intuición es una facultad espiritual directa, es decir, que no precisa de guías o instructores externos; es un destello luminoso en el alma del hombre que lo capacita para “VER” en la esencia de las ideas, las cosas y los seres en forma directa, sin intermediarios. (Véase ‘Principios septenarios’, en el BREVIARIO).
Burbuja álmica - Término empleado por esta escuela interna para referirse a la
esfera de materia mental superior que encierra al Nous (reflejo de la Mónada o Chispa Divina) en su interior. Es el alma humana o “esfera álmica individual” dentro de la cual progresa la conciencia humana a través del acopio de múltiples experiencias de comprensión, producidas a través del ciclo de reencarnaciones. Dentro de la burbuja álmica se van gestando y formando los “anillos de comprensión” (véase el término) que son la suma y síntesis de las cualidades de consciencia adquiridas durante las sucesivas reencarnaciones del alma. (Véase ‘cuerpo causal’).
Chispa Monádica - Podríamos definirlo como ‘una molécula espiritual’, o bien,
como un simple átomo de luz emanado del gran Sol Espiritual del TODO. (Véase “Chispas”).
Chispas - También denominadas “Chispas espirituales” o “Chispas Divinas”. Estos
son términos figurativos y simbólicos para hacer referencia a la ‘Molécula o Unidad Divina’ que, en Teosofía, se conoce como “Mónada” (véase el término). En India se le denomina Atman o Purusha (según se trate de una u otra escuela de filosofía). En El Libro de Urantia estas “Chispas” reciben el nombre de Ajustadores del Pensamiento (pero vírgenes, sin experiencia; ya que también los hay experimentados y en tal caso ya no serían ‘Chispas’, sino ‘Llamas’ o ‘Fuegos’). Como sinónimo del término “Ajustador del Pensamiento” se usa también en el libro citado, los términos: “Monitor Misterioso” o “Monitor Divino”. Esos términos son acertados porque dan idea de “Algo” muy elevado y profundo en el ser humano que “monitorea” su alma y su viaje evolutivo a través de las sucesivas reencarnaciones por los mundos del tiempo y del espacio. Ese “Monitor Divino” puede ser una simple Chispa virgen del Gran Fuego Espiritual, o ser Llamas con distintos grados de vibración solar lograda. El término “Chispas” se aplica a las almas ascendentes, mientras que el término ‘Llamas’ o ‘Fuegos’ se aplica a los Avataras(*) mayores y menores que ingresan a la Tierra.
Conciencia - (Del lat. Conscientĭa). Según su significado exotérico este vocablo
se emplea para referirse al conocimiento de sí mismo y de las cosas y a la n oción moral de los actos, es decir que la palabra sería aplicable (exotéricamente) solo al ser humano; pero su significado esotérico es mucho más abarcativo. Según el esoterismo la conciencia lo abarca todo, el nivel subconsciente, el nivel consciente y los múltiples niveles o esferas supraconscientes de la existencia, que en su conjunto total sería lo que se designaría como ‘conciencia cósmica’ o ‘conciencia universal’. También se usa para referirse al estado anímico evolutivo de las diferentes especies y reinos de vida, y entonces se puede hablar de “conciencia mineral”, “conciencia vegetal”, “conciencia animal”, “conciencia humana” y “conciencia suprahumana”. Para el esoterismo la conciencia es ‘el principio vida’ logrando un progreso anímico a través de la evolución. Todas las formas materiales existentes poseen un principio vida o alma que anima la forma, ese principio vida es ‘conciencia’ en cierto estado de desarrollo. Todas las entidades vivientes, desde el diminuto microbio hasta las galaxias poseen ‘conciencia’, es decir ‘alma’, aunque en gradaciones y cualidades muy disímiles, y
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podrían dividirse los infinitos entes del Universo en dos grandes grupos: los que poseen conciencia de sí mismos (en algún grado) y los que no. El animal sabe cómo y dónde buscar su alimento y su refugio porque posee ‘conciencia instintiva’, pero “no sabe que sabe”. Esta última propiedad la posee el hombre así como todos los seres (más allá del hombre) que poseen conciencia reflexiva.
Conciencia humana - Exotéricamente es la facultad del sentido moral en el
hombre (capacidad de distinguir entre el bien y el mal), que no todos los hombres tienen igualmente desarrollada. Este significado se ahonda con la comprensión esotérica, como se verá. En esoterismo (al menos como enseñanza de esta escuela interna) la conciencia humana es el alma humana, es decir el alma que logró la individualización y el derecho a ingresar a la evolución del reino humano. Más técnicamente ‘la conciencia humana’ es el acopio de comprensión dentro de del cuerpo causal. Ese acopio es ‘el capital’ existente en ‘el Banco del alma’ conformado con todos ‘los frutos’ de las reencarnaciones que, hasta un momento dado, el alma ha tenido en la Tierra. Cuantas más cualidades de comprensión existan en el cuerpo causal más luminosa será la conciencia interna del hombre, luminosidad entendida como ‘mayor capacidad del sentido moral y de reconocimiento de la verdad’, y por lo tanto, ‘mayores cualidades adquiridas para tomar decisiones’ (sentido de justicia, equidad, misericordia, ecuanimidad, sabiduría, todo en equilibrio armónico). Esta energía de comprensión en el interior del ser humano es lo que se conoce corrientemente (más entre la cristiandad) como “la voz de la conciencia”, que es lo que susurra el sentido del bien y del mal, de lo justo y lo injusto a la inferior esfera de la personalidad humana. Este ‘sentido moral’ no todos los seres humanos lo tienen igualmente desarrollado debido a que, como fue explicado, dependerá del grado de acopio de comprensión en el cuerpo causal, lo cual está directamente relacionado con el nivel madurativo del alma. (Véase cuerpo causal y alma individual).
Conciencia intuicional - Adviene en el hombre con el desarrollo del principio
búdico o mente intuicional. Lo está viviendo cierto porcentaje (minoritario) de seres humanos que pertenecen hoy a la 6° subraza de la actual raza aria. Aunque Buddhi siempre está presente en la raíz de los pensamientos creativos y filosóficos, solo se logra desarrollar como ‘consciencia’ en aquellos que, después de grandes y trabajosos esfuerzos reflexivos, logran finalmente desprenderse del apego al pensamiento discursivo para entrar en la mente contemplativa de Buddhi. Este es un nivel de ‘meditación’. El desarrollo de este nivel implica la construcción de cierta parte del Cuerpo de Luz. La conciencia intuicional será el foco del desarrollo en la futura 6° raza raíz. Como en esa raza el esfuerzo por el desarrollo del intelecto habrá sido ya superado por la raza anterior (la actual), se alojará como función mecánica en el subconsciente colectivo, debido a que, como se dijo, la actividad consciente estará ocupada en el desarrollo total de Buddhi. Esto significa que los hombre de la 6° raza raíz, en su mayoría, ya nacerán con su antakarana construido.
Conciencias Monádicas - (Véase “Mónada”). O “Inteligencias Monádicas”. Son
‘entidades vivientes autoconscientes’ que hay llegado a desarrollar (en distintas escuelas planetarias) “la conciencia de unidad”. El nivel de apertura y vibración de estas conciencias en la comprensión y vivencia de la Unidad, las posiciona en algún lugar del “Gran Árbol de
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Contrato - Existen, a nivel de la conciencia, diferentes clases de contrato que
pueden efectuarse. Existen los contratos psicológicos, que son pactos (buenos o perjudiciales, según sea la naturaleza del pacto) que se efectúan entre dos o más individuos y que pueden llevarse de encarnación en encarnación hasta que se cumplen, o se disuelven a través de la acción del karma. También existen los contratos a nivel álmico, que tienen que ver con una línea oculta de aprendizaje; estos contratos rigen la actividad del cuerpo causal y reglamentan las condiciones de futuras reencarnaciones. También existen los contratos de los Espíritus descendentes que se realizan para poder venir a la Escuela Tierra (véase ‘contrato de descenso’).
Contrato de descenso - En esta escuela, y desde el punto de vista esotérico, esta
palabra hace referencia al “contrato interno” que hacen los autoconvocados (véase este término) para venir a la Tierra a realizar cierto tipo de experiencias las cuales precisarán desde una encarnación a ciclos completos de reencarnaciones, dependiendo esto del contrato “firmado” a nivel álmico-espiritual.
Cuerpo Causal - Es la “burbuja álmica” generada en el plano mental superior por la Mónada (Espíritu), para poder, desde ese nivel, descender aún más, hasta la materia de la encarnación física. Este descenso del Espíritu hacia los mundos materiales permite la generación de conciencia consciente y de cualidades muy refinadas de comprensión. El nombre de cuerpo “causal” se debe a que las experiencias que se van acopiando dentro de esta ‘burbuja manásica’ obran como ‘causas’ para moldear las vidas venideras. El cuerpo causal o alma humana, da lugar, con el tiempo, al desarrollo de un cuerpo superior al Causal: el Cuerpo Espiritual (Cuerpo de Luz Trinitario), y finalmente el cuerpo causal, liberándose de las ataduras de la materia, se disuelve siendo absorbido en sus esencias por el Cuerpo de Luz.
Cuerpo de Luz - Forma genérica de nombrar al vehículo superior de conciencia
(superior al cuerpo causal) que se va desarrollando y construyendo en el alma del hombre cuando ya está con cierto avance en el Sendero. Otros autores lo denominan “cuerpo espiritual”. Para más detalles véase “Cuerpo de Luz Trinitario”.
Cuerpo de Luz Crística - Ver ‘Cuerpo de Luz Trinitario’.
Cuerpo de Luz Trinitario - En literatura teosófica se habla de “cuerpo búdico” y
de “cuerpo átmico” como cuerpos independientes, con base en la idea de que el hombre, con cada principio y en cada plano, desarrolla un cuerpo o vehículo; pero en esta escuela se recibe que se trataría en realidad de un solo Cuerpo Sutil, espiritual (entendiendo a esta palabra en forma amplia), conformado primeramente con materia búdica, y al ir polarizándose el alma cada vez más en Atma tal Cuerpo se termina de desarrollar. Sería, por lo tanto, un Cuerpo Sutil conformado fundamentalmente con materia búdica y átmica (y con lo más sutil de manas superior) que denominaremos CUERPO MONÁDICO o CUERPO TRINITARIO DE LUZ. La conciencia que ya ha desarrollado este cuerpo puede decidir, por acto de voluntad, polarizarse en Manas y restablecer la ‘burbuja mental’ completa para actuar plenamente en el nivel mental, o puede focalizarse en Buddhi para ejercer cierta actividad de servicio desde ese nivel; también puede polarizarse en Atma y funcionar principalmente desde ese nivel. Pero el alma que tiene construido su CUERPO
DE LUZ TRINITARIO ya no está obligada a reencarnar, y si alguna vez renace en un
cuerpo físico será por ‘Ley de Sacrificio’, para cubrir una necesidad de servicio al Plan, para, una vez terminada la misión, volver a su propia esfera o plano superior de
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actividad. Así es que, podrá el estudiante ver, que la personalidad humana conformada con la trinidad inferior “física- astral-mental” es el área de experimentación a través de la cual el alma termina focalizándose, por necesidad de comprensión, en planos y subplanos cada vez más elevados, con lo cual va gestando y desarrollando ‘LA TRINIDAD SUPERIOR’ como vehículo pleno de conciencia. Mientras la ‘trinidad inferior o personal’ es lo que podríamos denominar “trinidad material”, así también diríamos que la Trinidad Superior es la “Trinidad Espiritual”. (Extraído de “La evolución del alma y el
Código Dorado GNA”, de esta escuela).
Eclecticismo - Filosofía o escuela filosófica en la cual se procura conciliar lo que
se considera lo mejor de diversos sistemas filosóficos. Fue un ejemplo de esto la Escuela Neoplatónica (o escuela ecléctica) fundada en la floreciente Alejandría en el siglo III d. C. por Ammonio Saccas. Este filósofo empleó el término “Teosofía” para su filosofía, en la cual procuraba conciliar las enseñanzas de Platón y Aristóteles con las filosofías de Oriente, incluyendo pura filosofía espiritual y misticismo, e incorporando más tarde también la Teúrgia. Los prosélitos y filósofos de esta escuela eran llamados ‘filaleteos’ (“amantes de la Verdad”) y “analogistas”, por su práctica de interpretar las leyendas, mitos y misterios con el empleo del pensamiento razonado analógico (utilizando el principio de correspondencia). No se debe caer en el error de confundir “eclecticismo” con “sincretismo”, ya que el primero es la acción discernidora e intuitiva para integrar “esencias”, mientras que el segundo es el intento (casi siempre fallido) de relacionar y tratar de ‘hacer encajar’ métodos y formas (lo externo) de distintas vertientes.
Ego - Es el “Yo”, la autoconsciencia. No confundir ‘Ego’ (con mayúscula) con ‘ego’ (con minúscula, que es el término que se ha empleado en este material). En esta escuela se coloca la mayúscula o la minúscula a este vocablo para referirse, en el primer caso al Yo Superior con sus principios superiores (Atma-Buddhi Manas) y en el segundo caso al yo inferior o yo personal, el ser humano con sus principios inferiores (físico, astral y mental concreto). Pero esto es solo a fin del estudio teórico, ya que en realidad lo que se denomina ‘ego’ o yo inferior no tiene existencia real porque es impermanente y transitorio y porque está basado en la ilusión de la mente. En cambio el Yo Superior, al contener en su esencia a Atma, el Espíritu Universal, tiene eternidad, o bien, intemporalidad. Pero si llegamos a ver que el “yo inferior” no existe en realidad (mas que como un centro falso y transitorio) entonces sería incorrecto hablar de “Yo superior”, y deberíamos hablar solamente de Yo, como el “Yo Supremo” (ni inferior ni superior), es decir: la Realidad Absoluta, que es UNIDAD; el auténtico SER en todo (Atma).
Elemental del deseo - Los elementales son seres que viven en los elementos de
la Naturaleza, es decir, en la substancia misma de los elementos. Son ‘espíritus de la Naturaleza’. Tienen la particularidad de buscar la densitud material porque son vidas que están viajando por “el arco descendente” de la vida; por lo tanto tienden hacia “abajo”, mientras que el hombre evoluciona ascendiendo por el “arco ascendente” de la