1. Análisis literario de las perícopas Mc 10, 13-16; Mt 19, 13-15; Lc 18, 15-17 y
1.3. El sentido social de Lucas a partir de los niños (18, 15-17)
1.3.1. Una pedagogía del Reino de Dios desde la mirada de los niños
“El evangelio proclama que el reino de Dios está destinad a los niños, al igual que a los pobres; a los que nada tienen que ofrecer y nada cuentan para la sociedad.”65 Sólo así se
puede dimensionar que “de los que son como ellos es el Reino de Dios” (Lc. 17, 16-18). Pero ¿por qué Lucas toma de Marcos este relato y qué sentido quiere darle desde lo social, para establecer que de los que son como ellos sea el Reino? Venimos hilando que el autor quiere mostrar un sentido social con su evangelio, pero a la vez desea mostrar el Reino de Dios en sentido escatológico. Al colocar su centro de interés en lo social quiere proponer un
estilo de vida a partir de una pedagogía concreta “ser como niños” adscrita al plan de
salvación, para ello pongámonos en contacto con su contexto.
64 Ibíd. 236.
Primero, nos dice Felipe Fernández, que esta perícopa está en el contexto del gran viaje, pero este movimiento no tiene que ver con lugares específicos, sino con un sentido mucho más profundo. El evangelista desea que sus lectores tomen contacto con el sentido teológico: “en cuanto significativo de su misma misión (…) Jesús camina a su ascensión”66.
Eso no quiere decir que Jesús no haya viajado de Galilea a Jerusalén. Este sentido teológico tiene la siguiente perspectiva: “La marcha de Jesús hacia la cruz se convierte, al mismo tiempo en una ilustración práctica para el discipulado cristiano. Es como una parábola en acción”67.
Jesús no sólo enseña con ejemplos traídos a su mente por hechos pasados, por lo que ha visto en su vida oculta, su pedagogía se centra en la acción concreta. Es así que, la coherencia de su vida es lo más valioso que rescata el autor. Es una coherencia entre lo que siente en lo más profundo de su ser, entre lo que piensa y descubre de Dios Padre actuando en la realidad, y lo que dice. Esta coherencia debe llevar al discípulo a vivirse desde lo mejor de sí, colocando su esperanza futura en la vivencia y acogida de Dios manifestada en unas actitudes concretas, que es necesario vivir en el presente. Éste es el camino que tiene que tener la comunidad lucana, es un camino en sintonía de salvación.
Ahora, para entrar en la propuesta hecha por Jesús acerca de ser como niño, no en el sentido pasivo de la palabra, se constata que surge una tensión que obliga al discípulo a que si quiere entrar en el Reino de Dios debe ser coherente con la propia vida, y además, tener a Jesús como centro de la misma, para así vivir el Reino de Dios: “…El discípulo de Jesús debe acercarse a él como un niño que está necesitado de muchas cosas. Sólo así podrá participar del Reino de Dios, de otra manera no se podrá entrar en él (Mt. 18,3)”68. Esta
necesidad de la que nos habla Carrillo, es la presencia de Jesús, de su palabra, y esto sólo se puede hacer desde una actitud sencilla, humilde, desprendida y de una necesidad de total dependencia de amor, porque sólo en el amor se puede crecer.
Por ello, el niño es colocado en yuxtaposición a la autosuficiencia. Ésta era la idea fundamental que tenía el pueblo judío, por tanto, los discípulos que no comprendían el actuar de Jesús con los niños, llegan a tener una actitud similar a la de los fariseos. Es así
66 Fernández, Obra de Lucas, 75. 67 Ibíd. 75.
que: “Jesús afirma que la actitud recta ante el reino de Dios es la de los niños: el reino debe ser recibido como un regalo indebido, no como paga merecida, nuestro Dios no paga
facturas”69. Si es un don, es algo que no es propio de la persona, sino que es para entregarlo
y a la vez debemos disfrutarlo. Por ello, no se trata de conseguir autosuficiencia o una independencia, sino una constante acogida de lo que se nos fue regalado.
Si los seguidores de Jesús ven a su maestro desde una perspectiva socio-política de gobierno, es claro que rechacen a los niños porque la importancia de su Maestro radica en el poder, y es normal que estén celosos de quienes se le acercan. Jesús como buen maestro, nos dice Valensin y Hubby, rompe ese esquema, la meta de Jesús en esta enseñanza de ser como niño es que: “el niño no razona, ni reflexiona y se guía por el corazón”70. Jesús busca
siempre ir a lo más profundo de la persona. Por tanto, lo que busca Jesús es que el discípulo se deje guiar por Él, por sus palabras, sus acciones, por su ser de Hijo y eso es lo que tiene cada persona dentro de sí: “…el Reino es Jesús o quien hable en su nombre; es su evangelio, es la gracia del Espíritu Santo. Es necesario entrar en él.”71 Sólo cuando la
persona entra en esa profundidad, se puede aceptar el Reino y ponerlo en práctica.