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REPRESENTACIÓN POLÍTICA

PEOR QUE LOS VARONES 37,9%

6,6%

MEJOR

QUE LOS VARONES

41,7%

IGUAL

QUE LOS VARONES

13,8%

NS/NC

36,4% 5,9%

IGUAL QUE LOS VARONES

16,6%

41,1%

MEJOR QUE LOS VARONES

PEOR QUE LOS VARONES

NS/NC

“Eso que llaman amor, es trabajo no pago”. Es el lema con que desde los movimientos fe- ministas se intenta abordar una problemáti- ca que atraviesa distintas dimensiones de la vida de las mujeres y disidencias. Por un lado, las tareas de cuidado y domésticas fueron delegadas históricamente a las mujeres, car- gándolas de trabajo extra y ocupando su tiempo.

Por el otro, y no menor, es la dimensión eco- nómica: se estima que estas tareas domésti- cas y de cuidado representan un 16% del PBI según la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género.

En pandemia los espacios de cuidado se ce- rraron, y nuevamente fueron las mujeres las que se hicieron cargo. Muchas mujeres reali- zan estas tareas sin remuneración alguna y, en la mayoría de las ocasiones, las mujeres deben reducir sus jornadas laborales para poder hacer frente a estas tareas, siendo los trabajos a tiempo parcial los peor remunera- dos Este factor acrecienta la brecha salarial

existente entre hombres y mujeres.

“La reorganización del mundo laboral y la in- corporación de las mujeres en el mercado de trabajo han empujado y empujarán a las fa- milias, cuyos ingresos se lo permitan, a con- tratar servicio de cuidado, y aquellas que no puedan contratar en el mercado necesita- rán de cuidado de calidad en espacios co- munitarios y/o públicos.”(P.E.Ares, p.26).

Lo cierto es que las tareas de cuidado supo- nen de saberes específicos pero que históri- camente estos han sido asignados como si estuvieran en la “naturaleza” de las mujeres. Sin embargo, estos saberes específicos po- drían ser transmitidos, y no entiende de ba- rreras genéricas.

“Desde la perspectiva del empleo, el trabajo del cuidado es de baja calidad y mal remu- nerado...”. (P.E.Ares,p. 26) La autora señala, además, características que son comunes a los/as trabajadores/as del cuidado: empleos de mala calidad, de tipo relacional, donde se entablan relaciones vinculares entre quienes dan y reciben el cuidado, la calificación y la formación no suele reconocerse ni remune- rarse, en su mayoría quienes lo hacen son

mujeres. (P.E.Ares, )

Los datos de la encuesta nos revelan que el 24,5% de la población cree que las mujeres pueden compaginar mejor una vida laboral y familiar. Esto indica no solo que el género asignado a esas tareas está en nuestro in- consciente colectivo, sino que vamos camino a perpetuarlo, y con ello también, a perpe- tuar la brecha salarial. En consiguiente, el otro dato relevante es que 44,7% de la pobla- ción coincide en que las mujeres tienen una mejor situación con respecto a la licencia por maternidad que los hombres y esto es porque está naturalizado que la mujer es quien “debe” ocuparse de los cuidados de recien nacidos/as. Es necesario, si queremos construir una sociedad más igualitaria, y plantear que otras modalidades de cuidado son posibles y necesarias, reivindicar que más licencia por paternidad es más igual- dad de género.

1. https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-direccion-de-econo- mia-igualdad-y-genero-presento-el-informe-los-cuidados-un-se

Virginia Beaudoux, analizó los datos arroja- dos por la encuesta con respecto a las muje- res en puestos de poder o de responsabilidad y en los roles de liderazgo tanto en el ámbito privado como en el ámbito público.

“En la encuesta de Zuban Córdoba me en- contré con una muy buena noticia: la mayo- ría de las personas no manifiestan preferen- cias de género y afirman que les resulta indis- tinto que las posiciones de liderazgo en em- presas o en gobiernos estén ocupadas por hombres o por mujeres.

En línea con los estereotipos tradicionales de género, pudimos observar que existe una mayor tendencia tanto en los varones como en las mujeres a atribuir a las mujeres por na- turaleza atributos más asociados con la re- solución de conflictos y a los hombres más asociados con el ejercicio del liderazgo.

Un dato que me pareció curioso, es que alre- dedor del 60% de las mujeres que participa- ron de la encuesta declararon en algún grado sentir que es absurdo o ridículo referir- se en modo femenino a ocupaciones tradi-

“Eso que llaman amor, es trabajo no pago”. Es el lema con que desde los movimientos fe- ministas se intenta abordar una problemáti- ca que atraviesa distintas dimensiones de la vida de las mujeres y disidencias. Por un lado, las tareas de cuidado y domésticas fueron delegadas históricamente a las mujeres, car- gándolas de trabajo extra y ocupando su tiempo.

Por el otro, y no menor, es la dimensión eco- nómica: se estima que estas tareas domésti- cas y de cuidado representan un 16% del PBI según la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género.

En pandemia los espacios de cuidado se ce- rraron, y nuevamente fueron las mujeres las que se hicieron cargo. Muchas mujeres reali- zan estas tareas sin remuneración alguna y, en la mayoría de las ocasiones, las mujeres deben reducir sus jornadas laborales para poder hacer frente a estas tareas, siendo los trabajos a tiempo parcial los peor remunera- dos Este factor acrecienta la brecha salarial

existente entre hombres y mujeres.

“La reorganización del mundo laboral y la in- corporación de las mujeres en el mercado de trabajo han empujado y empujarán a las fa- milias, cuyos ingresos se lo permitan, a con- tratar servicio de cuidado, y aquellas que no puedan contratar en el mercado necesita- rán de cuidado de calidad en espacios co- munitarios y/o públicos.”(P.E.Ares, p.26).

Lo cierto es que las tareas de cuidado supo- nen de saberes específicos pero que históri- camente estos han sido asignados como si estuvieran en la “naturaleza” de las mujeres. Sin embargo, estos saberes específicos po- drían ser transmitidos, y no entiende de ba- rreras genéricas.

“Desde la perspectiva del empleo, el trabajo del cuidado es de baja calidad y mal remu- nerado...”. (P.E.Ares,p. 26) La autora señala, además, características que son comunes a los/as trabajadores/as del cuidado: empleos de mala calidad, de tipo relacional, donde se entablan relaciones vinculares entre quienes dan y reciben el cuidado, la calificación y la formación no suele reconocerse ni remune- rarse, en su mayoría quienes lo hacen son

mujeres. (P.E.Ares, )

Los datos de la encuesta nos revelan que el 24,5% de la población cree que las mujeres pueden compaginar mejor una vida laboral y familiar. Esto indica no solo que el género asignado a esas tareas está en nuestro in- consciente colectivo, sino que vamos camino a perpetuarlo, y con ello también, a perpe- tuar la brecha salarial. En consiguiente, el otro dato relevante es que 44,7% de la pobla- ción coincide en que las mujeres tienen una mejor situación con respecto a la licencia por maternidad que los hombres y esto es porque está naturalizado que la mujer es quien “debe” ocuparse de los cuidados de recien nacidos/as. Es necesario, si queremos construir una sociedad más igualitaria, y plantear que otras modalidades de cuidado son posibles y necesarias, reivindicar que más licencia por paternidad es más igual- dad de género.

1. https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-direccion-de-econo- mia-igualdad-y-genero-presento-el-informe-los-cuidados-un-se

cionalmente masculinas como, por ejemplo juez, árbitro o presidente. Me parece que se trata de un indicador indirecto de que toda- vía existen ciertos sesgos automáticos e in- conscientes de género que nos llevan a pensar más el espacio público y político como un espacio propio de los hombres y no en igual medida de las mujeres. Me parece que es interesante pensar en eso y en todo el trabajo que aún nos resta por hacer.”

Virginia Beaudoux, consultora.

Speaker. Investigadora. Dra. en Psi- cología. Comunicación y liderazgo. Especializada en comunicación y li- derazgo con perspectiva de género. Talleres y charlas de comunicación inclusiva, diversidad y género.

53%

de las mujeres

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