Capítulo 22: Representaciones del país
22.3 Percepción acerca del futuro en relación a lo vivido por los padres
La mayoría de la población juvenil piensa que vivirá mejor en comparación a como han vivido sus padres. En proporciones bastante menores están quienes creen que vivirán igual que sus padres y sólo un 8,2% cree que vivirá peor. Igual tendencia observa el total de la población joven chilena.
La proporción de jóvenes que percibe una mejor condición futura que la de sus padres se muestra un poco más optimista en el caso de los hombres jóvenes en comparación a las mujeres. Se observa a su vez, que el grupo entre 25 y 29 años de edad es el que presenta un mayor porcentaje de confianza en que vivirán mejor que sus padres (ver Gráfico N° 174).
Gráfico 173: ¿Crees tú que vivirás mejor, igual o peor que como tus padres vivieron?
Muestra Total (Porcentaje)
8,2% Peor 5,2%NS/NR 75,8% Mejor 10,8% Igual
Gráfico 174: ¿Crees tú que vivirás mejor, igual o peor que como tus padres han vivido o vivieron? según sexo y tramo etario
Muestra Total - Jóvenes que dicen vivirán mejor (Porcentaje)
75,8 77,0 74,6 74,8 73,4
Total Regional Hombre Mujer 15 - 19 20 - 24
100
0
25 - 29
Información de contexto Región del Maule
Según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN, 2009), se estima que la Región del Maule cuenta con 1.003.500 habitantes, de los cuales 232.874 son personas jóvenes. La estructura etaria de la región muestra cierto predominio de la población juvenil (15 a 29 años), seguido de cerca por el segmento infantil (menor de 15 años). En cuanto a la distribución de la población joven de la Región del Maule según sexo, se advierte similitud en el predominio de hombres y mujeres, mientras que a nivel de la población total regional se advierte mayor peso femenino.
Por su parte, según los datos recogidos en el último Censo de Población y Vivienda del año 2002, en el conjunto de la población joven de la región se observa que un 1,1% se considera perteneciente a alguno de los pueblos originarios reconocidos por el Estado de Chile. De ellos, el único con cierta importancia en la Región del Maule es el Mapuche, con el cual se identifica alrededor del 1% de la población joven regional.
En lo que respecta a la participación en el sistema educacional, siguiendo la tendencia a nivel nacional, se observa que el 41,3% de la población joven de la región asiste actualmente a un establecimiento educativo. Como es de esperar, la población joven entre 15 y 19 años es la que muestra el porcentaje más alto de asistencia, proporción que disminuye sustancialmente conforme aumenta la edad de las personas. En cuanto al nivel educacional de la población joven, la mayoría posee hasta enseñanza media completa (62,1%), ya sea del tipo Científico Humanista (CH) o Técnico Profesional (TP). Por su parte, el promedio de escolaridad de la región es de 9,1 años de estudio, cifra que asciende a 11,3 años en el caso de la población juvenil.
En relación a los resultados de la prueba SIMCE 2008 para el alumnado de segundo año medio, la Región del Maule presenta un puntaje inferior al promedio nacional tanto en la prueba de Lenguaje como en la de Matemáticas. Sin embargo, estas diferencias no son significativas. En términos territoriales, la comuna de Curicó muestra los puntajes promedio más altos para una y otra prueba. Al observar los puntajes de la PSU, en tanto, se advierte que éstos también están por debajo de los resultados alcanzados a nivel nacional, tanto para la prueba de Lenguaje como para la de Matemáticas.
Por su parte, indicadores como el porcentaje de empleo, promedio de ingresos, nivel de pobreza y la distribución de la población joven en los quintiles de ingreso regionales, reflejan que en general, la juventud de la Región del Maule se encuentra en una situación más vulnerable que el conjunto de la población regional, haciéndose más crítica esta situación en los grupos de menor edad.
Por último, al considerar un indicador de exclusión social en la población joven, tenemos que, aproximadamente 1 de cada 5 jóvenes entre 15 y 29 años de la región no estudia ni trabaja. Esta cifra se mantiene para el grupo de jóvenes entre 25 y 29 años y aumenta en el grupo de 20 y 24 años de edad, lo que muestra una situación preocupante en términos de su marginación de las principales formas de integración a la sociedad.
Resultados de la Sexta Encuesta Nacional de Juventud Región del Maule
Algunos de los determinantes estructurales que afectan a las personas jóvenes son la educación y la inserción en el mercado laboral. En relación al primero, es posible señalar que la mayor parte de la población joven de la Región del Maule finaliza sus estudios tras egresar del nivel secundario de enseñanza y, no los continúa, principalmente por razones vinculadas a problemas o necesidades económicas, de tipo personal o familiar, y a la necesidad de trabajar o buscar empleo. No obstante lo anterior, más de la mitad de las personas jóvenes admite tener planes concretos para volver a estudiar dentro de los dos próximos años.
Por su parte, según la juventud regional, los logros más relevantes que se pueden obtener a través de la educación son “ganar más dinero”, “mejorar su situación económica”, “ser profesional” y “conseguir un trabajo que le guste”. Asimismo, la cantidad de jóvenes que no tiene ninguna expectativa respecto de la educación es marginal.
En cuanto a la situación laboral, más de un tercio de la población joven de la región se encontraba trabajando al momento de aplicarse la Encuesta y un importante porcentaje de mujeres y hombres jóvenes de la zona declaró estar inactivo. Quienes no buscan empleo,
señalan como principal argumento no poder compatibilizar el trabajo con los estudios, mientras que otra proporción señala no tener con quién dejar a sus hijos, razón que predomina en las mujeres. Es decir, las razones no se relacionan con la falta de interés en el trabajo, sino motivos más bien externos al control de los involucrados. Por su parte, los argumentos declarados para trabajar o buscar trabajo son, fundamentalmente, tener dinero para sus gastos y poder mantener a su propia familia. En relación a las fuentes permanentes de ingresos, es posible observar que poco más de dos quintas partes de la población joven de la Región del Maule recibe aportes y ayuda económica de sus padres para su mantención.
En relación al ámbito medioambiental, la juventud regional cree en forma mayoritaria que la principal encargada de éste es la ciudadanía, donde la responsabilidad individual es reconocida sólo por un 6,7%. En términos específicos, la mayoría estaría interesada en realizar acciones que promuevan el medio ambiente, ya sea a través de su grupo de pares, campañas masivas o bien, mediante una ONG. En cuanto a los espacios de sociabilidad frecuentados por la población joven, cabe señalar que más de la mitad conoció a sus amistades en el barrio de residencia o en el colegio, liceo y/o escuela. Sobre el espacio preferido para reunirse con dichas amistades, la juventud regional se inclina por espacios circunscritos al mundo privado, es decir, en casas o domicilios particulares.
De las diversas formas de participación juvenil, las más mencionadas, durante los últimos dos años, son la participación en actividades de carácter comunitario, la participación en alguna campaña por Internet y las acciones de protesta. Asimismo, durante los últimos 12 meses, un porcentaje menor de jóvenes admite haber participado en alguna organización determinada. El porcentaje más alto es igual a 23% para el caso de los clubes deportivos. Asimismo, se advierte que en general la juventud presenta un regular y bajo nivel de confianza en la mayor parte de las instituciones consultadas, tales como: partidos políticos, congreso, municipalidades e iglesia católica. En relación al sistema de gobierno, un 27,7% de la juventud de la Región del Maule valora la democracia como sistema de gobierno y una quinta parte afirma estar insatisfecha con ésta. Lo anterior se puede confirmar con la alta proporción de jóvenes que no está inscrito en los registros electorales (78,4%). Más aún, un 65,1% de la población joven no inscrita, declara no tener intenciones de hacerlo. Al referirnos a las prácticas religiosas y espirituales de la juventud regional, se percibe una identificación que alcanza a un 67%. La religión católica es la que tiene más adeptos, pero le sigue más de una quinta parte de la juventud regional que se identifica con la Evangélica (21,8%).
Respecto al uso del tiempo libre, aspecto esencial en el desarrollo de todo ser humano, emergen diferencias relevantes según sexo. Por un lado, el tiempo destinado al trabajo doméstico es mayor entre las mujeres, quienes dedican 18,4 horas semanales más en promedio que los varones. Por otro lado, el tiempo dedicado al trabajo remunerado es casi el doble en los hombres jóvenes en relación a las mujeres y, como es de esperar, aumenta conforme avanza la edad.
Por su parte, entre las actividades más realizadas por la juventud, las tres principales son estar con la familia, ver televisión o videos y escuchar radio o música. Respecto al uso de tecnologías y acceso a Internet, menos de la mitad de la población joven de la región utiliza todos o casi todos los días el computador (38,3%) e Internet (40,8%), siendo el cibercafé, el lugar donde más hacen uso de éstas. Las acciones que más realizan a través de estos medios son enviar y recibir e-mails, chatear y buscar información.
En cuanto a la vida privada y las relaciones interpersonales, se observa que la mayoría de la juventud vive en casa de sus progenitores. Reconocen como principal problema familiar el económico y la falta de comunicación. Uno de cada tres jóvenes de la Región del Maule declara ser padre o madre, advirtiéndose que las mujeres presentan una proporción que duplica a los hombres en este aspecto. Como es de esperar, el número de jóvenes con hijos aumenta a mayor edad. Por su parte, es importante señalar que el 77,1% de la población joven regional admite la ayuda de las parejas en la crianza de sus hijos. Dichos aportes son principalmente la entrega de dinero y afecto. La mayoría de la población joven está soltera. Entre quienes declaran ser solteros, un 40,4% señala estar solo. Entre quienes tienen pareja, hay una evaluación positiva de la relación que han establecido.
que aumenta en 30 puntos porcentuales en la última relación sexual. Las personas que no utilizan medios de prevención argumentan su decisión en la irresponsabilidad o simplemente porque declara no gustarle los métodos conocidos.
Siguiendo con el tema del autocuidado, se aprecia una población joven informada respecto de las formas de transmisión de VIH/ SIDA. En relación a quienes se han realizado este examen, el porcentaje alcanza a casi un tercio de la población juvenil, donde las mujeres duplican a los hombres, del mismo modo se incrementa dicha proporción conforme se incrementa la edad. La principal razón argumentada para no realizarse el test de VIH/SIDA es considerar que no se tiene riesgo de contagio, no mantener relaciones sexuales o no estar iniciado sexualmente, y la falta de interés.
La presencia de situaciones de violencia en las parejas sigue una tendencia similar a la que muestran los datos nacionales. La violencia psicológica aparece como la más recurrente, seguida de la física y finalmente la sexual. En el caso de situaciones de abuso y/o control en las parejas, casi dos quintos de la juventud señala ser controlada en sus salidas, horarios y apariencia; y un quinto indica el alejamiento de sus amigos y amigas. Adicionalmente, de la proporción de jóvenes que ejerce o ha ejercido abuso o control sobre su pareja, el 21% admite restringir o prohibir las amistades.
En este mismo tema, es posible observar que las circunstancias donde más jóvenes han experimentado violencia son con un desconocido en un lugar público, en alguna situación de conflicto con algún amigo o conocido y en el lugar de estudio. Al respecto, se advierten ciertas diferencias según género. Por un lado, los hombres jóvenes declaran en mayor proporción haber sido víctimas de violencia en casi todas las situaciones consultadas. En efecto, en el caso de los conflictos con otros y en lugares públicos, las proporciones masculinas duplican a las femeninas. Por el contrario, en los espacios privados las mujeres jóvenes experimentan mayor violencia.
El nivel de consumo de alcohol, tabaco y marihuana, es menor al consumo nacional, no observándose mayor presencia de otras sustancias lícitas e ilícitas.
En relación a la percepción de discriminación, la juventud de la región prácticamente no se siente discriminada. En efecto, factores usuales de discriminación como la pertenencia étnica, el sexo, el color de piel, no son percibidos como causantes relevantes. En cambio, aspectos asociados al ser estudiante y a la clase social se perciben como variables que ocasionalmente generan discriminación. Junto con ello, la población joven de la región admite haberse sentido discriminada fundamentalmente en el establecimiento educacional, en la calle y al buscar trabajo. Por su parte, a la hora de preguntarles a los mismos jóvenes a quiénes no les gustaría tener como vecinos, la mayoría responde que a neonazis, drogadictos y alcohólicos, y flaites.
Entre los temas donde existe un mayor nivel de acuerdo entre la población joven, destaca la eliminación de las restricciones para divorciarse, el matrimonio para toda la vida y que la píldora del día después sea entregada a quien la solicite. Por el contrario, el aborto y la legalización de la marihuana son los temas que generan mayor nivel de rechazo en la región.
Sobre representaciones y modelos de género, se observa que un porcentaje mayoritario de la población joven está de acuerdo en la igualdad de competencias entre hombres y mujeres para ejercer cargos de responsabilidad, sean estos en el ámbito político o privado. De igual forma, concuerdan en que ambos deben recibir igual remuneración frente a la misma tarea desarrollada.
En cuanto a la construcción de identidad y orientaciones para el proyecto de vida, es posible señalar que la población juvenil de la Región del Maule se percibe, principalmente, como sociable y trabajadora. Por el contrario, los conceptos que menos la definen son ser personas pesimistas, consumistas y buenas para el carrete. Cabe destacar que un porcentaje relevante de jóvenes de la región se considera muy feliz o bastante feliz, donde los hombres se perciben felices en una mayor proporción que las mujeres. Construir una familia o relación de pareja junto con tener un buen trabajo o profesión, son los factores más relevantes para ser feliz. Vivir en un país más justo, en tanto, es el factor menos relevante. Por otro lado, la mayor parte de la población juvenil considera que los factores más significativos para tener éxito en la vida se asocian al mérito y las condiciones propias.
Adicionalmente, siguiendo la tendencia nacional, conciben la juventud como un periodo en vista al futuro, es decir, como un momento para “tomar decisiones sobre qué hacer en la vida” y “aprender cosas que sirven para tener éxito en la vida”, afirmaciones que predominan más en las mujeres que en los varones.
En relación a los problemas más importantes de la juventud chilena, la juventud de la región considera que éstos son el “consumo excesivo de alcohol o drogas” y las dificultades para conseguir trabajo. Sin embargo, al momento de preguntarles por los principales problemas que tienen a nivel personal, “el consumo excesivo de alcohol y drogas” disminuye considerablemente de posición. Por el contrario, reconocen que a nivel personal sus principales problemáticas son “tener deudas y problemas económicos”, “las dificultades para conseguir trabajo” y “el riesgo de ser víctimas de delincuencia”.
En cuanto a los problemas que debe resolver el país, la población juvenil de la Región del Maule pone énfasis en mejorar las condiciones de salud de la población, disminuir el desempleo y reducir la pobreza.
La imagen que tiene de Chile la población joven de la región, se inclina levemente hacia atributos negativos: inseguro y represivo. No obstante esta percepción, la mayor parte de la juventud de la Región del Maule cree que el país va a estar igual o mejor en el futuro, porcentaje que se eleva aún más, al consultarles cómo creen que estarán ellos. Esta situación da cuenta de un estado de ánimo optimista y de confianza frente el futuro cercano.