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Capítulo V. Análisis y Resultados

12- Percepciones de los productores acerca de la tecnología y el cambio

Se indaga aquí si cuando se habla de tecnologías existen diferentes representaciones entre productores y profesionales extensionistas.

“Cada productor a veces quiere probar o intentar cosas nuevas para tratar de mejorar, hay gente que es innovadora o curiosa de por si” ( E2).

“Me parece que los objetivos serían eficientizar lo que ya hay o sea, agarrar la estructura que hay hoy y hacerla mas eficiente, no tratar de diversificar demasiado y ponerse a hacer demasiadas cosas sino ordenar lo que ya hay” (E15).

“Conservador, creo que como están las cosas esta bien. Y tecnologías nuevas siempre se está buscando” (E17).

De las entrevistas surge con claridad que se trata de un grupo de productores con sinceras ganas de mejorar lo que hace, de a poco y en función de las posibilidades económicas concretas que brinda el sistema actual. Hay que recordar aquí, y en relación a los resultados económicos de los modelos productivos elaborados para este análisis, que gran parte de los ingresos anuales se deben destinar al mantenimiento de la infraestructura existente, quedando un estrecho margen financiero como para poder solventar grandes inversiones.

“Me parece que para conseguir que un sector haga su autodesarrollo tiene que tener mucha rentabilidad porque tiene mucho riesgo. Y no tenés resto para eso porque haces un mal negocio y después lo pagas durante un montón de años. Y hay un camino, para llegar hasta allá. El productor no va a llegar en un año, va a llegar a lo

largo de un ciclo de inversiones lógicas que le van a ir permitiendo pisar en una piedra y en otra hasta que llegue a cruzar lo que llamaríamos la brecha tecnológica. Entonces hace falta desarrollar cada paso de piedra en piedra, hay que desarrollarlo porque sino el productor no la agarra. Es muy difícil que un productor diga vamos a sembrar pastura, porque no sabe ni como usarla, ni cuantos años le va a durar con certeza. En realidad se va haciendo un poco prueba y error, con ciertas expectativas” (E4).

Esta situación financiera motiva una conducta cautelosa, principalmente si desde la extensión se les proponen grandes cambios y no existe mucha claridad al respecto. “No hablemos de asumir el riesgo empresario de probar algo que no sabe si va a funcionar o como manejarlo, que nadie sabe como manejarlo. Cuando no sabes y son todas incertidumbres, nadie va a invertir y ahí tiene que estar el Estado, y quizás en los desarrollos de ahora quizá no hace falta tanta plata del Estado sino más bien una supervisión” (E4).

Por su parte, y desde la opinión de los jóvenes productores, existe un cierto reconocimiento hacia la labor de sus ancestros y un fuerte convencimiento de la necesidad de ser sumamente prudentes a la hora de proponer cambios importantes al sistema.

“Porque a mi me paso mil veces de apartarme de la regla básica y quieras o no un día viene tu vieja y te dice y al final terminaste haciendo lo mismo que el abuelo. Y decís, evidentemente hay veces que todos los caminos conducen a Roma porque, esta bien yo tuve que pegar la vuelta del bobo para darme cuenta porque era, y quizás ahora lo hago por las reales cosas que a mí me parece que son, con conocimiento de causa y efecto y no porque lo hacia el abuelo”(E4).

“No, lo que se hizo esta muy bien hecho. Uno puede hacer algún ajuste, incorporar tecnologías nuevas, pero no podes tirar por la borda tantos años de experiencia y de trabajo, eso no lo podes hacer. Aparte, con los resultados que se obtuvieron sería ilógico pretender de buenas a primera cambiar todo. A esta altura del partido en un establecimiento como este ya estas hilando fino, entonces cualquier cambio y más sobre todo un cambio brusco podes llegar a mandar todo al diablo, es muy finito. Entonces todo lo que se haga tiene que ser bien pensado, bien analizado y se va probando. Hay cosas para mejorar, todo se puede mejorar, el asunto es como”(E5). Ello se debe en partes iguales al alto grado de desconocimiento de las posibles consecuencias de un cambio y a que los resultados económicos que hoy se obtienen cubren medianamente las expectativas familiares.

“De a poco voy probando. Te acordás que antes la esquila de ojos la hacia afuera, este año la hice toda en el galpón” (E6).

Como en todo proceso productivo extensivo, y en particular para el caso argentino, la falta de políticas claras y constantes en el tiempo (políticas de Estado) han jugado en contra de la implementación de grandes cambios. Un ejemplo de ello ha sido la demora en la regularización de los títulos de propiedad de los primeros colonos fueguinos, quienes en algunos casos debieron esperar por más de treinta años.

Por su parte los cambios en este tipo de sistemas ganaderos extensivos, principalmente en lo que a mejoramiento animal se refiere, requieren de plazos muy largos por cuestiones netamente biológicas. De todo ello surge la imperiosa necesidad de que las

autoridades gubernamentales tengan en cuenta esta característica, principalmente a la hora de definir políticas dirigidas a este sector.

“….además todo lo que es inversión agropecuaria es de largo plazo y las modificaciones también son de largo plazo. Acá no hay cambios mágicos, si yo quiero cambiar mi majada, y no voy a tardar menos de quince años. Todo se maneja en el tiempo, entonces yo tengo que tener políticas que a mí me permitan proyectar de acá a diez años qué es lo que va a pasar y si no lo puedo hacer entonces voy a estar siempre angustiado por una situación que yo no puedo controlar” (E9).

“No, grandes cambios no. Yo veo mas que nada cuestiones de detalle, cuestiones de algunas formas de hacer las cosas que quizás se logre el mismo objetivo pero por otro camino. Hay trabajos que ahora hay que hacerlos de distinta manera, yo creo que antes lo hacían de otra manera, que quizás ahora con tan pocos recursos hay que buscar la forma de hacerlo mas productivo. No son cambios bruscos. Estamos avanzando en eso en la medida de las posibilidades económicas. Es una explotación muy tradicional, son pocos los cambios, se va hacia lo seguro. Uno tiene que decidir en función de lo realizable. Me imagino que incluso el cambio va ser lento por una cuestión de cuánto uno puede invertir por año” (E10).

Por otro lado, todo cambio sustancial en la forma de hacer las cosas debería responder a una sincera necesidad de ajuste y como se ha visto, los productores en general se manifiestan bastante conformes con el desenvolvimiento del sistema en sí, salvo con hechos puntuales, como el caso de la escasez de mano de obra y la predación, los cuales se interpretan como de génesis externa al sistema.

“Yo creo que la incorporación de tecnología o de un cambio obedece a una necesidad económica. Cambio es una cosa y mejorar lo existente es otra. Incorporas un cambio si lo existente no responde a los requerimientos económicos que uno necesita. Si la cosa va dentro de cánones aceptables y la renta es aceptable, y la gente no incorpora cambios porque todo lo que sea cambio supone riesgo. Entonces lo que sí la gente incorpora mas fácilmente es mejora de lo existente, pequeños ajustes de lo existente por ejemplo ahora bajaron dos puntos de finura, todo el mundo tiene conciencia de que hay que bajar dos puntos de finura para que la lana sea mas vendible. La gente es permeable a mejorar lo que tiene, al cambio no porque el cambio como dijimos antes supone riesgos y supone que alguien venda el cambio como corresponde, demuestre que el cambio es mejorador de lo existente. O sea que tecnológicamente estamos bien, no hace falta que nadie venga con ideas raras, sobretodo con eso que hablábamos ayer, el tema del cambio o el tema de mejoramiento de lo existente. El mejoramiento de lo existente, el productor tiene conciencia y lo sigue haciendo, obviamente siempre hablamos del grueso de los productores con sus excepciones. Mientras a mi no me demuestren numéricamente que se justifica desde el punto de vista económico el cambio, no cambio, mejoro lo que tengo” (E14).

La información faltante surge como una constante a la hora de escuchar las propuestas tecnológicas que llegan desde los profesionales extensionistas. Ver para creer es lo que se exige como paso previo a cualquier cambio.

Hay que aclarar aquí que la observación directa, principalmente de lo que se va probando en campos similares, ha sido el mecanismo normal por el cual se han ido informando de nuevas tecnologías, analizando luego y por un tiempo prudencial, las posibilidades de incorporarlas a su propio sistema.

“Sí, el productor toma modelos, obvio. O sea, se decide más rápido a hacer algo si el vecino lo hizo y le fue bien, eso es obvio. Nunca quiere ser punta de lanza. Eso es incorporar tecnología, mejorar, pero no cambiar. Por la comparación, entre prueba y efecto, del vecino, sabe que va a tener un mejor resultado entonces lo absorbe, lo adapta, lo usa” (E15).

“Entonces yo diría de avanzar lentamente en los cambios teniendo mucha información de respaldo. No pasarla mal, no llevar la estancia a un ritmo tan tranquilo que no tenga una vida razonable, pero sí no tratar de explotarla al máximo sin tener la información necesaria para llevarla a ese punto. Las necesidades te llevan al cambio y a veces las personas no están preparadas para enfrentar o manejar un cambio. Entonces, yo lo que encuentro es que de esta manera, con el botón de piloto automático la estancia te da de comer razonablemente, estas en una curva muy estable que si tenés algún error no se nota porque es un sistema tan estable que no se va a notar en gran medida” (E18).

Todas estas opiniones se constituyen en las más representativas del universo entrevistado y a priori se puede apreciar que no se registran diferencias significativas entre tipologías de productores, principalmente entre los antiguos y sus sucesores como así también entre idóneos y universitarios.

Al hablar acerca del sistema productivo tradicional no se vislumbra una intencionalidad de cambio, de revisión profunda, sino que aparecen las mismas ideas de adecuación en función a ciertas coyunturas, principalmente relacionadas a la escasez de mano de obra. Es por ello que las tecnologías que respondan a dicho objetivo y a la mejora del manejo de lo existente, principalmente del recurso forrajero natural, resultan las más adoptadas o al menos aceptadas como posibles.

Por su parte los cambios bruscos en la forma de hacer las cosas y máxime aquéllos que no cuentan con validación local suficiente, generalmente propuestos desde la inexperiencia de algunos técnicos, son desestimados.

Para todos ellos implementar un sistema de alimentación permanente para ovinos durante el transcurso del invierno representa un cambio drástico en la explotación, que sumada a las limitantes antes descriptas motivan su evidente rechazo, en lo discursivo y por supuesto en los hechos.

A continuación se analiza si existen coincidencias en las prioridades a atender dentro del sistema tradicional, principalmente en aquéllas relacionadas a la cuestión forrajera, lo cual se evidencia en las siguientes respuestas.

“Siempre, hasta el momento la idea es producir sobre pastos naturales, siempre hay posibilidad de mejorar con lo que se tiene en el campo. En ese sentido hay que hacer potreros más chicos y de esa forma creemos que vamos a lograr una producción más eficiente del campo. Quizás ahora estamos ya apuntando a cambios mucho más importantes en cuanto al uso de potreros” (E10).

“Y eso cambió bastante porque los potreros se redujeron en tamaño. Antes se contaba con una cantidad de personal muy, muy grande, sobre todo muchos ovejeros o sea personal con perros y si, se han reducido o sea que a grandes rasgos el movimiento básico no se cambió, el uso de campos de invierno y verano. El movimiento de verano invierno es el mismo. Acá el problema de los campos es su extensión y la baja receptividad hace que las extensiones sean enormes, cuando encima tenés fajas

que tener fortunas invertidas en división de campos, sino no podes trabajar. Según el tamaño y según con el número de animales que la estancia cuente, eso le da la capacidad para producir la plata que se necesita para subdividirla mas” (E12).

“Estamos avanzando a pasos lentos pero seguros y habría que dar pasos más rápidos para llegar antes al objetivo pero estamos haciendo apotreramiento, que es fundamental. Pero se esta haciendo con alambre convencional y es muy lento, necesitamos por lo menos entre 5 y 7 años más para poder llegar si es que alguna vez llegamos a tener el nivel de potreros que necesitas para manejar mejor los animales. Me parece que una de las soluciones es armar la estructura de la estancia en base a eso, a la falta de personal y hacer lo que se puede. Primero hay que comerse lo que está, comérselo bien, lo más eficientemente posible y por ahí con lo que tenés te da para aumentar la carga, todavía no lo sabemos. Para hacer lo que se puede hay que traer tecnología(E15).

Las intenciones pasan entonces por adecuar el tamaño de los campos o potreros en función de dos objetivos, el manejo de los animales frente a un déficit estructural de mano de obra y una mejor utilización del pastizal natural. Se hace mención aquí que ese es el camino que han iniciado hace bastante tiempo otros países de punta en la producción ovina, como Nueva Zelanda, aunque este último dentro del marco de una política de Estado que incluyó entre otros aspectos fuertes subsidios a la adecuación del sistema.

13- Su visión del extensionista ingeniero agrónomo y de los organismos