Capítulo 3. La construcción política del contexto de recepción
3.2. La norma es la exclusión: breve repaso histórico de la regulación jurídica del trabajo del
3.2.4. Percepciones sobre el cambio de la legislación laboral
Uno de los aspectos sobre los que indagué durante el trabajo de campo fue acerca de la percepción que tenían las trabajadoras y empleadoras/es sobre la nueva normativa reguladora del empleo remunerado del hogar.
Por parte de las empleadoras y empleadores la respuesta varió entre aquellas/os que declararon desconocer por completo el argumento y otros/as que en cambio manifestaron haber escuchado algo al respecto. Ninguna/o estaba plenamente informado sobre la modificación legislativa. En términos generales, la poca información manejada obedecía a diversos motivos según las personas entrevistadas: consideraban que no era un tema que les incumbiese (esto es lo que manifestaron muchos de las/os empleadoras/es de trabajadoras por horas); la persona entrevistada no era quien gestionaba los trámites burocráticos con la Seguridad Social; la contratación de la empleada se produjo después de la reforma laboral. En todo caso, al menos para este grupo de personas entrevistadas, la reforma laboral no pareciera haber tenido un impacto significativo. Cabe señalar que entre los y las empleadoras entrevistadas existía una amplia proporción de contratación informal, muy especialmente entre aquellas/os que contrataban empleadas por horas, una cuestión que analizaré con mayor profundidad en el próximo capítulo, a partir de la cual adquirirá mayor sentido la falta de información manifestada.
Por parte de las trabajadoras, la respuesta también fue variable. Algunas declararon no conocer nada al respecto. Otras, en cambio, estaban al corriente pero la información que manejaban era muy vaga. En ambos casos se trataba principalmente de trabajadoras empleadas en régimen fijo/interno y aquellas sin permiso de residencia y trabajo. Por otro lado, otro grupo, conformado sobre todo por aquellas que se empleaban por horas, veía con perplejidad el cambio de la normativa especialmente
debido a la desaparición de la figura de la fija-discontinua.169 Dentro de este último grupo, su mayor preocupación se centraba en las reticencias que percibían por parte de los empleadores a cumplir con la nueva normativa, especialmente en lo concerniente a la afiliación y pago de las cotizaciones. Temían el descuento de la cuota de la seguridad social de sus salarios, o bien la caída en la irregularidad, o directamente la pérdida de sus empleos, todos aspectos que han sido señalados por otras investigadoras (Briones et al., 2013; Moré, 2015a). Susana, empleada por horas, expresaba con claridad estos aspectos cuando la entrevisté a inicios de 2012:
“Ahora tengo que volver a organizarme también el tema del pago de la seguridad social que lo veo sumamente… no sé, si llamarle ridículo a la nueva ley, porque es una cosa muy difícil porque yo, la mayoría de las personas con quien trabajo son personas mayores un poquito cortos de entendimiento (se ríe) y cómo les explicas que ahora ellos van a tener que pagar una seguridad social por mí cuando llevo más de… cuando llevo ocho años trabajando con ellos y yo siempre he sido asegurada y me la he pagado yo (…) hoy por ejemplo, estuve trabajando esta mañana, el señor es jubilado, la señora también y ya no se puede hacer las cosas ella misma… y llevo ocho años trabajando con ellos. Me dijo que si no arreglo yo, pues que con el pesar, (silencio) no voy a trabajar más en su casa. (silencio). Si yo no arreglo, que ellos no pagarán por mí. Que ellos lo que están es, que pueden pagarme 1 euro más por cada hora… a lo cual, yo a ellos les cobro a 9, porque son personas humildes y… y, pero son que necesitan porque son personas mayores y no se puede, ellos ya se arreglan con una jubilación mínima y entonces, claro ¿Cómo haces con esta gente, no?
-¿Y con las otras familias habló?
Con las otras familias sí que hablaré con ellos dentro de lo que… porque claro (…) es que no sé cómo armar, porque es como un puzzle, son mucha gente, y son 15 (horas) por aquí, 5 por ahí en el otro sitio… aquí haces un par de horas cada 15 (días), aquí haces una hora cada semana, una hora y media, cómo cuerno haces que tooodas estas personas vayan a la seguridad social a arreglártelo. Es que no… no lo entiendo yo… porque claro, te envían la carta pero no es suficiente, la explicación no es válida.
- Ni para el empleador ni para usted.
Ni para nadie. Es que el empleador es el primero que tiene que entender eso. A mí me conviene, porque yo no tengo que estar pagándome mi seguridad social. Pero cuál es, cuál sería el tema, bueno, a ver, María (empleadora imaginaria), yo quiero que me pagues mi seguridad social. Pero yo te voy a bajar las horas, en lugar de 10 te tendré que cobrar… te cobro 8. Estoy pagándome otra vez yo misma, a ver.
- Es lo que usted cree que va a pasar.
No, no, y es lo único que puede pasar, eh. Es lo único que puedo hacer porque yo creo que otra cosa, cómo lo voy a arreglar. Donde… no puedo obligarle a la gente. Ya ante… y si intento hacerlo, qué es lo que va a pasar… “Lo sentimos mucho pero…” Nadie es indispensable en la vida, eh.” (Susana, trabajadora por horas/contratación informal, residencia permanente)
169 Recuérdese que la primera fase del trabajo de campo se realizó entre noviembre de 2011 y abril 2012,
lo cual me permitió poder conocer de primera mano la opinión de algunas de las trabajadoras en el momento de implementación de la nueva normativa.
En función de lo expresado en los párrafos anteriores pareciera entonces que la última reforma introducida por el gobierno paliaría en parte los temores expresados por las trabajadoras. Sin embargo, considero que cargar con esta responsabilidad a las trabajadoras debido a las reticencias de la parte empleadora no pareciera ser la solución más adecuada, además de ser sumamente injusta.
Cuando encontré a Susana dos años después, seguía sin estar dada de alta en la seguridad social a pesar de la marcha atrás en la reforma laboral:
“Por eso te digo, tú pones el 100% de los jefes o de los propietarios de casa o lo que sea… y a mí de los 12 solamente 2 están dispuestos a hacer eso. El resto no. Quiere decir que la mayoría de ellos son el problema, no soy yo.” (Susana, trabajadora por horas/contratación informal, residencia permanente)
Tal como señala Susana, los y las empleadoras son actores importantes a la hora de configurar las condiciones laborales de las trabajadoras. Una cuestión que examinaré con detenimiento en el próximo capítulo a partir de los datos recogidos en la fase de trabajo de campo.