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PERSONALIDAD ADQUIRIDA ESENCIA

In document Eneagrama Helen Palmer (página 115-139)

PUNTO DOS: EL QUE DA

PERSONALIDAD ADQUIRIDA ESENCIA

PERSONALIDAD ADQUIRIDA ESENCIA

CABEZA Rasgos Característicos: VANIDAD Mente Superior: ESPERANZA

CORAZÓN Pasión: ENGAÑO Virtud: HONESTIDAD

MODO DE SER DEL SUBTIPO

Sexual: IMAGEN DE MASCULINIDAD/FEMENIDAD

Social: PRESTIGIOSA

Instinto de conservación

PREOCUPACIÓN POR LA

SEGURIDAD

El Dilema

Los Tres fueron niños que recibían recompensas por sus logros. Recuerdan que al regresar de la escuela se les preguntaba que tal lo habían hecho en lugar de cómo se encontraban. Se recompensaba la actuación y la imagen, en lugar de las conexiones emocionales o el hondo compromiso con la vida de los demás. Al ser queridos por sus logros, aprendieron a reprimir sus propias emociones y a centrar su atención en adquirir estatus que les garantizara el amor. La idea era trabajar duro en pos del reconocimiento, adoptar el papel de líder y ganar. Era importante eludir el fracaso, puesto que solo los ganadores eran dignos de amor.

Los Tres parecen ser curiosamente modernos en el contexto de una enseñanza esotérica. Son grandes triunfadores que se han identificado con la imagen popular americana de juventud, energía y vida competitiva. Adoptan la imagen típica de cualquier grupo: el ejecutivo con traje de chaqueta, la supermamá que lo hace todo, los vigorosos niños de los anuncios televisivos, el hippie con el pelo que le cae por la espalda. Los Tres son camaleones que pueden convertirse en los triunfadores de cualquier grupo en el que se encuentren y, sin darse cuenta, creerse que representan cualquier imagen que recibe aprobación de aquellos a quienes respetan.

Puesto que los Tres se amoldan a las cualidades valoradas por la cultura norteamericana, presentan una imagen de superficie que rezuma optimismo y bienestar. No aparentan sufrir y pueden vivir toda una vida sin darse cuenta del hecho de que han perdido su conexión vital con su propia vida interior. Los Tres trabajaran en pos de recompensas externas, a menudo sin examinar sus sentimientos acerca del trabajo en sí. Se identifican con el nombre prestigioso de una empresa, cifran su valor en el

número de ceros de sus ingresos anuales. Su trabajo puede ser mortalmente aburrido, pero un titulo impresionante puede compensarles por ello. Como decía un Tres: "No pienses en ello, simplemente haz el trabajo." La actividad se convierte en un anti- depresivo natural. Los Tres simplemente están tan ocupados que no les queda tiempo para que la vida los agobie.

Su área preferida de actividad es el trabajo, y debido a que el valor de los Tres depende de como va éste, se comprometen totalmente con sus tareas. Van inmediatamente de la idea al acto, dejando poco margen entre pensar y actuar. La vida está plena de energía y felicidad, colmada de actividades interesantes. Pero una vida basada en el rendimiento personal necesariamente sacrifica una vida interior fruto de la intimi

dad y la interrogación emocional.

La mayoría de los Tres no se dan cuenta de que su preocupación por el hacer impide que surja el tipo de creatividad que solo puede desarrollarse como fruto de periodos de tiempo prolongados dedicados a ser y a sentir. Los Tres tienen abarrotada la agenda. A lo largo del día la actividad es continua, sin que quede tiempo libre para que emerjan los sentimientos. Los Tres se llevan trabajo a sus vacaciones, llenan su tiempo libre con una gira de estudio consistente en un maratón de visita a cinco países que les asegura estar activamente comprometidos a lo largo de todas sus vacaciones. El tiempo libre, sin garantía de saber lo que se hará después, aterroriza a aquellos que están condicionados a creer que el valor depende de lo que haces en lugar de lo que eres.

También se elude el tiempo libre debido a que los sentimientos personales pueden aparecer en la consciencia, y éstos pueden interferir a la hora de hacer el trabajo con la eficacia. Raras veces la enfermedad o la vida personal interfiere con la agenda de trabajo del Tres, y no toleran a los que logran poco o dejan que les dominen las emo- ciones.

La palabra ejecutor lo hace pensar en alguien personalmente vanidoso y, de hecho, los Tres lo son en relación a lo que hacen. Son personas cuya autoestima depende, más que de ser personalmente adorados, del reconocimiento de su rendimiento. Los Tres comentan que cuando están activos se concentran tanto en sus tareas que sus sentimientos quedan en suspenso, y si reciben un cumplido, piensan que este va dirigido al producto más que a ellos mismos.

En lo que atañe a las relaciones íntimas los Tres se dan cuenta de que se transforman para acomodarse a lo que consideran debe ser una persona profunda, y dicen cosas que diría una persona con estas características; pero a la vez son conscientes de proyectar una imagen de cómo debe actuar una persona que se identifica con los demás en lugar de comunicar con los sentimientos propios de una intimidad real. Cuando están inmersos en un momento emocional, la atención de los Tres puede dirigirse a otro lado. Cuando deberían aflorar los sentimientos, les viene a la mente la cita de las nueve o la comida de negocios. Durante años se han reprimido las emociones en interés de un trabajo eficaz, hasta que se han convertido en incompatibles con la realización del trabajo.

El amor se expresa a través de la acción, y la vida familiar se convierte en una secuencia de imágenes perfectas de revista. "Viajamos juntos, jugamos mucho a

tenis. Hablamos acerca de los niños." Ponen la atención en las actividades y en la agenda, en lugar de en el tiempo libre que pueden pasar juntos. Un Tres tiene relaciones que fluyen con eficacia; un matrimonio que "funciona". El trabajo y la remuneración son importantes. Es básico mantener los proyectos y las perspectivas vivos es fundamental eludir el fracaso y maximizar el éxito.

Muchas veces, el sentimiento de optimismo se ve apuntalado acentuando la aten ción en los logros positivos. Los fracasos son disfrazados al ser considerados éxitos parciales; el movilizarse por el acicate de fechas límite y la competición es preferible al descanso. Con el tiempo, un Tres desarrolla una capacidad para adaptarse al papel del trabajo, a encarnar la imagen y características apropiadas a una imagen profesio nal. Esta habilidad camaleónica de adaptar los manierismos de un modelo triunfador sirve para impresionar a los demás para que confíen en las capacidades del Tres, pero puede ser también fuente de una profunda autodecepción por parte de éste, que sus tituye las emociones auténticas con aquellos sentimientos que se considera debe tener la gente triunfadora. Está autodecepción inconsciente se hace más honda si el Tres empieza a identificarse con los manierismos de "un líder eficaz" o "mi amante ideal", hasta el punto en que la imagen adoptada puede sustituir a las necesidades rea les.

Los Tres sufren del hábito de decepcionarse a ellos mismos y a los demás adoptando las imágenes que garantizan el respeto. La expresión adicto al trabajo, por ejemplo, nos hace pensar en un gran triunfador, incapaz de pararse, incapaz de descansar, y en el extremo patológico, está imagen sería correcta. Los Tres citados en esta sección reconocen que ellos mismos se ven conducidos por sus necesidades neuróticas de sobresalir en aquellos momentos en que su atención se centra de tal forma en la tarea que tienen entre manos que parecen convertirse en el prototipo ideal de su trabajo y ya no pueden establecer la diferencia entre ellos mismos y dicha imagen. Dichos Tres también son capaces de observar y describir como funciona la mente cuando están calmados y no se ven presionados. Al ser capaces de variar su atención a un estado mental de observación y ser capaces de reflexionar sobre el funcionamiento de sus propios hábitos internos, están bien encaminados para poder eliminar su estilo neurótico.

Las preocupaciones habituales del Punto Tres incluyen:

• Identificación con el logro y el rendimiento. • Eficacia.

• Competición y huida del fracaso.

• La creencia de que el amor es fruto de lo que produces, en lugar de lo que eres. • La atención selectiva hacia todo aquello positivo. Desconectarse de lo negativo. • Difícil acceso a los sentimientos íntimos. Se reprimen las emociones mientras se • lleva a cabo el trabajo.

• Presentación de una imagen que se ajusta a conseguir la aprobación. • Personalidad pública notoria. •

• Confusión entre el sí mismo real y las características que son apropiadas al papel o trabajo de uno.

• Una forma de prestar atención denominada pensamiento convergente, en la que una mente de múltiples canales se centra en una única meta.

• Ajuste intuitivo de la autoimagen, a menudo hasta el punto de creer que la imagen es el sí mismo verdadero.

Historia Familiar

Los Tres fueron apreciados, más que por sí mismos, por aquello que podían producir y conseguir. Finalmente aprendieron que el modo de recibir amor y ser aceptados se cifraba en el rendimiento que se veía acompañado del éxito, por lo que se convirtieron en adictos del autobombo y en proyectar una imagen que incorporará las características ideales de un papel.

No ha habido época de mi vida en la que haya medido mi valor en términos de algo tangible que otros pudieran ver. Tuve una madre muy interesada en convertirnos en presidentes, y éramos cuatro hermanos que se llevaban pocos años. Recibí una educación de clase media, se hablaba mucho de amor, pero había poco contacto. Los logros se convirtieron en una carrera, en la que se me reconocía poco mi idiosincrasia. El modo de conseguir dicho reconocimiento consistía en ser el mejor en los recitales de piano o hacer el calendario que se elegía para el mural de mi clase, o cualquier cosa que llamara la atención de los demás.

Cuando ejecutaba algo, se fijaban en mi, y me sentía alimentado por este pequeño pozo de amor. Esto se convirtió en un ciclo, cada logro se convertía en punto de referencia para otro nuevo éxito. Los logros no eran acumulativos, tenías que dar cada vez más, por lo que mi valor se cifraba en lo conseguido en el día, en tal examen, o en aquella relación.

Las características de un tipo son más evidentes a finales de la adolescencia y en el periodo que va de los veinte a los treinta años. El relato que sigue proviene de una estudiante de secundaria de diecisiete años y es típica de la preocupación de un joven Tres por los logros competitivos y evitar el fracaso a los ojos de los demás.

Además de obtener las mejores notas en el colegio, participo en la función de baile que estamos preparando y me esfuerzo mucho por tener una vida social acompañada por el éxito. Trabajo a diario de una a cinco, además de ir a la escuela de ocho a doce. Voy a casa y hago los deberes, diseño coreografías y permanezco despierta hasta las dos de la madrugada. Fundamentalmente hago todas estas cosas porque si no las hago no le gustaré a nadie. En el colegio quiero hacerlo bien, pero no sabría decir si se debe a que me gustan las clases. Lo que pretendo es sacar buenas notas, pues así la gente pensará que no me falta nada. O sea que voy a la escuela más en busca de reconocimiento que en pos de un objetivo.

He practicado gimnasia durante seis años, cuatro horas diarias, seis días a la semana, cada noche de seis a diez. Los últimos tres años lo odiaba. No sabía lo que lo odiaba hasta que lo dejé. Simplemente tiraba adelante. Iba a casa, hacía los deberes, iba al gimnasio, hacía más deberes, me acostaba, iba a la escuela, solo ir, ir, ir. No tenía tiempo para pararme y pensar ¿me gusta realmente lo que hago? Voy a las competiciones y realmente no me gustan, pero ¿quién puede darse el lujo de pararse a quejarse? Ganaba, y mi padre y mi madre pensaban que era maravilloso, y yo pensaba: más, más, ve a por más.

Llegué al punto en que tenía problemas cuando miraba las Olimpiadas por televisión. La situación llegó a un punto crítico en que lo dejaba o tenía una crisis nerviosa. Finalmente lo que me persuadió de abandonar fue que una amiga lo hizo, y nadie le odió por ello. Así que un día simplemente lo dejé. Entonces no tenía nada que hacer, por lo que tenía que llenar este agujero de mi agenda, y me encontré un trabajo, empecé a bailar, y soy presidenta de la clase. Ahora tengo que entrar en Stanford.

No le digo a nadie que me preparo para Stanford o, al menos a nadie que esté cerca y pueda darse cuenta si fracaso en mi empeño. Me cuesta explicar lo mal que me siento yendo a por algo y no estar segura de conseguirlo; pero si no va bien, incluso ni mis mejores amigos sabrán que he fracasado y pondré todo mi empeño en olvidarlo. Me voy, tengo muchas cosas que hacer.

Los Tres son el prototipo ideal del grupo al que valoran. Si se han educado en una familia que tiene mucha consideración por la actuación pública, se esfuerzan en dicha área. Si la familia valora otro tipo de logros, entonces un niño Tres trabajará mucho para adaptarse a esta imagen. Una mujer que se crió en el campo describe su situación familiar.

Cuando era pequeña, mi madre me dijo que iba a hacer algo especial. No que yo era especial sino que iba a hacer algo realmente especial. Era madre soltera, y muy inestable emocionalmente, por lo que, para complacerla, eduqué a mi hermano y a mi hermana pequeños. No se me alentaba mucho en el campo del estudio, más bien para que colaborara en casa; para que me cuidara de otros. Monté mi propia tienda de modas y la vendí provechosamente seis meses después. Fue un éxito desde el primer día. Mis negocios siempre han ido sobre ruedas, puesto que se exactamente lo que la gente necesita, y se lo proporciono.

En términos de productividad, asistí a un par de clases sobre un tema de negocios y logré que me cogieran para dar clases. Una vez tengo los elementos de superficie, se produce un desafío interno para seguir, ser aceptada como autoridad y ser respetada por la gente que admiro. De niña no me sentía amada por quien era, pero se me acariciaba por un trabajo bien hecho. Se trata de un punto negro que he de observar. Casi todo el mundo puede tenerme en la palma de la mano si hay caricias y reconocimiento implicados.

Actividad Polifásica

Puesto que se ha recibido amor por un producto más que por el sí mismo real, la actividad y la producción finalmente se convierten en una forma de control. El mantenerse ocupado asegura un fluir constante de producto y también absorbe de un modo eficaz cualquier tiempo libre en el que puedan presentarse sentimientos de ansiedad acerca de un posible fracaso. Un tres suele hacer varias cosas a la vez e intentará mantener el máximo de bolas en el aire a guisa de uso eficaz del tiempo. Sin embargo desde fuera se tiende a ver la necesidad del Tres por una actividad polifásica continua como un modo de no tener tiempo para una vida emocional.

Puedo hablar por teléfono, dar de comer a mi hija, quedar con alguien y escuchar una conversación, todo al mismo tiempo, sin perder comba. Es como hacer dos o tres trabajos a la vez, de modo que siempre queda algo pendiente antes de acabar lo que estas haciendo. Existe una sensación real de seguridad cuan-

do tienes el tiempo lleno y sin espacios muertos.

El propósito de relajarse es estar listo para el siguiente round. El baño caliente figura en la agenda, porque es algo que va bien al cuerpo, y mientras me baño tengo a mano la grabadora, mientras mi mente está puesta en el día siguiente, en la próxima conferencia, en el próximo desafío. Si pierdo contacto con la gente que me dice lo bien que lo hago, y no recibo una retroalimentación adecuada, me vienen ganas de correr hasta el gimnasio, o escaparme a algún lugar en el que haya gente que pueda darme un poco de coba.

Imagen

Puesto que la aprobación depende de un acto que tiene éxito, los Tres probable- mente pondrán tanta atención en la mecánica de un trabajo que olvidarán sus propios sentimientos y empezarán a proyectar una imagen adecuada a la tarea que lleven a cabo. Los Tres modifican fácilmente su imagen externa y a menudo descubren que se han ajustado intuitivamente con el fin de encarnar una imagen que transmita su mensaje, o que sea útil para fomentar la visibilidad ocupacional en su campo.

Siempre que los Tres sean conscientes de que la imagen que proyectan no reprima necesariamente su punto de vista emocional, son capaces de alterar su imagen sin correr el peligro de identificarse con una fachada de prestigio que llame la atención de los demás. Los Tres conscientes de sí mismos saben que reprimen sus emociones mientras trabajan y que pueden abandonarse a sí mismos convirtiéndose en lo que los demás desean. También afirman que deben controlar su capacidad de engañar a los demás proyectando una imagen que haga que la gente crea todo lo que dicen.

Si los Tres no son conscientes del hábito de suspender sus sentimientos íntimos mientras trabajan, son vulnerables a creer que ellos y la imagen que proyectan son lo mismo. Para los Tres puede ser doloroso reconocer que tienen necesidades que van a contracorriente de una imagen elevada que acentúa la eficacia de un papel.

Me transformo según el grupo en que estoy. Soy como un hábil transformista. Puedo convertirme en lo que el grupo desee. A nivel superficial tengo tres o cuatro mudas en el guardarropa, para encajar allí donde vaya. Durante diez años he pasado de la chaqueta y pantalón clásicos a cazadoras de cuero o trajes de etiqueta a lo largo de un mismo día; y he cambiado internamente tantas veces como lo exigía la audiencia.

Se inmediatamente lo que piensan los demás de mi. Experimento un escalofrío, me siento vivo al hacer el contacto. Si no conecto, si por así decirlo no puntúo, me siento falto de energía, como si no hubiera nadie. Se cuando me aceptan, puesto que a nivel visceral me doy cuenta de que satisfago las expectativas y estoy impresionando a la persona.

Las agencias de publicidad encarnan la cualidades clásicas de los Tres. Los publicistas están en contacto con las imágenes que los demás valoran y son capaces de empaquetar y promover dichas imágenes de un modo atractivo. Sin embargo, los Tres son expertos en asumir y convertirse en la imagen más valorada por su grupo social particular. El profesional competente, el líder cívico ideal, la pareja perfecta. El trabajo es el área preferida de interés. Pero si lo aceptado es una forma de vida en un segundo plano, el Tres probablemente adoptará dicho estilo de vida y podrá pasarse años viviendo una imagen en lugar de comunicar con sus preferencias emocionales reales.

Vivo fuera con mis dos hijos y medio día lo dedico a una consulta de terapia, en un escenario

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