CAPÍTULO I: ASPECTOS COGNITIVO-EMOCIONALES Y CEFALEA
4. PERSONALIDAD Y CEFALEA
Se considera que en general han existido dos tendencias al referirse a las características de la personalidad de los pacientes con cefalea. La primera apunta a la hipótesis de que estos sujetos poseen, ya de base, un tipo de personalidad que favorece la aparición de dolor de cabeza en el caso de enfrentarse durante su vida a ciertos tipos de conflictos; otros autores, por el contrario, consideran que los rasgos de personalidad son un fenómeno emocional reactivo y secundario, que aparece como parte de una estrategia de comportamiento para hacer frente al dolor (67).
Muchos estudios se han centrado en los sujetos con migraña y se ha planteado que poseen rasgos propios y diferenciados. A comienzos del siglo pasado, Touraine y Draper (1934), describieron a estos individuos como vacilantes, inseguros, perfeccionistas, sensibles a la crítica, profundamente frustrados a nivel emocional, carentes de calidez y con dificultades para establecer contactos sociales (68), lo que fue ratificado luego por Wolff (1937); un poco más tarde, Friedman y Merritt (1959), coincidieron en algunos de estos aspectos, pero plantearon que los pacientes con migraña mostraban, además, hostilidad, irritabilidad y depresiones transitorias o prolongadas (69). Por su parte, a los sujetos con cefalea tensional se les ha
38 caracterizado como crónicamente preocupados, deprimidos, ansiosos y tensos, así como hostiles, dependientes y con conflictos psicosexuales (70) (71).
Andrasik y cols. (1982), estudiaron una muestra de 99 sujetos con cefalea severa, diagnosticados de migraña, cefalea tensional, cefalea combinada (migraña más tensional) y cefalea tipo clúster, e incluyeron un grupo control y encontraron diferencias significativas entre ellos en las escalas de la “triada neurótica” (1=Hipocondría 2=Depresión 3=Histeria), así como en la escala 6 (paranoia) y la 7 (psicastenia) del Minnesota Multiphasic Personality Inventory (MMPI), de forma que los puntajes aumentaban formando un continuum que iniciaba con el grupo control, seguía con la cefalea tipo clúster, la migraña, la cefalea combinada y terminaba con la cefalea tensional, que era el tipo de cefalea que exhibía los puntajes más elevados y en mayor número de escalas. Todos los tipos de cefalea tenían en común una elevación moderada en la escala 3, lo que indicaba tendencias a la somatización durante los períodos de estrés (72).
En la misma línea, Cao y cols. (2002), incluyeron en su estudio 72 sujetos con cefalea tensional crónica, 33 con cefalea tensional episódica, 15 con migraña con aura, 57 con migraña sin aura y 58 controles sanos y encontraron que, a excepción de aquellos con migraña con aura, todos los pacientes con cefalea obtenían puntuaciones más elevadas en neuroticismo-ansiedad y en depresión, que los controles (73).
Por su parte Breslau y cols. (1996), tras su estudio de seguimiento a 5 años, de un grupo de 972 sujetos con migraña, plantearon que el neuroticismo predecía la incidencia de migraña y concluyeron que este rasgo de personalidad podría estar relacionado causalmente con la migraña, como correlato de otros factores etiológicos (74). Así mismo, Persson (1997) estudió 30 parejas de gemelos, donde uno de ellos tenía migraña y el otro no y encontró que los primeros obtenían puntuaciones significativamente superiores en la escala de neuroticismo del cuestionario de personalidad de Eysenck (EPQ), motivo por el cual planteó una influencia bidireccional de esta dimensión de personalidad y la migraña (75). Estos hallazgos fueron corroborados posteriormente por otros autores (76), (77).
39 Nylander y cols. (1996), utilizando el Inventario de Temperamento y Carácter de Cloninger (TCI) , estudiaron a 26 miembros de una familia con migraña y 87 controles y describieron que sólo las sub-escalas de excitabilidad exploratoria e impulsividad, eran más altas en migraña y plantearon que la ansiedad somática y en especial la impulsividad, podían formar parte del perfil de personalidad de los pacientes migrañosos (78). Por su parte Abbate-Daga y cols. (2007), usando también el TCI, hallaron que los sujetos con migraña sólo obtenían puntuaciones significativamente superiores que los controles en evitación del riesgo y persistencia (30), hallazgo que corroboraba lo antes descrito en un estudio similar realizado por Mognini y cols. (2005) (79). También Sánchez-Román y cols. (2007), hallaron en sus 142 sujetos con migraña, puntuaciones significativamente superiores en evitación de riesgo, en comparación con los controles sanos (80). Se considera que la evitación de riesgo es una dimensión que tiene una alta correlación con la de neuroticismo-ansiedad del EPQ (13).
En población Española, el estudio de Mateos y cols. (2011), en el que se comparó a 700 sujetos con migraña de todo el estado con la población normativa de referencia, utilizando el Neuroticism-Extroversion-Openness-Five Factor Inventory (NEO-FFI), se encontró que los primeros obtenían puntuaciones significativamente superiores en neuroticismo, e inferiores en extraversión, apertura, amabilidad y responsabilidad; de acuerdo con los autores, estos resultados indicaban que estos sujetos tenían mayor inestabilidad emocional, menor sociabilidad y capacidad de ser asertivos, activos y habladores; menor amplitud de intereses, grado de sensibilidad estética, curiosidad intelectual o independencia de juicio; así mismo, menor disposición para simpatizar y ayudar a los demás y un grado inferior de autocontrol (81).
En cuanto a la cefalea tensional Dubojska y cols. (1998), hallaron que obtenían puntuaciones más elevadas en neuroticismo e introversión que los controles sanos (82), lo que va en consonancia con lo descrito por Bertoli y Cols. (2003) (83). Por su parte, Boz y cols. (2007), utilizando el TCI, encontraron diferencias significativas en un grupo de pacientes con cefalea tensional crónica, comparado con controles sanos, en elevación en el rasgo de temperamento de evitación del riesgo y disminución en el rasgo de carácter de autodirección (84).
40 En el caso concreto de la cefalea tensional episódica, Torelli y cols. (2008), plantearon la hipótesis de que el dolor de cabeza podría representar un modo inapropiado del sujeto de comunicar su malestar psíquico, causado por una relación inadecuada entre sus perfiles de personalidad y los acontecimientos de sus vidas, de modo que serían incapaces de hacerles frente adecuadamente y, por lo tanto, el dolor de cabeza no podría considerarse como algo gratuito o anodino (85).
En los estudios que comparan sujetos con migraña y aquellos con cefalea tensional, no se han encontrado diferencias en el perfil de personalidad del MMPI (86), (87). En otro estudio similar, utilizando el TCI, se halló que ambos grupos, en comparación con los controles, tenían elevación en la escala de evitación del riesgo y al compararlos entre sí, únicamente la dimensión de persistencia se mantenía significativamente más elevada en la migraña (88); por su parte, Boz y cols. (2004), describieron que la dimensión de evitación de riesgo pierde su significación en los sujetos con migraña, si se controla la presencia de depresión y en cambio, toma más relevancia en los sujetos con cefalea tensional (89).
Chen y cols. (2012), compararon grupos de sujetos con cefalea tensional, cefalea cervicogénica y uno de control, en una muestra compuesta sólo por varones, y hallaron en la cefalea tensional puntuaciones significativamente más altas en neuroticismo-ansiedad, que en los otros dos subgrupos; a su vez, en los sujetos con cefalea cervicogénica, la puntuación total de la escala de búsqueda de sensaciones fue significativamente más baja que en los otros dos grupos y, específicamente la sub- escala de búsqueda de emociones y aventura, fue significativamente inferior en estos sujetos que en el grupo control (90).
A pesar de que los hallazgos en los estudios de poblaciones clínicas no coinciden completamente, se encuentra en los sujetos con cefaleas primarias, en su conjunto, elevación en las dimensiones de neuroticismo y evitación de riesgo, lo que apuntaría a una tendencia a la ansiedad y la depresión; también mayor puntaje en preocupaciones somáticas. En los pacientes con migraña, se mencionan rasgos como neuroticismo, preocupaciones somáticas difusas, impulsividad, evitación del riesgo y persistencia; en el caso de la cefalea tensional, se los describe como sensibles, rígidos, un poco
41 resentidos, hostiles e introvertidos y, al igual que en la migraña, se apunta a elevaciones en neuroticismo y evitación de riego, aunque, si se controla la presencia de depresión, esta última dimensión toma más relevancia en los sujetos con cefalea tensional; en la cefalea tensional combinada con migraña, se habla de depresión leve y tendencia a la preocupación y al pesimismo. Por su parte, en los estudios en población general, los resultados de los diferentes autores tampoco son concluyentes, pues tanto en los sujetos con migraña, como en aquellos con cefalea tensional, se describen elevaciones en neuroticismo, mientras otros estudios no encuentran rasgos de personalidad característicos de ninguno de los sub-grupos de cefalea.
5. COMORBILIDAD PSIQUIÁTRICA Y CEFALEA: ANSIEDAD Y DEPRESIÓN