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La sociología de la gestión pública es, como indica Romero (2016), un campo en construcción. Las diversas aproximaciones sociológicas sobre la gestión pública devienen básicamente de dos grandes corrientes de pensamiento: la concepción de la gestión pública como un proceso surgido a partir de la lucha de clases, del conflicto, apoyado principalmente en la corriente marxista, y la concepción de la gestión pública como una interpretación de las conductas sociales ajustadas a los tipos ideales propuesto por Max Weber. Estas corrientes de pensamiento sociológico marxista y weberiano han tocado de forma específica la gestión pública como un elemento de la realidad en particular, y como elemento integrante de estructuras sociales mayores, en este contexto conviene a nosotros plantear marcos interpretativos a partir de estas corrientes históricamente divergentes, conflictuadas, y hasta cierto punto, por qué no, complementarias. Pues a fin de cuentas la sociología de la gestión pública se encuentra en construcción y el aporte que esta investigación realiza se centra, de acuerdo a nuestros objetivos, en determinar la relación de la gestión pública municipal con respecto a la calidad de los servicios públicos municipales, concretamente, en el Distrito de Chivay, y a partir de las percepciones ciudadanas.

Desde la perspectiva marxista, la gestión pública como parte del Estado sirve a los intereses de las clases dominantes, por tanto, en cierta medida los bajos niveles de calidad de los servicios municipales podrían estar respondiendo precisamente a los intereses de las clases que tienen dominio sobre el aparato estatal. Desde la concepción marxista, podríamos estar viendo posibles focos de conflicto que se están gestando en la ciudadanía y que se están expresados en los bajos niveles de satisfacción de los ciudadanos con respecto a los servicios públicos municipales que reciben.

Una de las ideas surgidas a partir de la concepción marxista sería la contradicción de la existencia del Estado entre la vida pública y la vida privada. Desde esta concepción el Estado como ente interventor no interfiere en las regulaciones que contravengan con el desarrollo de la empresa privada y que el Estado capitalista en su lógica protectora con la empresa privada se opone a los intereses de las clases dominadas. Los servicios municipales que esta investigación analiza (limpieza pública, conservación de parques y jardines, y serenazgo) pueden ser examinados desde esta perspectiva. Los resultados indican bajos niveles de satisfacción ciudadana en la prestación de estos servicios en el Distrito de Chivay. Tomaremos como ejemplo más resaltante el servicio de seguridad que brinda la municipalidad, puesto que es el servicio que está siendo contratado por

muchos establecimientos comerciales y entidades financieras ante la inseguridad y el riesgo de ser víctimas de robo. El servicio de seguridad ofrecido por el Estado, a través del Ministerio del Interior (la policía) y la municipalidad (el servicio de serenazgo), no cubren la ola de inseguridad que afecta al Distrito Chivay y, en general, a todo el país.

La pretensión del Estado capitalista podría estar conduciendo hacia una situación tal que los servicios hoy gestionados por el Estado pasen a formar parte del repertorio de actividades de la empresa privada, tal como viene sucediendo con el servicio de seguridad. La seguridad es un bien público de gran trascendencia para el desarrollo de las normales actividades de los ciudadanos. Pero si este servicio no pude ser cubierto por el Estado, entonces surge la necesidad de mejorar este servicio mediante otros mecanismos. Es ahí donde ingresa la propuesta de la empresa privada por brindar seguridad a cambio de la deslegitimación del Estado en materia de seguridad. En general, esta situación podría convenir al Estado capitalista, puesto que se permite el acceso de la empresa privada a un campo que ha sido de exclusividad del Estado. La intervención de la empresa privada en asuntos de seguridad pública podría también responder al interés de quienes controlan el Estado. ¿Quién controla el Estado? En términos de Marx, el Estado sirve a los intereses capitalistas y, en tal sentido, es controlado por la clase capitalista.

De aquí se desvela otra interrogante de interés para el análisis de la gestión municipal: ¿Los integrantes de la clase capitalista son quienes se encuentran ocupando cargos en la estructura de la gestión municipal actual? La identificación de los integrantes de la clase capitalista en las gestiones municipales resulta una labor bastante ardua, puesto que de acuerdo a lo sostenido por Marx una clase social se encuentra determinada en función de su posición con respecto a los medios de producción, valga decir, si tiene o no la propiedad de los medios productivos. Quienes se encuentran a cargo de la gestión pública son los encargados de administrar los bienes del aparto público, mas no se le atribuye el título de propiedad alguna. El consejo municipal de la Provincia de Caylloma está integrado por representantes, elegidos en procesos democráticos electorales, que están a cargo de la gestión municipal por un periodo de 4 años. Luego de ese tiempo serán reemplazados por nuevos integrantes mediante el mismo proceso democrático. En consecuencia, los integrantes de la gestión municipal, el consejo municipal y también los funcionarios públicos, no son la clase social capitalista. Y si forzamos el concepto de clase social de Marx, podríamos decir que este grupo es una clase social no capitalista.

Para Weber (1969) el Estado es una relación de dominación de unos individuos sobre otros, sostenida sobre la violencia legítima, por tanto, para su subsistencia requiere que los dominados acepten la autoridad de quienes dominan. Weber indica que la gestión del Estado se basa sobre seis principios de acción claramente diferenciados en las organizaciones grandes y complejas, y que la burocracia reúne en un solo concepto esos principios de acción (jerarquización, especialización, formalización, personal operativo, impersonalidad y carrera profesional). Con relación a los resultados de nuestra investigación se indica que, aunque no se está viendo directamente la estructura burocrática, tanto la gestión municipal como los servicios municipales que ofrece funcionan dentro de esta estructura. En tal sentido, la gestión municipal de la Municipalidad Provincial de Caylloma contiene los principios de acción señalados por Weber (2004).

Tomando como referencia de análisis los servicios municipales estudiados (limpieza pública, conservación de parques y jardines, y el servicio de serenazgo), según Weber Weber (2004), estos servicios se dan dentro de una relación de dominación en base a la jerarquización. El personal municipal encargado de la operación de los servicios municipales reconoce obediencia a quienes se encuentran en los niveles superiores de la jerarquía municipal. Para que el personal pueda encargarse de la operación de los servicios municipales ha conseguido especializarse (recibir entrenamiento, asistir a cursos de especialización y actualización, etc.) y continúa especializándose dentro de un marco normativo que permite los ascensos y la carrera profesional de los individuos. La gestión municipal, desde la perspectiva weberiana, responde a objetivos de la organización y no a pretensiones individuales o personales. Quienes conforman el consejo municipal provincial buscan el logro de los objetivos de la Municipalidad Provincial de Caylloma. Incluso los funcionarios públicos que laboran en esta municipalidad se encuentran vinculados entre sí en función de la búsqueda por conseguir objetivos de la institución, y no los objetivos personales. Aunque esta reflexión se acerca más al “tipo ideal” de Weber, en la realidad los intereses de quienes se encuentran en la élite de las jerarquías pueden competir con los intereses de la organización a la hora de la toma de las decisiones.

Sin bien Weber (2004) manifestaba que dentro de una organización la impersonalización de los objetivos es lo que orienta la acción colectiva de los individuos, también planteaba que las acciones individuales provocan transformaciones sociales. Pues cada acción individual se desarrolla siguiendo un propósito, un “sentido”. Siguiendo este planteamiento, el consejo municipal de la Municipalidad Provincial de Caylloma toma

decisiones en función de la orientación, del “sentido” que le quieren dar a la gestión municipalidad. Si bien existe un marco normativo que regula el funcionamiento de las municipalidades, como la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM, 2003), las municipalidades tienen autonomía para orientar sus acciones dentro de los límites que les confiere la ley. Esta orientación de acciones se estaría realizando en función del “sentido” que buscan darle a la gestión tanto los regidores como el alcalde. De modo que el bajo nivel en la calidad de los servicios municipales podría deberse a que precisamente la calidad en la prestación de los servicios municipales no son la prioridad (el “sentido”) de la gestión municipal actual, y en su defecto, puede entenderse que la orientación de la gestión municipal se proyecta hacia otros aspectos.