E
s frecuente conceptuar sobre los trabajos históricos en la frontera que trazan el empirismo y el racionalismo. Hemos mencionado que las explicaciones causales e interpretativas surgen de preguntas concretas sobre la base empírica. En la actualidad y a diferencia de lo que ocurría hace algunas décadas los historiadores son más pragmáticos en el momento de iniciar un proceso de investigación. Tener en cuenta cuál es la perspectiva del enfoque es una pregunta recurrente previa al inicio del trabajo de escritura. En particular porque seremos más conscientes del tipo de discurso que podemos desarrollar, y podemos aclarar si apostamos por un discurso descriptivo o más analítico, o talvez por una combinación de ambos.La técnica en la práctica es la siguiente: puesto que los historiadores como los investigadores formulan un problema de investigación con la ayuda de una pregunta-problema, es substancial identificar cuál de ellas es más relevante para nuestro proyecto de investigación.
Las preguntas básicas con respecto a los hechos son las siguientes: ¿Cuándo? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Cada pregunta puede determinar una perspectiva de comprensión explicativa diferente en la investigación, pero existen otras formas de categorización y en principio no hay unidad para su clasificación. Es la razón por la que se exponen varios ejemplos que pueden sencillamente guiar o ayudar a comprender mejor las perspectivas discursivas del historiador. La primera, y siendo consecuente con nuestra anterior clasificación respecto a los tipos de explicación, es la siguiente:
cuAdro 1. tiPosdeexPlicAción
Explicaciones causales ¿Qué sucede?
¿Por qué sucede? Explicaciones interpretativas
¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?
Es a partir de las anteriores preguntas que podemos identificar si es predominante un enfoque causal o si la explicación es más interpretativa. Aunque en principio cualquier hipótesis o facto relacionado con hechos históricos, o mejor con la base empírica del historiador, potencialmente nos permite identificar cada una de estas preguntas.
Svensson (1998, 106) también argumenta que los historiadores tenemos diversas formas de comprensión. Podemos entender dichas formas como ciertas perspectivas explicativas, interpretativas y descriptivas del discurso, siendo consecuente con Björk (1983, 37-50). Entendiendo las perspectivas como nuestro modo de representación y punto de vista desde el cual damos a conocer los hechos históricos, es sugerente la siguiente clasificación:
cuAdro 2. formAsdecomPrensión
Descriptivas
¿Dónde sucedió? ¿Cómo sucedió? ¿Cuándo sucedió?
Interpretativas ¿Qué es esto?
Explicativas ¿Por qué sucedió?
Fuente: Björk (1983,37) y Svensson (1998,106).
La forma descriptiva es en parte un discurso detallado sobre determinado acontecimiento o hecho histórico. La descripción es multifacética, tiende a ser extensa o completa, y no necesariamente tiene un principio de unidad. En la descripción podemos, por medio del lenguaje, referirnos a los detalles de las distintas partes, cualidades o circunstancias del fenómeno o hecho estudiado. Podemos deducir que vamos a definir algo de modo imperfecto y que ofreceremos
una idea general de los hechos, que en nuestro caso siempre tendrá relación con una cronología de hechos.
La descripción en los historiadores sobrevive gracias a la secuencia que puede ofrecer el concepto de tiempo y la cronología de los acontecimientos. Pero la cronología no es lo único que justifica una perspectiva descriptiva. Por ejemplo, si desarrollamos una explicación causal de carácter funcionalista o estructuralista, en el análisis sobre la relación actor-estructura o estructura-contexto, será necesario desarrollar un enfoque descriptivo que permita tener una idea general sobre el objeto de estudio o la cosa en sí.
La descripción es una buena estrategia para ofrecer nuestra comprensión individual. La descripción ayuda también a apoyar y recrear los discursos explicativos de orden conceptual o analítico. Hay que evitar caer en excesos descriptivos relacionando elementos o factores inútiles que recarguen el discurso de elementos empíricos que no sean relevantes para el problema de investigación. Hasta hace poco prevalecía la idea de que a mayor cantidad de cuartillas escritas era mejor la calidad de las tesis de posgrado. Hoy es más recurrente la exigencia de textos sucintos, económicos en lenguaje, y que rindan cuenta con rigurosidad de la respuesta al problema propuesto.
En cuanto a la forma interpretativa lo que buscamos es darle un significado a lo que estudiamos, o sea nuestro objeto de estudio. Implica la creación de nuevo conocimiento, cuya relevancia depende de la relación con algo.
La relación, interacción y comparación son clave para dar sentido y contexto a un objeto de estudio. Por ejemplo, estudiar una estructura agraria sin relacionarla con procesos más amplios que expliquen su fundación y los cambios en el interior de su estructura, dejará sin pie cualquier tipo de interpretación que se pretenda, o talvez no se logre hacer ninguna interpretación. En otras palabras, la comprensión e interpretación del contexto histórico del objeto de estudio es un factor fundamental en cualquier investigación histórica y de las ciencias sociales. De allí, la transversalidad de la historia en no pocas investigaciones del área de ciencia sociales.
En cuanto a la forma explicativa, como ya lo mencionamos, se plantea con la pregunta ¿por qué sucedieron los hechos? y rindiendo cuenta del principio de la causalidad. De allí la importancia de esta forma de comprensión, quizás la más
relevante de todas las anteriores, debido a que se trata de un discurso estricto y formal según Svensson (1998, 111), y porque debe ofrecerse de manera lógica e inmediata al lector.
Lo anterior no significa que la pregunta central de un proyecto de investigación responda sólo a una de las anteriores formas de comprensión. Es posible que podamos encontrar en el resultado final de un proyecto una combinación de estas tres formas. Björk (1983, 38) argumenta que la descripción es la base fundamental para lograr la interpretación y la explicación. En cualquier caso la interpretación también llegará a ser un modo explicativo de la argumentación histórica.
Las formas de comprensión pueden variar también según la perspectiva desde la cual se ofrece: “desde arriba” o “desde abajo”. Recordemos como ejemplo las interpretaciones realizadas por la elite liberal del siglo diecinueve en Latinoamérica, las cuales son criticadas por ser interpretaciones “desde arriba”. En cambio en el siglo veinte, con el impacto de la historia social, la instrumentalización del concepto de “clase” y el marxismo, los otros grupos sociales empezaron a ser representativos en los discursos históricos, creando una interpretación o explicación “desde abajo”. Finalmente, Berge (1995, 7-8) ofrece otra clasificación, que depende de nuestra relación y coherencia con los datos.
cuAdro 3. modosdecomPrensión
Explicación histórica “x da origen a y”
¿Por qué?
Afirmación por clasificación “x es y”
¿Qué? ¿Cómo?
Afirmación por coligación (Del lat. colligatio, õnis). “m, n y o crean juntos p” ¿Qué?
¿Cómo?
El cuadro 3 relaciona los distintos modos de comprensión que desarrollamos como investigadores. Es evidente que en la primera relación cuando “x da origen a y”, el tipo de explicación al cual hace referencia Berge es causal, pero sorprende al considerarlas sólo del tipo y característica de “explicaciones históricas”. Ya hemos
señalado que a partir de la observación en el espectro de las ciencias naturales también son frecuentes estas afirmaciones según la observación de ciertos fenómenos.
En cambio la afirmación “x es y” es más de orden clasificatorio y ubica el dato empírico en ciertas clases de elementos. Sin pretender hacer una analogía, la organización de elementos empíricos según una categoría de análisis o concepto, permite afirmaciones por clasificación. Los estudios de género o sobre actores específicos o determinadas estructuras son un ejemplo. El ordenamiento de diversos elementos empíricos nos lleva a este tipo de clasificación.
figurA 5. nivelesdegenerAlidAdydeconcrecióndelostiPosdeexPlicAción
Explicación teleológica Explicación
causal
Explicación interpretativa
Explicación descriptiva
Base empírica histórica - Concreción
Forma lógic a - Generalidad ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo?
La afirmación “m, n y o crean juntos p” también tiene la misma connotación anterior. El conjunto determinado de elementos empíricos nos ayuda a organizar la base empírica. Es necesario señalar que las afirmaciones por clasificación y coligación en ambos casos responden a las preguntas ¿qué?, y, ¿cómo?, y por lo tanto las coloca en una perspectiva de explicación descriptiva e interpretativa. Esas tres formas de comprensión pueden verse a partir del tratamiento con las fuentes.
La figura 5 “Niveles de generalidad y concreción de los tipos de explicación”, inspirada en Björk, (1983, 52), permite comprender los grados de generalidad que adquieren los tipos de explicación causal y teológica, y su concreción en la base empírica. Es significativo identificar que las otras formas de comprensión: interpretativa y descriptiva, son más densas y tienen una concreción, extensión y relación más amplia en la base empírica. En cambio en la medida que se logran explicaciones causales, lo que se alcanza son grados de generalidad lógica sobre la base empírica.
Finalmente, centremos la atención en otro ejercicio que permite identificar la perspectiva del enfoque histórico y los distintos niveles de teorización.