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Petrobras ante la extranjerización del etanol

El etanol fue introducido en la matriz energética brasileña en 1975 con la creación del Programa Nacional de Alcohol para sustituir el petróleo por etanol en el parque de vehículos ante la crisis del petróleo de 1973, luego agravada en 1979 con fuertes aumentos en el precio de los hidrocarburos. El programa buscaba disminuir la dependencia ya que en ese momento el país importaba la mayor parte del petróleo que consumía justo cuan- do se disparaba la crisis de la deuda en la década de 1980. En un primer momento, entre 1976 y 1986, la producción de etanol se triplicó pero en la década neoliberal se produjo un abandono de los programas, en parte por la baja del precio internacional del petróleo, al punto que durante le

gobierno de Fernando Collor el programa casi desapareció398.

En la década de 1990 hubo desabastecimiento y los usuarios dejaron de comprar coches que funcionaban con etanol y se instaló una gran des-

confianza en los biocombustibles. Hacia el año 2000 las cosas cambia- ron ya que comenzó a aumentar el precio del petróleo lo que llevó a los

consumidores de las periferias, en particular Sâo Paulo, a mezclar alcohol

hidratado con gasolina en el propio tanque del coche. “Ante la difusión de esta práctica, las fábricas de autos se inspiraron y desarrollaron el motor

flex-fuel, lanzado por el presidente Lula en marzo de 2003. En la prácti-

397 Ibíd.

398 Giorgio Romano Schutte y Pedro Silva Barros, “A geopolítica do etanol”, Boletim de Econo-

ca esto fue fundamental para restablecer la confianza en el alcohol como

combustible”399.

La producción de caña creció 120 millones de toneladas en 1975 a 320 millones en 2003 cuando Lula llegó al gobierno, para ascender hasta 590 millones de toneladas en 2009400. La producción de etanol se duplicó a

lo largo de la década de 2000401. En 2008 Brasil fuera el primer país del

mundo en usar más etanol que gasolina para alimentar la flota de automó- viles402. La producción mundial de etanol se multiplicó por cuatro entre

2000 y 2008 según la FAO, en gran medida por ser una energía renovable

y contribuir a reducir el calentamiento global. En los próximos diez años la producción mundial de etanol volverá a duplicarse.

En Brasil hay casi siete millones de hectáreas cultivadas con caña de azú- car, la mitad dedicadas a la producción de azúcar y la otra mitad a etanol, representando un cuarto del producto agrícola del país. Los avances reali- zados en el mejoramiento genético de la caña, en la creación de cientos de variedades, la mejora de los cultivos y de la cadena industrial permitieron un asombroso crecimiento de productividad: entre 1975 y 2000 se pasó de producir 2.024 litros de etanol por hectárea a 5.500 litros403. Hacia el final

de la década la productividad siguió creciendo hasta situarse cerca de los 7.000 litros por hectárea frente a sólo 3.800 del maíz en estados Unidos, su principal competidor404. El precio del etanol de caña es mucho más

bajo que el de maíz (30% menos), tiene mucha mayor eficiencia energéti- ca (la relación entre la energía gastada para producir y la energía obtenida es de 8 a 10 veces para la caña y 1,4 para el maíz) y reduce más del doble los gases de efecto invernadero405.

Brasil es el primer productor mundial de etanol, impulsado por su po- tente mercado interno, y con Estados Unidos controlan dos tercios de la producción mundial. Las exportaciones se multiplicaron por veinte406.

Se construirán 77 usinas de etanol para 2012 con una inversión de 2.500 millones de dólares. Buena parte de esos capitales vienen de los Estados

399 Ibíd., p. 35.

400 União da Indústria de Cana-de-Açúcar (UNICA), en http://www.unica.com.br/dadosCotacao/ estatistica

401 Giorgio Romano Schutte y Pedro Silva Barros, “A geopolítica do etanol”, cit., p. 35.

402 Ibíd., p. 35.

403 “Biocombustibles”, Cadernos NAE Nº 2, Brasilia, Núcleo de Asuntos Estratégicos de la Presi-

dencia de la República, octubre 2004, p. 131.

404 Revista Época, 13 de junio de 2008, http://revistaepoca.globo.com/Revista/Epoca/0,,EMI5865-

15273.html (Consulta 15/02/2011).

405 Ibíd.

Unidos. “Hasta el año pasado el 3,4% del sector estaba desnacionalizado. En diez años la mitad ya no será más brasileña”, señala Maurilio Biagi, quien vendió una de las mayores usinas de etanol, Cevasa, a la multina- cional del agrobusiness Cargill en 2006407. Una parte de esas inversiones

provendrán de las grandes multinacionales, ya que todas las empresas que producen cultivos transgénicos –Syngenta, Monsanto, Dupont, Dow,

Bayer, BASF– tienen inversiones para la producción de biocombustibles

como son el etanol y el biodiesel”408. Algunas de estas empresas se están

posicionando en Brasil para aumentar la productividad de los cultivos con

semillas genéticamente modificadas para la producción de etanol.

La importancia que Brasil concede a los biocombutibles queda reflejada

en los estudios realizados por el Núcleo de Asuntos Estratégicos (NAE). El cuaderno dedicado a los biocombustibles fue el segundo en ser pu- blicado y el primero de carácter sectorial, en el que participaron 20 es- pecialistas409. Poco después los investigadores del IPEA, que asesora a

la Secretaría de Asuntos Estratégicos, mostraron la alarma oficial por

la creciente extranjerización del sector y advirtieron que el crecimiento vertiginoso de la inversión extranjera directa en la industria de etanol

estaba produciendo “un significativo proceso de concentración y des- nacionalización (…) sin contrapartida de la expansión de las empresas nacionales hacia el exterior”410. Aunque consideran que el proceso tiene

aspectos interesantes porque puede contribuir a convertir el etanol en mercancía internacional, creen que la penetración del capital extranjero debe ser monitoreado porque puede afectar la “soberanía nacional en la explotación del recurso”411.

En la década de 2000 la estructura de las inversiones extranjeras direc-

tas en Brasil se modificó y la inversión extranjera se ha fijado sobre todo

en la agricultura y la industria412. Tanto la que se dirige al agro como a la

industria busca asentarse en la producción de commodities, con especial destaque en petróleo, gas natural, biocombustibles y mineral de hierro. El IPEA concluye que en la industria sucroalcoholera “el aumento de la pre- sencia extranjera ha provocado transformaciones relevantes en la estruc-

407 O Estado de Sâo Paulo, suplemento agrícola, febrero de 2007.

408 Silvia Ribeiro, “Biocombustibles y transgénicos, La Jornada, 26 de noviembre de 2006. 409 “Biocombustibles”, Cadernos NAE Nº 2, Brasilia, Núcleo de Asuntos Estratégicos de la Presi-

dencia de la República, octubre 2004.

410 Keiti da Roicha Gomes, “Presença estrangeira na produçâo de commodities: o caso da indús-

tria de etanol no Brasil”, Boletim de Economía e Política Internacional Nº 4, Brasilia, IPEA, octubre/diciembre de 2010, p. 27.

411 Ibíd.

tura productiva, con implicaciones tanto para el mercado doméstico como para las estrategias políticas más amplias en la industria del etanol”413.

La tentación del capital internacional por el etanol se explica tanto por el crecimiento del mercado interno como internacional. En el primero Brasil

ya cuenta con un 25% de su flota flex-fuel, pero se estima que en 2015 esa

cifra trepará hasta el 65%, y Brasil es hoy el cuarto productor y vendedor de vehículos en el mundo. En cuanto al mercado internacional, el interés se explica no sólo por el crecimiento de la demanda sino, sobre todo, por las enormes ganancias que deja el etanol de caña por su mayor producti-

vidad. De ahí la preocupación oficial de que la desnacionalización camina

junto a la concentración del sector en detrimento del empresariado bra- sileño:

La entrada de compañías internacionales no (es) acompañada por una igual capacidad de las empresas nacionales de avanzar hacia el exterior. Al contrario, este movimiento levanta barreras a la estrategia del gobierno brasileño de llevar hacia el exterior las tecnologías y los equipos desarrollados en el mercado doméstico, de modo de estimular tanto la inserción internacional de las empresas brasileñas como la producción de etanol por el sector privado en otros países.414

Se trataba de una industria muy dispersa en manos de cientos de familias. La concentración ha sido muy rápida: entre 2000 y 2009 se produjeron 99 fusiones y adquisiciones en esa industria al punto que la participa- ción de los cinco mayores grupos del sector creció del 12% al 21,5%415. En

ese proceso comenzaron a tallar con fuerza grupos como Bunge, Cargill y Adecoagro de George Soros, además de la gigante Cosan que controla casi el 10% del sector. La industria del azúcar y el alcohol cuenta con unas 400 usinas comandadas por 200 grupos. En 2008, por ejemplo, de las 14 fusiones y compras en el sector, 8 involucraron al capital extranjero y en 2009 sucedió algo similar, a tal punto que de las cinco mayores usinas de etanol dos están vinculadas al capital internacional, donde abunda la formación de complejas alianzas, el ingreso de fondos de inversiones y

acuerdos estratégicos que le dan al sector un perfil enmarañado y poco

transparente416.

413 Ibíd., p. 20.

414 Ibíd, p. 21.

415 “Grandes grupos ocupam o espaço de familias tradicionais nas usinas”, O Estado de Sâo Pau-

lo, 1 de noviembre de 2009, en http://www.estadao.com.br/noticias/impresso,grandes-grupos-

ocupam-o-espaco-de-familias-tradicionais-nas-usinas,459503,0.htm (Consulta 19/02/2011). 416 Keiti da Roicha Gomes, “Presença estrangeira na produçâo de commodities: o caso da indús-

Para contener la “invasión extranjera” el gobierno Lula hizo jugar a Petro- bras un papel dinámico con el objetivo de crear una gran empresa nacio- nal, con una lógica operativa similar a la que se realiza en otros sectores. Algunos estiman que la luz roja se encendió cuando a inicios de 2010 Shell y Cosan llegaron a un acuerdo por 12.000 millones de dólares en lo que se convirtió en los hechos en la empresa líder mundial en el sector de eta- nol, mientras British Petroleum se unió a los grupos brasileños Moema y Santelisa Vale para formar Tropical Bioenergía. De ese modo, dos grandes multinacionales petrolíferas ingresaron en el área del etanol, “un sector tradicionalmente verde e amarelo”417.

Petrobras hizo una oferta a ETH, segunda empresa del sector, para adqui- rir el 40% por 2 millones de dólares hasta 2012 cuando el grupo debe po-

ner en marcha nueve nuevas usinas, y compró el 46% de Açúcar Guarani,

la cuarta mayor procesadora de caña de azúcar del país418. No son pocos

los que piensan que Petrobras está llegando tarde a competir en el sector y necesita hacer fuertes inversiones si se pretende revertir el creciente do- minio de capitales extranjeros.