Capítulo 3. Resultados
3.1 El cambio Urbano-Rural: de las haciendas a los barrios
3.1.3 Del Plan Piloto y el Distrito Especial de Bogotá
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la institucionalidad Distrital, Departamental y Nacional fueron expandiendo sus capacidades y con ellos se promulgaron diferentes instrumentos de Política Pública. Tales elementos tienen un valor en el proceso de transformación urbana de la CRS y sus implicaciones ambientales.
El crecimiento vivido en Bogotá y Colombia durante la primera mitad del siglo XX forzó a dejar a un lado el esquema colonial y hasta cierto punto hacendatario por medio de sistemas modernos de administración pública. Se define entonces, con apoyo de Estados Unidos y sus misiones, la construcción y aprobación de planes y leyes que integraran las diferentes dinámicas de ordenamiento y planeación territorial (Zambrano,F. IEU).
La crisis política de La Violencia sume nuevamente al país en una disputa civil que queda eclipsada en el Bogotazo y, entre las consecuencias de tal magnicidio esta la Dictadura Militar del General Rojas Pinilla. En este periodo, 1957, se aprueba el primer plan regulador a partir de los lineamientos de Le Corbusier que planteaba unas pautas sobre la expansión de la ciudad y la región, pero a la par que se aprueba este Plan que pretendía concentrar la ciudad y especializar la Sabana de Bogotá, se avanza en obras de infraestructura que hace añicos tal plan.
La intervención del Arquitecto y Urbanista suizo Le Corbusier en el desarrollo urbano de Bogotá y del país ha sido significativamente recordado por historiadores y urbanista. Sin embargo, tales planes no se ejecutaron por los gobiernos locales. La propuesta de Le Corbusier se sintetiza en el denominado Plan Piloto que se define en la Ley 88 de 1947, con lo cual el urbanista genera un documento que contempla cuatros escalas y funciones para Bogotá.
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Imagen 2. Escalas y funciones de Plan Piloto.
Tomado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-84182016000200010
La propuesta definía una serie de actividades a nivel regional (Sabana de Bogotá) que se ajustaran a sus características económicas y ambientales, sobre todo por su distancia al mar. En una escala metropolitana se zonificaron espacios para usos, según las funciones definidas, en la cual se pretendía preservar los diferentes cuerpos de agua.
Imagen 3. Plan de zonificación.
Esta propuesta consideraba una tasa de crecimiento demográfico muy baja y una voluntad política que facilitara la ejecución de tal plan. Sin embargo, la situación política del país a mitad del siglo pasado, la muerte de Gaitán y la llegada del Gr. Rojas Pinilla al poder impidieron la ejecución del Plan Piloto y su complementario Plan Regulador.
A la par de la expansión urbana de la mano del proceso de loteamiento de las Haciendas que quedaban en la ciudad para la segunda mitad del siglo XX, se integran a Bogotá los municipios de Usme, Bosa, Fontibón, Engativá, Suba y Usaquén (estos tres últimos pertenecientes a la CRS) a lo que se denominaría el Distrito Especial de Bogotá –por medio de la Ordenanza 2 de 1954. Esta reforma largamente aplazada, había sido obstaculizada por los intereses políticos del departamento de Cundinamarca” (Vargas & Zambrano, 1988, pág. 31).
La constitución del Distrito Especial trajo diferentes dificultades para la Administración Distrital en tanto tenía que asumir una carga fiscal que superaba sus capacidades de recaudación, con lo cual durante la segunda mitad del siglo pasado se vivió una permanente crisis fiscal. Así mismo el área de control era mucho mayor a lo proyectado como el Plan Piloto.
La forma que más fácil encontró la Administración para el dominio de las nuevas tierras fue la Proyección de sistema vial, desde 1957, incluso más allá del perímetro urbano como la Avenida 68, la Boyacá y la ALO. A pesar de los Planes y proyecciones es hasta 1970, que se comienza a ejecutar la obra cuestión que rivaliza con los sectores ya urbanizados, así como con el sistema de trasporte pública basado en buses urbanos privados y no en Metro. (Zambrano, 2008)
A principios de la década de 1960, se crea por medio de la Ley 3ª de 1961, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca que establece la planeación regional como quehacer de la corporación.
Estos procesos e instituciones que surgen en un espíritu internacionalista de Colombia se quedan estancadas por las dinámicas políticas y el crecimiento desaforado que vive la ciudad, como se relató anteriormente. “El final de la década de los años 70 debe considerarse como el período en el cual la administración de la ciudad es doblegada por el propio desarrollo urbano: incapaz de enfrentar el desarrollo, de planificar y de proponer, restringió su actividad a la expedición y aplicación de normas urbanas; de allí en adelante se planificó por decreto.” (Salazar, 2007)
La década de 1980 en términos normativos no tiene mayor peso dada la poca importancia de estos; es hasta la Constitución Política de 1991 y el despliegue normativo de los 90’s que se genera un nuevo marco normativo para el ordenamiento y la planificación territorial. Por un lado, se adopta el Estatuto Orgánico del Distrito Capital (decreto 1421 de 1993) que permitió salir a la ciudad de la declaración de bancarrota de 1994; y por otro lado el marco normativo para la gestión del territorio (Ley 152/94; Ley 388/97).
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Vale considerar que en este capítulo se evidencio una transformación social y espacial que cubre un largo periodo de la historia Bogotana, en la cual se da cuenta que la construcción social del espacio se ha ido transformando con cada grupo social. Las comunidades indígenas del pueblo Muisca basaban su dominio a partir de una cosmogonía muy vinculada con la naturaleza y un aprovechamiento muy limitado.
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Los invasores españoles adaptaron sus prácticas a las características ecológicas de la Sabana y suimpacto no fue mayor a lo largo del periodo colonial. Sin embargo, con la llegada del Siglo XX, la construcción social del espacio no considero las dinámicas objetivas de la naturaleza con lo cual se fue perdiendo el estatus ambiental de diferentes ecosistemas de la ciudad. Finalmente se impuso una matriz urbana construida por los intereses de privados y las incapacidades de las diferentes administraciones locales (dominadas en últimas por los intereses de privados).
Los flujos de capital y la generación de plusvalía han marcado la constitución de las urbes modernas, la ocupación de territorios más extensos para dar cabida a la infraestructura de bienes y servicios, consumo y vivienda van en detrimento de los ecosistemas nativos.