4.1 Las dinámicas del conflicto armado en los municipios de Pradera y Florida
4.1.3 Plan renacer de las FARC, reacomodamiento a las circunstancias y
La importancia de Pradera y Florida como zonas de tránsito, corredor estratégico e intersección entre estructuras de las FARC-EP generó que a pesar de los esfuerzos militares del Estado por consolidarse territorialmente en el suroccidente del país y de paso reducir a una mínima expresión la presencia y capacidad de acción de las FARC, la guerrilla orientara sus acciones a sostener el dominio estratégico en zonas como ésta, en tanto sirven de garantía para su supervivencia (Echandía, 2004).
Durante el año 2009 y en medio del incremento de la presión militar por parte de la fuerza pública se produjo como parte del reacomodamiento estratégico militar de las FARC-EP, la implementación por parte de dicha fuerza guerrillera del denominado “Plan Renacer”, con el que se planteó un intento de reactivación militar así como la retoma de varios territorios de valor estratégico. El Plan Renacer pretendía además como estrategia militar “adaptarse al escenario de confrontación impuesto por el “polìtica de seguridad democrática” implementada por el Gobierno de Álvaro Uribe” (FIP, USAID, OIM, 2014: 20).
El Plan Renacer de las FARC constituyó además un reto para mostrar la fortaleza militar de las FARC y la implementación de una nueva estrategia militar caracterizada por la siembra de minas, la movilización en pequeños grupos, el trabajo con comunidades y el fortalecimiento de milicias (Corporación Nuevo Arco Iris, 2010). Proponemos que éste reordenamiento estratégico militar de las FARC constituyó
141 también un elemento de explicación del incremento de algunas de las manifestaciones del conflicto armado.
Un indicador del esfuerzo de las FARC por conservar su dominio y control sobre algunos territorios lo constituye el uso de minas antipersona. En el marco del conflicto armado colombiano el uso de minas antipersona popularmente denominadas “quiebra patas” constituye el único caso en el contexto latinoamericano y uno de los pocos que aún quedan el mundo (ACNUR y Fundación Seguridad y Democracia, 2006).
Como práctica de guerra la siembra de minas antipersona fue empleada por todos los grupos armados involucrados en el conflicto colombiano, incluidas las FF.MM regulares, estas últimas suspendieron su uso cuando el Estado colombiano firmó el “Tratado para la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona” suscrito el 3 de diciembre de 1997 y ratificado mediante la ley 554 de enero del 2000. Sin embargo y en contraste con la posición adoptada por el Estado, los grupos armados irregulares no solo continuaron empleándolas sino que en la práctica incrementaron su uso durante los últimos años. Como arma, las minas antipersona han sido empleadas de manera táctica por los grupos armados irregulares para detener el avance de tropas y como mecanismo de protección y control de sus territorios (ACNUR y Fundación Seguridad y Democracia, 2006).
Gráfica N°5. Incidentes con minas antipersona en Pradera y Florida 2003-2010
142 En el caso de los municipios de Pradera y Florida, los incidentes con minas antipersonas muestran durante los años 2005 y 2010 un elevado incremento de las víctimas, especialmente en el caso del municipio de Florida. El incremento de las víctimas por este hecho constituye un importante indicador de su creciente uso por cuenta de los grupos armados irregulares y ante la ausencia de los grupos paramilitares, especialmente por cuenta de las FARC. De acuerdo con la Corporación Nuevo Arcoíris el uso de minas antipersona por parte de las FARC -que normalmente ha correspondido a una estrategia para el control y defensa del territorio- ha adquirido una dimensión ofensiva ya que: “sumado a las minas antipersonal se ha incrementado el uso de los denominados campos minados muertos, con cargas que se activan a control remoto al paso de patrullas de la fuerza pública. Es decir, se han desarrollado minas con carácter ofensivo” (2008:20).
Los efectos causados por las minas antipersona en los municipios de Florida y Pradera fueron reseñados por los diversos medios de comunicación reconociéndose que tanto en el contexto Vallecaucano, como de manera más amplia en el suroccidente colombiano; ambos municipios son dos de los más afectados por dicha problemática derivada del conflicto armado, resaltándose que sus efectos y riesgos perduran por muchos años y al tratarse de un arma no selectiva constituye una amenaza no solo para los combatientes, sino también para la población en general61.
4.2 Modificaciones de los sentidos de lugar de comunidades campesinas e indígenas En el apartado anterior se evidenciaron algunas de las dinámicas que adquirió el conflicto armado durante la solicitud de despeje de los municipios de Pradera y Florida, demostrando que se presentó una tendencia hacia el incremento de algunas de sus manifestaciones causadas principalmente por el reacomodamiento de los actores armados y una reorientación de sus acciones. En este acápite se indaga sobre las
61 Respecto a la afección con minas antipersona en ambos municipios véase: “Florida y Pradera,
municipios del Valle más afectados por minas antipersonas”. El Paìs, 5 de abril de 2013,
http://www.elpais.com.co/elpais/valle/noticias/florida-y-pradera-municipios-valle-afectados-por-minas- antipersonas,
143 incidencias del conflicto armado en el “sentido de lugar” de comunidades campesinas y e indígenas de los municipios solicitados para el despeje.
El análisis del sentido de lugar permite dar cuenta de la forma como el territorio más allá de algo abstracto y genérico se convierte en lugar mediante la experiencia y la acción de los individuos, quienes viviéndolo cotidianamente lo humanizan y dotan de sentidos (Massey, 1995). La categorìa lugar permite enfatizar en el “mundo de lo vivido, el lugar es centro de significado y foco de vinculación emocional para las personas” (Torres, 2011:215), permitiendo explorar y analizar una de las dimensiones constitutivas del territorio ligada a los sentidos y significados que las personas construyen, viven y significan del lugar que habitan.
En este apartado pretendemos abordar como casos de estudio las experiencias de los resguardos Triunfo Cristal Páez de Florida y Kwet Wala de Pradera, así como de la Asociación Municipal de Usuarios Campesinos de Pradera. Para la comprensión de los “sentidos de lugar” consideramos las entrevistas individuales a campesinos y campesinas e indígenas de los municipios de Pradera y Florida -algunos vinculados (as) a los procesos colectivos mencionados-, así como los grupos focales en los cuales se trabajó con el apoyo de mapas de sus territorios con el propósito de ubicar las transformaciones del conflicto armado y “los sentidos de lugar”.
144 Con relación a los resguardos indígenas, sus derechos se amparan en la constitución política de 1991, dicha constitución reconoció sus derechos políticos, sociales y culturales otorgando reconocimiento y estatus legal a sus territorios, sus autoridades y formas organizativas, la destinación de rubros y partidas presupuestales para sus comunidades y el reconocimiento de sus lenguas. Sin embargo, es necesario señalar la figura del Resguardo como tal proviene del periodo colonial y a pesar de que históricamente ha pretendido ser abolida por diferentes gobiernos, como figura legal ha otorgado garantías a los derechos de los indígenas sobre el territorio (Ozip, 2012), situación de la cual carecen los campesinos quienes no fueron acogidos en la Constitución de 1991 como sujetos de derecho.
El resguardo Triunfo Cristal Páez de Florida se constituyó a través de la resolución 058 de diciembre de 1995, y está compuesto por indígenas de la etnia Nasa o Paez comprende 6.776 hectáreas distribuidas en las siguientes comunidades: los Caleños, Betania, Villa Pinzón, el Cabullo y San Juanito
El resguardo Indígena Kwet Wala Dxüus Yat Nasa (Piedra Grande Casa Sagrada de los Nasa) de Pradera se constituyó en 1995 por parte del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria INCORA en el predio anteriormente conocido como la hacienda “El Canadá”, está compuesto por 3 comunidades: la Frìa, la Carbonera y el Nogal. En 1998 se legalizó el territorio y de allí en adelante se adhirieron otras tierras que han permitido su ampliación hasta las 1.200 hectáreas que posee en la actualidad.
Por su parte la Asociación Municipal de Usuarios Campesinos (AMUC), fue creada en el año 1970 debido al impulso de la denominada “Campaña nacional de organización campesina” promovida por el gobierno liberal de Carlos Lleras Restrepo. Actualmente la organización se constituye como una “organización civil de carácter privado, sin ánimo de lucro”, compuesta por asociados procedentes de los diversos corregimientos y veredas del Municipio de Pradera Valle. Sus áreas de acción son: la asistencia técnica agropecuaria y ambiental, el fortalecimiento organizativo rural, prestación de servicios en el acopio, preparación y distribución de productos
145 agroalimentarios, obras de saneamiento básico e infraestructura rural, atención primaria y humanitaria de emergencia a personas en condición de desplazamiento forzado etc.
Autor: Aleyda Espinel (Grupo focal resguardo indigena “Triunfo Cristal Paez”, reconocimiento y
ubicación en el territorio)
Como veremos a continuación varias de las posibles explicaciones de la violencia expresadas por las comunidades indígenas y campesinas se relacionan con la multiplicidad de lugares estratégicos que conforman el territorio, ya que en éstos coexisten tanto los valores simbólicos asignados al territorio con base en los patrones culturales de sus habitantes; como los valores estratégico- militares fundamentados en las posibilidades y necesidades de los grupos armados en contienda; así el territorio se convierte en un elemento-aliado de lucha, zona de resistencia, refugio y tránsito, medio para comunicar y lugar que comunica, etc.,