CARACTERÍSTICAS DEL DICCIONARIO
Fasti 3.285-348; Plin.Ato.2.139;
PluJV«m.l5; Sen.iVar.2.32; Seru^len. 1.42.
Redículo (Rediculus). Dios
protector del regreso [-♦Redi- culo Tutano].
F u e n t e s : F e s t.2 8 3 L.; Plin.Naf.10.
122.
Redículo T\itano (Rediculus
Tutanus). Dios a cuya acción
protectora atribuyeron los ro manos el hecho de que Aníbal, cuando llegó cerca de Roma, se retirara sin asaltar la ciudad. Para señalar el lugar en que el general cartaginés dio la vuelta, y en acción de gracias al dios erigieron un templo extramuros, cerca de la Puerta Capena.
F u e n t e s : F e s t.3 4 5 s .L .; 3 8 4 s. L.
Redux («La que hace volver»).
Epíteto de —►Fortuna.
Regia. Edificio religioso, situa
do en la Sacra Via, en el Foro, al lado del templo de Vesta. Originariamente era allí donde el rey celebraba las ceremonias del culto; con el tiempo pasó a ser el lugar donde se reunían a deliberar los Pontífices y don de se guardaba el archivo de éstos.
Regifugio
Estaba dividida en tres estan cias consecutivas: una contenía un hogar y era mayor que las otras dos, identificadas con los
sacraria o capillas de Marte y
de Ops. Es aquí donde la Fla- mínica Dial sacrificaba, todas las núndinas, un camero a Jú piter; la Reina de lo sagrado, todas las calendas, una cerda o una cordera a Juno; y el Rey de lo sagrado, el 9 de enero, cele braba el Agonio en honor de Jano. Asimismo era en este al tar donde se quemaban los fe tos de las vacas preñadas sacri ficadas en las —► Fordicides y la cola recién cortada del caballo inmolado en la ceremonia del —►Caballo de Octubre. Igual mente, era en sus muros donde se colgaba la cabeza de dicho caballo, en el caso de que los vecinos de la Sacra Via vencie ran en la disputa a los de la Su- bura.
El sacrarium de Marte era de pósito de los objetos sagrados relativos a la guerra: los escu dos y las -►Lanzas de Marte. En vísperas de partir a una campaña, el general entraba en este sagrario y hacía mover di chos objetos, al tiempo que de cía: «¡Marte, vigila!».
La capilla de Ops era el esce nario donde tenían lugar las ce remonias secretas en honor a la diosa [—►Preferículo]. Tenía un carácter tan sagrado que su ac ceso estaba exclusivamente re servado a las Vestales y al Pon tífice Máximo.
Fu e n t e s: Fest.345 L.; Macr.Soí.l. 16.30; Ou.Fasti 1.318; Plu.flom.29.2; Seru./4e7i.8.3; Sol.1.21; Varro Lat.6.
12; 2 1.
Bib l io g r a f ía: F. Br o w n, «The Re gia», MAAR 12(1935)67-88; «New soundings in the Regia; the evidence of the early Republic», Les origines de la République romaine, Entretiens sur l’Antiquité classique de la fonda- tion Hardt, 13, Vandoeuvres-Ginebra
1967, pp.47-64.
Regifugio (Regifugium, «Hui
da del rey»). Fiesta con la que se conmemoraba la caída de Tarquinio el Soberbio y la de saparición de la monarquía. Se celebraba el 24 de febrero. En ella, el —Rey de lo sagrado, después de realizar un sacrifi cio en el Com ido, emprendía una veloz huida ritual.
Fu e n t e s: CIL 1.304; Ou.Fasri 2.125ss.; 685ss.
Bib l io g r a f ía: V. Ba s a n o f f, Regifu gium, la fuite du roi: histoire et mythe, París 1943; J.G. Fr a z e r, La rama dorada, México 1979, p.195; A. Ma g d e l a in, «Cinq jours épago-
Regina
ménes á Rome», REL 40(1962)220- 227.
Regina («Reina»). Epíteto de —►Fortuna y de —►Juno.
Religiones mistéricas o de salvación. Frente a la religión
oficial del Estado surgieron una serie de cultos de carácter priva do y de procedencia oriental. Se suele distinguir entre las que se basan en la resurrección del mundo vegetal y se sitúan, por tanto, en un plano biológi co, y las que se fundan en los ciclos de renovación de los as tros, que se sitúan en un plano cósmico. Ambos grupos, sin embargo, presentan frecuentes interferencias, ya que respon den a una afectividad común. Los misterios no eran descono cidos en el mundo clásico: los de Eleusis, el orfismo, los pita góricos, el dionisismo, etc. Pe ro no se trata, propiamente, de cultos mistéricos.
Los principales cultos mistéri cos son el de Cibeles y Atis (frigios); Mitra (persa); Isis y Serapis (egipcios); Adonis y Atárgatis (sirios).
Presentan una serie de caracte rísticas comunes:
1) Los fieles han de pasar por una iniciación, cuyas ceremo nias, por ser secretas, son poco conocidas;
2) búsqueda de la salvación in dividual, no de la colectividad; 3) no eran excluyentes (se po día pertenecer a varios de estos cultos a la vez);
4) teman carácter universalista: admitían a gente de todas las clases sociales;
5) en todos ellos, excepto en el de Mitra, hay un dios que mue re y, posteriormente, resucita; 6) rico ritual con el que se quiere representar la vida, los sufrimientos, la muerte y la re surrección del dios;
7) matrimonio sagrado, en el que los iniciados se unían mís ticamente con la divinidad; 8) banquetes sagrados en los que, al parecer, comían al dios; 9) celebración nocturna (paimy-
chis), con procesiones de antor
chas y en lugares subterráneos.
Bib l io g r a f ía: A . Ál v a r e z d e Mi
r a n d a, Las Religiones mistéricas, Madrid 1960; F. Cu m o n t, Les Reli- gions orientales dans l ’Empire ro- main, París 1929.
R eparátor («Preparador de la tierra»). Dios agrícola, protec tor de los cereales.
Rey de lo sagrado
Fu e n t e s: Fab.Pict. apud Seru.Ge.l. 2 1.
Rey del Bosque (Rex nemo-
rensis). Sacerdote del templo
que —Diana tenía en el lucus de Nemi (o de Aricia, como es denominado a veces). Solía ser un malhechor o un esclavo fu gitivo. Para llegar a dicho car go tenía que haberse enfrenta do en combate singular a su predecesor y matarlo. Hay tes timonios de que esta costumbre subsistió, al menos, hasta la época de los Antoninos.
Fu e n t e s: Ou. Fasti 3.271; Seru./tfvi.ó. 136; Suet.Ca/.35.
Bib l io g r a f ía: A.B. Co o k, «The Gol- den Bough and the rex Nemorensis», CR 16(1902)365-381; J.G. Fr a z e r,
La rama dorada, México 1979, pas- sim\ C .B . Pa s c a l, «Rex Nemoren sis», Numen 23(1976)23-39; S. Rei- n a c h, Cuites, Mythes et Religions, París 1905-1913, 3,pp.61ss.
Rey de lo sagrado (Rex sacro-
rum). Sacerdote que, al instau
rarse la República, pasó a de sempeñar las funciones religio sas que, durante el periodo mo nárquico, había ejercido el rey. Era el cargo sacerdotal que go zaba de mayor prestigio, aun que no era el primero en la je rarquía sacerdotal (le precedía
el Pontífice Máximo) y era po co apetecible, pues le estaba vedado el desempeño de ma gistraturas públicas. Su puesto, así como el de su esposa, la re
gina sacrorum, era de carácter
vitalicio. Sólo podían acceder a él los patricios. Según el testi monio de Tertuliano, no podía casarse más que una sola vez. Era, ante todo, el sacerdote de —Jano, al que hacía ofrendas todos los primeros días de cada mes. Presidía los comitia cala
ta, asamblea en la que, en las
nonas de cada mes, anunciaba los días de fiesta. Intervenía, principalmente, en la celebra ción de las —Agonales, las —Consuales y el —Regifugio. Había un día, sobre todo en tiempos de guerra, en que tenía que permanecer despierto, con el fin de que no llegara, por magia simpática, a infundir sueño a los soldados que ha bían salido al campo de batalla. Para evitar esto, las Vestales acudían a su casa y le dirigían esta fórmula ritual: «¿Vigilas, rey? Vigila».
Los años finales de la Repúbli ca marcan la decadencia de es te cargo sacerdotal.
Robigales
Fu e n t e s: D.C.44.27; 44.12; D.H.4. 74.4; 5.1.4; Gell.10.15.21; Liu.2.2.1-2; SeniJ4í,n.8.363; 10.228s.; Teit.t/xl.7; Varro Lat. 6.12; Verg Aen.l0.228s.
Robigales (Robigalia). Fiestas
que en honor de — Robigo se celebraban el 25 de abril para pedir la protección contra la ro- yuela de los cereales.
Una procesión recoma la Vía Claudia hasta llegar al bosque sagrado del dios, donde el Fla men de Quirino, que presidía la procesión, pronunciaba una ple garia, pidiendo a Robigo que el añublo que amenazaba los ce reales pasase a las armas, llenán dolas de herrumbre, y así reina ría la paz. A continuación que maba incienso en el altar y co mo sacrificio ofrecía las entrañas de una oveja y un perro. Con la llegada del Cristianismo, esta fiesta fue sustituida por las leta nías mayores de San Marcos, que tienen lugar el mismo día, y en las que también se celebra una procesión y se pide la bendi ción divina sobre los campos.
F u e n t e s : CIL 1.316s.; O u.Fasti 4.
907-942; Ten.Spect.5.8; Varro apud Plin.Naf.18.248.
Bib l io g r a f ía: M .A . Ma r c o s Ca s
q u e r o, «El perro y la Religión Ro mana», Durius 5(1977)25-53.
Robigo (Robigo y Robigus).
Divinidad agraria que produce la royuela y el tizón de los ce reales y la herrumbre de los metales. Hay ciertas discrepan cias sobre su sexo, pero lo que sí parece cierto es que se trata de una sola divinidad, no de una pareja de dioses. Tenía un
lucus a cinco millas de Roma y
en su honor se celebraban las —Robigales, el 25 de abril, y el — Augurio del perro.
Fu e n t e s: CIL 1.316; Fest.45 L.; 267 L.; 385 L.; Gell.5.12.14; Seru.Ge.1.151; Varro Lat.6.16; Rust. 1.1.6.
Roma. Diosa que personifica
dicha ciudad. Desde su funda ción recibió culto bajo un nom bre secreto, en tanto que su nu
men era representado en —Ops
o en — Angerona. Posteriormen te, pasarían a rendirle culto las ciudades conquistadas: fue Es mima la primera que le levantó un templo en 195 a.C., propa gándose el ejemplo amplia mente por Asia Menor. Tras la apoteosis de Augusto (14 d.C.), su culto se hizo oficial en todas las provincias del Imperio, aso ciada a la persona del empera dor. No tuvo un templo en su ciudad hasta el siglo II d.C., en