Basándose en los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadís- tica (2000), en el año 2030 Brasil tendrá la sexta mayor población del
mundo en número absoluto de personas mayores, y en el año 2025 se estima que habrá 34 millones de personas con más de 60 años, o sea, alcanzará el 14% de la población según datos del Dr. Joao Roberto D. Azevedo y Nóbrega A.C.L., Freiras E.V., Oliveira M.A., Leitao M.B., Laz- zoli J.K. y Nahas R.M., 1999.
Actualmente, de cada diez individuos del mundo, uno tiene más de 60 años. En el cuadro 13 podemos ver los datos referentes a la espe- ranza de vida media en años de las poblaciones de varios países ( es- timaciones de 2007).
CUADRO 13. Esperanza media de vida
País Esperanza media en años
1o . Andorra 83,52 9o . Suiza 80,62 45o . Estados Unidos 78,00 19o . España 79,78 69o . Uruguay 75,93 6o . Argentina 76,32 72o . México 75,63 114o . Brasil 72,24 57o . Rusia 65,87 45o . India 68,59 222o . Swazilandia 32,23 CIA. The World Gactbook, on line, 2007
“La esperanza de vida de los hombres es siempre inferior al de las mujeres.” (Forette, 1998).
“... esperanza media de vida es un fenómeno ligado a las condicio- nes socio-económicas, a la higiene y a los avances de la medicina.” (Forette, 1998).
El crecimiento de la esperanza de vida a lo largo de décadas en Bra- sil se va ampliando considerablemente, con un fuerte impacto en la pro- porción de población mayor, como se ve en el cuadro 14.
CUADRO 14. Aumento de la esperanza de vida en Brasil
Hasta 1950 Pasa de 33,7 años a 43,2 años De 1950 a 1960 Aumentó más de 12,7 años De 1960 hasta 2020 Aumento medio de 16,2 años (Forette, 2003)
“La esperanza de vida de los brasileños pasó en 2003 a 71,3 años, un aumento de ocho meses en relación con el año anterior.” (IBGE, Correio Braziliense [Brasilia, Brasil] on line, 02/12/2004).
“La esperanza de vida aumenta a una tasa de tres meses por año.” (Forette, 1998).
“La longevidad máxima es un fenómeno ligado a la especie, genéti- camente determinado.” (Forette, 1998).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera un país enve- jecido cuando la población mayor pasa del 7 % del total. Hoy en Bra- sil los mayores de 60 años superan el 7,1 % de la población. Según el anuario estadístico de Brasil (1996), entre los años 1951 y 1991, el nú- mero de individuos con edades iguales o superiores a 65 años aumen- tó cerca del 480 % (Elke Oliveira, en www.Grease.pro.br.).
Podemos identificar algunos factores que están contribuyendo al envejecimiento y el consecuente aumento de la población mayor. Se- gún Florette (1998), el bajo número de nacimientos sigue disminuyen- do en cada década, según datos del IBGE (2002) con la contribución de investigaciones científicas sobre la introducción de medidas sanita- rias colectivas que reducen el número de muertes por enfermedades contagiosas, la mayor concienciación de la necesidad de realizar acti- vidad física y la introducción de hábitos de vida saludables. Éstos son algunos factores básicos que contribuyen directamente al estado de envejecimiento poblacional.
En el cuadro 15 se pueden ver los factores extrínsecos históricos que están relacionados con la longevidad según Silva D. K. y Barros M. V. G., Prescripción de ejercicios dirigidos a personas mayores.
CUADRO 15. Factores extrínsecos históricos relacionados con la longevidad Mejores cuidados médicos a partir de 1930
Introducción en masa de las vacunas antiiinfecciosas, antibióticos, etc.
Reducción de enfermedades infectocontagiosas (como gripes, neumonías y hepatitis), sobre todo en las regiones sur y sudeste
Aumento de la incidencia de dolencias crónico-degenerativas, representadas principalmente por las dolencias del aparato circulatorio
Dolencias crónicas degenerativas provocadas por hábitos de vida inadecuados: tabaquismo, ingestión alimentaria incorrecta, alcohol, actividad laboral, ausencia de actividad física...
Históricamente las neoplasias no se modifican en Brasil hasta 1995
Brasil ha registrado una reducción del 61% de la tasa de fecundidad en las últimas seis décadas según datos del IBGE, censo del 2000 (vé- ase cuadro 16).
CUADRO 16. Evolución desde 1940 hasta 2000 (décadas) de la tasa de fecundidad
6,3 6,1 6,2 5,8 4,3 2,9 2,4
En los últimos años la cantidad de personas mayores que practican entrenamiento contra resistencia está creciendo y proporcionando al profesional de educación física una nueva experiencia de trabajo total- mente desafiadora. Los profesionales que actúan con actividades físi- cas para personas mayores deben buscar un trabajo paralelo de entre- namiento de musculación, e intentar maximizar el desarrollo de las cualidades físicas relacionadas con el desarrollo del sistema muscular y estructural orgánico.
La fuerza muscular, la resistencia de fuerza muscular localizada y la flexibilidad deben formar parte de un programa permanente según avance la edad, respetando siempre y principalmente las limitaciones impuestas por dolencias características de estas franjas de edad tan elevadas. El desarrollo de actividades aeróbicas realizadas en conjun- to con trabajos contra resistencia obtienen los mayores beneficios en cuanto a acondicionamiento físico y salud en general.
La planificación y el control de los entrenamientos, que intentan me- jorar las condiciones de salud de poblaciones especiales, como el ca- so de los mayores, son preocupaciones permanentes de los profesio- nales inmersos en la visión o concepto más amplio de la educación física contemporánea.
Buscar medios para aumentar la participación de los mayores en ac- tividades físicas, recreativas y sociales variadas permite elevar o man- tener en niveles saludables a las personas durante el proceso de enve- jecimiento. La persona mayor activa es ciertamente más independiente y está más insertada en la sociedad.
A lo largo de este capítulo se utilizarán términos variados en re- ferencia a las personas mayores. Para no dar lugar a ninguna forma de discriminación o preferencia por nomenclaturas más actualizadas, no será defendida ninguna nomenclatura para no crear interpretaciones o polémicas en relación con el uso de cualquier término propuesto por otros autores. A continuación enumeramos algunos términos que son muy conocidos y utilizados en nuestra sociedad.
1. Viejo. 2. Mayor. 3. Anciano. 4. Tercera edad. 5. Senectud. 6. Mejor edad. 7. Madurez. 8. Senescencia
En este capítulo se intenta exponer los conocimientos sobre las di- ferencias impuestas por la edad avanzada sobre el organismo humano, y a partir de conocer esas diferencias, aplicar actividades físicas para la persona mayor de la forma más consciente y equilibrada posible.
Con el discurrir del envejecimiento humano se presentan problemas diversos de salud. Algunas dolencias presentan una mayor incidencia en la vejez. Hay una creciente preocupación por crear patrones para un mayor control de las reacciones negativas de esas dolencias.
Intentar retardar o minimizar los efectos del envejecimiento por medio de las actividades físicas y los hábitos saludables diarios de alimenta- ción, manteniendo o elevando los niveles de satisfacción para las exi- gencias básicas de la salud de la persona mayor, es un hecho a poner en práctica en los entrenamientos.
“La capacidad de rendimiento del hombre sólo disminuye porque él se convence de que debe ser así.” (Mudfor, en Brückner, citado por Weineck, 1986).
Algunas dolencias aumentan en la tercera edad, y están en relación di- recta con los hábitos de vida del anciano. Una vida deportiva perma- nente, la prevención y el tratamiento de las dolencias infecciosas y con- tagiosas y una alimentación equilibrada y suficiente durante las fases del desarrollo son factores que pueden contribuir al retraso de dolen- cias típicas de la vejez.
En una clasificación porcentual según Niemann (1999), enumeramos a continuación las incidencias de determinadas dolencias para facilitar la identificación de aquellas más frecuentes en el día a día del anciano. 1. Artritis: 48%. 2. Hipertensión arterial: 36%. 3. Dolencias cardíacas: 32%. 4. Dolencias auditivas: 32%. 5. Dolencias ortopédicas: 19%. 6. Cataratas: 17%. 7. Diabetes: 11%. 8. Problemas visuales: 9%.
El anciano tiene características anatómicas y fisiológicas bastante distintas al niño, al joven y al joven-adulto, que pueden comprometer la programación y formulación de los entrenamientos, en caso de que no
se respeten las condiciones individuales que inciden sobre el anciano en el momento de la práctica de actividades físicas.
Algunas de estas características se enumeran a continuación y han sido seleccionadas de Carbalho (1987) en Oliveira (1999).
1. Atrofia muscular progresiva.
2. Pérdida de calcio de los huesos (osteoporosis). 3. Pérdida de elasticidad del tejido colágeno. 4. Pérdida de flexibilidad articular.
5. Disminución de la habilidad y de la coordinación motora. 6. Disminución de la actividad eléctrica cerebral.
7. Reducción de la capacidad de los impulsos eléctricos del cerebro. 8. Deficiencia en la irrigación sanguínea.
9. Limitación de la nutrición del miocardio. 10. Arteriosclerosis.
11. Disminución de la movilidad torácica y la capacidad vital.
12. Reducción del consumo máximo de oxígeno del organismo (nVO2 máximo o nVO2límite).
13. Deficiencias auditiva y visual.
14. Baja tasa de absorción de calorías de los alimentos. 15. Posible hipertensión.
16. Descenso de la máxima absorción de oxígeno.
“El entrenamiento de fuerza es un modo de disminuir la reducción de la fuerza y la masa muscular relacionada con la edad, lo que re- sulta en una mejor calidad de vida.” (Fleck y Kraemer, 1999).