Pobreza en la riqueza
MAPA 2.5 Uso de la tierra
2.3 POBREZA, DESARROLLO HUMANO Y CONSERVACIÓN
DEL MEDIO AMBIENTE
Una teoría de la economía ambiental muy simple describe la relación entre los nive- les de ingreso y el deterioro del medio am- biente bajo la forma de una campana. El Gráfi co 2.3 representa la curva medioam- biental de Kuznets que muestra que a nive- les de ingreso bajo, como los de las econo- mías rurales de agricultura de subsistencia, el impacto en el medio ambiente es limita- do, por lo menos si la densidad de la pobla- ción es baja. La curva original de Kuznets ilustraba la relación entre los niveles de ingreso y la desigualdad. La curva que aho- ra nos ocupa muestra la relación temporal entre el nivel de ingresos de la población y el impacto de sus actividades económicas en el medio ambiente.
En las primeras fases de desarrollo, los proce- sos de industrialización, el crecimiento po- blacional y al énfasis en asegurar las necesi- dades básicas de la población sin precautelar las necesidades de las futuras generaciones tuvieron un impacto adverso sobre el medio ambiente. Una vez que la población satisfi - zo sus necesidades materiales comenzó a preocuparse por tener un hábitat limpio y agradable, a cuidar sus fuentes de agua, a no dejar la basura en las calles, a no permitir que las empresas contaminen el aire y los ríos, a plantar árboles y fl ores en sus jardi- nes y a pensar en tener áreas naturales pro- tegidas. Más tarde, en la fase post industrial se dio un cambio hacia las actividades eco- nómicas basadas en los servicios y la infor- mación que generan menos contamina- ción. Y la gente pudo usar parte de sus ingresos para mejorar la calidad ambiental y proteger otras especies.
El modelo CMAK es un modelo reducido que capta muchos procesos simultáneos. Apar- te de los cambios en la estructura de pro- ducción y los cambios en las preferencias mencionadas arriba, los precios de los bie- nes ambientales (por ejemplo bosques) también varían con cambios en su esca- sez. Por ejemplo, mientras los bienes am- bientales son muy abundantes, sus precios son cercanos a cero y, por ello, los incenti- vos para conservar estos recursos son limi- tados. En cambio, cuando los recursos na- turales se vuelven escasos, los precios suben rápidamente, lo que provoca un in- centivo para economizar su uso. Sin em- bargo, puede pasar mucho tiempo hasta que la gente sienta la escasez y los precios suban. Puede suceder que la cobertura de bosque baje en un 90% antes de que la gente empiece a valorar el bosque intacto más que las tierras agrícolas.
Otro efecto de la curva es el cambio en la va- loración del presente en comparación con el futuro. La población pobre tiende a aten- der sus necesidades básicas hoy sin consi- derar el futuro. Esto signifi ca que valora mucho más el benefi cio inmediato de cha- quear bosque para producir alimentos para el sustento diario que el posible impacto adverso que esta actividad tendrá dentro de cien años. Pero esta preferencia cambia gradualmente en la medida en que los ni- veles de ingresos aumentan. Una vez cu- biertas sus necesidades básicas, la pobla- ción puede ahorrar fondos e invertirlos para mejorar su futuro. Una vez que las personas se sienten seguras con relación al presente y el futuro empiezan a preocupar- se por las generaciones que vendrán e in- cluso por otras especies. Así, invierten di- nero en la conservación de áreas naturales y en la protección del medio ambiente. El primer estudio empírico sobre el modelo
CMAK fue el de Grossman y Krueger (1991)32. A través de una muestra de 42 paí-
ses demostraron que el nivel de dióxido de azufre (S02) en el aire creció hasta un nivel de ingresos per cápita del rango de US$ 4,000 a US$ 5,000 (en dólares de 1985) y decreció continuamente a mayores niveles de ingresos. Este estudio inspiró cientos de estudios complementarios que usaron otras variables para medir el deterioro ambiental y otras muestras de países33.
Cropper y Griffi th (1994) utilizaron el mismo modelo para estudiar los incentivos para deforestar. Usando una muestra de 64 paí- ses en desarrollo, encontraron una relación CMAK con el máximo nivel de deforesta- ción a niveles de ingresos de alrededor de US$ 5,000 per cápita (en dólares de 1985)34.
La mayoría de los países en desarrollo, in- cluido Bolivia, todavía no llegaron al llama- do “momento decisivo”, establecido en US$ 5,000. Por ello, los incentivos para de- forestar permanecen.
El modelo CMAK ha encontrado resistencia entre grupos de ambientalistas por sus im- plicaciones de política que apuntan a cierta inevitabilidad. Si las políticas públicas se preocupan por el crecimiento económico, el medio ambiente va a mejorar automática- mente. Sin embargo, éste no es el mensaje
Fuente: Andersen, (2006). GRÁFICO 2.3
La curva medioambiental de Kuznets (CMAK)
Ingresos per - cápita Punto de inflexión
Impacto ambiental
32 Grossman, G y Krueger, A, 1991, “Environmental Impacts of a North American Free Trade Agreement”, NBER Working Papers 3914, National Bureau of Economic Research, Massachusetts.
33 Yandle, B.,. Bhattarai, M y Vijayaraghavan M, 2004, “Environmental Kuznets Curves: A Review of Findings, Methods, and Policy Implications” , Research Study 02.1, p. 1-16.
34 Cropper, M., Griffi ths C. 1994. “The Interaction of Population Growth and. Environmental Quality”. The American Economic Review Papers 84(2).
más importante del modelo. En efecto, lo que realmente importa no es el cálculo del “momento decisivo”, sino el entender el mecanismo que está detrás de él, es decir, que las características económicas, políti- cas, ambientales y sociales específi cas de cada país defi nen la posición del punto de infl exión a lo largo del modelo CMAK35.
Pocos países de América Latina y el Caribe han avanzado hasta el punto donde la pre- sión sobre el medio ambiente empieza a disminuir. El caso más importante es Puer- to Rico, cuya cobertura de bosque se incre- mentó de 10 a 40% del territorio nacional en el período 1940-1990, porque los pro- cesos de industrialización, urbanización y emigración provocaron el abandono de tierras agrícolas marginales36. Otros ejem-
plos de recuperación de bosques son las
montañas de República Dominicana37 y el
noreste de Brasil38.
En las secciones anteriores se describió el ni- vel de riqueza de recursos naturales y biodi- versidad que posee Bolivia y las tasas de deforestación por zona ecológica. Se anali- zaron también los niveles de pobreza, des- igualdad y desarrollo humano de la pobla- ción boliviana. En esta sección se analizan las tendencias de la relación entre desarro- llo humano y deforestación a nivel munici- pal, a partir de dos indicadores representati- vos: el índice de desarrollo humano y el porcentaje de área deforestada39.
El Gráfi co 2.4 muestra la relación entre desa- rrollo humano y el porcentaje de deforesta- ción a nivel municipal. La deforestación pue- de ser observada sólo en áreas de bosque denso, dejando de lado las áreas de vegeta- ción dispersa, lo que pone en evidencia que el nivel de deforestación podría ser aún ma- yor. El 52% de los 317 municipios existentes el año 2001 muestran esta defi ciencia.
Fuente: Elaboración propia. GRÁFICO 2.4
Relación entre conservación y desarrollo humano
Fernandez Alonso Mineros Saavedra Cuatro Cañadas San Julian Pailon Colpa Belgica Pto. Villarroel Presto Cabezas Buena Vista Entre Rios Tiraque Villa Tunari Tacopaya Tarabuco Tomina Ayata
San RamónPto. Guayaramerin Trinidad Camiri
La Paz
Cobija San Juan La Guardia Portachuelo Warnes Cotoca Montero Santa Cruz 0.300 0.350 0.400 0.450 0.500 0.550 0.600 0.650 0.700 0.750 0.800 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
Deforestación, 2001 (en porcentaje)
Índice de Desarr
ollo Humano 2005
35 Saravia, A, 2002, “La Curva Medio Ambiental de Kuznets para America Latina y el Caribe”, documentos de Refl exión Académica No. 23. PROMEC, Cochabamba.
36 Grau, R, et al, 2004, “Trendsand scenarios of the carbon budget in postagricultural Puerto Rico (1936–2060)” Global Change Biology 10, pp. 1163–1179.
37 Zweifl er, M; Gold, M y Thomas, R, 1994, “Land use evolution in hill regions of the Dominican Republic”, The Professional Geographer, Volume 46 (1), p. 39 – 53.
38 Moran, E, Packer, A, Brondizio E, y Tucker J., 1996, “Restoration of vegetation cover in the Eastern Amazon”, Ecological Economics 18, pp. 41–54.
39 El porcentaje de área deforestada es el área municipal que ha sido modifi cada sustancialmente para el uso humano de acuerdo a estimaciones basadas en imágenes satelitales.
Este ejercicio permite ver que no existe una relación simple entre conservación y desa- rrollo humano, pero se constituye en un instrumento para el debate y la refl exión sobre los contenidos y propuestas en cua- tro escenarios de desarrollo: i) dinámico, ii) depredador, iii) regresivo y iv) estático. En escenario de desarrollo dinámico es el
mejor escenario posible porque combina niveles altos de desarrollo humano de 0.719 – por encima del promedio nacional de 0.669- con un porcentaje de deforesta- ción bajo de 1.85% - menor al promedio nacional de 12.21%–. En este grupo se en- cuentran 22 municipios, entre ellos las ciu- dades capitales de La Paz, Tarija y Trinidad, y otros municipios como Quillacollo, Tiqui- paya, Vinto, Sacaba en el departamento de Cochabamba; Villamontes, Roboré, Cami- ri, Boyuibe, Vallegrande, Mairana, San Ra- món, Puerto Suárez, Puerto Guijarro y Car- men Rivero Tórrez en el departamento de Santa Cruz; y Puerto Guayaramerín, Santa Ana del Yacuma, Magdalena y Huacaraje en el departamento del Beni.
Este escenario de desarrollo dinámico com- bina niveles de desarrollo humano altos con impactos bajos en el medio ambiente.
Reproduce el modelo de la otra frontera
donde existe un uso alternativo de los re- cursos naturales basado en la sostenibili- dad económica y ambiental. La tasa pro- medio de crecimiento de la población en estos municipios es de 1.95%. Se puede
decir que tienen una economía de base an-
cha en la otra frontera.
El escenario depredador agrupa a municipios con niveles de desarrollo humano alto y al- tos niveles de conversión de sus tierras, lo que se refl eja en un porcentaje de deforesta- ción elevada del 75%. En este grupo se en- cuentran siete municipios: las ciudades ca- pitales de Santa Cruz de la Sierra y Cobija, y los municipios de Montero, Cotoca, la Guar- dia, Warnes y Portachuelo en el departa- mento de Santa Cruz. Estos municipios ex- perimentaron una alta tasa de crecimiento promedio de su población de 4.27%. El ni- vel de desarrollo humano promedio en este escenario alcanza a 0.749. El patrón de de-
sarrollo de estos municipios diversifi ca sec- tores y multiplica actores competitivos y productivos pero a costa de sus recursos naturales, es decir, desarrolla una economía de base ancha en la vieja frontera.
Al escenario regresivo pertenecen los munici- pios que tienen menor desarrollo humano (0.600) con altos porcentajes de conversión de sus tierras (40.31%). Son 29 municipios, entre los que se encuentran: Presto del de- partamento de Chuquisaca; Teoponte, Ya- nacachi, Coroico y Caranavi en el departa- mento de La Paz; Colomi, Villa Tunari, Chimoré, Puerto Villarroel, Entre Ríos y Tira- que en el departamento de Cochabamba; Ayacucho, El Torno, Okinawa Uno, Buena Vista, San Carlos, Yapacaní, Pailón, Santa Rosa del Sara, Colpa Bélgica, Cabezas, Agus- tín Saavedra, Mineros, Fernández Alonso, San Pedro, San Javier, San Julián y Cuatro Cañadas en el departamento de Santa Cruz; y Porvenir en el departamento de Pando. Son municipios con altas tasas de crecimiento
de la población –en promedio 3.10%–. Re- producen un patrón regresivo en el aprove- chamiento de los recursos naturales basado en la extracción primaria y la depredación del medio ambiente. No generan desarrollo humano y la extracción indiscriminada de los recursos naturales sobrepasa la capaci- dad de reposición de la naturaleza. Estos municipios tienen una economía de base es- trecha en la vieja frontera.
Finalmente, el escenario estático no genera desarrollo ni depreda el medio ambiente. A este grupo pertenecen 111 municipios distribuidos de la siguiente manera: 21 en el departamento de Chuquisaca, 26 en La Paz, seis en Cochabamba, uno en Potosí, ocho en Tarija, 23 en Santa Cruz, 13 en el Beni y 13 en Pando. Tienen una tasa de crecimiento promedio de 2.49%, pero hay municipios con tasas de crecimiento nega- tivas como Tipuani, Bolpebra y San Pedro.
Son municipios que tienen una economía
de base estrecha en la otra frontera. Su nivel
de conversión esmínimo (2.18%) pero su
capacidad de transformación productiva no logra mayores niveles de desarrollo hu- mano en su población (0.579).
2.4 CONCLUSIÓN
Bolivia se encuentra entre los 10 países con mayor riqueza de especies de plantas, ocu- pa el cuarto lugar entre los países con ma- yor riqueza de mariposas, es uno de los 10 primeros con mayor diversidad de aves y mamíferos, está entre los 11 con mayor di- versidad de peces de agua dulce y entre los 13 con mayor riqueza de especies de anfi - bios y escarabajos tigre. El 58% del territo- rio boliviano se destaca por un buen o muy buen estado de conservación. Casi la mitad de la superfi cie del país está cubierta por bosques sin uso impactante, 2.3 millones de hectáreas están certifi cadas bajo mane- jo forestal sostenible y Bolivia es uno de los países que han logrado la mayor cobertura de áreas protegidas con más del un 16% del territorio protegido por ley.
Esta descripción de la riqueza y biodiversidad bolivianas muestra el potencial que existe para el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Sin embargo, Bolivia se encuentra entrampada en un crecimiento empobrecedor. Según el indicador de nece- sidades básicas insatisfechas, el año 2001, el 58% de la poblaciónboliviana era pobre, carecía de adecuados servicios de agua y saneamiento, utilizaba combustibles bási- cos y precarios, tenía bajos niveles de edu- cación y mala atención en salud. La pobreza
en Bolivia superaba el 60% y los niveles de consumo eran menores al costo de satisfac- ción de las necesidades básicas.
Bolivia tiene una población que está en mo- vimiento y sus tasas de migración son ele- vadas. La hipótesis que indica que la ten- dencia a emigrar responde a la presión excesiva sobre los recursos naturales se re- fuerza con los datos censales que mues- tran que los migrantes internos se dirigie- ron hacia las zonas menos pobladas y con mayores niveles de desarrollo humano. Todos los sectores y actores descritos en este
capítulo muestran relaciones complejas de articulación que confi guran, en muchos ca- sos, la lucha por el control y el acceso a los recursos naturales, especialmente la tierra. Las prioridades de desarrollo y conserva- ción se encuentran, hasta ahora, basadas en una relación dicotómica. Usualmente, la visión de corto plazo prioriza el desarrollo en desmedro de la conservación.
Esta relación no es sencilla pero constituye un instrumento para el debate y la refl exión sobre los contenidos y propuestas del de- sarrollo en cuatro escenarios: dinámico, depredador, regresivo y estático. Estos es- cenarios muestran que los niveles de defo- restación tienen una correlación positiva con el crecimiento de la población y una correlación negativa con el nivel de desa- rrollo humano de la población.
“La amazonia sudamericana, hoy en día, está ampliamente reconocida en el ámbito mundial como el mayor ecosistema de bosques tropicales continuos; por tanto, como una de las mayores concentraciones de biomasa del planeta. En ella, se encuentra cerca del 50% de los bosques tropicales del mundo. Contiene también cerca del 20% del suministro global de agua dulce (excluyendo los hielos polares), y alberga la mayor biodiversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos de la tierra. Después de los intensos procesos de deforestación a los que han sido sometidos los bosques tropicales del continente africano y del sudeste asiático, la atención del mundo ahora está dirigida hacia la amazonia, la última gran región forestal del mundo”.
PNUD (2003).