político y de educación desde el saber.
2.1. Agroecología urbana como acto político
2.1.1. La política y el poder
Para empezar es importante comprender el ejercicio político y el poder político con sus características propias, y eso implica el momento histórico y el contexto socio-político en el que se mire, siendo esta una primera forma para entender los procesos políticos de poder en una escala mayor.
53 De esta manera de acuerdo con Carballeda (2002), se puede entender que en el medioevo y su frontera con la modernidad europea occidental, el poder de los territorios estaba en manos del Estado tal como lo explica a través de Hobbes en su texto El Leviatán, donde los sujetos delegan el poder a un monarca y este se permite tener derechos, como es el caso del derecho a vivir, una situación que pone en evidencia como a partir de un fin social, para ese momento “la paz”, se tenía que entregar su soberanía a otro que concentraba el poder (uno que es validado por el conocimiento y el saber).
En las contiendas de poder, conflictos, guerras, los derrotados eran los sujetos que recibían de forma más fuerte las intervenciones del grupo victorioso, y tenía que ceder de forma obligatoria su soberanía, en favor de lo que en para aquella época se erigía como “todo social” o un supuesto beneficio colectivo necesario (Carballeda, 2002). Este tipo de contrato que se volvía el motivo de corrección e intervención necesaria a los que no caben en lo entendido como normal, a estos que eran percibidos como no adecuados les implementaban acciones de intervención que surgían principalmente del Estado, y se dirigían a los espacios o sujetos con los que el interés político hegemónico fuera vulnerable, y a los que fuera necesario reordenar o racionalizar para que entraran en los procesos de modernidad (Carballeda, 2002).
Para el caso Latinoamericano y Colombiano, la relación de poder histórica está claramente marcada por los procesos de colonialidad y de imposición política, económica, militar por parte de los colonizadores, que vinieron de España y Portugal (trayendo con si, lógicas e identidades de la Europa Occidental), que ocuparon y ejercieron control territorial, sobre la región, las culturas locales, al igual que la naturaleza y biodiversidad local. Sin embargo, este ejercicio colonial se fue asumiendo por los poderes y las instituciones nacionales aun cuando se independizo el país, mezclándose con los procesos de modernización, que son de carácter eurocéntrico, y que tuvo una gran influencia sobre la ciencia, las técnicas y los conocimientos que eran validados (Alimonda, 2011), en este caso para las intervenciones sociales, ambientales y territoriales. Un caso específico de esto, se produce en los siglos posteriores, en la que se hace una reducción de la naturaleza, ecosistemas, y agroecosistemas (como las formas tradicionales de manejo de la agricultura y su vinculación con ecosistemas locales, de pueblos indígenas, campesinos, afrodecendientes) con la idea reducida de “tierra”, en la que se le integra al mercado, como objeto y mercancía, siendo así el proceso de expropiación de diferentes territorios (Alimonda, 2011), pero que no
54 se queda ahí, sino que impacto en la perdida de tejido social, identidades y relaciones milenarias con la naturaleza.
La región ha sufrido una acumulación de fuerzas y conflictos, que ha constituido por la falta de integración, participación o recepción de demandas de sectores excluidos, en donde para el periodo del modelo neoliberal, ha generado una profundización sobre estas prácticas de gobernabilidad. Según Errejón (2011), el neoliberalismo “ha enfrentado problemas de desmovilización y la pulverización de vínculos sociales y de sentido compartido imprescindibles para la comunidad política, como algo más que la suma de sus individuos y grupos de poder privados” (p. 2).
El concepto de Política que se utilizó esta investigación está pensado no está como un elemento de participación mediado por lo institucional, por ejemplo vinculado con la figura de ciudadanía que únicamente es a través del voto en elecciones públicas, cumpliendo con su ejercicio político, o cuando realiza un mecanismo de participación ciudadana: tutela, consulta popular, entre otras, así estos representen un ejercicio de toma de decisiones. El entendimiento del concepto de la política se apoya en Errejón (2011) como el “compendio de prácticas de institución de sentido, cuyos resultados son siempre contingentes (…) y que no son la expresión natural y necesaria de ningún hecho social” (p. 3), al mismo tiempo se puede comprender como “un fenómeno en construcción (más que de conquista) de ideas-fuerza y sentido común que defiendan y sostengan un proyecto de sociedad determinado” (p. 9).
Más que la expresión de opiniones, o de narrativas, se concibe como una postura en la que se generan acciones, en la cotidianidad y con proyección, que estén relacionados con posturas para entender y hacer. Asumiendo un proyecto político que se posicione en la búsqueda de un bien común, y de esta manera aspirando al poder político (Errejón, 2011). En la relación entre actor, acción y estructura como elementos referenciales de los procesos políticos de estos actores, hay una influencia de la Teoría de la estructuración y la acción social, que tiene vigencia en la investigación, pues desarrolla una visión diferente sobre como sujetos o actores pueden influir en las estructuras sociales, y no solo ser determinados por estas, como los postulados clásicos del estructuralismo (Escalada, Fernández & Fuentes, 2004).
Lo político lleva en su base la cuestión de las relaciones de poder, ya sea: sobre el saber, el conocer y el hacer, elementos desde los que surge y se sustenta la vida. Vandana Shiva lo represento con las acciones llevadas a cabo por movimientos sociales en la India,
55 protegiendo a la naturaleza con procesos activos y creativos, en las que fundamentó la resistencia ante la explotación de bosques para generar recursos madereros, que llevaban a afectar socialmente a la comunidad, pero también era el proceso de destrucción del ecosistemas que respaldaba y protegía la vida en ese territorio (Hernández, 2012). En este caso es una posición política el hacer algo o no hacerlo, pues en el caso de no participar en la defensa del bosque, o de involucrarse de alguna manera, como podría ser el exigir garantías, implica una acción política que afecta al bosque y que juega un papel determinado en el ejercicio de poder de los actores que tienen interés sobre el territorio. O también se puede entender a partir de un caso de un actor político latinoamericano, como lo es el movimiento zapatista, que con su visión y postulados políticos revindican la relación entre dignidad y territorio, la cual resalta el hecho básico de que sin las condiciones materiales y culturales para la reproducción de la vida (sobre el territorio) no hay dignidad, de fondo una incapacidad para tener soberanía y decisiones sobre los actos y las formas de vida y proyectos políticos que se escogen colectivamente (Arturo Escobar, 2014).